Los alineamientos de Carnac

Al oeste de Francia, al sur de la península de Bretaña, allá por el año 250 antes de Cristo, un niño galo preguntaba a su padre mientras corría en derredor de unas piedras que parecían haber caído del cielo y caprichosamente clavado en la tierra.

Alineamiento de Carnac

Alineamientos de Carnac

—¿Para qué son estas piedras papá?
—No lo sabemos hijo, cuando llegamos ya estaban aquí.
—¿No lo hemos hecho nosotros? ¿Pero entonces quién?
—Pues me imagino que otro pueblo antes que nosotros, pero tuvo que haberles costado mucho y me imagino que serían muy importantes para ellos porque ¿te has fijado la cantidad de piedras que hay y lo grandes que son algunas?
—Si, la verdad que abajo hay algunas muy grandes ¡Son enormes!
—Además el sacerdote anda muchas veces por aquí y al final de estas hileras —señalando con el dedo campo abajo—, en un círculo creado también con otras piedras, se reúne muchas veces para orar y dar a conocer sus enseñanzas. Y más arriba —dándose la vuelta sobre si mismo— hay otros lugares parecidos donde le veo pasear en soledad, pensando quizá el porqué están aquí estas piedras.
—¿Pero él no lo sabe tampoco? —le dijo el niño.
—Que va hijo —le contestó su padre—. Como te he dicho, cuando llegamos hasta aquí nos encontramos con todas estas piedras, y la verdad que por ellas nos hemos quedado un tiempo aquí. El sacerdote cree que es un lugar sagrado y que ayudarán a nuestro pueblo de algún modo.

Aquel niño era también yo aquella gélida tarde de diciembre cuando llegamos hasta las inmediaciones de los alineamientos de Carnac. Desde la ventanilla del coche ya se podían ver las hileras de piedra por todo el campo. Aluciné. Dejamos el coche aparcado junto al museo al sur de las alineaciones y nos abrigamos. Nos abrigamos mucho porque aquel día, como todos los días anteriores, hacía un frío que cortaba el aliento pero lo bueno es que la lluvia nos respetó bastante, aunque algo de agua nos cayó.

Alineamientos de Carnac

Visitando los alineamientos de Carnac

En mi cabeza todo eran preguntas sin resolver, como las que se hacía aquel imaginario niño galo, y la verdad es que allí no pretendía resolver ninguna. Se trataba solo de observar con nuestros propios ojos el mayor monumento prehistórico del mundo. Ponernos en contexto con el entorno, admirar cada piedra, sentir el lugar como lo pudieron sentir los constructores de tal épica… «cosa». Porque lo que teníamos ante nosotros no sabía que era o para que servía. Son simples piedras puestas unas junto a otras de forma no muy precisa pero con un claro afán de alineamiento.

Alineamientos de Carnac

Si lo comparamos con otras construcciones de la época a lo largo y ancho del mundo incluso queda en evidencia la sociedad que construyó los alineamientos de Carnac, como por ejemplo si lo comparamos con las Pirámides de Egipto. No tanto con Stonehenge en Inglaterra. Construidos los tres en un periodo parecido, son claros ejemplos de la diferencia evolutiva en cada parte del mundo. Pero allí, aquella mañana de diciembre, no había prisa por evolucionar.

Alineamientos de Carnac

La zona estaba tranquila y casi sin turismo. Encebollados de capas de ropa comenzamos a rodear el primer alineamiento que nos encontramos situado junto al museo (Descarga plano de la zona). Este es llamado Le Ménec que recibe el nombre por el pequeño caserío que se encuentra en la zona más occidental. Allí justo en Le Ménec se puede vislumbrar la forma geométrica de un círculo hecho con piedras. No es fácil verlo a simple vista porque es un círculo grande que rodea un viejo caserón y atraviesa vallas y caminos. Pero ahí está, impertérrito frente al hombre moderno.

Alineamientos de Carnac

Seguro que parte de este viejo caserío fue construido con las mismas piedras neolíticas que construyeron el alineamiento de Carnac. Se sabe que a finales del siglo XVIII este lugar sirvió de cantera para construir algunas viviendas vecinas y por ende se sabe que este monumento neolítico fue antaño más grande sobrepasando las 3000 rocas de largo, cifra que no llega a alcanzar por poco en la actualidad.

Alineamientos de Carnac

También salta a la vista que cuando diseñaron algunas carreteras no tuvieron mucho en cuenta lo que hace miles de años construyeron nuestros antepasados ya que varios caminos y carreteras actuales atraviesan sin tapujos el alineamiento dividiéndolo arbitrariamente, al más puro estilo de la carretera Panamericana a su paso por la pampas de Jumana cortando algunos de los geoglifos denominados Líneas de Nazca. Vendita conciencia nos vino por la conservación de estos lugares…

Alineamientos de Carnac

El alineamiento de Kermario, el segundo que nos encontramos ascendiendo, es el más espectacular de todos, donde encuentras las piedras de mayor tamaño, algunas dicen que de más de 20 toneladas de peso. Son piedras graníticas de la zona y por eso se sabe que no las trajeron de lugares lejanos como sucede en otros monumentos como Stonehenge. Quizá esto nos enfoque un poco a pensar sobre su construcción más práctica y menos mística, pero no es un dato excesivamente relevante. Tampoco las piedras tienen una alineación astronómica que nos indique que fuera utilizado como calendario. Aquellos pobladores que comenzaban con la agricultura y la ganadería en esta zona de Europa tendrían su motivo, pero ni los estudiosos —de momento— y mucho menos yo íbamos a averiguarlo. Parece que estas piedras han callado para siempre.

Alineamientos de Carnac

Quizá por la época del año y el poco turista que recibe en estos gélidos días, parte de los alineamientos de Carnac se podía visitar libremente y acercarte a las rocas. No se ve mucho más, pero aprecias el silencio del lugar y la brisa acariciarte el cuerpo de otra manera. Esa misma brisa que notaban hace miles de años los constructores de esta magna obra.

Al fondo se veía una atalaya, un viejo molino desde donde observar mejor el paisaje que nos rodea. Aquí las piedras ya no son grandes. Apenas se levantan unos pocos palmos del suelo, pero el alineamiento desde esta altura se veía claro, un poco torcido a la derecha casi inapreciable ya a ras del suelo.

Alineamientos de Carnac

Por la zona perimetral de los alineamientos de Carnac se encuentran numerosos monumentos funerarios. Vimos varios dólmenes camuflados entre la vegetación y cerca de la alineación de Kerlescan se encuentra también el llamado cuadrilátero de Manio, supuestamente un antiguo recinto del que solo queda una forma rectangular delimitada por pequeñas piedras de un metro de altura.

cuadrilátero de Manio

Justo al lado un imponente menhir fue levantado para indicar un lugar, quizá el vecino cuadrilátero. A este menhir se la a llamado Gigante de Manio y mide 6,5 metros con lo que consigue ser el menhir más grande de todos los que puedes ver en Carnac.

Gigante de Manio

No muy lejos de allí seguimos una señal que indicaba el túmulo de Kercado. Un túmulo es una antigua forma de enterramiento. Es la creación de una montaña artificialmente a base de amontonar arena y piedras para tapar un antiguo lugar de enterramiento. Cerca de Carnac el más famoso es el Túmulo de Saint Michel que se ve desde la cercanía dada su magnitud. Pero a ese no se puede acceder y nosotros buscábamos encontrar algo más silvestre y sobre todo abierto. Y dimos en el clavo porque el Túmulo de Kercado era todo lo que buscábamos.

túmulo de Kercado

Retirado de cualquier camino, solitario y completamente para nosotros. Rodeado de una arbolada se nos presentó intrigante. La puerta estaba abierta y no dudamos en entrar por nuestra cuenta.

túmulo de Kercado

Ayudados por las linternas de nuestros móviles íbamos accediendo a lo largo de un antiguo dolmen hasta su cámara principal. Después nos dimos cuenta que el interruptor que hay en la entrada encendía una bombilla en el interior que iluminaba tenuemente el recinto. Allí encerrados, en silencio, fue como crear un puente entre dos épocas a 6.500 años de distancia. Dicen que este es el túmulo más antiguo de Europa. Para mi lo era en aquel momento.

Nuestra misión en Carnac estaba cumplida. Fue una visita rápida de unas tres horas. Realmente nos acercamos allí por capricho mío ya que los lugares arqueológicos prehistóricos me encantan por el misterio que les rodea. Y este, una mega estructura del mundo antiguo, desde luego que lo tiene. Ya no es tanto como lo construyeron —que en este caso es fácil de entender— sino el porqué, ¿para qué tanto esfuerzo? ¿con qué fin?

Alineamientos de Carnac

La verdad es que estos alineamientos de Carnac son tan monumentales y aparentemente tan inútiles que cuesta entender. Una frontera, un camino, una representación quizá… ¿Pero de qué? No se. Realmente es el misterio lo que hace de ellos enclaves tan fascinantes para mi. Seguiremos buscando respuestas y por mi parte seguiré visitando tantos como pueda, sin prisa. Seguro que seguirán ahí. Parecen inmortales. Tienen que seguir ahí por la fuerza… eternos.



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Acerca de Víctor del Pozo

De profesión comercial y desde el 2008 escribiendo mis viajes en este blog. Viajando de forma responsable pero con la ilusión de un niño. Puedes cotillear un poco de mi vida aquí

4 Respuestas a Los alineamientos de Carnac

  1. Alberto dice:

    Impresionante, la verdad.

    De alguna manera me ha recordado a los monumentos talayóticos de Menorca que allí se encuentran desperdigados por toda la isla. Las culturas europeas parecen haber tenido una fijación con los dólmenes y el uso de la piedra para señalar a los muertos, a las estrellas o al paso del tiempo. Supongo que no hay nada más perdurable que la roca para conectarnos con los misterios del universo y la vida.

    Por cierto, es un gustazo volver a leerte, Víctor 😉

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