Siena tiene un color siena y una catedral tremenda

El color Siena es una tonalidad de ocre amarillento que se obtiene de un tipo de arcilla cuyos pigmentos han sido utilizados desde hace miles de años para pintar y colorear. Las pinturas rupestres que nuestros antepasados dejaron en las antiguas cavernas son la mayor prueba que tenemos de la utilización de este color desde tiempos inmemorables. Es un color tan acogedor que la aplicación de él en cualquier superficie la convierte a esta en un lugar cálido de por sí. Por ejemplo en la ciudad italiana de Siena.

Siena

No es casualidad que se llamen igual ya que precisamente los orígenes de esta tonalidad provienen de la propia tierra de Siena, aunque evidentemente haya muchas más variedades por el resto del mundo

Este color es el encargado de vestir por completo los históricos edificios de esta ciudad toscana. El suelo de su plaza, las cubre ventanas, los arcos góticos que adornan las fachadas, sus tejados… Hasta los toldos de los restaurantes que cobijan del sol veraniego mantienen esta consonancia tonal.

Piazza del Campo, Siena

Desde lo alto de la Torre del Mangia situada junto al ayuntamiento se puede ver perfectamente a lo que me refiero. Parece que ante nosotros se nos muestre un lienzo de cuyo pintor a su paleta le faltaron los colores y con un poco de arena y agua se hubiera dedicado a dibujar y colorear las tejas, los ladrillos, las cornisas… Sólo la hermosa catedral disfrazada con indumentaria presidiaria de rayas oscuras sobre el mármol blanco parece haberse salvado de este derramamiento incontrolado de pintura pajiza.

Siena

Pero la verdad que tampoco hace falta subirse a lo alto para darse cuenta de esto. Simplemente con llegar andando hasta la Piazza del Campo y hacer un giro sobre sí mismo es más que suficiente. ¿Que cómo llegar hasta la Piazza del Campo? Pues no lo sé. Nosotros no teníamos ni idea y al final acabamos allí. La verdad es que da igual. Al final acabas llegando. Es imposible perderse en el casco histórico de Siena porque al igual que todos los caminos conducen a Roma, las calles de Siena te guiarán hasta esa plaza. Simplemente dejaros llevar. Además es la mejor manera de descubrir la ciudad porque tampoco es que sea muy grande y se puede recorrer fácilmente en un día, e incluso algo más de medio día como estuvimos nosotros.

Plaza Salimbeni

La plaza Salimbeni donde se encuentro el palacio de mismo nombre y sede del Monte de Piedad de Siena, el banco más antiguo del mundo.

Nosotros dejamos el coche aparcado junto a la fortaleza que construyeron los Médici en Siena. Aquí hay un aparcamiento enorme y gratuito para poder dejarlo tranquilamente todo el día y despreocuparte del coche hasta que lo vuelvas a coger por la tarde (eso sí, Siena es muy turística y como llegues un poco tarde puedes encontrarte todo lleno de coche y autobuses turísticos, así que no aconsejo dormirse en los laureles, aunque si este aparcamiento está lleno, hay varios más por los alrededores). Sólo teníamos  ese día para visitar la ciudad ya que por la tarde teníamos pensado irnos relativamente pronto a Florencia para buscar alojamiento, por lo que nos centramos en visitar lo básico e imprescindible.

Plaza de San Francisco

Y lo básico e imprescindible que ver en Siena, aparte de museos que no teníamos intención de ver (salvo el museo Cívico de Siena ya que queríamos subir a la torre), son la Piazza del Campo y la Catedral de Siena, además de callejear y empaparse en su casco histórico que según la UNESCO es una viva encarnación de una antigua ciudad medieval y por ello la introdujo dentro del patrimonio de la humanidad.

Siena

Y la verdad es que es cierto. Porque pueblos pequeños como San Gimgnano es fácil que mantengan su encanto medieval, pero ciudades o cascos históricos bastante más grandes como el de Siena, eso ya es otro cantar. Sin embargo, así es. Siena es como un antiguo pueblo medieval pero a lo grande, y en consonancia con su tamaño, tiene una plaza medieval a lo grande.

Piazza del Campo, Siena

Que ver en Siena: La Piazza del Campo de Siena

El gran tamaño de la Piazza del Campo es lo primero que llama la atención al verla por primera vez, sobre todo tras haber recorrido antes las estrechas calles con sus altos edificios de mínimo tres plantas. Lo segundo que llama la atención sin duda es su forma. No es una plaza redonda, ni cuadrada, ni rectangular. Es en forma de concha, como una media circunferencia pero mal hecha y que además tiene una pendiente hacia abajo que llega hasta al edificio del ayuntamiento. Si dibujáramos unos números en el suelo y nos fijáramos en la sombra proyectada de la Torre del Mangia… voilá! tendríamos el mayor reloj de Sol del mundo.

Piazza del Campo, Siena

Bueno… quizá sea un parecido un tanto raro, y dudo que diera la hora correctamente, pero es que la plaza vista desde lo alto me recordó precisamente a eso. A un enorme reloj de Sol.

Al observar hoy esta plaza estaremos viendo prácticamente lo mismo que veía la gente hace ya siete siglos atrás. La plaza y los edificios colindantes se mantienen perfectamente y aparentemente da la sensación que Siena haya disfrutado siempre de bonanza. Pero no es el caso. Antiguamente la ciudad quedaba alejada de cualquier interés mercantil y fue gracias a una nueva reestructuración de las vías romanas —que en un principio durante el imperio romano habían dejado al margen a la ciudad de Siena—, que con el nuevo trazado la ciudad se vio favorecida en su progreso comercial y la Piazza del Campo tomó un papel relevante al celebrarse en ella los mercados y ferias.

También influyó en el bienestar de la ciudad la construcción de una de las mejores universidades de Europa que aún sigue utilizándose, y ese progreso de la ciudad ya no paró hasta el punto de rivalizar durante el Renacimiento con la mismísima Florencia, cuna del arte por excelencia.

Piazza del Campo, Siena

Esta plaza también es mundialmente conocida por las carreras de caballos que se celebran aquí. Las llamadas Palio de Siena que enfrenta a cada uno de los distritos de la ciudad dos veces al año, una en julio y otra en agosto. Una carrera de caballos a la antigua usanza y a lo bestia, sin montura y si hace falta sin jinete, porque aunque el jinete caiga, si el caballo continua y consigue llegar el primero vistiendo los colores del barrio que representa, ese barrio será el ganador.

Piazza del Campo, Siena

El día de la carrera la plaza se pone de gente hasta arriba, pero cuando nosotros la visitamos en la plaza se respiraba tranquilidad. Había mucha gente, pero su gran tamaño disimula la marabunta que había por el resto de las calles, como por ejemplo en la calle que daba acceso por la parte de atrás a la catedral de Siena, justo en la plaza de San Giovanni.

Plaza de San Giovanni, Siena

Que ver en Siena: La catedral o Duomo de Siena

Bajo la gran escalinata y vista desde detrás, la catedral de Siena prometía. No habíamos visto aún la catedral de Florencia y esos adornos oscuros rayando el mármol blanco que comparten ambas catedrales me sorprendieron. La hacen mucho más bonita si cabe, aunque exteriormente me sigo quedando con la catedral de Milán.

Catedral de Siena

Para entrar a la catedral de Siena hay que pagar, y dependiendo lo que queráis ver, hay que pagar más o menos. Hay opción de ver la cripta, el baptisterio, subir por una galería interna para ver la catedral desde arriba… etc. Nosotros optamos por lo sencillo e imprescindible que es entrar a la catedral propiamente dicho por un precio de unos 4€ en el que también tendríamos acceso a la biblioteca Piccolomini que se haya en uno de los laterales de la nave. Sin duda, quien quiera pagar por el resto que lo haga, pero todo el mundo debería pagar mínimo esos cuatro euros para poder ver esta catedral por dentro. Templos religiosos hemos visto unos cuantos y he de decir que este de Siena se coloca muy arriba en mi ranking junto a otras catedrales como la de Sibenik en Croacia o de la Epifanía en Irkutsk en Siberia.

Catedral de Siena

Nada más entrar ya cautiva. En el suelo podemos observar un pavimento creado como con trocitos recortables de mármol representaciones tanto religiosas como históricas, mientras que las columnas y paredes, decoradas con rayas blancas y negras —los colores simbólicos de Siena—, te atrapan y te envuelven entre obras de artistas de la talla de Donatello, Miguel Ángel, Nicola Pisano o incluso del propio Rafael que dejó su huella en alguna de las pinturas que decoran la biblioteca Piccolomini.

Catedral de Siena

La loba amamantando a Rómulo y Remo se puede ver en numerosos lugares de la ciudad de Siena, como por ejemplo en este detalle del suelo de la catedral. Y es que cuenta una leyenda que al igual que Rómulo y Remo fundaron la ciudad de Roma, los hijos de Remo hicieron lo mismo con Siena.

Catedral de Siena

Detalle del púlpito considerado una joya del Gótico tardío creado por Nicola Pisano junto con su hijo Giovanni Pisano, que fue el arquitecto jefe de la propia catedral de Siena.

Catedral de Siena

Catedral de Siena

Y hablando de la biblioteca Piccolomini,  esta se encuentra en una pequeña sala al marguen izquierdo de la nave, y no se nos debería pasar por alto verla en nuestra visita a la catedral de Siena. Es una estancia pequeña pero increíblemente decorada con pinturas al fresco que representan principalmente la vida del Papa Pío II. En el centro encontramos un grupo de mármol de las Tres Gracias y alrededor de la sala unos antiguos libros litúrgicos del siglo XV, pero sinceramente, los libros en esta biblioteca —pese a su valor histórico— quedan relegados a un segundo plano.

Biblioteca Piccolomini

Biblioteca Piccolomini

Biblioteca Piccolomini

Estuvimos algo más de media hora dentro de la catedral y eso que pagamos para ver sólo la propia catedral y dejamos de lado las demás estancias como la cripta o el baptisterio, pero dentro de aquel ambiente el tiempo pasa volando. Ya era media tarde y sólo nos dio tiempo de camino al aparcamiento a descubrir algunos rincones más de la ciudad como la Basílica de Santo Domingo y las vistas de la ciudad desde esa posición.

Siena

Aún teníamos que llegar a Florencia y buscar algún sitio para pasar las siguientes dos noches, cosa difícil de improvisar en una ciudad como Florencia y justo en fin de semana como nos pilló. Pero como siempre, al final nos decantamos por los camping y llegamos al Camping Internazionale Firenze ubicado a las afueras de la ciudad y muy alejado del centro pero donde podíamos olvidarnos del coche y teníamos la facilidad de llegar al centro a través de un autobús de línea que pasaba cerca. Un lugar perfecto y tranquilo para descansar que contrastaba con lo ajetreado que encontramos la ciudad de Florencia ese fin de semana.

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Víctor del Pozo

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6 Responses to Siena tiene un color siena y una catedral tremenda

  1. Cristina Carmona says:

    Hola Víctor!
    Acabo de aterrizar en tu blog y me gusta lo que he visto! Te sigo para ver todo lo que cuentas sobre tus viajes 🙂
    Saludos!

    • Víctor says:

      Pues bienvenida Cristina!

      Me alegro que te guste y espero seguir al pie del cañón contando los viajes y sobre todo, que sepas que por aquí estoy por si te surgen dudas a la hora de ir a algún destino que conozca. En lo que pueda te ayudaré encantado.

      Un saludo!

  2. Pero qué bonita es toda la zona de la Toscana!

    A nosotros nos impresionó mucho la catedral de Siena. Aunque para mi gusto, es más bonita la fachada de la de Florencia, el interior de la de Siena no tiene rival. Quizás ayuda bastante que sea más pequeña y que no tienen que “llenar” tanto espacio como la de Florencia. Aun así, el interior de la catedral de Siena es impresionante.

    • Víctor says:

      La catedral de Florencia lo que tiene es su tamaño. Es enorme! Desde luego también es bonita, que junto con esta de Siena y la de Milán son tres catedrales que no hay que perderse en Italia, pero yo me sigo quedando exteriormente con la de Milán. Interiormente sin duda con esta de Siena. La de Florencia por dentro es que nunca llegó a ser muy suntuosa y lo poco que había se lo han llevado a museos. Eso sí, la de Florencia tiene un fresco en su cúpula de impresión… Cualquiera de ellas merece la pena verlas.

      Un saludo!

  3. Mari Carmen says:

    A pesar del casi monocromatismo de la ciudad, a juzgar por las fotos, parece una ciudad muy bonita! Y dices que no está lejos de Florencia?? Lástima que cuando estuve en Florencia no dispusiéramos de más tiempo para acercarnos a Siena!!! Cuándo son las carreras de caballo esas que dices?? aunque puede ser curioso, seguro que la ciudad está hasta los topes!

    • Víctor says:

      Pues es totalmente recomendable. Incluso para pasar un fin de semana entero o como base para conocer otros lugares cercanos. La ciudad es preciosa.

      Las carreras de caballo son en julio y en agosto todos los años, y salvo que quieras verlas, no creo que merezca la pena ir a la ciudad esos días porque tiene que estar abarrotada….

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