Fin de semana en Dublín, la capital de Irlanda.

Mi primer viaje a las Islas Británicas no fue ni a Londres ni a ninguna de las otras ciudades que he tenido la suerte de visitar en Inglaterra, si no que fue a Dublín, la capital de Irlanda, y además hace ya algunos años, en el 2006 y en el puente de la Inmaculada para ser más concretos.

Qué ver en Dublín.

Nuestro amigo David, que también le conocéis de los viajes a Bath y transmongoliano, se marchó a vivir a Dublín 6 meses para aprender y perfeccionar su inglés. Aquí nos dejó tirados en su ciudad natal, Madrid, pero ni por asomo se iba a librar tan fácil de nosotros. Al menos no tan pronto. Yo le prometí que antes de que acabara el año me acercaría a verle, y como una promesa es una promesa, nos fuimos mi amiga Leire (que también la conocéis del relato de Suiza) y yo directos a la capital irlandesa.

Recuerdo que la temperatura no era la más adecuada para hacer turismo. Era diciembre y hacía frío, pero aun así no tuvimos un mal fin de semana. Además el turismo era una acción secundaria porque lo que queríamos era ir a ver a David… y por sorpresa, a unos amigos de Mallorca, Yolanda y Jose, que se presentaron sin decirnos nada a David ni a mí. Leire si estaba en el meollo y habían planeado todo para que coincidiéramos allí todos. Fue una gran sorpresa encontrarnos de nuevo ya que no nos reuníamos todos desde que hicimos nuestro viaje a Túnez a primeros de año.

Qué ver en Dublín.

De Izquierda a derecha: Yo, Jose, Yolanda, Leire y David

David estaba alojado en una residencia para estudiantes y nosotros tiramos de internet para buscar el b&b Portobello, un alojamiento que iba a experimentar por primera vez ya que por aquél entonces yo casi no había viajado.

Ya habíamos llegado tarde y casi no daba tiempo para mucho, salvo para ir a ver dónde estaba viviendo David y comernos una estupenda tortilla de patata de color verde un tanto sospechosa. Mal acompañado no estaba David y la verdad que si yo voy allí para aprender inglés, no lo aprendo en años, puesto que la gente que vivía con él sabía hablar español.

Qué ver en Dublín.

Yo en la entrada de nuestro B&B

El barrio estaba un poco alejado del centro y era tranquilo, no había mucha gente por la calle y el suelo mojado del agua que caía en esos momentos me hacía pensar que estaba dentro de una novela del estilo Jack el destripador. Nuestra casera por ese fin de semana nos había dejado una copia de la llave de la casa y otra para entrar a nuestro cuarto. La verdad que era un buen b&b y no le faltaba de nada. Teníamos baño completo en la habitación, podíamos utilizar la cocina, el salón y además ya tenía puesto su árbol de navidad junto a la chimenea.

Qué ver en Dublín en un fin de semana

Barrio de Temple Bar

Centrándonos un poco en la ciudad de Dublín, quizá lo que más recuerdo de la capital de irlanda es el barrio de Temple Bar junto al río Liffey  y sus cervecerías. Para mí fue lo que más me gustó.

Qué ver en Dublín. Temple Bar

Estas calles estrechas y adoquinadas con artistas callejeros y mucho ambiente, albergan cientos de Pubs típicos irlandeses decorados de distinta forma y colores y donde las banderas con escudos engalanan las fachadas de los edificios.

Qué ver en Dublín. Temple Bar

Los interiores de estos bares son elegantes y acogedores y en todos ellos había cientos de tipos de cerveza, aunque la reina de las cervezas en Dublín es sin lugar a dudas la Guinness. Más de una cayó en el fin de semana donde pude comprobar el arte de servir la Guinness aunque nos faltó visitar su famosa fábrica de cerveza.

Qué ver en Dublín. Temple Bar

David y yo en Temple Bar

El otro “típico” que tenía en mente probar era el café irlandés, pero como pasa en Rusia con la ensaladilla rusa, aquí no existe tal, o al menos no lo encontramos por ese nombre.

Estatua de Molly Malone

Cerca de aquí, en la calle Grafton Street, está la estatua a la mujer Molly Malone, una tendera que quizás nunca existió salvo en una canción de finales del siglo XIX, pero que su leyenda sigue viva en la boca de los dublineses. Esta mujer se dice que tenía doble vida y que por el día vendía marisco en su carro y por la noche ejercía de prostituta. El caso es que la canción que habla de ella por poco no es el himno nacional de Irlanda y su estatua es aclamada por todos los turistas para ser fotografiada. La leyenda continúa hasta nuestros días porque dicen que aún se puede ver alguna noche su fantasma por las calles de Dublín.

Qué ver en Dublín. Molly Malone

Trinity College de Dublín

Si hay un edificio en Dublín que quizá no haya que perderse, y que nosotros si nos perdimos (aunque paseamos por sus jardines)… ese es el Trinity College.

Qué ver en Dublín. Trinity College

Situado en el centro de Dublín al final de la calle Grafton, fue fundado a finales del siglo XVI poco antes de que la monarquía de los Tudor conquistara Irlanda. Sus comienzos no fueron alentadores ya que el país sufrió rebeliones  y los alumnos fueron expulsados para dejar paso a los soldados de Jaime II que convertiría el College en un cuartel.

Qué ver en Dublín. Trinity College

Tras un periodo de calma de dos siglos donde el College prosiguió su desarrollo académico notablemente, llegó la Primera Guerra Mundial y con ella los recortes presupuestarios de los ingleses careciendo de los recursos necesarios al College para prosperar como lo hacían Oxford o Cambridge en Inglaterra.

Qué ver en Dublín. Trinity College

Ya a mediados del siglo XIX y tras la 2ª Guerra Mundial, el College recibió una subvención del Estado y pudo progresar hasta nuestros días consiguiendo un alto prestigio (aunque ya lo tenía de sobra).

Qué ver en Dublín. Trinity College

Lo más destacado del College es su enorme biblioteca con más de tres millones de libros y manuscritos y donde se alberga el libro de Kells, pieza principal del cristianismo Celta que contiene un texto en latín de los cuatro evangelios del Nuevo Testamento.

Qué ver en Dublín. Trinity College

Escultura “Esfera dentro de una esfera” del escultor italiano Arnaldo Pomodoro frente a la librería del college

Entre sus ilustres alumnos podemos encontrar a escritores tales como Bram Stoker u Oscar Wilde, y es que en Irlanda además de tréboles y duendes verdes, proliferan los escritores.

Las calle comerciales de O´Connell y Grafton Street

Hablando de cosas típicas y leyendas, yo no me encontré con ningún trébol de cuatro hojas ni con ningún duende verde al que aquí en Irlanda le llaman Leprechaun. Pero si queréis “verlos” y llevaros un recuerdo, los podréis hacer mientras paseáis por una de las dos calles comerciales más famosas. Una de ellas sería la calle O´Connell y es inconfundible.

Qué ver en Dublín. Calle O´Connell

La estatua del “libertador” O´connell, como le conocen en Irlanda a este político, se sitúa en el extremo sur de la calle que recibe su nombre.

Enorme como ella sola, comienza tras cruzar el río Liffey por el puente O´Connel y termina medio kilómetro más adelante. Aquí tenéis bancos, tiendas, centros comerciales, restaurantes y sobre todo, la “aguja” de Dublín o Spire. Este monumento de 120 metros de altura se construyó en el año 2003 y está justo situado en el lugar que ocupaba en 1966 la columna en honor al almirante Nelson destruida en un atentado por el  IRA. Desde luego, curioso monumento…

Qué ver en Dublín. Calle O´Connell

El Spire en la calle O´connell junto a la Oficina General de Correos. Este “aguja” fue bautizada como “monumento de la luz”

La otra calle comercial por excelencia es sin lugar a dudas Grafton Street. Esta ya es peatonal, aunque no te libras de ver pasar coches por ella mientras que los escaparates se multiplican como setas alrededor tuya.

Qué ver en Dublín. Calle Grafton

Pero si en estas dos calles no has encontrado tu souvenir, siempre te queda tomarte una Guinness en un bar típico y llevarte el vaso de recuerdo, si te cabe en algún bolsillo… ¿No, David…?

Qué ver en Dublín. Cerceza Guinness

La cárcel Kilmainham Gaol

Dublín no me pareció una ciudad grande y diría que se puede recorrer a pie tranquilamente. Solo en un par de ocasiones cogimos el autobús en Dublín para dirigirnos a la cárcel Kilmainham Gaol al Oeste (aunque dentro de la ciudad) y al castillo de Malahide al norte de la ciudad.

La Cárcel Kilmainham Gaol (autobuses 79 – 79A – 78A y 51B desde Aston Quay) data de finales del siglo XVIII y ha visto pasar por sus celdas personajes relevantes en la historia de Irlanda como los revolucionarios que lucharon por la independencia del país a finales de la segunda década del siglo XX, siendo muchos de ellos ejecutados entre sus paredes.

Qué ver en Dublín. Cárcel Kilmainham Gaol

Patios exteriores de la cárcel

Pero antes de la guerra de la independencia, la cárcel era un lugar perfecto para “hospedarse” ante la gran hambruna que sufrió el país a mediados del siglo XIX, donde niños y mayores robaban para poder ser encarcelados y aprovecharse de la comida servida entre rejas.

Qué ver en Dublín. Cárcel Kilmainham Gaol

Interior de la cárcel en uno de sus pasillos que se hace en la visita guiada.

Qué ver en Dublín. Cárcel Kilmainham Gaol

Este es un monumento en memoria a la gran hambruna que sufrió el país alrededor del año 1850 causando la muerte de más de 2 millones de personas a causa de la mala gestión económica del Reino Unido sobre Irlanda. Entre las causas que más daño hizo al país fue la escasez de la patata que se vio afectada por la aparición de un hongo que destruía el alimento. Si queréis ver este monumento tenéis que iros hasta Custom House Quay y pasear junto al río hasta que veáis a esta familia de piedra.

Hoy en día es una cárcel restaurada y transformada en museo y que se accede con visita guiada. Toda ella me pareció espectacular, pero su patio principal me encantó. Pasear por sus celdas, pasillos y escaleras es toda una experiencia que recomiendo.

Qué ver en Dublín. Cárcel Kilmainham Gaol

El castillo de Malahide

El otro lugar al que nos dirigimos en autobús, el castillo de Malahide (autobús 42 desde Lower Abbey Street), era una recomendación también de David. Él lo había visitado hacia unos días y le pareció buen lugar para salir de la ciudad y visitar un sitio más tranquilo. Este castillo estuvo habitado hasta el año 1975 por la familia normanda de los Talbot, hasta que la última heredera lo tuvo que vender al estado irlandés para financiar los gastos de la herencia.

Qué ver en Dublín. Castillo de Malahide

Anduvimos por sus evocadores jardines como caballero de antaño, entre árboles de hoja ya caída y caminos que se abren entre las más de 100 hectáreas que ocupa la finca.

Qué ver en Dublín. Castillo de Malahide

Como todo castillo, este tiene su fantasma, aunque nosotros no entramos a comprobarlo porque las horas que eran no nos hubiera dado tiempo a ver ni la mitad y solo entramos a la recepción y poco más. La pena es que hoy en día se encuentra cerrado al público y habrá que pedir permiso si alguien lo quiere visitar, y me supongo que nada barato.

Qué ver en Dublín. Castillo de Malahide

El castillo de Dublín

Hablando de castillos y volviendo a la ciudad, también podemos visitar el castillo de Dublín situado en pleno centro y camuflado entre edificios. Antiguamente el aspecto que presentaba era distinto, rodeado por una gran muralla y varias torres de las que tan solo queda en pie una que data del siglo XIII. Aunque sabiendo que ha sufrido dos incendios, demasiado bien está gracias a las numerosas reformas realizadas.

Qué ver en Dublín. Castillo de Dublín

No acabo de entender los colores de la fachada. ¡Me parece feísimo! Si alguien sabe algún motivo por el que se pintó así… pues que me lo diga.

En sus inicios fue lugar de asentamiento vikingo, pero esta fortaleza ha dado mucho de sí en su vida asumiendo el rol de fortaleza militar, prisión en la guerra civil o sede de la administración inglesa durante 7 siglos entre otros cometidos.

Qué ver en Dublín. Castillo de Dublín

Ahora el conjunto lo componen el castillo y la capilla real y su utilidad ha quedado reducida a recepciones de estado e inauguraciones presidenciales. Se puede hacer una visita guiada al interior del castillo pero como no teníamos mucho tiempo ni muchas ganas ese fin de semana de ver museos ni palacios, nos limitamos a pasear por los alrededores y quedarnos cerca del barrio Temple Bar para pasar la noche entre pintas y buena música.

Qué ver en Dublín.

Una mujer toca el arpa en una calle de Dublín. Este instrumento es uno de los símbolos del país apareciendo en el propio escudo de armas de Irlanda.

La verdad que la noche dublinesa me gustó bastante. ¡Y como no me iba a gustar con la cantidad de Pubs que hay para tomarse unas cervezas! Además en la zona de Temple Bar hay un montón de restaurantes de comida rápida para echar algo al buche si te entra hambre después de beberte unas cuantas pintas de Guinness.

Qué ver en Dublín.

Y allí nos quedamos, escuchando música de U2 mientras una mujer hacía sonar su antigua y reluciente arpa en una noche que daba a su fin. Nuestro fin de semana en Dublín había sido corto. David se quedaba y nosotros volvíamos, pero el propósito estaba cumplido. Dos días son buenos para ir a visitar a un amigo, pero no para degustar bien Dublín.

Víctor del Pozo

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25 Responses to Fin de semana en Dublín, la capital de Irlanda.

  1. Leyre says:

    Que recuerdos!!! que bien lo pasamos y que bien aprovechamos el fin de semana….es una ciudad muy bonita y guardo un gran recuerdo de ella..que ilusion me ha hecho poder revivirlo otra vez….buen trabajo como siempre!!!un besote!!

  2. M.C. says:

    Mi primera visita a las islas británicas fue también Dublín! qué casualidad! Veo que os faltó el típico sitio al que va todo el mundo: el museo de la Guinness!! jejeje
    Mi sitio favorito es Temple Bar y Green Park! La de veces que estuve en estos sitios (es que fui un mes a estudiar inglés).
    Saludos

  3. Naza says:

    Muy buen post! La verdad es que Dublín parece genial! Lo que más mola es eso de tomarse cervecitas por ahí! jeje

  4. Eso de que se vayan amigos a estudiar / trabajar al extranjero siempre viene bien para buscar excusas y viajar jaja

    Tengo muchas ganas de visitar Dublín, es una ciudad que siempre me ha gustado el ambiente que tiene, a ver cuando me dejo caer por allí.

    Saludos!!!

  5. Helena says:

    Pues menudo repaso disteis a la ciudad en el poco tiempo que ibais… Viene bien saber que se puede recorrer a pie, me imaginaba una ciudad relativamente grande.
    Muy chulos también la cárcel y el castillo de las afueras.
    ¡Que ganitas de montar una escapada por Irlanda!
    Un saludo 😉

  6. Cheylu says:

    Me encanto el artículo, hiciste un buen recorrido para el corto tiempo!!! Saludos

  7. Toni says:

    U2 es el hilo musical constante de esta ciudad…jeje

    Me has traido muchos recuerdos de la vez que estuve por allí en 2007… ¡quiero volver!

    Un saludo!

  8. El Da says:

    como ya te dije una vez…… deja de perseguirmeeeee!!!!!
    mu buen recuerdo, la verdad que nos dio tiempo a mucho, y como dice M.C., os falto la Guinness, pero bueno, solo te explican como hacen lo que te bebes. jeje.

    Cuando quieras volvemos…y te muestro la Irlanda Canyi.

  9. Victor says:

    Buenas compañeros!!

    – Leyre: Y tu escondiéndonos lo de Jose y Yoli… Si que lo pasamos bien, si… habrá que repetir… pero esta vez con Eva jejejeje..

    – Mari Carmen: Lo de la Guinness lo descartamos porque preferíamos bebernos las que hay por los pubs jejejeje… pero si que me gustaría visitarlo si vuelvo a Dublín.

    – Naza: Ni que lo digas! Tomarse una cerveza en esos sitios esta genial. La verdad que las reproducciones que tenemos por aquí en España tampoco están mal, pero la verdad… mola más allí.

    – Jose DS: Si… siempre es una excusa… a ver si se larga pronto David a Australia o Nueva Zelanda y ya vamos a visitarle jejeje.

    – Helena: Si que le dimos buen repaso, pero no fue agobiante… nos quedaron muchas cosas por ver y como no entrábamos a muchos sitios.. pues nos dio tiempo a degustar un poco la ciudad y su ambiente mas que ver museos.

    – Cheylu: Este David… que es un buen guía y sabe aprovechar el finde… jejeje

    – Toni: Pues mira… yo tengo que volver y tengo ganas de irme contigo a alguna escapada… que a ti seguro que también te va eso de tomar pintas en los bares jejejeje…

    – Da: Perseguirte yo????? pero si no haces más que acosarme al correo electrónico del curro!!! toooodosss los santos días …. tengo más correos tuyos que de todos los clientes juntos jejejejejee… Pero bueno…. tu vete a Nueva Zelanda que yo te perseguiré.

  10. yoli says:

    Como siempre, chapeau! pero… p.e. te han faltado algunos comentarios sobre el tipo de saludos que os hacían las Dublinesas, muy interesantes, por cierto… jajaja, y que no he visto tanta mujer borracha en mi vida! hombres también había, pero eso he visto muchas veces
    Comentar también que los dueños de la casa donde nos alojamos, b&b, nos preguntaron que queríamos desayunar y compraron Nutella especialmente para los españoles, al parecer creían que aquí lo desayunabamos todos los días, jajajaja…
    Otra cosa que a mí me impactó, fue el grupo de “simpatizantes del nacionalismo vasco” que había allí con unos cencerros gigantes y unos chalecos de oveja, pidiendo dinero, y a los que la gente les echaban monedas y billetes, para su “causa”… creo que nos quedamos tan flipados sobre ésto último que no hicimos ni una foto!
    … los años no pasan el balde, eh?
    p.d. lo de Yolanda, me suena muy formal, casi parece que estoy escuchando como me regañaban de niña o como me llaman de una lista de espera… por favor, Yoli para los amigos 😉

  11. Artabria says:

    Uno de los viajes que tengo pendiente es la costa de Irlanda en coche para disfrutar de los acantilados y visitar Dublín y Belfast, así que me guardo tu post en favoritos para cuando se presente la ocasión 🙂

  12. Dany says:

    Hola Víctor, a mí también me encantó Dublín, la zona del Temple Bar tiene un ambiente increíble. No fuimos a la cárcel (a la turística digo, bueno, y la otra tampoco jajaja), pero la Fábrica de Guinness te habría molado, es un sitio muy típico :p
    Un abrazo!

  13. xipo says:

    Buena crónica de Dublin!!

    Es una ciudad, y bueno, un país que no conzco, a pesar de haber tenido la oportunidad por dos veces…al final siempre la he dejado pasar….

    Ahora que ya no tengo esa oportunidad es cuando más ganas tengo. Espero no ir muy tarde. Tendré muy en cuenta todo lo que comentas por aqui.
    Un saludo!!

  14. Almudena says:

    Que recuerdos, hace muchos años estudié en Dublín, lo pasé tan bien… Que envidia.

  15. Deivid Martínez (@Davestraits) says:

    Una crónica muy entretenida Víctor! A mi también me encantó Dublín… coincido contigo en lo espectacular que es la cárcel de Kilmainhan (espero haberlo dicho bien, porque el nombre tiene narices) y en la zona de Temple Bar.

    Si vuelves a repetir en esta fantástica ciudad, te recomiendo también que le eches un vistazo a la “Guinnes Storehouse”, la fábrica por excelencia de la Guinness.. y a los “Powerscout Gardens”, considerados los jardines más bellos de Irlanda, a menos de 20 kms de Dublín! Son una auténtica pasada.

    Un saludo!

    http://misescapadinhas.blogspot.com

  16. Fran Soler says:

    Le tengo muchas ganas a Dublin y viendo tus fotos y relatos más ganas me entran de escaparme. Y para más inri hay cerveza a gogó, mi paraiso!!!
    Un saludo

  17. ¡Qué recuerdos, Victor!
    Dublín fue mi primer viaje al extranjero y donde “nacieron” las Spanish ladres ;), también lo visitamos en diciembre ¡Qué frío!, pero un año más tarde que tú.
    Estoy de acuerdo contigo la noche dublinesa ¡molaaa!, sobre lo de los colores del castillo no puedo ayudarte, ya que no recuerdo haberlos visto =s, decirte que yo también paseé nada más por los jardines de Trinity college, creo que…. ¡Gran error!.

    Ciao, hasta la próxima lectura!!

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