Una ruta por Suiza Oriental y Liechtenstein

Las previsiones del tiempo que habíamos visto días antes de llegar a Suiza decían que este día se levantaría nublado y con posibles lluvias, así que nada más sonar el despertador, a eso de las 8 de la mañana, me levanté como un resorte hacia la ventana para abrir la persiana y confirmar que no vale de nada mirar el tiempo una semana antes. El cielo estaba totalmente azul y las nubes brillaban por su ausencia, por lo que nos alegramos un montón ya que teníamos pensado pasar el día entero haciendo una ruta por el este de Suiza.

Qué ver en Suiza. Ruta por el este de Suiza

Pinchar sobre el mapa para ver en google

Ese día no teníamos que cargar el coche mas que con lo necesario, lo que era una chaqueta, el baúl de comida y tirando millas hasta nuestra primera parada del día.

Las cascadas del Rin (Rheinfall)

El río Rin es una de las vías fluviales más importantes de Europa cuyo nacimiento se produce en los Alpes suizos y desahoga sus aguas en el mar del Norte estableciendo en buena parte de su recorrido las fronteras naturales entre Suiza, Austria, Liechtenstein, Alemania y Francia. Su gran longitud alcanza los 1.230 km., pero ahora a nosotros solo nos interesaba solamente 1 kilómetro de ese recorrido. Nos dirigíamos hacia Rheinfall, las cascadas del Rin junto a la localidad de Schaffhausen.

En apenas 30 minutos llegamos hasta el aparcamiento (gratuito) junto al complejo que tienen montado allí, con el castillo de Laufen convertido en hotel-restaurante, que es por donde se accede a la cascada desde esta parte del río. Las taquillas abrían a las 10 de la mañana, por lo que aún nos quedaban unos minutos que aprovechamos para dar una vuelta y bajar por un camino hasta unas vías de tren para poder ver el río tomar la última curva antes de precipitarse unos metros más adelante.

Qué ver en Suiza. Las cascadas del Rin, Rheinfall

A las diez en punto adquirimos las entradas por el razonable precio de 5 francos (barato me pareció…) y nos dirigimos hacia el castillo para pasar por los tornos que nos descubrirían tras ellos un paisaje único en Europa continental.

Qué ver en Suiza. Las cascadas del Rin, Rheinfall

Lo había visto antes en fotos, incluso en algún vídeo, pero desde la lejanía de mi cuarto no me despertaban mucho interés. Desde la pantalla del ordenador me parecía un simple salto de agua, pero una vez allí cambié de opinión como el que cambia de zapatillas y me alegré de habernos acercado. Grandes, lo que se dicen grandes, no son estas cataratas del Rin… no nos vayamos a engañar… pero con sus 150 metros de anchura y alrededor de 20 metros de desnivel, forman un espectáculo digno de admirar.

Qué ver en Suiza. Las cascadas del Rin, Rheinfall

Qué ver en Suiza. Las cascadas del Rin, Rheinfall

Qué ver en Suiza. Las cascadas del Rin, Rheinfall

Desde lo alto del castillo se va descendiendo poco a poco hasta llegar casi al fondo de la cascada. Varios miradores te permiten acercarte al agua casi hasta tocarla, como en la última terraza, que te adentra en el río hasta situarte sobre el río creándote una sensación de mareo al ver pasar violentamente el agua bajo tus pies.

Qué ver en Suiza. Las cascadas del Rin, Rheinfall

Más abajo se puede adquirir un billete (unos 7 francos creo recordar) para acercarte en barco hasta el centro de la cascada donde una roca divide en dos el río y las aguas caen por sendos lados. Las vistas desde lo alto del improvisado “faro” tenían que ser increíbles, pero con lo que ya habíamos visto estábamos más que satisfechos.

Os dejo un vídeo para que os podáis hacer una idea del lugar.

Pintoresco pueblo de Stein am Rhein: Una pinacoteca al aire libre

A menos de media hora de las cascadas del Rin se encuentra uno de los pueblos más encantadores y pintorescos que podemos encontrar en Suiza, una auténtica joya que bien merecía una visita. Cuando un amigo de las redes sociales y de los foros me lo recomendó y me enseñó fotos, no dudé ni un momento en incluir al pueblo de Stein am Rhein dentro de la ruta a seguir.

Qué ver en Suiza. Stein am Rhein. Pueblo con encanto en Suiza

Cuando llegamos, dejamos el coche aparcado junto al puente que atraviesa el Rin, y tras él, llegamos justo a la plaza del ayuntamiento, corazón de esta histórica comuna suiza.

Qué ver en Suiza. Stein am Rhein. Pueblo con encanto en Suiza

Esta foto está tomada justo antes de entrar al casco histórico desde el puente viejo, antiguamente de madera y desde 1974 como le vemos hoy en día.

Qué ver en Suiza. Stein am Rhein. Pueblo con encanto en Suiza

A partir de ese momento nos sentimos como dentro de un cuento de hadas. La estructura medieval del pueblo se conserva extraordinariamente, con la calle empedrada y flanqueada por edificios que son los auténticos protagonistas del lugar. Las fachadas de las casas que se apelotonan en esta plaza, con entramados de madera perfectamente conservados, son cubiertas en su totalidad por increíbles frescos que datan algunos del siglo XVI.

Qué ver en Suiza. Stein am Rhein. Pueblo con encanto en Suiza

Qué ver en Suiza. Stein am Rhein. Pueblo con encanto en Suiza

Qué ver en Suiza. Stein am Rhein. Pueblo con encanto en Suiza

Qué ver en Suiza. Stein am Rhein. Pueblo con encanto en Suiza

Las pinturas son de temáticas diversas que van desde escenas mitológicas y religiosas hasta dibujos que representaban el tipo de comercio al que se dedicaba el edificio. En ellas se pueden ver a personajes como Diógenes o Alejandro Magno entre un centenar de detalles más minuciosamente pintados. Era imposible desviar la vista de tal maravilloso museo al aire libre. Una pinacoteca entera en cada una de las casas.

Qué ver en Suiza. Stein am Rhein. Pueblo con encanto en Suiza

Qué ver en Suiza. Stein am Rhein. Pueblo con encanto en Suiza

Los bares poblaban la plaza con mesas y sillas, pero a nosotros lo que nos apetecía era tomar algo dulce… algo así como un chocolate suizo. En la misma calle de la plaza nos metimos en una chocolatería y nuestra boca se inundó instantáneamente de saliva. Chocolate con leche, con avellanas, negro en distintos porcentajes, con figuras, rellenos de licores… y así hasta un sinfín de tipos diferentes. Nosotros cogimos al peso unos cuantos trozos y nos los comimos tranquilamente visitando el resto del pueblo.

Qué ver en Suiza. Stein am Rhein. Pueblo con encanto en Suiza

También vimos una tienda de suvenir que exhibía en su pared unos cuantos relojes típicos de cuco. Son una monada y algunos de ellos realmente bonitos y trabajados, aunque durante el viaje veríamos otros tantos muchos más grandes y sorprendentes.

Al final de la calle principal se levanta imponente la torre del reloj, una de las puertas que daban acceso a la ciudad cuando esta se encontraba amurallada. Aunque realmente lo que vemos es una fiel reconstrucción ya que la original fue destruida durante la Segunda Guerra Mundial.

Qué ver en Suiza. Stein am Rhein. Pueblo con encanto en Suiza

En el siguiente vídeo podéis ver la zona más pintoresca del pueblo, desde el ayuntamiento hasta la torre del reloj.

Nos recorrimos en un simple paseo el pequeño casco antiguo ya que no es muy grande el pueblo y acabamos en el mismo lugar donde empezamos junto al ayuntamiento y el monasterio de St. Georgen. En este monasterio, que fue fundado en la época romana, se pueden visitar varias estancias, pero justo hoy se encontraba cerrado ya que abrían todos los días menos los lunes. Al otro lado del monasterio, sentados junto al río, quemamos los últimos minutos de nuestra visita a esta encantadora comuna suiza que nos había encantado a los tres. Sin lugar a dudas, un acierto haberlo incluido en nuestra ruta.

Qué ver en Suiza. Stein am Rhein. Pueblo con encanto en Suiza

Monasterio de St. Georgen desde el puente viejo cuando nos íbamos.

La biblioteca capitular de St. Gallen

Al igual que con este último pueblo, otro consejo de un amigo y seguidor de este blog, nos sugirió que visitáramos una biblioteca ubicada en el monasterio benedictino de la ciudad de San Galo, la cual nos pillaba de paso y creímos que podía ser interesante visitar, por lo que recogimos el coche del parking y pusimos dirección a San Galo donde llegamos en una hora aproximadamente. Esta ciudad ya era grande y lo que teníamos pensado era buscar un aparcamiento cerca de la zona vieja que era lo único que íbamos a ver.

Qué ver en Suiza. San Galo, Suiza

La biblioteca se encuentra dentro del distrito capitular de San Galo que comprende el antiguo monasterio benedictino fundado en el año 613 y el posterior templo de San Galo (Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1983). Durante los siglos IX y X este lugar fue uno de los centros más reconocidos de la cultura occidental y parte de culpa la tiene el contenido de la biblioteca que íbamos a visitar más adelante.

Andando por el casco antiguo de la ciudad llegamos hasta una gran explanada donde la protagonista era sin lugar a dudas la catedral.

 

Qué ver en Suiza. Catedral de San Galo

El templo no se encontraba abierto por lo que centramos nuestros pasos en llegar hasta la biblioteca. Cuando llegamos, la sorpresa fue el coste de la entrada. Gratis sabíamos que no sería, pero el precio de 10 francos por persona nos pareció excesivo, por lo que intentamos comprar la de estudiante (7 CHF)… pero por mucho que enseñábamos carnets… no coló ninguna excusa y nos tocó pagar los 10 que costaba. Si merece la pena o no pagarlos, eso ya está en el interés de cada uno. Por mi parte voy a decir que si, que aunque me parece caro, creo que el lugar lo merecía (y sobre todo estando allí ya…).

Antes de entrar había que ponerse unos patucos sobre las zapatillas para no manchar el suelo de madera del interior de la sala. En cada pisada, el suelo crujía quejándose de los años que tenía. En un primer vistazo al interior de la biblioteca la boca se nos abrió de admiración a este histórico lugar. Miles y miles de libros ocupaban sus lugares en los distintos estantes de madera y unos pocos lo hacían en vitrinas posicionadas a lo largo de la sala. El estilo rococó que adorna toda la biblioteca data de la reforma que se hizo en el siglo XVIII y que la hace ser una de las bibliotecas más bonitas del mundo.

Qué ver en Suiza. Biblioteca capitular de St. Gallen

Pero lo que la hace ser de las más importantes del mundo son los mas de 160.000 volúmenes que abarcan un milenio de historia entre libros y manuscritos.

Qué ver en Suiza. Biblioteca capitular de St. Gallen

Una de las joyas de esta biblioteca es un enorme globo terráqueo que data del siglo XVI, uno de los tres que existen en el mundo de esa época en el que se representan tanto el cielo como la tierra. Una auténtica joya de valor incalculable que Zúrich arrebató a la abadía de San Galo durante la guerra de Toggenburgo… y que aún no han devuelto. Por desgracia esta que veíamos era una réplica exacta de la verdadera que se conserva aún en Zúrich, ya que no han llegado a ningún acuerdo para devolverla a su lugar de origen.

Qué ver en Suiza. Biblioteca capitular de St. Gallen

Principado de Liechtenstein: En busca del castillo del príncipe

Ya empezábamos a tener hambre, pero quisimos esperar y comer en nuestro siguiente destino. En apenas 60 kilómetros siguiendo el cauce del Rin saldríamos de Suiza para visitar el pequeño principado de Liechtenstein. En realidad para lo que nos acercamos hasta aquí era para ver la capital Vaduz y más en concreto el castillo del príncipe que desde hacía años veía en fotografías y me prometí acercarme hasta allí algún día.

Sin bajarnos del coche fuimos directos hacia lo alto de la ciudad donde la gente se ha construido su casa casi en las nubes y disfrutan de unas vistas alucinantes del valle. No son mansiones, pero se ve que la gente es pudiente. Guiándome más o menos por el mapa del GPS dimos con la carretera que sube hasta el castillo del príncipe, pero para chasco nuestro, una valla cortaba la carretera y prohibía el acceso a partir de ese punto. Justo en ese lugar se tienen unas vistas fabulosas del castillo y con esta foto ya me daba por satisfecho.

Castillo de Vaduz, Liechtenstein

Bajamos de nuevo a la ciudad y buscamos un lugar para comer, pero como no vimos ningún merendero ni parque cercano, al final comimos en un aparcamiento viendo como un tractor recogía el trigo detrás de nosotros. Las montañas de los alrededores eran imponentes y sobrecogedoras. A poco, la ciudad de Vaduz se veía engullida por ellas.

Castillo de Vaduz, Liechtenstein

Los tortelini en nuestros viajes con el coche son ya un clásico.

Mientras, yo trataba de buscar otra carretera para acceder hasta el castillo y cuando terminamos de comer probamos suerte por otro lugar que al final no nos llevó a ninguna parte. Dando vueltas como tontos, volvimos al mismo punto donde la carretera estaba cortada, pero ahora la valla no nos prohibía el paso y pudimos ascender el resto de montaña hasta llegar a los pies del castillo.

Castillo de Vaduz, Liechtenstein

El llegar hasta aquí era más que nada un capricho, puesto que el castillo es de propiedad privada y no se puede visitar, pero solo las vistas que se tienen hasta llegar hasta él ya mereció la pena nuestra breve incursión a este pequeño principado.

Visitando la casa de Heidi

Con el sol precipitándose inminentemente tras las montañas, decidimos acercarnos hasta un lugar que se situaba a muy pocos kilómetros de Vaduz, ya de nuevo en territorio suizo. Maienfeld es una pequeña localidad en los Alpes de los Grisones que si voy yo solo en el coche ni por asomo se me hubiera ocurrido acercarme, pero al ir acompañado de dos niñas mujeres de casi 30 años (bueno… alguna ya los ha cumplido…), es muy difícil decirlas que no cuando te piden, una y otra vez, que quieren ver la casa del abuelito… Si si… del abuelito que todos pensáis, ese de barbas blancas, cejas espesas y con el mismo chaleco verde de cada día.

El “viejo de los Alpes”

Pues si… nos fuimos al lugar exacto donde se dice que la escritora Johanna Spyri encontró su inspiración para escribir el famoso libro infantil de Heidi en 1880, mundialmente conocida sobre todo por los dibujos japoneses que lanzaron al estrellato en 1974 a esta niña de coloretes rosados y que a día de hoy aún anda por la tele.

Nada más llegar a Maienfeld, antes de entrar al pueblo, se ve un aparcamiento y un hotel con el nombre de Heidihof. Aquí dejamos el coche y nos dirigimos a un mapa que había justo al lado. En él vimos que para llegar hasta la casa teníamos que andar por una pista de arena que se adentraba en el campo hasta una pequeña aldea. Como si estuviéramos dentro de los dibujos animados, un grupo de carneros pastaban alegremente alrededor nuestra.

Qué ver en Suiza. La casa de Heidi

Para mí que esta pequeñita era “Copito de nieve”…

Andamos un poco más hasta llegar a la pequeña aldea y automáticamente Eva reconoció la casa. Efectivamente, no falla una y a mano izquierda estaba la casa de Heidi, la del viejo de los Alpes, una casa robusta recubierta en parte por madera, acompañada por el típico bebedero, una pila de troncos y un torno metálico. Esto último no pega ni con cola, pero es que la casa es en realidad un museo donde en su interior han recreado alguna escena de la novela que nosotros nos quedamos sin ver porque estaba cerrado.

Qué ver en Suiza. La casa de Heidi, Suiza

Lo que si eché en falta en la casa fue el tragaluz redondo por donde llegaba Pichí a despertar a Heidi y esta rápidamente se asomaba por él para ver como llegaba Pedro con su rebaño, pero bueno, esa idea de casa es más de los japoneses.

Qué ver en Suiza. La casa de Heidi, Suiza

La verdad es que el entorno era precioso y además había una ruta para hacer andando que supuestamente te guiaba por lugares que aparecen en la novela, pero la verdad que cualquier paisaje alpino podría haber valido para hacer una casa y decir que es la casa de Heidi.

Qué ver en Suiza. La casa de Heidi, Suiza

Qué ver en Suiza. La casa de Heidi, Suiza

Nosotros no teníamos ya muchas ganas de andar y la hora tampoco nos lo permitía, así que volvimos hacia el coche no sin antes hacer alguna tontería de las nuestras.

Qué ver en Suiza. La casa de Heidi, Suiza

¡¡Que me despeñoooo!!

Esta era la última visita que teníamos pensada para hoy y la verdad que calculamos bien el tiempo porque la tarde estaba prácticamente sentenciada y aún teníamos que volver a Zúrich. En el hotel nos quedamos ya preparándonos algo de cenar y recogiendo todo para al día siguiente partir a nuestro siguiente destino. La ciudad de Lucerna nos ocuparía buena parte del día y acabaríamos la jornada en la zona de Interlaken donde nos quedaríamos tres noches. Quizás esta era la parte del viaje que más nos apetecía a los tres y teníamos esperanzas de que el tiempo nos siguiera respetando como hasta ahora.

Qué ver en Suiza. Paisaje Suizo

Atardecer en el lago de Walen

Víctor del Pozo

Quizás te interese...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

  1. Jolín, cómo exprimisteis el día… Había leído lo de la casa de Heidi, pero pensaba que estaba bastante alejada y creía que no daba tiempo a verlo junto con Rheinfall y Stein am Rhein… ¡Que envidia sana me estás dando! Me hubiera encantado ver esos paisajes. Son preciosas las fotos…
    Lo de la biblioteca no lo sabía, pero tiene una pinta excepcional. Me lo anoto también.

  2. Sin duda, el pueblo de stein am Rhein, es el pueblo más bonito que he visto. A cualquier parte donde miraras, veias algo bonito…y de la chocolateria que te voy a decir q tu no comieras…jajajajajajaja!!!
    No me acordaba de Eva mirando por el foco en las cataratas,jajajajajajajaja!!!! muy bueno….deseosa de leer el siguiente que me dejas, así que ya sabes, date prisa,jejejeje!!!

  3. Tiene una pinta estupenda este pequeño pueblo Stein am Rhein! Lo de la casa de Heidi no tenía ni idea, se lo contaré a María, porque si alguna vez vamos por allí no se lo querrá perder jejeje.
    Un saludo!

  4. Capítulo fantástico, Víctor!
    No tenía ni idea de muchos de los lugares de los que has hablado, pues cuando estuve en Suiza estuve principalmente en la parte oeste del país.
    Me ha fascinado el paisaje que rodea la casa de Heidi, tipicamente alpino! Y Eva bajando de las praderas como si fuera Heidi también muy divertido! hehe
    Ya sabes que espero los siguientes relatos con ganas!

    Nos vemos muy pronto!

  5. Aibaaa. Joe, hacía tiempo que no me podía pasar por aquí y vaya sorpresa que me he llevado! qué guayyyy, vaya viaje más guapo que os habéis echauu.
    Espero que lo hayáis disfrutado mucho, a ver si me detengo a leerlo con más detenimiento que los exámenes me tan afisiando un pokín ;P

    Saludos!

  6. Me ha encantado todo este capítulo, pero la zona de la cascada en el Rin y el paraje de Heidi lo que más 😀

    Excelente entrada, queremos plantear después del viaje de verano una escapada por Europa, creo que esta zona está ganando mucho enteros, me la estás vendiendo muy bien jaja

    Saludos!!!

  7. Genial entrada Víctor, vaya manera de aprovechar el día. El pueblecito de Stein am Rhein me ha encantado y las fotos son espectaculares. Vaya ganas que entran de irse para allá. Felicidades por el post
    Un saludo

  8. Hola tocayo,

    Entre las cascadas, los relojes de cuco, la biblioteca, el castillo y la casa de Heidi, es como un relato de cuento y además con ese cielo tan azul.

    Un abrazo.

  9. Buenas compañeros!! Gracias por los comentarios! Ando ya apurado de tiempo y quisiera terminar ya los relatos de Suiza para ponerme con el siguiente viaje… En principio el lunes seguramente tenga listo el próximo relato, pero también escribiré algo sobre Labastida donde voy a pasar este finde junto a Sele, blai y compañia… Se acumula el trabajo, pero me gusta! jejeje.

    En nada sacaré el pequeño post indicando donde voy a estar en Septiembre… aunque me parece que ya lo sabe todo el mundo jejejeje…

    Un saludo!

  10. Como mola Stein am Rhein! Me han encantado los dibujos de los edificios! ^^ Aunque vivir un rato al estilo Heidi no tiene precio. Cuando estuve en Japón visité el Museo Gibli (creadores de la serie) y tenían una exposición sobre Heidi, se ve que en Europa solo triunfo en España porque había una versión europea que se hizo en la misma época.

    Felicidades por la entrada! ^^

    Por cierto, ¿has hablado de un blogtrip a tu pueblo? Me apunto! 😀

  11. Pero qué bonito!! Ayyy q ya me ha entrado el gusanillo por ir a Suiza! La culpa la tienes tú con estos posts tan detallados!!
    En nuestro viaje a Egipto, en El Cairo colamos por estudiante gracias a un carné de la biblioteca de Fuenlabrada! jajaja Nos dio la idea el conductor del taxi que pillamos para recorrer la ciudad y luego en todas partes iba diciendo yo que “biblioteca” en español quería decir “university”! qué risa!! jajajaja Pero veo que los suizos son más avispados y no cuela ese tipo de estratagemas, no?
    Saludos

  12. Buenas Mari Carmen! pues yo en el museo del Cairo entré con el carnet del trabajo que aparece la foto… y también en grande Peugeot-Citroen PSA jejejejeje… Pero coló. La verdad que la entrada a la biblioteca era carísima, al igual que la casa de Einstein que está en Berna… pero eso ya es de otro capítulo..

    Besos!!

  13. Ohhhhhh que bonita la casa de Heidi. Aquella serie tan ñoña marcó mi infancia y ¡qué hartones de llorar!.
    Aunque he estado tres veces en Suiza y en una ocasión nos pasamos allí un mes, no tenía ni idea de que existiera ese lugar.
    Veo que habéis hecho un viaje muy completo y que no habéis perdido para nada el tiempo.
    Un abrazo

  14. Que pasada de viaje!!!!! Me ha entrado el gusanillo de visitar esa zona de Suiza, que gracia lo de la casa de Heidi. Está genial el diario!!!!! 😉

  15. Si Stein am Rhein, os pareción un cuento de hadas si lo visitas en Navidad ni te cuento. Yo estuve allí en las Navidades de 2008 y llegamos cuando empezaba a anochecer, con todo el pueblo iluminado y un enorme abeto y un belén de madera. Os lo recomiéndo

  16. Pingback: Stein am Rhein. Una ciudad medieval partida por el Rhin