Visita al Monte Saint Michel

Como toda historia que envuelve un lugar religioso de las dimensiones del Monte Saint-Michel y su abadía, los milagros y sueños premonitorios suelen estar presentes en sus orígenes. En esta ocasión fue esto último, un sueño, el del obispo de Avranches, al cual se le apareció el Arcángel Miguel pidiéndole que le construyera un santuario en su honor, así haciéndolo, construyendo en el mismo lugar que los antiguos galos rendían culto al Sol un pequeño santuario que más tarde se convertiría en iglesia abacial y que con el tiempo acabaría siendo uno de los más importantes centros de peregrinaje cristiano durante la Edad Media junto a Jerusalén, Roma y Santiago.

Monte Saint Michel

Debido a esto y a la necesidad de acoger a todos los peregrinos que llegaban, fue desarrollándose un pueblo en las faldas de este escarpado monte que posteriormente se fue fortificando en pos de la defensa frente a las tropas inglesas durante la guerra de los Cien Años. El resultado tras siglos de existencia, es lo que hoy llamamos Monte Saint-Michel, un impresionante conjunto arquitectónico como pocos se puedan ver en el mundo.

Monte Saint Michel

Visita al Monte Saint-Michel

Paisajísticamente el Monte Saint-Michel es impresionante y bien podría pasar por escenario de superproducciones cinematográficas fantásticas. Pero es real, y si se me permite el calificativo, es acojonante. Pero de esto sobre todo te das cuenta una vez estás allí, bajo los muros inexpugnables mirando atónito la complejidad de tal faraónica obra.

Monte Saint Michel

Para llegar hasta allí hay que salvar los casi 3 Km. que separan el aparcamiento en el centro de visitantes de la pequeña isla rocosa, recorrido que se puede hacer a pie o utilizando uno de los autobuses gratuitos que continuamente están yendo y viniendo.

INFORMACIÓN SOBRE ACCESO A MONTE SAINT-MICHEL

Mucha gente viene hasta aquí para ver el espectáculo natural de las subidas y bajadas de marea que dejan al monte inmerso en el océano convirtiéndose en isla por unas horas. Este fenómeno sucede unas dos veces al día y si tu intención es verlo tendrás que echarle un vistazo al calendario de mareas que podrás ver en este enlace; Mareas en el monte Saint-Michel

En este enlace anterior también tenéis el apartado de «acceso» donde podéis ver todos los autobuses, trenes y formas de llegar hasta la región. Si lo hacéis en coche, como hicimos nosotros y la gran mayoría de gente, el aparcamiento está situado junto al centro de información y el coste dependerá del vehículo y la temporada en la que vayáis. Si pincháis aquí podéis ver los precios.

Una vez en el centro de visitantes podemos acercarnos hasta el monte Saint-Michel de varias formas. La más sencilla que es la que cogimos nosotros porque el tiempo no estaba como para arriesgar, a través de un autobús lanzadera gratuito que sale desde el mismo centro de visitantes y cada dos por tres está llevando y trayendo gente. Otra forma gratuita de llegar es, como es lógico, andando, que si el tiempo lo permite es una de las formas más mágicas de llegar hasta allí. Las otras opciones es llegar con calesa de caballos (añadiendo coste) y la más romántica de todas, andando por el estuario del río Couesnon, aunque esta última es obligatorio hacerlo contratando un guía ya que es muy peligroso si no conoces las mareas y las zonas donde puede haber arenas movedizas.

Importante información también es saber que hacer con tu mascota si la llevas de viaje contigo, ya que no se admiten animales ni en el transporte ni dentro de la abadía. En este caso existe una guardería de animales en el mismo centro de visitantes a un coste de 8€ por animal. Otra cosa es que el pobre animal quiera quedarse tranquilamente…

Dique de acceso al Monte Saint Michel

La meteorología a nosotros no nos acompañó para nada, aunque podía haber sido peor. Nos hizo lluvia intermitente y mucho viento. A esto le sumamos que la calle principal del Monte Saint-Michel, la arteria medieval que cruza toda la comuna, estaba totalmente levantada por obras de mantenimiento, por lo que la visita la fuimos realizando zigzagueando por las calles colindantes, centrando sobre todo nuestra visita a la isla en la abadía propiamente dicha.

Monte Saint Michel
Monte Saint Michel
Monte Saint Michel

Dentro de la abadía pudimos ir siguiendo el recorrido marcado en la audioguía y disfrutamos de un complejo abacial digno de este escenario. De hecho, la visita a la abadía es lo más recomendable a la hora de acercarse al Monte Saint-Michel. Pese a que hay que pagar una entrada aparte, estaréis cometiendo un error si no entráis, ya que el grueso de la visita al monte es la propia abadía, dejando a un lado el pequeño pueblo medieval, que pueblos bonitos en Francia, haberlos haylos y muchos.

La Abadía está abierta en los siguientes horarios;

Abierto todos los días excepto el 1 de enero, el 1 de mayo y el 25 de diciembre.

– Del 2 de mayo al 31 de agosto, de 09:00 a 19:00 (última entrada permitida a las 18:00)
– Del 1 de septiembre al 30 de abril, de 9:30 a 18:00 (última entrada permitida a las 17:00)
– 24 de diciembre y 31 de diciembre, última entrada a las 16:00

El precio de las entradas así como actualizaciones de horarios podéis verlo en el siguiente enlace; Información práctica Monte Saint-Michel.

Abadía Monte Saint Michel

Lo que empezó siendo a finales del siglo X un pequeño santuario dedicado al Arcángel Miguel, acabó siendo lo que vemos hoy en día, una obra arquitectónica sin parangón sobre una roca natural que se fue amoldando a ella pareciendo emerger de la misma tierra.

Abadía Monte Saint Michel

Puedes pensar que al entrar sólo verás una iglesia y un bonito claustro, pero nada más lejos de la realidad. El conjunto de los edificios abaciales es inmenso, y gracias a que todo se puede hacer libremente, te puede llevar un buen rato concluir la visita y más aún si vas con audioguía.

Abadía Monte Saint Michel

Desde la iglesia abacial se accede a la terraza del oeste. Esta terraza está construida sobre el antiguo atrio de la iglesia que se destruyó en el siglo XVIII debido a un incendio. Desde aquí se pueden disfrutar de una vistas impresionantes de la bahía y de la isla Tombelaine, actual reserva de aves donde los ingleses establecieron una base desde donde atacar al Mont Sant-Michel durante la Guerra de los Cien Años cuya empresa nunca llegaron a concluir.

Abadía Monte Saint Michel

Junto a la iglesia también, en el borde norte del mismo acantilado suspendido casi en el aire, se construyó en el siglo XIII un hermoso claustro que junto al antiguo comedor de los monjes coronan un edificio anexo a la abadía que tomó el nombre de la Merveille (la Maravilla), nombre muy acertado a esta fascinante obra de arquitectura medieval encaramada a los peñascos abruptos del Mont Sant-Michel.

Abadía Monte Saint Michel

También podremos recorrer libremente las entrañas de la abadía, cruzar por grandes pasadizos a las diferentes salas que componen este inmenso complejo abacial visitando la cripta, la sala de los reyes o antiguas mazmorras.

Abadía Monte Saint Michel
Abadía Monte Saint Michel

Casi tres horas después de nuestra llegada a este mágico rincón francés que es el Monte Saint-Michel nos dispusimos a regresar al coche, no antes sin pasear por encima de las murallas que protegen la ciudadela, un paseo agradable pese al frío y viento que nos hizo aquel día y que puso el broche final a uno de los platos fuertes de nuestro viaje por Normandía y Bretaña.

Monte Saint Michel
Monte Saint Michel

Cogimos de vuelta el autobús que nos acercaría al aparcamiento y emprendimos camino hacia Rennes, una de las bases que utilizamos para repasar algunas de las ciudades y sobre todo bonitos pueblos que esconde esta pequeña pero a la vez grande península francesa de Bretaña.

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Acerca de Víctor del Pozo

De profesión comercial y desde el 2008 escribiendo mis viajes en este blog. Viajando de forma responsable pero con la ilusión de un niño. Puedes cotillear un poco de mi vida aquí

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