Las islas Ballestas. Donde el guano es oro.

El guano. La caca de murciélago, foca o ave marina. Excremento que para un no entendido como yo lo llamamos simplemente mierda, sin más… Pero para la industria de fertilizantes agrícolas este excremento es mucho más, y hacia mediados del siglo XIX el guano llegó a ser para Perú como el oro, y los lugares donde se acumulaba como las islas Ballestas, minas sin fondo.

Guano en las islas Ballestas

El interés por el guano es tal, que EEUU tiene firmado un acta que si un ciudadano estadounidense encuentra un islote guanero que no pertenezca a nadie, EEUU tiene todo el derecho a quedárselo en propiedad hasta explotarlo enterito.

En la costa del Perú y de Chile existen muchos islotes así. Estos países sudamericanos se encargaron de explotarlo después de la independencia ante los españoles, y particularmente Perú se aprovechó de lo lindo de esta materia hasta el punto de convertirla en su mayor motor económico en aquella época, lo que se llegó a conocer como “la era del guano“.

Pero con el tiempo en Perú pasó algo parecido a lo que en España ha pasado ahora con la industria de la construcción. El gobierno peruano se enriqueció y gastó en exceso (a diferencia que en España, que además se robó…), y cuando el mercado del guano escaseó, el país se vio sumido en una crisis económica que les llevó casi a la bancarrota y con una deuda externa inasumible. Para Perú el guano fue una bombona de oxígeno que ayudó a crecer su economía pero que al final acabó explotando por una nefasta gestión. Y aunque hoy se siga aprovechando y exportando estos excrementos para fertilizantes, no es ni mucho menos su actual motor económico.

Paracas

Varios pelícanos se dejan ver en las playas de Paracas

La excursión que hicimos uno de los días en nuestro viaje a Perú fue precisamente a una de estas “minas” de guano. Uno de los muchos islotes guaneros que hay en la costa peruana y que se ha ganado fama entre los turistas por la rica fauna que habita en ella. Me refiero a las islas Ballestas situadas frente a la Reserva Nacional de Paracas.

Mapa Islas Ballestas

Tras descansar de un día de aventuras en Ica, nos despertamos y fuimos en autobús hasta la localidad de Paracas donde embarcamos en una lancha para recorrer los 20 kilómetros que separan las mencionadas islas de la costa Peruana. Durante el trayecto bordeamos la península de Paracas que en su cara oeste esconde otro de los más famosos geoglifos de Perú. El candelabro. Es sin duda una figura que me inquieta. Allí en medio del desierto de cara al océano, tan grande y sin una forma ni motivo concreto… Simplemente parece una alucinación típica del desierto.

El candelabro

Pero de lo que estábamos seguros que no eran alucinaciones era la indigesta cantidad de medusas que había en el mar y que podíamos ver junto a la lancha. No eran las típicas medusas que me encontraba en Valencia cuando veraneaba de pequeño… no. Estas que veíamos en la frías aguas del pacífico parecían más pulpos que otra cosa y podían llegar a medir hasta el metro y medio de longitud si no más. Nos sorprendimos y de qué manera al verlas por primera vez y rezamos para que no tuviéramos que utilizar los chalecos salvavidas que llevábamos puesto.

Visita a las Islas Ballestas

Ya mar adentro podíamos empezar a ver nuestra meta. Unas islas aparentemente pequeñas de color blanquecino y que según nos aproximábamos pudimos comprobar, tanto por la vista como por el olfato, que el color blanco era debido a la cantidad de guano que hay acumulado en sus rocas.

Islas Ballestas

La verdad es que el olor me sorprendió. Pero aún más me sorprendió la cantidad de aves y fauna que se concentra en las islas Ballestas. Tanto, que te preguntas… ¿Y por qué aquí? ¿Por qué en esta costa hay un montón de islas de este tipo? La respuesta la encontramos en el comportamiento de una de las corrientes marinas más importantes del planeta y que recibe el nombre de su descubridor. Se trata de la corriente de Humboldt.

Corriente de Humboldt

Esta corriente regula el clima de las costas de Perú y Chile, y es la causante de que existan desiertos como el de Atacama, el costero de Perú y en general, el gran desierto del Pacífico (además de acontecimientos meteorológicos como “El Niño”). Lo que hace esta corriente es recorrer la costa sudamericana de sur a norte aflorando las aguas frías del fondo del océano (cuyo efecto atmosférico provoca esa neblina matutina que vimos antes de sobrevolar las líneas de Nazca) y trayendo consigo infinidad de plancton a la superficie. El motivo por el que hay esta cantidad de fauna en las islas ballestas es precisamente porque ese plancton que asciende de las profundidades del océano se deposita en las rocas y atrae a los peces y crustáceos que se alimentan de él, y estos a su vez atraen a sus depredadores como las aves y algunos mamíferos como los lobos marinos que pudimos ver también en las islas Ballestas.

Lobos marinos en islas Ballestas

Aunque particularmente lobos marinos vimos pocos. Apenas unos cuantos amodorrados en las rocas y con aparente aburrimiento que parecían estar pensando de nosotros, “ya están aquí otra vez dando por saco… ¡Va! Paso de los turistas…”. En cambio pudimos ver numerosas aves. Había infinidad de ellas volando junto a nosotros y desperdigadas por todas las islas Ballestas. Parecía una escena sacada de la famosa película “Pájaros” de Hitchcock.

Islas Ballestas

Normalmente paraban los motores de la lancha para no molestar a los animales y en ese momento nos quedábamos allí en silencio, balanceados por las olas y rodeados de alcatraces y cormoranes por todas partes mientras aguantábamos el pestilente aroma de la fauna marina y en especial del guano.

Islas Ballestas

Islas Ballestas

Sin duda, el animal más curioso que pudimos ver en las islas Ballestas fue el pingüino. Yo aún no había visto ninguno en libertad, sólo en zoológicos, y nunca pensé que lo fuera a ver por primera vez en estas latitudes del planeta. Pero aquí están, y además en bastante cantidad. Estos que vemos son exclusivos en todo el mundo y reciben el mismo nombre del causante por el que están aquí. Los pingüinos de Humboldt. Como su propio nombre indica, esta especie es endémica de la corriente marina de Humboldt y sólo en la costa chilena y peruana se pueden ver. Son de tamaño no muy grande, unos 60 centímetros más o menos y resulta muy gracioso verles andar y zambullirse en el agua.

Pingüinos de Humboldt en Islas Ballestas

El desembarco las islas Ballestas está totalmente prohibido para los turistas, por lo que la excursión se limita a pasear por sus alrededores y observar. No hay que olvidar que esto es un área protegida perteneciente a la Reserva Nacional de Sistemas de islas, islotes y puntas guaneras, por lo que todas las precauciones son pocas para poder preservar el lugar casi intacto y no modificar el ritmo de vida de los animales.

Islas Ballestas

Islas Ballestas

En las islas Ballestas se permanece aproximadamente unos 45 minutos, tiempo suficiente para bordearlas y tomar cientos de fotografías. Pasado ese tiempo, volvimos de regreso a Paracas y nos despedimos del grupo. El autobús en el que vinimos volvía a Ica, pero nosotros teníamos que ir hacia Lima, así que nuestro propio guía nos acercó en coche hasta la Panamericana y nos dejó en una parada para coger un bus de línea que en unas 4 horas nos dejaría en la recta final de nuestro viaje. En Lima pasaríamos los dos últimos días en compañía de Sele y juntos recorreríamos muchos rincones de la capital peruana y viviríamos nuevas experiencias, como bañarnos con leones marinos o participar en un simulacro de un terremoto.

Victor del Pozo

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  1. Muy interesante la entrada Víctor. No tenía ni idea de la corriente de Humboldt…
    Me ha resultado supercurioso lo de los pingüinos. Debe ser chulo verlos en libertad, en su hábitat.
    Un saludo

    • Yo tengo una amiga que se muere de ganas de verlos en libertad… Le encanta los pinguinos! y la verdad que en el zoo no es lo mismo…

    • Bueno.. pero vosotros vistéis el salar de Uyuni!! Yo me moría de ganas de verlo!! Nosotros a ballestas estuvimos a punto de no ir, pero al final cayó..

  2. Qué ilusión me ha hecho leer esta entrada, me ha recordado al viaje que hice con mi hermana, mi prima y mi cuñado. Paracas nos pareció una zona preciosa y la excursión genial, aunque el olor era nauseabundo.

    Un saludo

  3. Menudos cacho bichos las medusas, cuando estuve por allí no las vi o quizás no me fijé o no sabía que eran pero cualquiera se cae al agua con eso…El guano da un poco de asco y huele fatal pero yo me quedé flipada que con eso se pudiera crear energía…Un abrazo!!! 😉

    • Pues en Lima nos bañamos en las Palomino y allí también había medusas… aunque cuando nos tiramos al agua no vimos ninguna cerca… y menos mal!

  4. “Conocí” el guano en Borneo, donde las cuevas en las que viven millones de murciélagos se las reparten entre diferentes tribus que lo recogen y comercializan.

    Me encanta la pose de los leones marinos en la foto!

    Un abrazo