A Geiranger por Lom y la carretera de Strynefjell

Lo que me gusta de los viajes es no parar nunca y aprovechar las pocas vacaciones al máximo, apurando si puede ser hasta el último suspiro. Sin lugar a dudas, estas últimas han sido así. Salir de trabajar… hacer maleta… dormir 3 horas y partir a… París. Porque mis vacaciones eran en Noruega, pero antes tenía pendiente una escapada con mis padres y hermana por la capital francesa. Y así lo hicimos. Tres días totalmente aprovechados pateando de arriba a abajo la ciudad de la luz, la ciudad del amor y como yo la llamo… la ciudad de la lluvia, porque las 4 veces que la he visitado, este fenómeno meteorológico ha hecho acto de presencia en algún momento.

El 6 de Septiembre a las 10 de la noche me encontraba tirado en la Terminal del aeropuerto Charles de Gaulle, leyendo un libro a la espera de que saliera nuestro avión destino a Madrid que había sido retrasado una hora, aproximándose peligrosamente a las 12 de la noche de un día 7 de Septiembre donde en Francia se iba a vivir una huelga general. La esperanza de salir antes de ese momento se convirtió en realidad cuando vimos que un avión estacionó al lado de la puerta en la que estábamos y ahora mi pensamiento solo estaba en aprovechar cualquier rato para dormir.

Una vez en Madrid nos estaba esperando Eva para llevarnos en coche y salir pitando a casa. Deshacer maleta, hacer la otra para Noruega, descargar fotos y poner despertadores dos horas más tarde de lo que marcaban en ese momento. Habíamos quedado en Vallecas con David y Patricia para recoger un taxi que nos estaría esperando a las 6 de la madrugada y que nos llevaría a la Terminal 1 de barajas para coger nuestro primer vuelo del día. ¡Casi me hubiera sido más rentable haberme quedado a dormir en el aeropuerto!

Con puntualidad llegamos a Alicante donde tendríamos 5 horas de espera hasta el siguiente enlace, que tirados en los jardines exteriores no se hicieron muy largas. Nos metimos en el avión y caí rendido… dormido en dos segundos… pero dormido de verdad, que no me desperté en casi dos horas, con el cuello totalmente doblado y la cabeza tocando el asiento delantero. Abrí los ojos y vi que estábamos en un aeropuerto. “!Que bien¡ !No me he enterado de nada y ya estamos en Noruega¡” Miro a un lado… miro a otro… “¿Pero qué cojones? !si ese coche tiene matrícula española¡” Todavía no habíamos salido de Alicante y ya habían pasado dos horas… puffff que bajón. Por motivos de la huelga en Francia, no nos daban salida y el vuelo se retrasó dos horas y media. Busquemos el lado positivo, ya que así tendría alguna hora más para dormir…

Era de día todavía cuando empezamos a ver por la ventanilla del Airbus A300 un paisaje salpicado por islas y lagos. El fiordo de Oslo nos dio la bienvenida y en breve aterrizaríamos en Rygge. En el aeropuerto nos estaba esperando el operario de Sixt para entregarnos las llaves del coche que teníamos alquilado, que pensé que iba a ser un peugeot SW, pero que al final fue un mercedes clase B. Muy conformes no estábamos al principio, pero cuando vimos que cabían todas las maletas bien y además correspondía a la misma categoría alquilada, iniciamos la ruta en coche por Noruega.

El peaje en Noruega
Estos coches de alquiler llevan todos un dispositivo para poder pasar por los peajes sin tener que parar y a los días de entregar el coche te mandan un correo electrónico con la cantidad de dinero que te van a cobrar en la tarjeta. Un sistema rápido y cómodo que es necesario para pasar a ciudades como Oslo o Bergen donde te cobran por entrar, cosa que no entiendo muy bien porque no hay barreras en ningún sitio… ¿y si yo voy con mi coche sin ese dispositivo como me lo cobran?…

Ruta en coche por Noruega

Al poco se hizo de noche y la autopista se convirtió en un túnel oscuro, sin paisajes y sin ningún interés. El GPS, que nos llevamos desde España, marcaba la ruta para llegar hasta Geiranger en el condado de More Og Romsdal, al norte de nuestro mapa de ruta. El recorrido era largo y sabíamos que teníamos que dormir donde pudiéramos esa noche y antes de salir de la autopista preguntamos en un hotel que se encontraba al lado de un área de servicio. Las habitaciones dobles a 120€… casi nada…

“Venga chicos… !Vamos a buscar algún sitio para poner la tienda¡”

A mí me encantaba la idea de acampar todos los días donde la carretera nos dijera y por esa noche iba a ser así… aunque la temperatura que teníamos nos hacía dudar un poco (5 grados sobre cero). La autopista desapareció y se convirtió en una carretera de doble sentido y un aparcamiento solitario cercano a la pista nos pareció el mejor lugar para plantarnos.

La tierra estaba húmeda y preferimos instalarnos en el cemento. Una vez puestas las tiendas, nos quedamos un rato fuera observando el firmamento impoluto sin contaminación lumínica de ninguna ciudad o pueblo, incluso la luna nos respetó y se encontraba prácticamente menguada y al día siguiente sería nueva. No se oía nada, estábamos solos en algún punto de Noruega según decía nuestro GPS, pero no sabíamos que había a nuestro alrededor.

Ruta en coche por Noruega

Finalmente nos metimos con nuestros sacos a dormir en el interior de las tiendas y el frío desapareció por un momento. Pero a lo largo de la noche, algún coche que llegaba y mantenía el motor arrancado o gente que curioseaba cerca de las tiendas, hacían que nos desveláramos, sintiendo ya el frío cerca de los huesos…

Nos despertamos con ganas de continuar el viaje pero con mucho frío en el cuerpo y recogimos todo como si allí no hubiera pasado nada. Nos encaminamos de nuevo a la carretera y en algún área de servicio paramos a desayunar. Desayunos que no salían nada baratos, puesto que algo para comer y un café costaba cerca de 7 euros por persona. Una vez y no más…

Antigua carretera de Strynefjell

Tendríamos toda la mañana para llegar hasta Geiranger, pero conducir por Noruega es todo un placer gracias a los paisajes que vamos divisando tras las ventanillas. Pasado el pueblo de Lom al rato tomamos un desvío en Grotli para proseguir nuestra marcha a través de la carretera de Strynefjell (RV 258).

Ruta en coche por Noruega

La carretera de Strynefjell es una carretera que se utilizaba hasta no hace mucho como vía principal para llegar a Stryn. Pero como los tiempos cambian, las carreteras también y ahora ese trayecto se hace rodeando las montañas Strynefjell ganando bastante tiempo. Pero nosotros no teníamos prisa. Queríamos disfrutar de esta carretera declarada turística en 1997.

Ruta en coche por Noruega

Ruta en coche por Noruega

La primera parte de la carretera está sin asfaltar pero en buenas condiciones y poco a poco te vas separando del mundo civilizado y te adentras en una naturaleza que parece intacta… y que seguro será.

Ruta en coche por Noruega

Lagos con un azul intenso salpican los bordes de la carretera, o mejor dicho, es la carretera la que bordea todo este espectáculo natural. La temperatura baja de grados pero aun así se estaba perfecto.

Silencio. No se escucha nada. El motor del coche es un estruendo que desentona en medio de aquella naturaleza. En unas piedras, rodeados de montaña y lagos, nos paramos a tomarnos un tentempié. Proseguimos subiendo y la carretera aparece asfaltada como por arte de magia simulando una culebra que serpentea deprisa entre el valle. 27 kilómetros de carretera al que se le dedica una hora y media de nuestro tiempo, un tiempo muy bien gastado.

Ruta en coche por Noruega

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Fiordo de Geiranger

Continuamos hacia el fiordo de Geiranger que se situaba tras las montañas que teníamos de frente. Montañas que culminan en Dalsnibba, cuyo desvío se encuentra en el refugio Djupvasshytta (menudos nombrecitos… ¡cualquiera se acuerda!) y que hay que pagar un peaje para subir nada barato. Pasamos de largo y empezamos a descender por la carretera 63 que nos deja en la cabeza del fiordo, pero antes de llegar, una terraza nos muestra un paisaje espectacular, un paisaje que ninguna cámara de fotos puede plasmar al cien por cien.

Ruta en coche por Noruega

Era el primer fiordo que veíamos (el de Oslo no tiene nada que ver con esto) y era una auténtica maravilla de la naturaleza. Pensar que aquí hace miles y miles de años se extendía un glaciar te hace sentir escalofrío como si lo estuvieras tocando en ese mismo momento con los pies. La erosión del glaciar ha creado la grieta que vemos hoy, llegando hasta el mar tras 150 kilómetros de recorrido. Bajo el agua oscura se esconden cientos de metros, hasta 600 en algún punto, de montaña erosionada por los milenarios hielos. Alucinante… Era nuestro primer fiordo y encima este, declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO en el 2005 y que bien lo merece. Andando fuimos hasta el mirador de Flydalsjuvet el cual se asoma vertiginosamente al precipicio y en el que te entran unas ganas locas de volar. Todo es inmenso. Las montañas son grandes, pero más es el espacio que las separa, con distancias que engañan fácilmente a los ojos.

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Decidimos salir de las nubes y bajar hasta el agua para pasear junto al fiordo y ya de paso comer algo. En el aparcamiento junto al ferry paramos y nos fuimos andando por el pueblo de Geiranger que parece ser ingerido por las montañas de alrededor. No tiene mucho interés el pueblo en sí, ya que lo único que hay son hoteles, y tiendas para turistas.

Ruta en coche por Noruega

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En un supermercado compramos pan de molde y cerveza (unas 20 koronas la lata de medio litro) para hacernos unos sándwiches y brindar por el comienzo del viaje en este inmejorable decorado.

Ruta en coche por Noruega

En una tienda cercana de suvenir me compré mi banderita noruega, no se me vaya a olvidar e intercambiamos un poco de modernidad con las dependientas… ya sabéis… un poco de modernidad española por modernidad noruega… en fin, sin palabras.

Tras adquirir modernidad escandinava cogimos de nuevo el coche y continuamos por la carretera 63, la denominada carretera del Águila, pero sólo durante unos kilómetros para poder ver algo más de este fiordo antes de que el sol se escondiera justo detrás de él.

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Poco más pudimos ver y la penumbra de la tarde noruega nos avisaba de que todavía no teníamos reservado nada para dormir y tendríamos que ir a buscar. La idea era volver por la misma carretera hacia el pueblo de Lom, pero ahora sin pasar por la ruta 258, tardando bastante menos. Preguntamos en un par de camping y nos quedamos en uno que se encuentra a pie de carretera, “Skjak Turistheim”, en una cabaña acogedora por 550 koronas los cuatro.

La cabaña nos sorprendió lo bien que estaba y encima teníamos baño dentro para poder ducharnos. Con la calefacción puesta para caldear el ambiente, nos preparamos unos bocatas para cenar y descansamos cómodamente en las camas.

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La iglesia Stavkirke de Lom

Ruta en coche por NoruegaA la mañana siguiente nos levantamos para seguir con nuestro viaje, pero antes pararíamos en Lom a desayunar algo calentito y poder ver nuestra primera iglesia Stavkirke (se denominan así por la técnica de construcción, stavverk) totalmente construida en madera y rodeada por un cementerio.

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Aquí lleva la iglesia en pie desde la edad media y yo tenía mucha curiosidad de ver alguna por dentro, por conocer cómo eran, ya que de siempre las he visto y me han parecido sorprendentes, cuanto menos curiosas. La verdad que el tamaño engaña y pese a ser esta una de las más grandes, me pareció pequeña realmente. La entrada costó 50 koronas y solo entré yo y en ella estuve un buen rato leyendo la información que me sirvieron… información en 3 páginas por las dos caras… ¡como para tener prisa!

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En el interior alberga una buena colección de pinturas votivas, pero para mí la mejor pintura que se encontraba allí era la que cubría el techo situado sobre el altar, representando el bautismo de Cristo rodeado por los símbolos de los cuatro evangelistas.

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Ha tenido muchas restauraciones al cabo de los años, provocando en una de ellas la desaparición de un corredor alrededor de la iglesia que sí veríamos en otras más adelante. Lo que me sorprendió también de esta iglesia es que se encuentra aún en uso y es donde las personas de Lom celebran sus misas.

Ruta en coche por Noruega

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Las fotografías en el interior no están permitidas, pero ya estamos con lo de siempre… tras 50 koronas no me podía ir de allí sin llevarme un recuerdo y alguna hice, aunque habéis podido ver la mala calidad de ellas al no poder hacerlas bien y a escondidas.

Los demás me estaban esperando afuera y nada mas salir nos metimos de nuevo en el coche. En el GPS pondríamos Aurland, al otro lado de Sognefjorden, el famoso fiordo de los sueños, pero antes tendríamos que llegar hasta allí pasando por la carretera Sognefjellsvegen también declarada ruta turística nacional y cerca de allí, desviarnos a ver el glaciar Nigardsbreen en el parque nacional de Jostedalsbreen. Así que sin prisas y a disfrutar del viaje…

Victor del Pozo

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18 Responses to A Geiranger por Lom y la carretera de Strynefjell

  1. Toni says:

    Victor!

    Que bueno lo del intercambio de modernidad….jejeje. De carteles como este alrededor del mundo se podría hacer un libro. Yo traigo alguno de Turquía que también tiene tela…

    Por cierto el fiordo es una pasada, que ganas tengo de arruinarme por esos lares…

    Un abrazo!

  2. Helena says:

    Madre mia… con esos nombres ya no tendreis problemas para ponunciar el volcán de Islandia, eh?
    ¡Qué buena pinta tiene el viaje que os habeis marcado! Muy buen comienzo… Ya se ve (en las fotos) lo espectacular del paisaje, ¡tiene que ser precioso! Otro destino anotado, desde luego… If I were a rich girl… jejeje
    Un saludo

  3. iker says:

    Qué buena Vcitor, me encanta! lo de las cabañas es una opción que no contemplaba y me parece perfecta para ajustarse más el presupuesto. Lo único, es siempre en camping verdad?? quiero decir, no hay cabañas por ahí desperdigadas verdad??

    Yo también soy de los que voy a un sitio a toda pastilla y aprobechar al máximo, a costa de horas de sueño.
    Los paisajes son increíbles, y gratuitos… que noruega está muy caro, jaja.

    Un saludo!!

  4. Hola! Gracias por pasarte por mi blog. He añadido el tuyo a mi lista de recomendados 🙂 Me has gando directamente con esta entrada, ya que yo también estuve no hace mucho por Noruega y me he sentido identificado con muchas de las situaciones. Nosotros volamos a Oslo, donde estuvimos de visita y nos soplaron 80€ por una habitación compartida con 6 personas y luego fuimos en tren a Bergen, desde donde cogimos un coche de alquiler para ir al Luster Fiord. Dormimos en un rorbu y vimos alguna iglesia de madera… y algún glaciar. De todos modos, vuestra aventura parece más emocionante jejeje. Durmiendo con ese frío en una tienda! Qué valientes!

    Un saludo, y nos vamos leyendo!
    Pruden Rodríguez

  5. eva h says:

    k suerte k llegastes a tiempo para el viaje a Noruega, por cierto, k bonitas las fotos y k viaje más interesante, ya si k me has enganchado….Besosx4

  6. Victor says:

    Buenas Eva! Mas me valía llegar a tiempo… que si no estos se piran sin mi fijo jejeje…

    La semana que viene estará listo el siguiente capítulo..

    Besos también para los cuatro!

  7. Arahi says:

    ¡¡ Qué buen viaje os habéis hecho ¡¡ , Los fiordos es una asignatura pendiente todavía para nosotros . La cabañas se ven super chulas . Ahora no pillé bien que es exactamente lo del Intercambio de modernidad .
    Estaré pendiente a tus buenas narraciones , dentro de lo posible en 16 días nos vamos a México .
    CHAO

  8. Alicia says:

    Hola Víctor,
    Cuánto tiempo sin dejarte un mensaje!! pero no sin leerte ,que ya sabes que te sigo.
    Qué estrés en el comienzo de las vacaciones, con la vuelta de París, las maletas, volver al aeropuerto sin apenas dormir…. parece un concurso de ésos en plan contrarreloj, jajaja, pero coincido contigo en que las vacaciones hay que exprimirlas al máximo. Y además, después de ese maratón, en vez de pillar una buena cama para descansar, pues no, a dormir al “fresquito” en un saco.
    Lo de conducir por la carretera de Strynefjell tiene que ser un lujazo, sin coches, sin ruidos, con esos paisajes y con ese trazado… Vaya paz que se tenía que respirar en el coche.
    Un beso

    Lo de conducir por la carretera

  9. btc93 says:

    Victor, ya me extrañó que te fueras a París y justo después a Noruega… Qué aventuraza tío! jeje
    Confirmo mis sospechas: viajar por Noruega en coche es mucho mejor que en transporte público, pues puedes llegar más fácilmente a muchos más lugares y no depender tanto de horarios ni nada… Vamos; que puedes ir más a tu bola… Me hubiera gustado poderlo hacer así…
    Y qué pasada de carreteras, así da gusto conducir ¿no? Siempre se dice que el trayecto Oslo-Bergen en tren es apasionante, pero qué quieres que te diga… Es muy lento y el paisage, pese a ser bonito, no tiene nada que ver con lo que uno espera de Noruega…
    Y qué risa con la modernidad xD! No te ha sobrado un poco, la escaneas y nos la enseñas porque nunca he visto esta divisa xD jajaja

    Bueno tío! Un abrazo bien fuerte!

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