Fin de semana en Lisboa. Recorriendo el centro de Lisboa

A primeros del 2009 me preguntaba yo por qué todavía no había pisado tierras portuguesas, con lo cerquita que las tenemos y lo relativamente barato que sale. Quizá fuera el primero de ellos el mayor motivo que tenía, pues siempre se deja de lado pensando en el típico “cualquier fin de semana nos acercamos”… aunque pronto cambiaría la cosa. Precisamente fue de esta manera, que con motivo del regalo de cumpleaños a Eva en el 2009, pudimos pasar un fin de semana en el Algarve y cumplir uno de sus sueños al bañarse con delfines. En aquel viaje pudimos comprobar que los paisajes y playas eran espectaculares como nos habían contado, pero también comprobamos que esta zona lusa no tiene nada que ver con lo que teníamos en la cabeza sobre el país de Portugal.

Como me había quedado con ganas de más, en el 2010 decidí hacer el camino de Santiago y no dudé en elegir la ruta portuguesa para realizarlo. En esta ocasión tendría la oportunidad de conocer la región norte más íntimamente y ahora sí me dio la sensación de conocer un poco más a nuestro país vecino, muy parecido en muchos aspectos a nosotros.

Pero aún no iban a acabar los viajes por ese año y Eva me tenía preparado mi regalo de cumpleaños. Un fin de semana en Lisboa.

Desde luego esta ciudad tiene solera y si miramos de reojo hacia su pasado veremos que tiene cualidades suficientes para cubrir un fin de semana en Lisboa interesante. Varias civilizaciones como los romanos o árabes han dejado huella en la ciudad, pero quizá la mayor y más reciente “huella” la marcó el fatídico terremoto que sacudió esta parte del planeta en 1755, (huella entre comillas porque solo queda en recuerdo el convento do Carmo que ha sido dejado tal como quedó), cebándose sobre todo en Lisboa con tsunamis e incendios que provocaron la devastación de la ciudad casi en su totalidad.

Lisboa

Fin de semana en Lisboa

Por motivos de horarios de trabajo y coste de los billetes, nuestro fin de semana en Lisboa se limitaría a salir el sábado bien temprano para estar allí a las 8 de la mañana hora portuguesa, y volver el domingo a última hora. La visita sería para justo antes de navidades, pero seguro que ya estaría la ciudad adornada e iluminada para esas fechas.

Lo primero antes de nada era mirar hoteles, que la verdad hay ofertas de sobra en la capital, como diferencias de precio entre ellas. Lo que sí tenía claro es que me quería alojar cerca de la zona histórica para poder abarcar cómodamente andando la zona y mirando por internet decidimos reservar una noche en la pensión Alcobia muy cerca del metro Rossio y la plaza de Figueira con un coste de 50€ la única noche que pasaríamos allí.

Cómo ir del aeropuerto de Lisboa a la ciudad

El sábado 18 de diciembre por la mañana salimos dirección a Barajas y dejamos el coche aparcado en el parking de la Terminal 1. Era demasiado pronto para molestar a nadie y la verdad que por 18€ el día preferimos la comodidad de llevarnos nuestro coche y disponer de él al día siguiente cuando regresáramos por la noche. El avión salió con puntualidad y sólo nos dio tiempo a acomodarnos en nuestro asiento y dar un par de cabezadas contra la pequeña ventanilla del avión. A la hora aproximadamente aterrizábamos en el aeropuerto de Portela, el único de Lisboa y que se encuentra muy cerquita de la ciudad. Cuando vi su situación en un mapa ni me molesté en mirar el transporte hasta la ciudad, pero sí me sorprendió que aún no haya una parada de metro que lo una con el centro. Por el contrario, existe el aerobús que cada 20 minutos hace trayectos al centro y que comprando el billete de 3,40€ te permite utilizar la red de autobuses y tranvías urbanos por todo el día. Vamos… que teníamos el transporte cubierto por ese día ya que el metro no teníamos intención de cogerlo. De hecho nos informamos en el propio autobús y vimos que no merecía la pena coger la 7 colinas, e incluso al día siguiente volvimos a coger el billete aerobús a primera hora para aprovecharlo todo el día.

Durante el trayecto en autobús hasta el centro vimos una Lisboa fría que aún estaba despertando. Para los curiosos cabe destacar que en el camino hasta el centro se puede ver desde el autobús el acceso Guimard de la parada de metro Picoas, que a los que hayáis visitado Paris os sonará ya que es el mismo acceso que adorna algunas estaciones de la ciudad francesa. Al poco tiempo llegamos al centro de la ciudad y nos bajamos del autobús en la plaza de Don Pedro IV. Solo nos quedaba andar 400 metros escasos para llegar a la entrada de nuestra pensión. El check-in ponía en internet que no se podría hacer hasta las tres de la tarde y aunque solo llevábamos una mochila de hombro,  probamos a ver si podíamos entrar para dejarla. Una cosa a destacar de los portugueses es la facilidad que tienen de entendernos en español y la amabilidad con la que nos acogen y en este caso, la recepcionista así hizo y con una sonrisa nos dio una habitación libre en la tercera planta. La habitación estaba genial, con una cama grande y cómoda y un baño completo bastante amplio. Todo perfecto para empezar nuestro fin de semana en Lisboa.

Qué ver en Lisboa, barrios de Lisboa

Barrios de Lisboa

I – Baixa y Chiado

II- Alfama, Castelo y Mouraria

III – Avenida da liberdade

IV – Barrio alto – Santos

Qué ver en Lisboa; mercado Feira da Ladra.

Una de las cosas que me gustan ver en las ciudades son los mercados típicos que se ponen en las calles, y estando en Portugal esto es más que un clásico. Los sábados (y también los martes) por la mañana hay uno realmente curioso en el campo de Santa Clara al otro lado del barrio de Alfama al que se le llama “Feira da Ladra”, que traducido sería como “mercado de la ladrona”. Con este nombre os podéis imaginar que es lo que podéis encontrar allí. La tradición antigua al más puro estilo de “cascorro” se ha convertido hoy en día en un mercado tan curioso donde puedes encontrar todo tipo de cosas inverosímiles. Así que nos llenamos de energía y empezamos a ascender una de las siete colinas que comprende Lisboa en dirección al mercado atravesando el legendario barrio de Alfama.

Estas cuestas son unas auténticas machaca piernas y sorprende ver a gente tan mayor subiendo escaleras y calles empedradas con tanta facilidad mientras que nosotros al poco tiempo teníamos la lengua a la altura del pecho. De camino nos encontramos con el mirador de Santa Lucia, uno de los muchos que tiene la ciudad donde pudimos ver algunas vistas de los tejados y el sorprendente mar de la paja, lugar donde desemboca el río Tajo (Tejo para nuestros vecinos). Desde este mirador podemos tomar como referencia la gran cúpula blanca del Panteón Nacional y seguir hacia esa dirección para llegar al mercado que se encuentra justo al lado.

Qué ver en Lisboa. Mirador de Santa Lucia

Cuando llegamos estaba todo colocado. Mantas por los suelos y chiringuitos levantados en los que se vendía todo tipo de artilugio. Ropa, mochilas, radios, juguetes, jarrones, cuchillos… y un sin fin de trastos que realmente no valen ya para nada.

Qué ver en Lisboa. Feira da Ladra

Qué ver en Lisboa. Feira da Ladra

Sorprendidos nos quedamos cuando vimos que un hombre vendía pasaportes antiguos con nombres y apellidos (alguno no tan antiguo) y algún carné de socio del equipo de fútbol lisboeta del Benfica.

Qué ver en Lisboa. Feira da Ladra

Qué ver en Lisboa; barrio de Alfama

Rodeamos el Panteón y nos fuimos callejeando como bien pudimos por el entramado de calles de Alfama. En mi opinión, la típica expresión de “saudade Lisboa” creo que viene de este lugar. El gran terremoto respetó este barrio más que cualquier otro y se ha mantenido en parte el trazado medieval que en una época ocuparon los musulmanes. No hay nada bonito a destacar, ni grandes palacios o fachadas deslumbrantes, pero sí que hay ropa en las terrazas, gente mayor que te saluda y un sin fin de cuestas y escalinatas que esconden rincones solitarios que seguro inspiraron a más de un poeta. Es un barrio que desprende aroma a fado por si solo y todo visitante que pise esta ciudad debería pasear tranquilamente y sin rumbo fijo por aquí. Es lo más parecido a un pueblo dentro de una gran urbe.

Qué ver en Lisboa. Barrio de Alfama

Qué ver en Lisboa. Barrio de Alfama

Qué ver en Lisboa. Barrio de Alfama

Qué ver en Lisboa; la catedral

Tiramos por el camino fácil que no era otro que la cuesta abajo y llegamos hasta el mismo puerto desde donde fuimos andando hasta la catedral de la ciudad, la Sé de Lisboa para los portugueses. Aquí lleva levantada desde que el primer rey portugués, Alfonso I “El Conquistador”, arrebatara Lisboa a los musulmanes en 1147 y el obispo Gilbert of Hastingsla, un cruzado inglés, la construyera en el lugar donde se encontraba la principal mezquita de la ciudad. Ha sido restaurada en varias ocasiones tras terremotos e incendios hasta darle el aspecto fortificado que hoy en día presenta. Es una catedral fría, oscura y para mi gusto poco bonita, pero aun así, estando allí entramos a ver su nave principal. El claustro (al que no entramos) se puede visitar previo pago y podrás ver varias excavaciones arqueológicas en las que han salido vestigios del pasado de la ciudad.

Qué ver en Lisboa. La catedral

A la salida se puede hacer la típica foto de la Sé junto al tranvía número 28 atravesando la calle. Desde luego es típico pero no voy a ser yo el único que no la tenga.

Qué ver en Lisboa. La catedral

Qué ver en Lisboa; barrio de la Baixa

Desde aquí accedimos al barrio de la Baixa que cruzaríamos en más de una ocasión durante ese fin de semana por ser el centro neurálgico de la ciudad y hogar de decenas de comercios y restaurantes. De lo primero que nos dimos cuenta al pasear por este barrio es que las cuestas han desaparecido —y nuestras piernas lo agradecieron—, pero es más notorio aún la distribución tan ordenada de las calles formando cuadrículas perfectas, y es que esta zona quedó totalmente devastada por el gran terremoto y fue reconstruida por el Marqués de Pombal, de aquí el nombre completo del barrio, Baixa Pombalina.

Qué ver en Lisboa. Barrio de la Baixa

Caminamos hasta la calle Augusta y vimos su grandioso arco que da entrada a la ciudad desde la Plaza del Comercio y en nuestro caso sería la antesala a una magnífica y enorme plaza conocida por los portugueses como “Terreiro do Paço”, puesto que antes del terremoto estaba rodeada por el palacio real. Hoy en día los edificios que la rodean son oficinas administrativas del gobierno.

Situándonos en el centro de esta gigantesca explanada junto a la escultura ecuestre del Rey José I, es difícil imaginar una mejor entrada por mar a una ciudad, o incluso a Europa. Fernando Pessoa, el poeta más estimado de Lisboa escribió; “Para el viajero que llega desde el mar, Lisboa, incluso desde lejos, se eleva como una visión real de un sueño”.

Qué ver en Lisboa. Barrio de la Baixa. Plaza del Comercio

Una vez allí fuimos hasta la orilla del Tajo para ver las vistas que componen el río junto al famoso puente 25 de abril y el Cristo Rey de la ciudad de Almada, que recuerdan al famoso puente Golden Gate de San Francisco y al Cristo Redentor carioca respectivamente.

Qué ver en Lisboa. Barrio de la Baixa

Dejamos atrás el Tajo y nos metimos de lleno en la Baixa con dirección al elevador de Santa Justa. Por esta zona sobreviven aún una buena cantidad de mercerías al estilo antiguo. En mi barrio ya no queda ni una y hacia bastante tiempo que no las veía, así que aproveché que en muchas vendían banderas de países bordadas y entre a cotillear y preguntar precios. En estos lugares se puede regatear un poco, pero siempre cuando haces una compra más elevada de lo común. Yo tenía vistas unas cuantas banderas que me faltaban para ir completando mi colección, pero al final no llegué a un acuerdo con el tendero y me fui sin ellas.

Qué ver en Lisboa. Barrio de la Baixa. Elevador de Santa Justa

Qué ver en Lisboa; barrio del Chiado

Por la calle Aurea llegamos hasta la intersección con la calle Santa Justa y allí se encontraba escondido entre dos edificios el famoso elevador que diseñó Raúl Mesnier, al que han atribuido algún parentesco en el oficio con Gustave Eiffel. Esta mole de hierro une la Baixa con el Chiado desde hace más de 100 años y hoy en día se ha convertido en uno de los puntos más turísticos de la ciudad. La verdad que es llamativo y sobre todo cómodo para llegar hasta el convento de la orden del Carmen. Lo mejor del elevador son las vistas de la ciudad desde su azotea, un mirador al que se llega tras subir unas escaleras de caracol.

Qué ver en Lisboa. Barrio del Chiado. Elevador de Santa Justa

La iglesia del convento de la orden del Carmen ahora alberga el museo arqueológico, pero lo que realmente impresiona es ver como se encuentra ya que se ha dejado tal como quedó desde el terremoto de 1755. Un recuerdo que marca un antes y un después en la ciudad de Lisboa.

Qué ver en Lisboa. Convento de la orden del Carmen

Tras tomar una cerveza y un piscolabis en una terraza, llegamos hasta la iglesia de San Roque la cual no nos llamó mucho la atención por fuera. Pero como siempre, ya que estábamos allí y se encontraba abierta, pasamos a ver qué tal era por dentro. Y lo que nos encontramos allí no tenía nada que ver con su exterior. El techo estaba totalmente pintado sobre madera y una luz suave que golpeaba sobre el retablo creaba un entorno perfecto. Acordaros si pasáis por aquí y veis su austera fachada, que en el interior se esconde una verdadera joya.

Qué ver en Lisboa. Iglesia de San Roque

Desde aquí nos fuimos al cercano elevador de Gloria para bajar de nuevo hasta la Plaza de los Restauradores. Este elevador está declarado monumento nacional y a nosotros nos vino de lujo para evitarnos bajar una pesada cuesta. Además  justo en ese momento iba a empezar a bajar siendo nosotros los únicos viajeros. Nos quedó pendiente observar la ciudad desde el mirador de San Pedro de Alcántara, pero seguro esa noche pasaríamos por allí para verlo.

Elevador de Gloria, Lisboa

Elevador de Gloria, Lisboa

Qué ver en Lisboa; Plaza de los Restauradores

Si pasáis por aquí, que seguro lo haréis, no os dejéis de ver la famosa entrada a la estación del Rossio. Más que una estación de trenes parece un palacio o un teatro con arquitectura manuelina. Este tipo de arquitectura está en muchos lugares de Portugal y a mí me recuerda a una mezcla entre el gótico y el detallado mudéjar.

Qué ver en Lisboa. Estación del Rossio. Plaza de los Restauradores

Muy cerquita de aquí, al otro lado de la plaza de Don Pedro IV, se encuentra uno de esos lugares típicos de Lisboa. Una tasquita tan pequeña que prácticamente caben 5 personas dentro, con estanterías llenas de una bebida rojiza que se toma en vasos de chupitos. El camarero no da abasto para servir Ginjinha a todo el que pasa por allí. Tanto turistas como lisboetas se paran un rato a degustar este aguardiente de cerezas, una bebida fuerte pero que tiene un sabor dulce. Algunos charlan y piden otra ronda, otros como yo, nos salimos fuera y brindamos por este estupendo fin de semana en Lisboa.

A Ginjinha, Lisboa

Sin irnos muy lejos, más bien a tan solo veinte metros de allí, se encuentra la iglesia de Santo Domingo que es una de las más antiguas de Lisboa y que ha sobrevivido a terremotos e incendios. Por eso precisamente es una visita interesante, ya que cuando se accede a ella sorprende el estado ruinoso en el que se encuentra su interior con las paredes totalmente calcinadas tras el incendio de la década de los 50. Quizá este templo estaba predestinado a quemarse por haber sido posiblemente un lugar de quema de personas por la inquisición portuguesa.

Qué ver en Lisboa. Iglesia de Santo Domingo

Qué ver en Lisboa; el castillo de San Jorge

Tras comer en un local cercano pusimos pies en polvorosa hacia el casillo de San Jorge (exagerada entrada de 7€). De nuevo tocaba subir cuestas y más cuestas. La situación donde se encuentra no podía ser mejor para asentarse antiguas civilizaciones, sobre la colina más alta de la histórica Lisboa ofreciendo a todo el mundo una vigilancia periférica. Recorrimos los alrededores del castillo que lo que más puede ofrecer son unas estupendas vistas de la ciudad que no se querían perder ni los pavos reales que andaban por allí.

Vistas desde el castillo de San Jorge, Lisboa

Ya dentro del castillo quizá lo más interesante sea la torre de Ulisses, una torre almenada que en su interior guarda un antiguo periscopio que proyecta imágenes de la ciudad.

Periscopio en Castillo de San Jorge, Lisboa

Periscopio en Castillo de San Jorge, Lisboa

Aquí nos empezó a llover levemente y marchamos hacia fuera para perdernos de nuevo por las calles de Alfama hasta el mirador da Graça junto a la iglesia del mismo nombre, la cual visitamos en total soledad.

Mirador da Graça, Lisboa

Interior de la iglesia da Graça, Lisboa

La ciudad ya estaba oscureciendo y bajamos en tranvía hasta la plaza del Rossio para ver un poco el ambiente navideño. Salvo esta plaza y poco más, el resto no estaba nada iluminado y las calles poco a poco se iban quedando vacías de gente.

Plaza del Rossio, Lisboa

Volvimos a coger el elevador de gloria, ahora para subir, y ver la ciudad desde el mirador de San Pedro de Alcántara. Lisboa de noche tiene otras vistas pero ya estábamos empezando a estar empachados de tanta panorámica.

Mirador de San Pedro de Alcantara, Lisboa

El día se nos acababa pero aún nos apetecía seguir viendo la ciudad de noche y quisimos bajar a la Baixa para ver qué ambiente había. Desde la plaza del Comercio, que visitamos de nuevo en total soledad, caminamos por las calles cercanas que se encontraban prácticamente vacías y cuando me ofrecieron 4 veces seguidas marihuana, decidimos irnos a descansar al hotel para estar más frescos al día siguiente para visitar el barrio de Belém y seguir descubriendo rincones hasta que llegara la hora de partir al aeropuerto.

Plaza del Comercio, Lisboa

Páginas útiles sobre Lisboa

Victor del Pozo

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16 Responses to Fin de semana en Lisboa. Recorriendo el centro de Lisboa

  1. lomejorestaporllegar says:

    Hola

    Bonito artículo y bonitas fotos..

    Nosotros tb hicimos hace unos años una escapada parecida.. es un sitio genial para una escapadita..

    Ciao

  2. M.C. says:

    Si que os cundió el día!! Todo lo q vistéis, lo vimos en casi dos días!! También íbamos con más tiempo y nos lo tomamos con calma. Y a nosotros también nos ofrecieron marihuana en la Rua Augusta varias veces y de día, cuando había mogollón de gente… Qué cosas!!
    Saludos

  3. Helena says:

    Si que es verdad que a veces tienes preciosidades cerca y por eso mismo no te acercas. Creo que a mí con Portugal también me ha pasado eso. Hice una pequeña incursión por el norte pero no conozco Lisboa ni Oporto. En vista de tu relato, creo que voy a tener que ponerle remedio… Exprimisteis el día a tope, ¿eh?
    Un saludo

  4. Genial crónica Victor,

    He estado en varias ocasiones por Lisboa y es una ciudad que me encanta, igual pasa desapercibida por estar tan cerca y no decidirse uno a visitarla, pero cuando vas te sorprende.

    Tengo ganas de volver porque hace bastantes años que no voy y me encantaría hacer un buen reportaje fotográfico de la ciudad, a ver cuando pillo unos días y nos acercamos.

    Saludos!!!!

  5. victor says:

    Hola tocayo,

    Te mando un saludo desde Bérgamo, Italia. Mañana nos escaparemos hasta Milán.
    Un abrazo.

  6. bleid says:

    Muy buena entrada
    me acuerdo cuando entraste en mi blog buscando info y solo encontraste la foto del aeropuerto jejejeje
    ahora tendre que entrar yo al tuyo
    abrazos

  7. Victor says:

    Buenas compañeros! Si que nos pegamos buena paliza, aunque sobre todo fue porque empezamos el día muy temprano. Me ha encantado Lisboa y la segunda parte cuando visitamos Belém casi más. La verdad que estamos tan cerca y somos tan parecidos que las veces que he visitado Portugal me ha dado la sensación de estar en España… y es que al fin y al cabo somos Ibéricos los dos.

    Muchas gracias por los comentarios!

  8. btc93 says:

    Víctor qué crónica tan perfecta, madre mía! En serio, me va a ser muy útil si algún día me decido en visitar el país vecino. A mi también me ocurre esto… Nunca he estado en Portugal, pero si en Laos… Tiene tela la cosa… Y no será por que no he tenido oportunidades de ir, pues el pueblo de mi abuela está a menos de 30 km de Portugal, en Extremadura… En fin, algún día iré!

    Me sabe mal leerte tan poco pero he tenido tan poco tiempo últimamente… Uf!

    Un fuerte abrazo amigo!

  9. moonflower says:

    Es cierto lo de Lisboa verdad? Yo creo que a todos nos ha pasado lo mismo. Yo también había estado en el quinto pino, pero nunca en Lisboa(aunque ganas no me faltaban). Y cuando estuvimos hace 3 años, me quedé prendada. Estoy deseando volver. Nosotros estuvimos en fin de año 5 días , y pasé una de las mejores noches de fin de año de mi vida.

    A mi también me encantan todos los mercados y disfruté de lo lindo el de Alfama.De hecho tengo unos candelabros antiguos (de segunda mano , vamos) en casa que me compré allí. El barrio de Alfama me encantó, como dices, lo mejor es perderse sin rumbo.Creo que es alma de Lisboa.

    Veo que no os fuisteis sin probar la Ginjinha!!! Que buenos ratos pasamos allí tomándola en la calle.Fuimos varios días seguidos!!

    Me llama la atención que no hubiera nada iluminado cuando fuisteis, cuando estuvimos nosotros , toda la zona de Baixa , Marqués de Pombal, etc. estaba con decoración e ilimunación

    Y a nosotros también nos entraron a vendernos de todo(no sólo en la Rua Augusta), y a plena luz del día. Me dejó alucinada!

    Ayy Victor, que ganas de volver me has hecho coger con esta bonita entrada!La verdad es que la ciudad me pareció fantástica y los lisboetas maravillosos.

    Por cierto, alguna foto es igual a alguna mía jajajaja Somos unos típicos jajaja

    Un abrazo

  10. Dany says:

    Yo también me uno a los que lo vamos dejando… jejeje. Algún día que me encuentre con un billete de estos con precios de risa, me animaré 🙂
    Lo que más me llama es el ascensor, tiene que ser precioso y las vistas desde arriba más aún.
    Saludos!

  11. Victor says:

    Buenas compañeros! Ya te vale Blai… jejejeje… anda que estar a 30 km con tu abuela y no pisar tierras portuguesas todavía… pero vamos, que da igual 30 kilómetros que 400 como donde vivo. El caso es que lo vamos dejando y tenemos verdaderas joyas al igual que en España. (por cierto… no te preocupes porque no puedas entrar a menudo por aquí que a mi me está pasando lo mismo con el resto de blogs… No se de donde sacar el tiempo desde que en el curro no tenemos internet libre).

    Moon, si que había cosas iluminadas y no solo en Rossio, pero yo había leído que en Lisboa lo iluminan todo de la leche y me sorprendió ver tan poco. Además lo que he dicho… a las 9 de la noche en la Baixa casi no había ni cristo. Lo de las fotos me imagino que todos los que hemos ido a Lisboa acabamos teniendo las misma porque solo vamos 2 o 3 días y vemos lo principal.

    Dany, busca que seguro que encuentras chollos de vuelos, pero aún así para ir el fin de semana solo te puede salir baratito. A nosotros fueron 45 cada billete que tampoco es exagerado.

    Un abrazo a todos!

  12. Isabel says:

    Me encanta Lisboa! Es una de esas ciudades que no me canso de visitar y creo que he estado ya 8 veces (en serio he perdido la cuenta!)
    Me alegro que al final hayas podido ir! 😀

  13. mexicano says:

    hola hermanos, alguien me puede decir donde consigo un poco de maria em Lisboa, en la plasa eso solo me robaron 🙁 gracias

  14. Arahi says:

    Hola: Pues sí , Lisboa es la gran desconocida . A mí me encantó y quiero volver pues con tu amplio reportaje veo alguna cosa que no ví , eso sí , me subí en el metro y en esos tranvías tan antiguos que eran una pasada.

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