La Plaza Roja de Moscú

En este día íbamos a ver la Plaza Roja, uno de los lugares más emblemáticos de Moscú, aprovechando que David llegaba este mismo día a la ciudad.

La primera noche en Moscú dormimos estupendamente. Nos acostamos con la ventana abierta para que entrara la leve brisa que hacía que tuviéramos una temperatura perfecta en la habitación y el despertador del móvil lo dejamos apagado porque al día siguiente sería David el que nos despertaría cuando estuviera ya en el hotel. Y así fue. Sobre las 9 de la mañana empezó a sonar la canción “My block” de 2Pac que tengo de melodía en mi móvil y David ya estaba esperándonos abajo para que le fuéramos a recoger. Ese día teníamos que dejar nuestra habitación doble para meternos en una de cuatro, pero como hasta las 12 no podíamos hacer el cambio, David aprovechó una horita para dormir un poquito ya que en el vuelo casi no lo pudo hacer. Nosotros mientras tanto bajamos a pasear por los alrededores del albergue para buscar algún sitio donde comprar algo para desayunar.

Tras una hora y pico donde David pudo descansar un poco, nos preparamos para afrontar un día largo recorriendo Moscú comenzando en la Plaza Roja.

Visitando la Plaza Roja de Moscú

Como no podía ser de otra manera, empezamos el día como lo hicimos nosotros la mañana anterior. Paseíto de dos kilómetros atravesando la plaza donde se encuentra el teatro Bolshoi y la estatua de Karl Max y en un rato estábamos junto a todos los puestos de suvenir que inundan los alrededores de la Plaza Roja. David sorprendentemente se había traído el sol desde Inglaterra y ese día brillaba en lo alto de un cielo azul impresionante.

Plaza Roja de Moscú. Puerta de la resurrección

David y Eva junto a la puerta de la resurrección y sobre el punto kilométrico 0 desde donde parten las carreteras rusas.

Hoy tocaba ver más tranquilamente la Plaza Roja y los monumentos que la rodean, por lo que este capítulo será expresamente para este lugar, que ha sido y será el centro de Rusia pese a que Moscú sea evidente que no esté en medio de este gigantesco país. Pero es que la historia pesa mucho más que la localización geográfica y los eventos vividos en estos miles de metros cuadrados desde que Iván el grande la proyectara allá por el siglo XV han sido numerosos. La Plaza Roja ha servido como plaza del Comercio, como lugar de ejecuciones y de centro político de Rusia desde la época zarista, aunque el momento histórico más recordado por los rusos de este lugar fue cuando salió desde aquí el ejército rojo a defender el país en 1941 cuando los nazis empezaron a ocupar terreno soviético en la Operación Barbarroja finalizando con la caída de Berlín cuatro años más tarde en lo que se ha denominado Gran Guerra Patria. Los desfiles militares se reproducían sobre los fríos adoquines dejando bien claro el poder de la URSS y hasta hoy en día se siguen haciendo para recordar aquella victoria.

Plaza Roja de Moscú

Junto a las murallas del Kremlin en medio de la Plaza Roja descansan en una pequeña necrópolis los más ilustres personajes públicos de la era soviética entre los que destacan Stalin y Lenin, este último con un mausoleo para él solito (aunque también hubo una época que lo compartió con Stalin). Por motivo de la celebración del festival, el mausoleo se encontraba vallado y no pudimos acceder a ver el cuerpo inerte del líder bolchevique.

Plaza Roja de Moscú

Justamente enfrente del Kremlin ocupando un vasto espacio se haya el elegante edificio de las galerías GUM al que entramos en otro momento. A mano derecha, al fondo de la plaza y escondida entre los hierros del escenario, se encuentra la catedral de San Basilio, tan bonita ella como extravagante.

Plaza Roja de Moscú. Catedral de San Basilio

La catedral de San Basilio en la Plaza Roja

No lo voy a negar. A mí me gusta lo raro. Cuanto más extraño sea algo más ganas tengo de verlo, independientemente de lo que sea. En el caso de una catedral, la de San Basilio creo que tiene que estar entre las más extravagantes del mundo y el día anterior, con el cielo gris que tuvimos, no la vimos brillar tanto como en este día. Sin duda alguna su exterior llama la atención gracias al color intenso de sus bulbos.

Plaza Roja de Moscú. Catedral de San Basilio

Precediendo a la catedral se encuentra el monumento quizá más querido por el pueblo moscovita por ser el primer monumento que se levantó en la ciudad en honor a héroes populares y no al Zar. El dedicado a Kuzmá Minin y Dmitri Pozharski, donde el primero, un carnicero de la ciudad de Nizhni Nóvgorod, ofrece una espada al príncipe Pozharski para que este encabezara las tropas rusas contra la invasión polaco-lituana en la época de las revueltas y que acabó con la recuperación del Kremlin en 1612.

Plaza Roja de Moscú. Catedral de San Basilio

Tras rodear la catedral y maravillarnos con sus infinitos detalles, nos fuimos a las taquillas donde pudimos pasar como estudiantes y pagamos tan solo 50 rublos y no los 250 que piden (hostia que precios… y si se quiere hacer fotos también hay que pagar, pero para esto no están atentos y puedes hacerlas sin que se den cuenta). Nosotros entramos pese a que todo el mundo me había dicho que no merecía la pena, y como suele pasar en estos casos, cuanto menos te esperas de algo, más te sorprende y así fue. Particularmente me gustó mucho. No me la esperaba tal como es, ya que siempre me habían dicho que era muy insulsa y que estaba mucho mejor el exterior. No lo discuto que su exterior es mucho más bonito y llamativo, pero su interior también sorprende. Está decorada con cientos de dibujos en las paredes y techos y lo más curioso es que te das cuenta que no se trata de tan solo una catedral, si no que se trata de 9 iglesias unidas en una sola estructura. A través de galerías circulares vas entrando a cada una de las iglesias, consagradas cada una a diferentes santos ortodoxos.

Plaza Roja de Moscú. Catedral de San Basilio

Plaza Roja de Moscú. Catedral de San Basilio

Plaza Roja de Moscú. Catedral de San Basilio

Justo en este año se había celebrado el 450 aniversario de su consagración, 450 años desde que el Zar Iván el Terrible la mandara construir para recordar su victoria ante el Kanato de Kazán. Hoy se ha convertido en uno de los símbolos arquitectónicos de Rusia y para mí es una visita indispensable en la ciudad de Moscú.

Plaza Roja de Moscú.

Vistas de la Plaza Roja desde la catedral de San Basilio

Catedral de Kazán

No menos importante es la catedral de Kazán que se encuentra junto a la puerta de la resurrección, en una esquina de la Plaza Roja, y que ante tantos monumentos famosos puede pasar desapercibida, o al menos, no prestarla tanta atención. Cabe decir que la que vemos hoy en día no es la catedral original que mandó construir el príncipe Pozharski cuando derrotó a las tropas polacas en 1612. Esta no tuvo la misma suerte que la de San Basilio y en el periodo soviético fue destruida junto a otras tantas iglesias. Hace apenas veinte años, cuando cayó el estado comunista, fue de nuevo levantada y hoy se puede ver una copia casi exacta a la que había.

Plaza Roja de Moscú. Catedral de Kazán

Nosotros la pudimos ver por dentro antes de que una pareja de novios la ocupara para casarse en una de las cientos de bodas que hemos podido ver en Rusia… y es que debe ser la época de ponerse de blanco antes de que se las confunda con la nieve.

Plaza Roja de Moscú. Catedral de Kazán

Visita al Kremlin de Moscú

Nuestra intención ahora se centraba en ver el Kremlin y para ello debíamos salir de la Plaza Roja puesto que la entrada se encuentra junto a los jardines de Alexander. Al entrar a estos jardines lo primero que nos encontramos fue el memorial al Soldado Desconocido que rinde homenaje a todos aquellos soldados del ejército rojo que cayeron en la lucha contra los nazis. Junto al memorial, una llama traída desde el Campo de Marte de Leningrado (San Petersburgo) brilla eternamente protegida por la guardia de honor 24 horas al día.

Plaza Roja de Moscú. Tumba del soldado desconocido

Estos jardines son uno de los preferidos por los moscovitas y no hay más que ver el ambiente que hay por sus paseos y junto al pequeño lago artificial donde antiguamente pasaba el río Neglinnaya.

Plaza Roja de Moscú.

Plaza Roja de Moscú.

Para acceder al Kremlin hay que dirigirse hasta la torre de Kutafia y comprar la entrada de 350 rublos (año 2011). En unos momentos íbamos a pasar a un lugar en el que en otra época hubiera sido impensable. La fortaleza donde los zares vivieron y desde donde se ha dirigido buena parte de la etapa comunista y prácticamente de la historia más reciente de Rusia. Más de un espía hubiera dado lo que fuera hace tiempo por meterse donde hoy nos disponíamos a entrar nosotros. El puente de la Trinidad, con la torre de mismo nombre al fondo, es el preludio a uno de los complejos civiles y religiosos más importantes… por qué no decirlo, del mundo.

Plaza Roja de Moscú. Kremlin de Moscú

Plaza Roja de Moscú. Kremlin de Moscú

Yo sobre el puente de la Trinidad

Las expectativas eran pocas, la verdad. Este era uno de esos sitios que todo el mundo lo pone por las nubes y no quería que me defraudara, por lo que entré sin imaginarme nada. Pero una vez que atravesamos la muralla, quitando el palacio estatal del Kremlin que es un amasijo de hierros y cristal feo, el resto es una maravilla. La primera visión del gran cañón del Zar me impresionó. Toneladas de hierro fundido para nada, ¡¡980 mm. de calibre solo para demostrar el poder del Zar!! Creo que en mi vida volveré a ver un cañón tan bonito y grande como este.

Plaza Roja de Moscú. Gran cañón del Zar, Kremlin, Moscú

Hablando de cosas grandes, justo al lado se encuentra la campana del Zar de unas dimensiones tremendas. Viendo tanto esta campana como el cañón, da la sensación de que en aquella época tenían algún complejo de inferioridad. Teníamos ante nosotros el cañón más grande del mundo y la campana más grande del mundo, y ni uno disparó jamás ni la otra sonó…  De locura… Esta última sufrió un incendio en 1737 y al intentar salvarla de las llamas lo único que consiguieron fue que al echar agua encima provocara un cambio de temperatura brusco desquebrajando el metal y partiéndose un buen cachito de ¡10 toneladas¡

Plaza Roja de Moscú. La campana del Zar, Kremlin, Moscú

Pero la parte más llamativa que nosotros vimos fue la plaza Sobornaya. Una explanada en medio del Kremlin donde se condensa buena parte de la historia de Rusia. En ella están las catedrales de la Anunciación, de la Asunción y de San Miguel Arcángel.

Plaza Roja de Moscú. Plaza Sobornaya, Kremlin de Moscú

Con la entrada al Kremlin se puede pasar a cada una de ellas una vez. Habiéndolas visto todas me costaría decantarme por cuál de ellas es más bonita. La catedral de la Asunción sin lugar a dudas es la más importante, ya que en ella es donde se celebraban las coronaciones de los emperadores y zares de la antigua Rusia y donde se daba sepultura a los patriarcas de la iglesia ortodoxa. Su interior es espectacular pero no os lo pueda mostrar en fotos porque están prohibidas y no me las quería ver con algún guardia ruso. Sus paredes y columnas están totalmente pintadas desde el siglo XVI con santos ortodoxos,  y al que no le guste lo recargado, que mejor no entre. Todo, absolutamente todo, está recubierto de adornos y pinturas.

Plaza Roja de Moscú. Catedral de la Asunción, Kremlin, Moscú

Catedral de la Asunción, también llamada de la Dormición

Pero quizá la que más me impactó fue la catedral de San Miguel Arcángel. Cierto es que entramos antes a esta que a la de Asunción y encontrarme con esas columnas y paredes totalmente pintadas me impresionó. En su interior se celebraban las victorias del ejército ruso y se daba sepultura a los zares, y precisamente esto último fue lo que más me impresionó, ya que el paseo por la catedral se hace alrededor de decenas de ataúdes que están dispuestos a lo largo y ancho de la nave.

Plaza Roja de Moscú. Catedral de San Miguel Arcángel, Kremlin, Moscú

Entrada a la Catedral de San Miguel Arcángel

El resto del Kremlin lo componen la gran torre de Iván el grande (que estaba cerrada), el palacio, oficinas gubernamentales, alguna que otra iglesia (como la de los 12 apóstoles que también entramos) y el Arsenal, al que hay que pagar una entrada aparte (700 rublos) y que no quisimos entrar porque la verdad, no nos apetecía ver mucho un museo.

Plaza Roja de Moscú. Torre de Iván el grande, Kremlin, Moscú

Conjunto de la Torre de Iván el Grande

Plaza Roja de Moscú.

Podéis hacer una visita virtual del Kremlin pinchando en esta foto.

Plaza Roja de Moscú. Palacio de Moscú, Kremlin,

Parte del Gran Palacio

Los almacenes GUM de Moscú

Como este capítulo lo he querido hacer “corto” y centrándome solamente en lo que vimos en la Plaza Roja (por eso no hay nada del Museo Estatal de Historia al que no entramos), voy a terminarlo comentando brevemente los Almacenes GUM, que junto al Kremlin, ocupan buena parte de la panorámica de la plaza. En ellos entramos en un par de ocasiones. La primera para cotillear y la segunda para comprar… comida.

Plaza Roja de Moscú. Almacenes GUM

Pero antes algo de “wikihistoria” rápida… muy rápida, porque creo que tampoco se merecen mucho más. Estos almacenes fueron construidos a finales del siglo XIX y se dedicó al comercio hasta que Stalin decidió utilizar el edifico para albergar las oficinas desde donde planificaría la economía de la URSS e intentar conseguir el rápido desarrollo de la industria. Más adelante el edificio sirvió como mausoleo de su difunta mujer y finalmente, en 1953, volvió a su actividad original como grandes almacenes. Así. Resumido en pocas líneas.

Plaza Roja de Moscú. Almacenes GUM

En su interior… pues nada más que un centro comercial. Bonito, si…. Pero un centro comercial sin más. La clase de tiendas son como las que tenemos aquí y los precios, quizás más caros. Pero hay dos cosas en él que si me gustaron. La primera, la recreación de escenas cotidianas en los escaparates y el alto refinamiento de ellos.

Plaza Roja de Moscú. Almacenes GUM

La segunda y la que más me gustó, el mercado que abre las 24 horas en su planta inferior donde tienen de todo, hasta comida tipo buffet para llevar, y donde los precios no nos parecieron nada caros para estar donde estábamos (evidentemente, el beluga salía caro).

Plaza Roja de Moscú. Almacenes GUM

Lo que menos me gustó, las horripilantes luces de la fachada cuando cae la noche. Un edificio tan bonito como este ¿no sería mejor iluminarlo con unos focos para verlo bien? Me imagino que esta iluminación sería por motivo del festival… o eso espero…

Plaza Roja de Moscú. Almacenes GUM

La Plaza Roja en definitiva es un lugar imprescindible de ver en Moscú, aunque no creo que a nadie se le ocurra visitar la capital rusa y no pasar por aquí. Historia y elegancia se unen en la Plaza Roja de Moscú para deleitarnos con sus exuberantes edificios y  disfrutar de una de las plazas públicas más grande del mundo.

Víctor del Pozo

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  1. Me ha encantado el interior de la Catedral de San Basilio así que coincido contigo y si alguna vez voy a Moscú entraré para verlo en persona. El sacerdote de la foto de la boda creo que os mira un poco mal, jejejeje. Tuvisteis suerte de poder ver varias bodas, a mí me encantan verlas en los viajes para ver otra parte más de la cultura del país. Un saludito. 😉

  2. me encanta leer todos los articulos de tus viajes
    felecidades
    para mi es una manera de poder aprender mejor el espanol
    gracias
    Frans

  3. Pues a mi el interior de la Catedral de San Basilio no me gustó mucho. Creo que fue porque cuando entramos ya tenía sobredosis de iglesias ortodoxas. El interior del Kremlim una pasada, no me lo esperaba así y me encantó. ^^

    Tienes razón, en la última planta de los almacenes GUM se puede comer bastante bien de precio por el sitio donde está, otra opción és ir al McDonnals que hay al lado del Kremlin! XD Eso sí que me impactó!

  4. Muy bueno tu artículo, está fenomenal. Y viendo tus fotos cómo echo de menos que cuando estuve yo no fuera tan loco con la cámara como ahora. Tengo fotos bastante malas de Moscú…

    Y muchas gracias por tu recomendación del final.

    A ver si quedamos pronto!

    Un abrazo,

    Sele

  5. Hola Víctor, que gustazo leer este relato, como me llama Moscú!!
    Curioso lo del cañón y lo de la campana… si pesa 10 toneladas el “cachito” roto, cuanto pesa el resto??? XD
    Lo de las iglesias ortodoxas es un mundo aparte, yo tuve la ocasión de entrar a unas cuantas este verano en Belgrado y Sofía y aluciné con la decoración que tienen.
    Joe y al ver la foto tienes razón, los almacenes parece que llevan decoración navideña jajaja
    Saludos!!

  6. Qué gracias me ha hecho tu relfexión del “cañón y la campana más grandes del mundo, y ni el primero disparó, ni la segunda sonó jamás” No lo había pensado así xD

    Ah, a mi también me encantaron las recreaciones de los escaparates! Muy fino todo, sí señor… 😛

    Un abrazo!!

    Un abrazo!!

  7. Un relato muy interesante sobre todo lo que rodea la Plaza Roja de Moscú.

    Aunque si te soy sincero, no puedo compararlo con la ciudad que yo vi en pleno invierno. Tanto con tu relato como los de Carmen, parece que sean lugares diferentes. Yo viví una ciudad vacía, fría, oscura… y en cambio vosotros un lugar fresco y joven…

    Y ya ni te cuento con lo de la ventana abierta en la habitación para dormir, nosotros teníamos una pero no veíamos el exterior por la nieve. Dejamos una botella de agua para que se enfriara un poco y se nos pasó de cogerla. En fin, que a las 3 horas nos acoradmos y ya era toda LITERALMENTE un bloque de hielo. Flipante, aunque lógico a -25ºC…

    En fin, que espero ansioso los siguientes relatos, amigo!

  8. Muy completa la visita a la plaza roja y alrededores, a nosotros los jardines nos encantaron tanto los de Alejandro I como los del interior del Kremlin, desde luego Blai es normal que se sorprenda, en sus fotos solo había nieve, una experiencia totalmente distinta a la nuestra.

    Nosotros en nuestra última visita a la plaza Roja justo coincidió con el momento de encender las luces del GUM, a lo Harrods xDDD

    Saludos!!!

  9. Un relato muy interesante y ameno. No se si podré seguir leyendo los demás que publiques porque cada vez me entran más ganas de ir y, creo, que los días que tuvisteis después también merecen mucho la pena.

    Un saludo

  10. Que maravilla de lugar Víctor!!! Esa catedral de San Basilio me tiene enamorado aunque creo que la prefiero por dentro… Que ganas me dan de ir a Moscú….
    Seguiremos atentos a tu pedazo de viaje!!!
    Abrazos

  11. Un relato muy completo Víctor. Los jardines me han parecido muy chulos, no me extraña que los moscovitas se dediquen a pasear por allí y más con el buen tiempo que hacía…
    ¡Vamos! Dan ganas de irse para allá.
    Un saludo 😉

  12. Tengo muchísimas ganas de visitar Moscú pero por unas cosas o por otras siempre lo voy dejando y ahora leyendo tu post la envidia se vuelve a apoderar de mí. Está muy bien explicado, me vendrá genial cuando por fin vaya.

    Un saludo.

  13. Qué curiosa es por dentro la catedral de San Basilio!!! Pues no sé por qué dice que no vale para mucho, pero a juzgar por las fotos, a mí me gusta!! Y cómo hicistéis para pasar por estudiantes? 😉
    Saludos

  14. Qué maravilla de lugares!!! Y menuda rebaja conseguisteis al pasar por estudiantes!!! Algún día iré yo por aquellas tierras, jeje, pero me parece que dentro de unos cuantos años 🙁

  15. amigos desconocidos, es maravilloso como presentaron su viaje, maravillosa la visita virtual que recomiendan y me resultó genial para mi trabajo como docente de Geografía Universal, gracias por vuestro aporte