Oporto en un día; Comienza mi camino de Santiago

¿Por qué un camino a Santigo?

Antiguamente se decía que todos los caminos conducían a Roma y en el caso del camino de Santiago se puede decir lo mismo. De hecho, todos los caminos conducen a donde tú quieras desde la puerta de tu casa, ya sea por carreteras comarcales, autopistas o antiguas vías romanas. El caso es tener un punto A como partida y un punto B como destino. No creo que antiguamente los peregrinos que vivieran en un lugar determinado fueran en algún medio de transporte hasta un punto para empezar su peregrinación, sino que lo empezarían desde sus propias casas, tras desayunar tranquilamente en su cocina. Sin embargo, hoy en día ya no es así y tenemos unos caminos marcados para empezar nuestra peregrinación a Santiago. Estos caminos se han ido estableciendo con el paso de los años sobre todo debido a famosas peregrinaciones de reyes u órdenes religiosas que marcaron en su día el camino de pueblo en pueblo, de iglesia en iglesia y de albergue en albergue, teniendo en cuenta donde se sentiría más protegido el peregrino.

El camino que decidí hacer yo fue el camino portugués, como lo pudisteis leer en un post anterior, y la ruta a seguir y preparativos en otro. Ahora toca hablar del camino en cuestión. La historia es extensa y no trataré de exprimirla en estas líneas, pero al menos haré un inciso para dar a conocer un poco por qué miles de católicos deciden hacer esta peregrinación.

Historia del Camino de Santiago

Nos vamos en nuestra máquina del tiempo hasta los principios de nuestra era y nos situamos en Tierra Santa. La Virgen María, antes de realizar su tránsito a la inmortalidad gloriosa, pidió a los apóstoles que se reunieran con ella en Judea. Santiago “el Mayor”, encontrándose en Zaragoza evangelizando en la península Ibérica (en aquellos momento Hispania), se trasladó hasta allí para cumplir el deseo de María y estar junto a ella el día de su muerte. Pero después de esto Santiago nunca salió de Tierra Santa con vida y sufrió martirio por orden del rey de Judea. Sus discípulos consiguieron sacar su cuerpo sin vida a través del mar y trasladarlo hasta Hispania para enterrarlo en el lugar donde el apóstol había predicado como mandaba la tradición. Llegaron hasta lo que ahora es la ría de Arousa, en la desembocadura del río Ulla, y trasladaron el cuerpo para enterrarlo finalmente cerca de lo que sería en un futuro Compostela.

Pasado el año 800 d.C., un pastor de nombre Pelayo divisó en el cielo una luz parecida a una estrella precipitándose hacia la Tierra, lo que creyó ser una señal divina. Este milagroso hecho llegó a oídos del obispo de Iria Flavia (actual localidad de Padrón) y mandó rastrear toda la zona marcada por la luz, hallándose un arca de mármol que contenía restos de un cuerpo decapitado. Este obispo, por revelación divina, dictaminó que los restos allí presentes pertenecían al Apóstol Santiago y mandó construir una sencilla iglesia para custodiar el cuerpo. Esta iglesia con el paso del tiempo se sustituiría por varios templos cada vez más y más grandes hasta llegar a ser la increíble catedral de Santiago que conocemos hoy en día.

En aquél momento que este obispo dijo que ese cuerpo era el del Apóstol Santiago, comenzó el mito de las peregrinaciones a Compostela y poco a poco, cientos, miles y millones de personas hasta hoy día surcan tierras para llegar hasta allí y abrazar al apóstol. Evidentemente todo esto es más leyenda que otra cosa, ya que ni siquiera se han realizado pruebas científicas a los restos que bajo la catedral de Compostela descansan, así que tendremos que tener fe, que al fin y al cabo de eso trata toda religión. Pero el camino es algo más que tener fe o creencia; el camino es historia y cultura. Particularmente me considero ateo y por ello no creo en Dios, pero sí creo en la persona de Jesús de Nazaret y parte de su historia. Nuestra cultura, al igual que la de muchos países, ha nacido y crecido alrededor de esta figura y por ello, entender un país u otro depende mucho de entender su religión.

Dicho esto, queda claro que el motivo de mi caminar por esta senda no tiene un fin religioso, pero sí espiritual y cultural, porque haciendo el camino portugués tendría la posibilidad de conocer más íntimamente la región norte de Portugal, aún poco trillada por peregrinos, y tener más posibilidad de sentirme en soledad conmigo mismo, al igual que conocer un poco más a sus gentes que al parecer no difieren mucho de nosotros. Así pues, el 16 de octubre del 2010, recién amanecido el día, comenzó mi primera peregrinación a Santiago.

Visitando Oporto en un día

Mi avión llegaba al aeropuerto Francisco Sá Carneiro de Oporto a las nueve y media de la mañana, casi la misma hora en la que despegué del aeropuerto de Barajas (es lo que tienen los cambios horarios). Lo primero que hice fue dirigirme al stand de información turística para agenciarme un plano de la ciudad y centrarme un poco en lo que vería ese día. No sería muy ambicioso y centraría mi visita a tan solo el casco antiguo, básicamente la zona que rodea a la catedral desde donde partiría el camino.

Oporto en un día

Para llegar a Oporto desde el aeropuerto es realmente sencillo. Simplemente hay que descender hasta la estación de metro y que coger la que llaman “tarjeta andante”, que también nos valdrá para coger el autobús o el tren, y marcar la zona a la que se quiere llegar. En mi caso iría hasta la estación de Sao Bento haciendo trasbordo en Trindade, para situarme a escasos 300 metros de la catedral.

Nada más salir de la estación mi primera visión de Oporto fue más o menos como me la esperaba. Edificios en decadencia apelotonados pero que en conjunto contribuían a un paisaje urbano que me fascinaba, ¡y solo acabo de salir del metro!

Oporto en un día

Mochila al hombro me dirigí cuesta arriba en dirección a la catedral de Oporto (Sé) rodeando el mercado de São Sebastião que se encuentra casi a sus pies. En la plaza de la catedral había un montón de autobuses que descargaban y recogían turistas la mayoría de ellos de nacionalidad española, así que por un momento me sentí como en casa. Me senté frente a la catedral junto al cruceiro y saqué mi mapa para irme situando. El camino lo empezaría desde aquí… pero la verdad que no veía ninguna flecha amarilla. Entré dentro de la catedral y tras dar un paseo por su nave me dirigí a la mesa situada en la entrada para que me pusieran mi primer sello en la credencial del peregrino. ¡Qué ilusión me hizo! Ahora sí que se podía decir que comenzaba el camino.

Oporto en un día

Guardé la credencial y salí hacia fuera para buscar la primera flecha que seguiría a la mañana siguiente. Muy ciego debía estar antes porque nada más situarme en las escaleras que suben a la plaza de la catedral pude ver claramente las dos flechas que me acompañarían durante los días siguientes. La famosa flecha amarilla que marca el camino hacia Santiago y junto a ella, marcando la dirección contraria, la flecha azul que guía hasta Fátima.

Oporto en un día

Una de mis preocupaciones era que el camino no estuviera bien señalizado, y más aún en el entramado de calles de Oporto, así que decidí empezar a seguir las flechas para irme familiarizándome con la situación de estas. Normalmente se encuentran en los bordillos de las aceras o en las farolas, pero durante todo el camino me las encontraría en muchos lugares, desde árboles, postes de luz, señales de tráfico e incluso alguna me encontré en algún contenedor de basura (esperemos que no le den la vuelta…). El camino también puede venir marcado con baldosas que en ocasiones son poco visibles o por lo contrario, en grandes señales que se ven de lejos.

Oporto en un día

Pero ahora me centré en las flechas de Oporto y estas rápidamente me sumergieron por todo el casco histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad, rodeado de edificios mugrientos y calles adoquinadas donde me encontré mi primera “aspa”. Esta marca la encontraremos en muchos lugares para indicar que en esa dirección no hay que ir, así que hay que seguir por donde ibas, y si no puedes, buscar una flecha que te indique la dirección (normalmente se ve antes la flecha que el aspa).

Oporto en un día

Decidí desviarme del camino para dirigirme a la Ribeira y pasear tranquilamente junto al Duero. El día acompañaba y los bares llenaban el paseo con mesas donde me tomé mi primera cerveza portuguesa, una Super Bock bien fresquita que me sentó de lujo. Pero lo que más me sorprendió en este lugar es el famoso puente de Luís I construido en 1886 y que comunica las ciudades de Oporto y Vila Nova de Gaia, una frente a la otra y separadas tan solo por el río Duero. Las vistas desde arriba tienen que ser impresionantes, pero esperaría a la tarde para comprobarlo.

Oporto en un día. Puente de Luis I

Ahora tocaba buscar un lugar para dormir esa noche ya que en Oporto no existe ningún albergue de peregrinos. Para no desviarme mucho del camino, retomé las flechas y busqué un hostal que quedara de paso. Al rato comprobé lo cierto de una frase que leí en algún lugar y que decía que “en Oporto no se pasea, se escala”, y es que si encima vienes desde las orillas del Duero, todo lo que te encuentras es cuesta arriba. Andando llegué a la rua das Flores, donde me encontré con un cruce importante en el camino de Santiago. En una farola y en la fachada de un edificio estaban pintadas varias flechas que indicaban dos caminos a seguir; de frente iría por el camino del Interior hacia Braga y a la izquierda por el camino Central hacia Barcelos, que es este último el que tenía que tomar yo.

Oporto en un día

Una empinadísima cuesta empedrada, que gracias a dios ya no tenía que volver a subir al día siguiente, me cargaba las piernas hasta que llegué al cerro de los ahorcados donde se levantó la iglesia Dos Clérigos y su famoso campanario de más de 75 metros de altura. La caminata hasta aquí bien mereció una buena cerveza acompañada por un trozo de empanada en una terracita junto a la torre, donde además pude ver uno de los pocos tranvías clásicos que quedan en la ciudad y que tienen más sentido nostálgico que de medio de transporte.

Oporto en un día

A continuación atravesé el jardín de Cordoaria y me situé junto a la iglesia de las Carmelitas donde justo al lado se encuentra la pensión França. El lugar era idóneo, ya que saliendo al día siguiente desde aquí me quitaba todas estas sufridas cuestas que había recorrido hasta ahora. Entré dentro y un hombre amable me ofreció una habitación que aún estaban limpiando. Comprendía simplemente de una cama con mesitas, un armario (que a mí me sobraba) y el baño privado. Un lugar perfecto para pasar la noche y nada caro; tan solo 25€.

Oporto en un día

La noche anterior casi no había dormido y decidí tirarme en la cama para dar una cabezadita antes de bajar a comer algo… pero… ¡¡Si me descuido me levanto para cenar!! No puse despertador pensando que no me quedaría tan dormido y al final me dieron ¡¡las 4 de la tarde!! La madre que me parió (que a gusto se quedó)… un día en Oporto y me tiro 2 horas durmiendo. El caso es que la siesta me sentó de lujo porque la necesitaba y por la tarde estuve mucho más espabilado, así que mucho mejor. Ya sin mochila y más cómodo, me dirigí a la Torre dos Clérigos y pagué los 2 euros que costaba llegar hasta arriba. Unos 240 escalones hacen falta subir para coronar tal campanario, pero las vistas desde allí arriba lo merecían.

Oporto en un día

Oporto en un día

Visité la iglesia pero no me entretuve mucho más tiempo porque mis tripas me estaban pidiendo comida a toda costa. Bajé hasta la plaza de la libertad desde donde se divisaba el ayuntamiento de la ciudad y me metí en un bar a comer el plato del día; carne guisada con patatas junto a un plato enorme de arroz.

Oporto en un día

Oporto en un día

Tras un café me dirigí directamente hacia el puente de Luís I para atravesarlo por la parte más alta por donde pasa también una de las líneas de metro. Desde allí arriba las vistas de Oporto a orillas del Duero son espectaculares. Me gustaron más que las que acababa de ver en la Torre dos Clérigos, y es que el río hace mucho.

Oporto en un día

Oporto en un día

Al otro lado del puente, en Vila Nova de Gaia, había un parque en forma de colina al que decidí llegar para reposar la comida. Me descalcé y me tiré en el césped. Las vistas desde allí eran igualmente agraciadas y finalmente me entró la modorra y ¡¡me quedé dormido otra vez!! La verdad que se estaba de lujo, pero no fue más de media hora lo que tardé en levantarme de allí.

Oporto en un día

Quería ir a la orilla del río a tomarme unos vinos antes de que anocheciera y bajé por unas callejuelas en esa misma orilla hasta ponerme justo debajo del puente. Aquí empecé a ver una buena cantidad de bodegas a cual más exquisita y a cual más cutre. Evidentemente me decanté por la típica tasca cutre pero que siempre tienen un encanto especial y probé varios vinos sentado en la terraza tomando unas tapitas hasta que el sol poco a poco fue dando paso a la noche.

Oporto en un día

Oporto en un día

Oporto en un día

Me dirigí al otro lado del río he hice tiempo hasta la hora de cenar tomándome unas cervezas en un bar (joder… parece que no paré de beber ese día) mientras veía el partido televisado del Oporto. Parecía un dragón azul más entre todos los aficionados y entre gol y gol y un par de veces que se fue la luz, se hizo la hora de acercarme al restaurante donde tenía pensado cenar. Llevaba recomendación de Jorge Sánchez sobre el restaurante “Mal Cozinhado” que él conocía bien y al que llevaba a los turistas cuando ejerció de guía en la ciudad. Me comentó que allí todas las noches hacían espectáculo de fado y que además se comía muy bien.

Oporto en un día

Este restaurante se encuentra pegado al río y el aspecto que tenía era de ser caro. Entré por la puerta y descendí hacia el comedor que presentaba un entorno medievo. Tengo grabada la mirada que me dirigió el metre cuando me vio aparecer solo, en chándal y con cara de pensar “¿Dónde me he metido?”. Me saludó y me dijo que es lo que quería y evidentemente le dije que cenar. Se me quedó mirando y pensó… “que le digo yo a este tío que viene solo y no quiero que me ocupe una mesa donde pueden cenar 5…”. Se empezó a excusar y le capté a la primera, pero antes de irme quise preguntar por un tal Luís “padre” para darle recuerdos de Jorge Sánchez. Me dijo que era él (aunque me resultaba más joven de lo que creía) y volvió a mirar hacia las mesas. Finalmente decidió colocarme en una de las mesas más pequeñas y allí me quedé. Una mesa redonda para mí solo, y para más inri, llegó un camarero y me encendió una vela que había en la mesa. Resultaba raro cenar allí solo, pero al fin y al cabo yo había ido allí para ver el espectáculo de fado. Para no variar, pedí carne con patatas, pero esta vez venía acompañada de una exquisita salsa de setas que sinceramente estaba deliciosa. La cena fue ambientada con el esperado espectáculo de fado que me resulto de lo más agradable.

De postre tomé una mousse de chocolate y todo fueron un total de 34 euros por cenar muy bien, aunque la primera atención del metre dejó mucho que desear.

Me fui de allí sobre las diez y media y me puse a andar hasta el hostal por solitarias y frías calles pensando en el día de mañana cuando cogiera mi mochila y emprendiera el camino. Sería una etapa larga de unos 37 kilómetros hasta Rates y la mayoría de tiempo sobre asfalto, pero tenía muchas ganas de empezar. Cuando llegué al hostal, me duché y preparé todo para no demorarme a la mañana siguiente.

Victor del Pozo

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35 Responses to Oporto en un día; Comienza mi camino de Santiago

  1. Isabel says:

    Que recuerdos Oporto! Tengo muchas ganas de volver! Ja, ja! Hace tanto que parece que fui en el pleistoceno!!! 😀

    Tengo ganas de leer que tal te fue el camino porque me encantaría hacer el camino portugués!

    Saludos,

  2. jorge sanchez says:

    Hola Víctor ¡que buen relato! Ya tengo ganas de leerlo hasta el final.
    Me alegro de que fueras al Mal Cozinhado, pero hay dos “luises”, el padre y el hijo, seguramente te viste con el hijo. Ambos son calvos y bajitos.
    Gracias por mencionarme.
    un abrazo
    jorge

  3. carme says:

    Víctor, sólo he entrado a ver las fotos, prometo volver con más tiempo, pero hoy el sueño ya no me deja haacer nada más que no sea meterme en mi camita con mi libro 😉

    PS Haz el favor y pon alguna foto dónde aparezcas tú!!!!!
    Besos

  4. Victor says:

    Buenas Carme! jajajajajaj.. pues en este diario vamos un poco chungo que salga… porque básicamente fui solo todo el camino, así que salvo alguna auto foto esparcida… la mayoría van a ser de lugares. De todas formas es el viaje que menos fotos hice.

  5. crisdejour says:

    Hola Víctor!!
    Ay qué entrada tan interesante!! Desde el principio histórico-religioso explicando el por qué del camino de Santiago, hasta las cervecitas por aquí y por allí.
    Me ha resultado todo como muy mágico, y sabes qué? que tengo una teoría respecto a por qué no viste en un principio las flechas amarillas: porque todavía no te habían sellado! Es como si sólo pudieras verlas una vez ya eres “peregrino oficial”, a través de una especie de magia. A que mola??

  6. M.Teresa - Dakar says:

    Hola Víctor
    ¡Qué buen comienzo para el viaje! Oporto es una ciudad acogedora y con un aire retro que me encanta, un lugar ideal para empezar tu andadura. Ya nos mantendrás informados porqué esto pinta muuuy bien.
    Cuídate! Un abrazo

    M.Teresa

  7. victor says:

    Hola tocayo !!

    Que buenos recuerdos, leer el relato de Oporto ! Ciudad pintoresca, tradicional y para mi con mayor encanto que Lisboa.
    Se bueno y danos una pista sobre el finde viajero, anda…
    Un abrazo.

  8. Helena says:

    Hola Víctor.
    Muy buen primer relato del camino. La verdad es que no conozco Oporto, pero por las fotos y las cosas que comentas, pinta muy bien…
    Además me he reído mucho con tu afición a las cervezas/vinos…
    A ver qué nos cuentas del comienzo de tus “andanzas”
    Saludos

  9. victor says:

    Tocayo, ah sí !! ya sé, a ver si el próximo destino va a ser Laponia, Papa Noel…vamos que pienso que no voy muy descaminado,jeje, pero vaya frío !!
    Un abrazo.

  10. Santi says:

    Que bueno Victor, , que pasa que si vas sólo a los sitios eres un bicho raro?? Pues no he ido veces solo al cine a ver pelis de esas a las que no te acompaña nadie !! Tengo un mal recuerdo de Oporto. Fui en el 92 y me pareció de pena, aunque me dicen que ha cambiado mucho y me apetece volver y revisitarla. Tu relato aún me ha animado mas. Un abrazo!

  11. Dany says:

    Hola Víctor! Por fin saco algo de tiempo para leer tu primer día del camino. Me ha hecho gracia lo de que te encendieran la velita en el restaurante jajaja. Las vistas de la ciudad desde lo alto son espectaculares. Espero el próximo relato, esto promete!
    PD: muchas gracias por recomendar mi blog en tu sección “Esta semana visita..” 🙂

  12. laura says:

    Hola! Muy bueno tu relato! Estoy por hacer ese mismo recorrido en bicicleta y me pregunto si te fue muy difícil salir de Porto…. es muy complicado o son muhcos kilómetros desde la catedral hasta que tomas el camino de salida? No sabes cuánto apreciaré tu respuesta!! Ah! Otra cosita, la credencial la consigues en la misma catedral?

  13. TOMAS SANCHEZ says:

    Mi hija comenzó hoy el Camino Portugués desde Oporto, encontró una habitación enfrente de la estación por 17, 5 € y acaba de llegar a Vilariño a 25 km, de Oporto llena de ampoyas, y tiene albergue en esta ciudad

  14. TOMAS SANCHEZ says:

    Víctor, gracias por tus respuesta e información. Va sola tiene 25 años y parece ser que ha encontrado hoy a dos peregrinos más, un alemán y un portugués.

    Mi mujer y yo la dejamos ayer en Oporto, veníamos de Cambado y a la noche llegamos a Madrid, total 770 Km.

  15. TOMAS SANCHEZ says:

    Víctor, No me he enterado bien, ¿Porqué lo dejaste en la etapa 5ª?,
    Gracias Tomás.

  16. TOMAS SANCHEZ says:

    Víctor, muchas gracias,
    Ok, gracias, voy a tratar de conectarte estos mensajes a mi hija

    Tomás

  17. Marina Sánchez says:

    Marina, hija,
    Aquí tienes un foro para que vayas poniendo tus inquietudes sobre el camino portugues,

  18. montse says:

    soy Montsede Barcelona , quisiera saber si hay poca gente en el camino , ya que voy a ir sola y siempre he hecho el frances y no me gustaria verme muchas horas solas.

    Gracias

  19. Peregrino says:

    Te olvidas del Camino de Santiago original. Empieza en Jerusalen, de allí va hasta Jaffa. Desde Jaffa atravesamos todo el Mediterráneo, pasamos Gibraltar y subimos por la Costa Portuguesa hasta El Grove. Luego nos hacemos toda la Ría de Arosa hasta Pontecesure y desde allí chapa, chapa ,hasta Santiago de Compostela… ¿ Os animais ?, yo ya lo he hecho, y os aseguro que ha sido una experiencia única, inimaginable, MAGICA y que deja en mantillas a TODOS los demás y posteriores, Caminos a Santiago

  20. José says:

    Hola Víctor y demás frikis del camino… Voy de camino a Oporto en bus con un primo a hacer el camino. Mirando en internet para documentarnos un poco porque casi no hemos mirado nada, nos hemos topado con tu blog. Hemos leído esta entrada y te tenemos que dar más gracias porque nos hemos echado unas buenas risas. Como todas los días hayan sido así supongo que engordarías unos kilos juas juas… Seguiremos tu aventura al tiempo que hacemos la nuestra aunque alguien ya ha espoileado que abandonaste en la quinta etapa… Un saludo

    • Víctor says:

      Buenas José!!! Efectivamente, no lo acabé 🙁

      En la primera etapa de Oporto a San Pedro de Rates tuve un percance con un coche y me fastidié el pie. Demasiado fueron 5 etapas para como iba… al final no podía más. Me queda pendiente terminarlo… Quizá este año, quien sabe.

      Lo de engordar pues si… jejejeje… Todo lo que andaba no valía para nada porque lo recuperaba entre aceitunas, cervezas, vinos y buena comida, pero el camino es así!!

      Disfrutad mucho de la ruta, veréis como os gustará. Si queréis me vais comentando en cada capítulo vuestra experiencia… Estaría bien!!

      Un saludo!

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