Mostar: El recuerdo de una guerra

Como terminamos de ver Korcula muy pronto y no nos apetecía estar bañándonos en la playa el resto del día, recogimos todo y nos fuimos a ver el pueblo de Mostar en Bosnia Herzegovina. Mostar es un destino patrimonio de la humanidad que lo teníamos en el tintero por si había tiempo acercarnos a verlo, ya que no queda muy lejos en coche desde Croacia.

Callejeando por Mostar

El hecho de ir a Mostar era sobre todo por poder ver las consecuencias de una guerra (relativamente cercana) con nuestros propios ojos. Llegamos a la frontera de Bosnia y nos encontramos con dos controles para pasar. En el primero nos pidieron la documentación del coche con la carta verde y los DNI, y en el segundo nos vieron la matrícula y nos dejaron pasar con una sonrisa. Me habían comentado que en el trayecto en carretera por Bosnia podríamos ver algunas casas con metralla en su fachada, pero la verdad es que se veían pocas. Hay muchas casas nuevas y en construcción. Todo el camino se hace por carretera convencional siguiendo el rio Neretva pero con un tráfico mucho más fluido que en Croacia. Cuando llegamos a la ciudad de Mostar nos metimos por todo el centro para echar un vistazo con el coche y buscando la zona del puente viejo, “Stari Most”.

El caso es que como siempre, nos perdimos entre todas sus calles y esto hizo que pasáramos por zonas donde nada más que veíamos cementerios por todas partes. Muchos de los parques y jardines los tuvieron que convertir en campo santo por la cantidad de gente que murió durante la guerra de Bosnia.

Pasamos por un puente sobre el Neretva y al lado nos encontramos con un aparcamiento. Lo dejamos aparcado junto a un edificio que estaba totalmente destruido y la zona no nos gustaba mucho, pero es que todo era así. Salimos en dirección al puente que vimos y nos empezamos a quedar alucinados con el estado de algunos edificios.

Mostar

Justo al lado de un Hotel grande que tenía pinta de ser de los buenos, nos encontramos con edificios totalmente destruidos y con marcas de disparos por todos los lados.

Mostar

Mostar

Andando por la calle de repente se nos acercó un tipo que parecía “más pallá que paká”, y nos empezó a hablar en croata. Le dijimos que no le entendíamos nada y comenzó ha hablarme inglés (joder que incultos somos… por dios… todo el mundo tiene idiomas menos nosotros), y entre palabra y palabra me empiezó a explicar que el puente de Stari Most se encontraba más hacia abajo y nos decía que él tenía costumbre de participar en los saltos que se realizan desde el puente y que son famosos en el país, cosa que dudaba por las pintas que llevaba. Yo le seguía un poco el rollo para que no se ofendiera y empezó a explicarme la historia de su familia. Me decía que su padre murió en la guerra y a su madre la pegaron un tiro en la cabeza… Pero sinceramente no me creía nada de lo que me decía. Ya se estaba empezando a poner un poco pesado y nos empezó a pedir dinero. Le dije que no… que tirara.. y el sigue… y sigue. Hasta que ya a Eva se le hinchó la vena y le dijo…. “!!!QUE NOOOO!!!…. y solucionado a la primera. Dijo algo que no entendimos (seguro que a nuestra familia le tocó algo) y marchó…

Barrio viejo de Mostar

Mostar

Empezamos a andar en dirección al puente y llegamos al barrio viejo de Mostar en poco tiempo. El ambiente aquí cambia por completo. Ya deja de ser la ciudad fría que nos habíamos encontrado y comenzó a ser un barrio totalmente distinto, con las calles empedradas y las casas bonitas, todo lleno de tiendas de recuerdos. Se nota que no hay tantos turistas como en Croacia y se puede pasear tranquilo. Y justo un poco más adelante tuvimos la primera visión del famoso puente que separa la ciudad en dos. Aquí pudimos ver una piedra donde se ve escrito “don´t forget”, para que no se olvide lo que pasó en este lugar.

Mostar

Seguimos bajando hacia el puente Stari Most y llegamos al principio del mismo. Está reconstruido totalmente de la misma forma que era antes, protegido entre la torre Helebija y la torre Tara. Justo al lado había una exposición gratuita de imágenes del puente y de Mostar en general en el transcurso de la guerra muy interesante de ver. Al cruzarlo era como sentir que estábamos en un lugar importante… emocionante de verdad. Hay que tener cuidado porque escurre mucho el pavimento y encima comenzaron a caer algunas gotas de lluvia.

Mostar

Desde lo alto del puente se puede tener una vista de la zona regada por el rio Neretva destacando en los cielos los minaretes de las mezquitas musulmanas. Pasamos al otro lado del puente y comimos en un bar unas pizzas buenísimas. La camarera muy simpática se esforzaba por hablar español y casi lo conseguía, solo palabras sueltas, pero se la entendía. Puede que las pocas palabras que sabía se las enseñaran los militares españoles cuando estuvieron allí. Terminamos la pizza y volvimos hacia atrás tranquilamente dando un paseo. Os dejo alguna foto del sitio.

Mostar

Mostar

Mostar

Mostar

Mostar

Nos dirigimos hacia el coche y nos encontramos con uno de esos parques que fueron transformados en cementerio en medio de la ciudad. Todas las fechas coincidían con la época de la guerra. Nos dio mucha pena una en especial en la que se dio sepultura a un bebe, aunque no era el único niño enterrado allí.

Mostar

Llegamos al coche y decidimos darnos una vuelta por la ciudad para poder grabar en video las consecuencias de una guerra que no está muy lejana a nuestros días. Pasamos por un cementerio gigantesco en una colina, edificios destruidos y otros como auténticos coladores por todos los agujeros que tenían. Uno de ellos estaba increíblemente agujereado que prácticamente no quedaba una zona donde quedara pared en buen estado. Pero sin duda alguna, el edificio que más me llamó la atención fue uno que tenía pinta de ser como de oficinas. Era uno de los más altos que vimos y estaba totalmente destruido.

Mostar

Pasamos al lado grabándolo en vídeo y luego un poco más lejos le hice una fotografía, aunque no se ve muy bien el estado de ruina que tenía por que justo me pillaba el sol a contraluz. Cogimos el coche dirección a Croacia y nos despedimos de un pueblo y una ciudad que nos sorprendió por el estado de ruina en el que estaba después de 13 años de aquellos acontecimientos.




Victor del Pozo

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