Mi primera visita a Barcelona

Antes de comenzar a escribir este artículo sé de sobra que me va a costar hacerlo más de lo normal por la cantidad de años que han pasado desde que fui por primera vez a Barcelona, y además porque no tengo casi material fotográfico que lo respalde (las pocas fotos que ilustran este artículo son alguna de este viaje que he encontrado y escaneado, y dos más de amigos que me las han dejado).

Sería en mil novecientos noventa y… ocho? Creo que sí… porque recuerdo que no me había sacado el carnet de conducir todavía. Me fui con mi primo en un tren de trayecto interminable. Toda la noche metidos en un compartimento de 6 personas donde hicimos de todo menos dormir. Compartimos camarote con unos moteros y un hombre silencioso. Los moteros tenían historias para aburrir, y el hombre silencioso y nosotros escuchábamos ya aturdidos las aventuras y desventuras de la pareja sobre ruedas… hasta que se bajaron todos a pocos kilómetros de llegar a Zaragoza, donde por suerte o desgracia nuestra, ocuparon sus asientos unas alegres chicas provistas de tanto alcohol en la sangre como botellas llevaban. En toda la noche conseguimos dormir algo así como una hora. Suficiente para unos chavales que estaban haciendo su primer “viaje largo”.

En Barcelona nos esperaba un amigo del pueblo. Íbamos a pasar el fin de semana con él y con más gente que habitualmente pasábamos juntos los veranos en Cuenca. No se trataba de visitar la ciudad. De hecho, el mayor recuerdo que tengo de ese fin de semana es una música que salía de una cinta, que según ponía en la carátula era la maqueta de unos tal “Estopa”. No recuerdo ni siquiera en que parte de Barcelona vivía mi amigo, más que nada porque él sí que tenía coche y no cogimos el metro para casi nada, por lo que la ubicación la perdí por completo. Pero sí que recuerdo la pateada que nos dimos el sábado. Y como para olvidarla… Hicimos en una mañana alrededor de 10 kilómetros andando, poca distancia si lo comparamos con algunas de las etapas que hice en mi camino a Santiago, pero que para estar de cháchara por Barcelona, son kilómetros.

Barcelona.

Ahí estamos… una amiga, mi primo y mi oreja… ;P

Fuimos desde la Ronda Litoral hasta la Sagrada Familia, pero sobre todo se me hizo largo por la desorientación y lo aburrido que es a veces el entramado urbanístico de Barcelona, tan cuadrado en buena parte de la ciudad y con rectas kilométricas que parece que no te muevas del sitio pese a que lleves los pies destrozados de tanto andar. Por eso, la parte que más me gustó fue la inicial, cuando recorrimos el barrio de La Barceloneta junto al mar, que también se trata de un barrio cuadriculado, pero este parece existir indiferente al resto de la ciudad desde el siglo XVIII. Guarda todavía su apariencia de pequeño pueblo pesquero y pasear por sus calles sirve para desinhibirse por completo de una gran ciudad como es Barcelona.

Barcelona. Pez Dorado

El Pez Dorado junto al mar, muy cerca de La Barceloneta.

La Barceloneta también es la antesala a la Barcelona medieval. Tras dar una vuelta por el Maremagnum (centro comercial en pleno puerto viejo) y cruzar la plaza de Colón, nos zambullimos en La Rambla, la calle más famosa de Barcelona, al menos para mí hasta ese momento. Subiéndola desde el puerto nos cruzamos con infinidad de gente (y eso que no era verano), muchísimos puestos de flores y numerosos quioscos donde se vendían animales, sobre todo pájaros. En cada lado del paseo central exhibían sus habilidades numerosos artistas callejeros.

Barcelona. Plaza de Colón

Plaza de Colón

Recuerdo que también nos dirigimos hacia el barrio del Raval, dejando de lado el barrio Gótico que no he conocido hasta hace bien poquito. Allí comimos y volvimos hacia La Rambla para llegar del tirón hasta la Plaza de Cataluña. Una tremenda plaza donde desembocan el barrio antiguo por el que veníamos y el ensanche de Barcelona, esa parte de Barcelona de la que me quejaba por sus grandes avenidas que acabó por machacarnos las piernas.

Barcelona. Teatro del Liceo

Teatro del Liceo en La Rambla

Nuestro siguiente destino iba a ser el templo de la Sagrada Familia, y pese a que nos decían todo el rato que no quedaba mucho, tardamos un lustro en llegar. Esta parte de la ciudad se construyó tras la revolución industrial para unir la antigua Barcelona con los pequeños pueblos donde se habían construido las industrias y que hoy en día ya pertenecen a la moderna ciudad de Barcelona, y dentro de este enjambre se sitúa el templo de Gaudí, pero no sabíamos muy bien donde estaba y dimos más vueltas que un tonto y acabamos llegando a él por el norte de la ciudad tras dar una vuelta por el ensanche indescriptible y encima sin ver nada más característico, simplemente grandes avenidas tanto a un lado como a otro. No vimos ni la casa Batlló… Nuestro objetivo era simplemente la Sagrada Familia.

Y llegamos, la vimos por fuera y allí me quedé, como un pasmarote viendo una obra tan inverosímil como inacabada y con las puertas cerradas a cal y canto. No recuerdo ni porqué estaba cerrada, pero el caso es que no entré y a día de hoy todavía no lo he hecho pese haber ido dos o tres veces más a verla. Y es que sinceramente, aún se me resiste Gaudí. Hasta hace bien poquito no me había acercado nunca al famoso parque Güell, no he visitado la casa Batlló, que sólo la he visto por fuera cuando he pasado alguna vez con el coche y tampoco he podido ver muchas de sus obras que tiene fuera de Barcelona como el Palacio Episcopal de Astorga o Villa Quijano en Comillas. Pero sin embargo me encanta su arquitectura modernista. Su imaginación y atrevimiento para construir edificios a su antojo le hacen parecerse en mi cabeza a un moderno Da Vinci de la arquitectura.

Barcelona. Camp Nou

También ese día nos acercamos hasta el Camp Nou y visitamos su museo… Es la leche el estadio, pero yo sigo siendo blanco…

El resto del fin de semana lo tengo entre nublado en mis recuerdos. Sé que esa noche estuvimos cerca del puerto de marcha, que a mí no me dejaron entrar a una discoteca por las pintas (y no pintas de cerveza) que llevaba y por ello nos fuimos de allí y acabamos cruzando la avenida Diagonal desierta de coches para meternos en un lugar a degustar su amplia carta de chupitos.

La mañana siguiente ya no era persona. Bajamos a un mercadito y me llevé mi primer recuerdo en un viaje. Compré un tió, un tronco de árbol con un gorro de Papá Noel que adornó la casa de mis padres esas navidades.

Reconozco que no fue mi mejor viaje, pero sí que se puede decir que fue el primer gran viaje y por eso le recuerdo (aunque poco) con cariño. Desde aquel día siempre me dije que tenía que volver a Barcelona de turismo para verlo bien, pero hasta hoy, mis escapadas a la Ciudad Condal sólo han sido para visitar a amigos y pasar con ellos unos días.

Por eso aún me queda un cierto resquemor de poder conocer Barcelona mejor, aunque gracias a Isabel de Diario de a bordo me pude saciar un poco ya que en mi última visita pude conocer de su mano el fantástico barrio Gótico o el famoso parque Güell, y para la próxima vez, sin duda, releeré la guía práctica de Barcelona que se marcó Adela en su blog.

Victor del Pozo

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17 Responses to Mi primera visita a Barcelona

  1. Si que dan trabajo estas cosas, si, yo me puse a escribir esta semana sobre Riviera Maya y el tema “fotos” es un problema y eso que a mi ya me parecía entonces que 300 fotos eran una barbaridad y ni con esas he conseguido sacar alguna en la que no salga yo en bikini, un horror. Y eso que de lo mio hace bastante menos (año 2006). En fin, menos mal que hoy en día hacemos fotos como para empapelar un estadio olímpico y tenemos para dar y regalar.

    • Víctor del Pozo says:

      Bueno.. ese problema de que salga yo en fotos no lo he tenido nunca porque nunca me ha gustado salir en ellas… En todos los viajes con medias de 800 fotos, puedo salir en 20 o 30… El problema de esa época es que iba con una cámara normal y con carrete de 12 o 24… y gracias a dios que he encontrado algunas esparcidas por ahí… y no sabes las risas que me he tirado viendo otras fotos impresas jejejeje…

  2. 15 años de esas fotos … Joer, me dan ganas de buscar algunas en casa de ese año. Me imagino las pintas…jajaja.
    Me apunto la opción de conocer parte de la ciudad con algún amigo bloguero, me recuerda el couchsurfing.
    Bueno un abrazo desde Las Palmas.

  3. Helena says:

    Yo también hace mucho que estuve en Barcelona y la verdad es que me quedaron muchos sitios por descubrir. Va a ser cuestión de montar una escapadita para ver a Isabel, jejeje.
    Por cierto, no me imaginaba que hubieras hecho el tour en el Camp Nou, jajaja
    Un saludo 😉

    • Víctor del Pozo says:

      Eso, eso… y que nos haga unos pasteles!! XD

      Pues si… nos pasamos por el campo del Barça… Pero es que realmente en esa época era un friki del futbol y me gustaba visitar los estadios… Y ahora sigo siendo un poco así, ya que en Milán me acerqué a ver el estadio de San Siro para verlo simplemente por fuera…

  4. Calíope VyV says:

    Qué pocas fotos hacíamos en la época de las cámaras analógicas ¿o es que ahora hacemos muchas? yo para más inri hacía diapositivas, con lo cual ahora me da pereza ponerme a verlas. Curioso como van cambiando con los años la forma de viajar. Por cierto, mucha suerte no tuviste con los compañeros del tren, ja ja. Un saludo!

    • Víctor del Pozo says:

      Se hacían pocas… Imaginate con un carrete de 12 o de 24 fotos… Eso ahora sería impensable! Daría mucha pena gastar una foto el primer día del viaje!!!

      Con lo del tren, bueno… al final nos lo pasamos bien también.

  5. Babyboom says:

    La verdad que seguro no recuerdas muchos detalles de tu viaje pero nunca lo olvidarás, yo también he conocido el famoso tren en el que fuisteis, yo le llamaba el borreguero porque aquello era lo peor. De todas maneras hiciseis una buena ruta por Barcelona!!! Un abrazo!!! 😉

    • Víctor del Pozo says:

      Es que desde que salió de Chamartín y llegó a Alcalá de Henares ya había pasado una hora!!! Se nos hizo eterno parando en todos los lados…

  6. M.Teresa says:

    Los primeros viajes siempre se recuerdan con mucho cariño y más si ha sido a una ciudad tan bonita como Barcelona.
    Las fotos con ese aire de antiguas son muy nostálgicas.

  7. Artabria says:

    La primera vez que fui a Barcelona corría el año 1995, así que imagínate. Tampoco tengo muchos recuerdos de la ciudad y hace un par de años pude volver pero sólo por un día, así que tengo muchas ganas de volver y dedicarle el tiempo que se merece. Vaya ejercicio de memoria que hiciste para escribir este post 🙂

  8. M.C. says:

    Muy buen post!! Para no recordar gran cosa, te ha salido una buena entrada!! Gracias por la mención!! 😀
    Un abrazo

  9. Pingback: Compañeros de ruta: tesoros, recuerdos y paladares finos | Metronius

  10. Qué bonitas fotos! Bueno, todas menos las del Camp Nou…jajaja
    Bueno, esa también. Yo soy del Madrid pero me encantó el estadio cuando fui

  11. Ains, Víctor… pues yo todavía no he pisado Barcelona. Sí, sé que es imperdonable. A ver si este otoño consigo hacer una escapada a la ciudad Condal.

    Me ha gustado mucho tu relato, y esas fotos antañas.

    Un abrazo.

  12. Pingback: 10 lugares imprescindibles a visitar en Barcelona #OcioenBCN | COMPETITIVIDAD 2.0

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