Qué ver en Jaipur: 2 días en la ciudad rosa

Llegando a Jaipur continuábamos con el día caluroso y nublado que dejamos en Agra. La primera impresión de la ciudad fue muy buena, ajetreada y sucia pero bastante organizada. Aquí nos íbamos a quedar dos días, lo cual es tiempo suficiente para lo que hay que ver en Jaipur.

Esta es la capital de Rajasthan y se la conoce como “la ciudad rosa” por el color de sus edificios, aunque estos han perdido su viveza desde hace años. Pero no penséis que esta ciudad es muy antigua, pues su fundación fue en 1727 cuando trasladaron la capital desde Amber hasta aquí, pero sin embargo muchos de sus edificios están en mal estado y creo que desde 1905, que recibieron la visita del príncipe de Gales, no se han vuelto a pintar salvo los edificios más característicos.

Con el taxi pasamos bordeando la muralla del casco antiguo (que es la que se conoce como ciudad rosa), pero en el exterior de la muralla Jaipur era una ciudad como otra cualquiera. En los semáforos se nos pegaban las niñas pequeñas con un bebe en brazos y llevándose la mano a la boca para pedirnos dinero. En muchas ocasiones pueden tratarse de mafias organizadas o por ejemplo en este caso, creo que se trataba de la picaresca de la madre que ni se movió del sitio donde estaba. Al poco llegamos al hotel que teníamos reservado Umaid Mahal, un hotel increíblemente bonito que me había recomendado Sele y que acertamos plenamente.

Hotel en Jaipur

El edificio es un antiguo palacio restaurado con un gusto exquisito. Solo ver la increíble portada de acceso se puede presumir un interior suntuoso y muy bien cuidado. La habitación era muy amplia y todo estaba impoluto, así que si vuelvo a Jaipur no dudaré en volver a elegir este hotel. Lo mejor de todo es que disponía de una piscina para relajarnos a última hora del día, pero de momento íbamos a trastear un poco por la ciudad, aunque las horas que eran ya no daría tiempo de entrar a ningún sitio.

Dejamos las maletas y nos adjudicamos un mapa de la ciudad que tenían en el hotel y nos fuimos hacia el centro para tantearla y familiarizarnos con ella para pasar los siguientes dos días aquí y organizarnos con todo lo que había que ver en Jaipur. Dentro del casco antiguo es relativamente sencillo moverse, ya que las calles están divididas en manzanas, como por ejemplo en Nueva York, con grandes avenidas y calles perpendiculares cruzadas. Pero otra cosa era meterse por los callejones que se encuentran entre las calles. Aquí teníamos que agudizar nuestro sentido de la orientación porque era un lío tremendo. Gente había a patadas y casi por todas las calles principales hay mercados de todo tipo, desde ropa a utensilios de cocina, cada uno bien diferenciado del otro. No parábamos de oír continuamente invitaciones para ir a alguna tienda siendo realmente pesados.

Este día lo habíamos empezado a las 6 de la mañana viendo el Taj Mahal y Fatehpur Sikri y ya se notaba bastante el cansancio tras el viaje de 4 horas de coche, así que decidimos irnos al hotel y aprovechar los últimos rayos de luz para bañarnos en la piscina y relajarnos. Es un lujo que bien apetece en India. Una cerveza Kingfisher Strong bien fresquita y fuerzas renovadas. Esa noche cenamos en el hotel y caímos rendidos en la cama. Descansamos para hacer al día siguiente una visita más exhaustiva a la ciudad, empezando en el fuerte de Amber a 11 km de distancia.

Hotel en Jaipur

Qué ver en Jaipur; el fuerte de Amber

(6 de Junio 2010) En esta ocasión no madrugamos en exceso y a las 9 estábamos desayunando en la azotea del hotel que estaba incluido en el precio. Aquí el aspecto de la comida me dio más confianza que en la calle y probé el lassi. Básicamente a mí me supo como a yogurt natural y no me resultó nada especial. Sin perder mucho tiempo salimos a la calle y quisimos negociar un tuk tuk para que nos llevara al fuerte de Amber y luego nos trajera cosa que nos resultó difícil porque todos querían que les contratáramos para toda la mañana y eso no lo queríamos, así que el precio de ida y vuelta a Amber nos lo ponían por las nubes. Al final siempre aparece alguien que te coge sin problemas, y resultó ser un conductor muy agradable. Este nos llevó directamente hasta la fortaleza y de camino nos iba explicando cosas de la ciudad. Justo antes de llegar se puede observar una vista espléndida del fuerte en lo alto de la montaña y una explanada inferior que tendría que estar llena de agua y en la que estaban jugando varios partidos de criket.

Qué ver en Jaipur

En un momento, Eva iba a cumplir una de sus ilusiones aquí en India y aunque sea una turistada, pretendíamos subir hasta el fuerte a lomos de un elefante. Existen varias formas de ascender a la puerta de entrada, pudiendo hacerlo andando o subido en un Jeep, pero desde luego la más exótica sería la que pretendíamos hacer.

Qué ver en Jaipur

Allí se apelotonaban los animales esperando su turno para llevar a los turistas, porque esto es una turistada y además nada barato para el bolsillo y mucho más caro para los pobres animales. En nuestra guía y en distintos sitios había leído que costaba 560 rupias y cuando fuimos a preguntar el precio nos sorprendió bastante que nos dijeran 900. Sin fiarnos de lo que nos decían, vimos una garita donde ponía información turística y entramos para comprobarlo. Lo mejor fue el empleado de turno sobando una borrachera de mucho cuidado en una silla. Casi no le salían las palabras por la boca y nada más que nos decía “elefante… ticket.. fuera…” “pues muy bien… muchas gracias”.

Qué ver en Jaipur. Fuerte de Amber.

Volvimos a hablar con los responsables y nos señalan dos carteles enormes que estaban tapados por los elefantes donde ponía bien claro el precio de 900 rupias. Espero que al menos con este dinero puedan mantener a los animales como se merecen… aunque la verdad es que me extraña. En fin, que pagamos los 15€ para subir en elefante los dos y nos preparamos para montarnos. Evidentemente a pulso no podríamos subirnos y tienen preparadas unas plataformas para facilitar el asunto. Ya montados en él, nos fuimos entre meneo y meneo ascendiendo la empinada cuesta, cruzándonos con unos pocos más elefantes pero realmente sin mucho turista.

* anotación (tras experiencia y mayor conciencia): no vuelvo a montarme en un animal de esta manera en la vida. Reconozco que nosotros lo hicimos. Mea culpa. Pero esto es una degradación para el propio animal que no volveremos a repetir en estas condiciones.

Qué ver en Jaipur. Fuerte de Amber.

Le dimos la cámara a uno de los indios que venían con el elefante y el hombre nos dijo todo convencido… “no problem no problem…” ¿no problem? teníais que ver el vídeo que grabó el amigo. Enfocaba todo el rato al suelo y cuando nos quería grabar a nosotros cortaba la grabación… así durante 5 videos de no más de 5 segundos cada uno… ¿no problem? jejejeje… Por el camino te aparecen de la nada unos fotógrafos y te hacen un reportaje para luego vendértelo. Ya dentro del fuerte, les dejé mi cámara de fotos y aquí si atinó a hacernos alguna.

Qué ver en Jaipur. Fuerte de Amber.

En las taquillas peleamos con la gente para que nos pudieran dar una entrada, pero al vernos el de la taquilla nos abrió otra exclusivamente para extranjeros y dejamos al resto sacándose los ojos entre ellos.

Este fuerte fue mandado construir por el marajá Man Singh en 1592 y en esta ciudad se verían los primeros lazos familiares entre los rajputs y los mogoles cuando el emperador Akbar se casó con una princesa del clan Kachwaha, que en aquella época eran los que gobernaban en estas tierras. La puerta de entrada al fuerte, tras una escalinata, da paso a la sala de audiencias públicas y lugar donde se encuentra la impresionante puerta Ganesh Pol que sería la antesala a lo que veríamos en el interior.

Qué ver en Jaipur. Fuerte de Amber.

Qué ver en Jaipur. Fuerte de Amber.

Lo mejor de este lugar es perderse por todos sus pasillos y explorar cada una de los recovecos que te vayas encontrando y poco a poco irás descubriendo mil detalles que se camuflan con el conjunto. Desde los pasillos más altos se pueden tener unas buenas panorámicas del fuerte y de los alrededores.

La sala más llamativa sin duda es el Sheesh Mahal, decorada con miles de pequeños espejos y relieves que provocan el asombro de todo visitante, o al menos el nuestro.

La lástima es que no se podía pasar y teníamos que conformarnos con pasear alrededor y mirar desde la entrada. Se dice que en esta sala la única iluminación que había era proporcionada por una sola vela y que el juego de cristales hacia el resto. Desde luego me quedé con ganas de comprobarlo.

Qué ver en Jaipur. Fuerte de Amber.

Qué ver en Jaipur. Fuerte de Amber.

Si seguimos andando daríamos con la zona reservada para las mujeres o zanana (en persa) y una buena idea es rodear el gran patio por los pasillos superiores he ir viendo las estancias ya que en alguna se deja ver alguna bóveda decorada o alguna pintura en las paredes.

Qué ver en Jaipur. Fuerte de Amber.

Qué ver en Jaipur. Fuerte de Amber.

Qué ver en Jaipur. Fuerte de Amber.

Qué ver en Jaipur. Fuerte de Amber.

Después de dedicarle cerca de 2 horas decidimos salir del fuerte atravesando unos puestos de suvenires que mejor mirar y no tocar al igual que vimos a un hombre con una encantadora serpiente… ¿o era el hombre el encantador…?

Por el camino nos tocó aguantar a los fotógrafos que al subir nos hicieron unas cuantas instantáneas y pese a que les decíamos que no queríamos, insistían… insistían… e insistían y se bajaron toda la cuesta hasta que ellos mismos nos dejaron las 6 fotografías por el ridículo precio de 3€ y finalmente se las cogimos.  Cuando descendimos en busca de nuestro taxista, vimos que toda la flota de elefantes había desaparecido. Como si nunca hubieran estado allí.

La ciudad de Jaipur es un espectáculo a cada paso y de camino al centro nos cruzamos en la carretera con cerdos, perros, dromedarios y elefantes, además de todo vehículo a motor y a pedales.

Nos paramos a orillas del lago artificial Man Sagar para fotografiar el palacio Jal Mahal que se encuentra justo en el centro y con suerte pudimos verlo rodeado de una poca agua. Es parecido al palacio-hotel que veríamos posteriormente en la ciudad de Udaipur.

Qué ver en Jaipur.

Qué ver en Jaipur; el Hawa Mahal

Nuestra siguiente visita sería el Hawa Mahal, ya en la ciudad rosa justo en frente de una calle con interminables puestos de ropa y comerciantes realmente pesados.

Qué ver en Jaipur.

Este palacio es mucho más conocido con el nombre de “palacio de los vientos” y su fachada totalmente de color rosado con cientos de ventanas pequeñas (se llaman jharokhas y hay 953 en concreto… evidentemente no las conté…) es uno de los iconos turísticos más conocidos de esta ciudad.

Qué ver en Jaipur.

La disposición de las ventanas, muy parecido a un panal de abejas, hacían posible que se pudieran asomar las mujeres pertenecientes al harén del rey sin ser vistas desde la calle y por lo que podemos deducir, antiguamente esta gran fachada pertenecía al palacio de la ciudad. Fue construido por el maharajá Sawai Pratap en el año 1799 y diseñado por Lal Chand Usta de tal manera que el viento corriera por el interior y mantuviera fresca la estancia incluso en las épocas de mayor calor.

Para acceder a él tuvimos que preguntar a la gente que nos indicó que la entrada estaba justo detrás de la famosa fachada y entre callejones dimos con las taquillas. La entrada no me acuerdo exactamente pero creo recordar que no eran más de 100 rupias.

Qué ver en Jaipur.

Ya en el interior empezamos a ascender por rampas que estaban siendo restauradas mientras que los obreros y demás turistas indios solo dirigían las miradas hacia nosotros. ¡Les sorprendíamos tanto que parecían hasta asustados! Según íbamos subiendo por los cinco pisos de la fachada las vistas de Jaipur se iban acrecentando y justo al final parecía que te ibas a caer a la calle. Es el punto más estrecho de la fachada y encima hay parte que está al aire libre. Desde aquí se divisa perfectamente el cercano observatorio Jantar Mantar que construyó el Maharajá Jai Singh.

Qué ver en Jaipur.

Qué ver en Jaipur.

Lo más bonito del Hawa Mahal es situarse frente a las ventanas y ver la luz del sol pasar a través de los cientos de cristales de colores formando una luz tenue a la vez que ves la vida ajetreada en las calles de Jaipur.

Qué ver en Jaipur.

Qué ver en Jaipur; el palacio de la ciudad

Cuando salimos, fuimos paseando por la calle hasta llegar a la entrada del palacio de la ciudad, lugar donde fue trasladada la sede real desde la ciudad de Amber por el maharajá Jai Singh II. Este palacio se divide en dos partes, la visitable que es el museo y la residencia actual de la familia real. En las taquillas pagamos la entrada que costaba 300 rupias y 30 más por la cámara de fotos y nos agenciamos con un audio guía que estaba incluida. El propio boleto incluye una entrada gratuita para ir a ver el fuerte Jaigarh que está cercano al de Amber, así que si tenéis pensado ir a ver este fuerte, pasaros antes por el city palace (aunque nosotros finalmente no lo aprovechamos). Nada más entrar por la puerta te hacen la foto de rigor junto a un decorado para luego si quieres comprarla de recuerdo. En el primer patio nos encontraremos con el Mubarak Mahal, un edificio construido en el siglo XIX para hospedar a los invitados reales y en el que hoy se expone un amplio repertorio de trajes de época.

Qué ver en Jaipur. City Palace.

Particularmente me gustó la parte dedicada al deporte del polo donde se exponen algunos de los trajes que vistió el campeón maharajá Sawai Man Singh II y una pelota curiosa preparada para poder encender una vela en su interior y poder jugar de noche. Ningún desperdicio tiene tampoco observar la enorme túnica del rey sawai Madho Síngh I, que se cuenta que medía casi dos metros y pesaba cerca de 250kg… ¡casi ná!

A mano izquierda pudimos pasar a ver dentro de un edificio cómo artesanos y pintores realizaban sus obras que después ponían a la venta. La mayoría de ellas se trataban de pinturas en miniatura y figuras de decoración. Otra parte del museo corresponde a la armería donde se pueden ver todo tipo de sables, armas de fuego y dagas, algunas de ellas temerarias portando incluso en la empuñadura dos pistolas pequeñas. Por la zona también se puede visitar la sala de audiencias privada con unas pinturas en el techo que parecen recién hechas y en el suelo se extiende un tapiz enorme al que este sí se le nota el paso de los años. Además en esta sala se pueden ver cuadros pintados realmente impresionantes de los maharajás a tamaño natural. En estos lugares no me dejaron sacar la cámara y por ello la ausencia de fotos.

Qué ver en Jaipur. City Palace.

Atravesamos la puerta Rajendra Pol flanqueada por dos bonitos elefantes de mármol y accedimos a otro patio pintado de color rojizo que alberga en el centro la sala de audiencias privada. En ella pudimos ver las famosas urnas de plata que el Maharajá Madho Singh II mandó construir para poder llevarse agua del Ganges y ducharse con ella durante el viaje que realizó a Inglaterra en 1902 para presenciar la coronación del rey Eduardo VII y la reina Alejandra… Cosas de reyes…

Qué ver en Jaipur. City Palace.

Qué ver en Jaipur. City Palace.

Qué ver en Jaipur. City Palace.

No os vayáis del palacio sin antes ver el patio Pritam Niwas Chowk y sus cuatro puertas de bronce del siglo XVIII que están decoradas a mano representando las cuatro estaciones y que poseen una figura de un Dios cada una. Este lugar se utilizaba para hacer los espectáculos de danza y hoy en día sirve como escenario en películas indias.

Qué ver en Jaipur. City Palace.

Justo antes de salir se puede observar una serie de carruajes a cual más llamativo y que se conservan en muy buen estado. Eran utilizados en desfiles por las calles, algunos de ellos no hace mucho tiempo.

Qué ver en Jaipur. City Palace.

Se nos acabó la visita al palacio de la ciudad y realmente nos pareció interesante e imprescindible en la ciudad de Jaipur, casi más que el anterior fuerte de Amber.

Qué ver en Jaipur; el templo de los monos

Las 15:30 horas de la tarde ¡y nosotros sin tener hambre! El calor hacía que descontroláramos totalmente las horas de la comida, incluso había días que no cenábamos. A esas horas y sin comer decidimos ir a ver el templo de Galwar Bagh dedicado al Dios Sol y que es mucho más conocido como el templo de los monos. De hecho al taxista le dijimos que nos llevara a “Galwar temple” y no se enteraba de nada, pero cuando le dijimos “Monkey”, rápidamente supo a donde tenía que ir. Yo realmente no sabía muy bien donde estaba ubicado, pero sabía cómo era el templo y la situación de este entre montañas.

Qué ver en Jaipur. Templo de los monos.

Al poco tiempo atravesamos una de las puertas de la ciudad y nuestro taxista paró el tuk tuk…. “por allí arriba es, yo os espero aquí” ¿Cómo? ¿Que nos tenemos que subir esta pedazo de montaña? Esto no me sonaba de nada y desde luego no se parecía a ninguna foto que yo había visto. Lo que nos animó a subir fue la presencia de una decena de monos justo al lado nuestra. Decidimos ascender por la montaña a través de un camino empedrado en muy mal estado y me estaba empezando a recordar a la travesía que hicimos para subir a la fortaleza de Kotor unos años atrás. Poco a poco fuimos viendo que bajaba gente, pero yo seguía sin reconocer nada. Al menos las vistas de la ciudad de Jaipur eran impresionantes.

Qué ver en Jaipur. Templo de los monos.

Qué ver en Jaipur. Templo de los monos.

Algunos primates se situaban en el borde del camino y nos miraban, cosa que nos ponía muy nerviosos porque nunca sabes cómo puede reaccionar un animal de estos. Preguntamos a algunos lugareños por la situación del templo y nos indicaron un templo que se encontraba justo en la cima llamado Suraj Devra Mandir. Ahora sí que estaba totalmente perdido. Definitivamente esto no es lo que yo había visto. Pero por lo visto ese templo que me señalaban era realmente el templo de los monos, pero la zona que yo conocía se situaba justo en la otra ladera de la montaña. El mamonazo del taxista nos había “engañado” con el precio, ya que yo negocié pensando que tendría que llevarnos al otro lado y no dejarnos donde nos dejó.

La bajada hasta el famoso templo sí que está en malas condiciones y los monos empezaban a resultar más curiosos y nos enseñaban los dientes (verás como al final me llevo a alguno en la espalda…). Ya por fin llegamos y nos lo encontramos todo llenito de monos y con bastante gente. Eva se estaba poniendo un poco nerviosa con los simios…

Lástima que no tenía la cámara preparada, pero justo cuando Eva me decía que les estaban dando un poco de miedo los monos, saltó uno de ellos de lado a lado por encima de su cabeza ¡Y ni se enteró! En ese momento me quité la boina y preferí guardármela antes de que me la quitaran estos graciosillos.

Justo debajo teníamos una especie de piscina formada por un manantial donde, para no perder la costumbre, se encontraba llena de gente local tirándose desde la barandilla. Esta agua la consideran también sagrada al igual que la del Ganges y es un lugar de peregrinación hindú. La verdad que con el calor que estaba haciendo me estaban dando mucha envidia.

Qué ver en Jaipur. Templo de los monos.

Qué ver en Jaipur. Templo de los monos.

La gente jugaban con los monos o más bien, eran los monos los que juegaban con la gente a quitarles las cosas y como en este caso, a comerse la zapatilla de una turista.

Por suerte vimos los estanques llenos de agua y la verdad que el paisaje era muy bonito, aunque realmente no hay mucho más que ver en este lugar.

Qué ver en Jaipur. Templo de los monos.

Abajo pudimos ver una mezquita y parte de edificios en estado abandonado. Aquí nos encontramos con un Argentino y nos pusimos a hablar con él y nos dijo que le había pasado lo mismo que a nosotros y su taxista le había dejado al otro lado de la montaña. Así que decidimos que por ser tan listos los taxistas, iríamos a ver si encontrábamos otro taxi en el otro lado y de esta forma ahorrarnos la caminata de vuelta. Sé que está mal hecho, pero el precio que negociamos era pensando que nos dejarían en la puerta y se aprovecharon de ello. De todas formas nos salió el tiro por la culata, porque aquí no se veía ningún taxista y encima nos encontramos con una persona que portaba un cartel donde ponía que meter la cámara de fotos costaba 50 rupias. ¡Vamos no me jodas que me van a pedir dinero ahora! ¡Y unos huevos!

Qué ver en Jaipur. Templo de los monos.

Qué ver en Jaipur. Templo de los monos.

Qué ver en Jaipur. Templo de los monos.

Qué ver en Jaipur. Templo de los monos.

Al que nos quería cobrar por la cámara le dijimos que habíamos pasado por el otro lado y no habíamos visto ningún sitio donde pusiera que tenía que pagar nada y no le iba a soltar ni una rupia. El hombre se puso farruquito y empezó como a intimidarnos para que pagáramos. Aquí ya se nos hincharon las pelotas de tanto mamoneo y le “hicimos entender” que no le íbamos a pagar se pusiera como se pusiera. Pues aun así nos costó un rato deshacernos del tío, pero al final desistió porque si no se veía atravesando la montaña con nosotros.

Cuando llegamos al taxi le pedimos que nos llevara al MacDonald´s para comer que ya eran las cinco y media pasadas y tranquilamente repusimos fuerzas y nos fuimos a acabar el día en la piscina del hotel.

Al día siguiente (7 de Junio 2010)  nuestro tren saldría a las 22:30 horas, así que teníamos todo el día por delante, pero realmente no nos queríamos dar el palizón del día anterior. Nos levantamos tranquilamente y después de desayunar en el hotel pusimos rumbo hacia la única visita que tendríamos pensada para ese día, los cenotafios reales de Gaitor. Un sitio tranquilo fuera del barullo de la ciudad donde poder relajarnos por una mañana. Además la climatología acompañaba ya que corría bastante viento y parecía incluso que fuera a descargar algo de lluvia. Nos pillamos una taxi y nos costó explicarle donde queríamos ir y al final no nos entendimos y acabamos en los otros cenotafios pertenecientes a las mujeres de los maharajás que se encuentran en la carretera a Amber. Estos costaban entrar (aunque muy poco) y encima me habían dicho que no son tan bonitos como los otros, así que preferimos no entrar e ir andando hasta nuestro destino inicial, que según el mapa ponía que estaban cerca. Nos pusimos a andar y de pronto vimos otra ceremonia con tambores y gente bailando, pero hoy no había nadie ni nada muerto. Los indios son coquetos de narices y nos pedían que les tirásemos fotos a ellos y a la figura del Dios que portaban.

Qué ver en Jaipur; un curioso y bonito templo en Jaipur

Proseguimos tranquilamente entre las calles y poco a poco nos fuimos perdiendo. Una mujer nos dijo que ella iba hacia los cenotafios (o al menos eso fue lo que la entendimos) y quiso que la acompañásemos… pero nos llevó hasta un templo llamado —creo— Ram Mandir donde mujeres sentadas en el suelo cantaban canciones a un Dios. El templo la verdad es que era precioso.

El interior se encontraba totalmente decorado con piedrecillas y cristales de mil colores a juego con los saris de las mujeres y en ese momento éramos nosotros el centro de atención. Algunos se querían hacer fotos con nosotros y nosotros hicimos lo mismo. Las mujeres se soltaron e invitaron a Eva a participar en el baile. Fue un momento muy agradable y divertido.

Qué ver en Jaipur.

Qué ver en Jaipur.

Qué ver en Jaipur.

Qué ver en Jaipur.

Estas cosas solo suceden si improvisas y vas andando a los sitios, la verdad… porque si no, nos lo hubiéramos perdido (quien quiera ir que sea temprano porque cierran pronto).

Qué ver en Jaipur; los cenotafios reales de Gaitor

Preguntamos de nuevo por los cenotafios reales y nos indicaron que era un poco más arriba, así que andando solos por la carretera acompañados por alguna vaca, llegamos por fin a la entrada de este complejo arropado por montañas. Aquí nos hicieron pagar por meter la cámara pero sí que merece la pena llevarse el recuerdo. No había casi nadie salvo algunos chicos jugando y tendríamos el lugar para nosotros solos. Estos monumentos que recuerdan a los maharajás son realmente bellos, realizados en mármol y con una infinidad de detalles de la mitología hindú. El más llamativo es el que se construyó para recordar a Jai Singh II que ocupa la posición central y el resto lo rodean.

Qué ver en Jaipur. Cenotafios de Gaitor

Qué ver en Jaipur. Cenotafios de Gaitor

Qué ver en Jaipur. Cenotafios de Gaitor

El cielo llevaba tiempo amenazando y al final empezó a llover y nos resguardamos en el interior de ellos hasta que aflojó un poco. La tranquilidad que se respiraba en el lugar era merecedora de pasar un rato tranquilos allí.

Qué ver en Jaipur; ver la ciudad en sí paseando

Para volver al centro de la ciudad decidimos seguir andando pasando de coger taxi y anduvimos por lugares que el único y mejor interés que había era mezclarse con la gente, entrar a una tienda para comprar unas chuches, pasar a un taller donde se elaboraba tela e incluso pudimos ver la calle más sucia que te puedas encontrar en India.

Qué ver en Jaipur.

Me encanta perderme por las ciudades, aunque al final nos enredamos en un laberinto de calles que tuvimos que preguntar para orientarnos un poco.

Qué ver en Jaipur.

Qué ver en Jaipur.

Para comer ese día tiramos de la guía Lonely Planet y decidimos ir al restaurante Niros. Andando por la calle vimos que estaba al otro lado y teníamos que cruzar, así que aproveché a sacar la cámara y grabar lo que se ve cuando cruzas una calle en India. No fue de las veces que más nos costó cruzar, pero hubo un momento en el que las motos no sabíamos muy bien de donde nos venían.

El restaurante se equipara a un buen restaurante aquí en España y además el aire acondicionado se encontraba a tope, cosa que se agradecía. Comimos pasta muy buena y el servicio fue rápido, pero evidentemente el precio ya no era tan bajo a lo que estábamos acostumbrados.

Después de comer nos fuimos a bajar la comida paseando por el casco antiguo sin un rumbo fijo, pero la lluvia nos sorprendió y tuvimos que buscar resguardo. Junto a una zapatería nos cubrimos en una leve cornisa donde casi no nos mojábamos pero al vernos los dueños de la tienda nos invitaron a pasar y quedarnos allí con ellos hasta que escampara.

Qué ver en Jaipur.

Por los soportales de las calles de Jaipur te encuentras todo tipo de utensilios que son vendidos en locales prácticamente al aire libre. Por estos lugares sueles encontrarte con gente que se te acerca y saluda con el único fin de llevarte a su tienda, pero en ocasiones quien se te acerca puede que lleve otra intención totalmente distinta que se sale de lo común, como nos pasó a nosotros. Un hombre nos oyó hablar en español y rápidamente se giró hacia nosotros. Era un hombre delgado y alto, con barba de dos días y el pelo repeinado hacia un lado. En un primer vistazo podría tener pinta de listillo y darnos la sensación de ser un comerciante avispado con intenciones lucrosas. Nos llamó para que paráramos y nos preguntó por nuestra nacionalidad, por lo que le contestamos que éramos españoles.

Qué ver en Jaipur.

Nos pidió que si le podíamos hacer un favor y le preguntamos de que se trataba. Se puso nervioso y nos pidió que le acompañáramos al interior de una tienda y en ese momento Eva empezó a desconfiar de él. Vi que se sacaba un bolígrafo y hablaba con una persona en el interior de un local. Inmediatamente le hicieron gestos como diciéndole que allí no podía hacer lo que pretendía hacer y le pidieron que saliéramos del local, repitiéndose esta escena en un par de tiendas más. Le dijimos que nos explicara qué es lo que quería pero no acabábamos de entenderle. Eva ya mosqueada, pensando que sería otro comisionista, empezó a alejarse y la dije que se esperara. Lo que estaba haciendo este hombre no era normal y desde luego intención de que compráramos algo no tenía. Mi intuición me decía que tenía que ayudarle porque además se le notaba muy nervioso. Ya por fin le dejaron entrar a un local y me hizo sentarme en una silla de plástico. Me puso un periódico sobre mis rodillas y me dio un bolígrafo, y ahora más tranquilo nos empezó a explicar sus intenciones en un inglés sencillo y que pudimos entender. Quería que fuéramos sus traductores y que le escribiéramos en español lo que nos iba a dictar.

“Jaipur 7 de junio del 2010

Querida Carmen. Te hecho mucho de menos. Desde que te fuiste no soy el mismo y me acuerdo de ti a cada momento….”

No salíamos de nuestro asombro cuando vimos que lo que quería era que le escribiéramos una carta de amor a una mujer madrileña que conoció el año pasado. La carta era una auténtica declaración pidiéndola que se viniera a vivir a Jaipur con él donde la trataría como una reina. Al dictarnos las cosas en inglés, ciertas palabras no las entendíamos y entre los tres redactamos una carta que bien valdría para estremecer el corazón de cualquier mujer. Cuando terminamos, agradecimos a los dueños del local su hospitalidad y salimos a la calle. El hombre (soy malísimo para los nombres y no me acuerdo como se llamaba) le preguntó a Eva por su color favorito y nos invitó a seguirle hasta su tienda porque quería regalarle un collar. El hombre emocionado pegaba unas zancadas enormes que hasta nos costaba seguirle. Muy cerca de allí, nos introdujimos en un laberinto de estrechas y sucias calles donde la poca gente que había nos miraba extrañada. Había locales de venta de plata y en uno de ellos quiso entrar pero se encontraba cerrado, así que se dio media vuelta y nos dijo que fuéramos a su tienda. Cuando llegamos y entramos, vimos a unos hombres tomándose un chai tirados en el suelo y viendo un partido de cricket por la tele.

Qué ver en Jaipur.

Nos saludaron y nos pidieron que pasáramos al interior donde nos acomodaron en una silla y nos pusieron el aire acondicionado. Se trataba de una tienda nada preparada para el turista y nos sacó una serie de collares para que Eva eligiera el que más le gustara. Mientras tanto, nos enseñó algunos anillos de plata por si queríamos comprar alguno, pero le dijimos que no estábamos interesados. Entretanto, él iba preparando el collar que habíamos elegido y dejándolo en la medida justa del cuello de Eva. Cuando terminó se lo regaló poniéndoselo en el cuello y nos pidió que le acompañásemos a la otra tienda para conocer a su hermano. El local que anteriormente estaba cerrado, ahora se encontraba abierto y en el interior vimos a un hombre de unos 40 años de edad, una corpulencia considerable y con una cicatriz que le cubría casi toda la mejilla izquierda. Al momento se pusieron a hablar entre ellos y unos segundos después Eva y yo nos quedamos a cuadros cuando vimos que el hombre nos decía en un perfecto español… “Hola amigos, ¿Cómo están? ¿Quieren tomar un chai?” Con voz ronca nos saludó su hermano. Sorprendidos nos pusimos a hablar con él y nos agradeció que hayamos ayudado a su hermano a escribir la carta. Aquí rápidamente pensamos que si sabía español su hermano, ¿por qué no la escribió él?, pero bueno, quizás lo sabe hablar pero no escribir correctamente. Este hombre se dedicaba a la venta de plata y nos contó que tiene muchos pedidos desde Madrid y además había viajado en varias ocasiones al mercado de Fuencarral en la propia capital española. Vimos en los albaranes como todo lo que decía era cierto y nos empezó a explicar que vendía auténtica plata. Nos comentó que en los mercados de la ciudad normalmente suele haber plata de mala calidad a un precio bastante elevado y nos sacó un lingote con el que trabajaba y nos lo puso en la mano. No entiendo de plata, pero con las dimensiones que tenía (más pequeña que mi palma de la mano) ¡pesaba una barbaridad! Nos sacó una serie de anillos y nos dio a elegir el que quisiéramos a un precio muy razonable, pero denegamos porque la verdad que nunca hemos usado anillos y además eran todos muy grandes. Amablemente nos despedimos de ellos y salimos de aquel lugar que realmente tenía un poco de ambiente mafioso.

Qué ver en Jaipur.

No quisimos seguir andando y fuimos de vuelta al hotel para darnos un último baño en la piscina y coger las mochilas que nos las habían guardado amablemente. De allí tendríamos que ir a la estación de tren que no estaba muy lejos, pero con la experiencia que tuvimos en Varanasi, preferimos llegar con tiempo.

Entramos en la estación y vimos que en la pantalla aparecía nuestro tren con su nombre y número… ¡¡BIEN!! Esta vez parecía que no íbamos a tener problemas y nos relajamos. Como hasta las diez y media no salía el tren y teníamos más de hora y media por delante, fuimos a cenar algo en los puestos que hay junto a la estación y de esta manera probé mi primer thali en India. El local era pequeñísimo pero trabajaban unas ocho personas que en todo momento se dedicaban a mirarnos. Al rato me pusieron el thali que realmente tenía muy buena pinta. Yo que soy más bruto que un “arao”, en vez de comerlo mojando el pan, me lo unté todo como si fuera un burrito, con guindilla incluida. Vamos a ver…. picar lo que se dice picar, no. Esto tenía que tener otro nombre que yo no conocía pero lo más aproximado que encuentro sería decir que era como una bomba ardiendo. Mira que me gusta el picante y lo aguanto bastante bien… pero en ese momento mi cuerpo se estremeció y mis ojos se pusieron como tomates. Eva que simplemente se cenó un Kit Kat se descojonaba, y la verdad que no era para menos.

Salimos hacia la estación y puntualmente llegó nuestro tren que nos llevaría a Udaipur. Encontramos nuestra cabina sin problema y compartimos noche con dos hombres indios. Al no saber inglés nosotros, no pudimos charlar mucho, pero lo que si entendimos durante toda la noche fueron los ronquidos de uno de ellos…. ¡¡¡En la granja de mi pueblo hay gorrinos que hacen menos ruido!!!

Qué ver en Jaipur.

Victor del Pozo

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  2. Pues aunque sea una turistada en toda regla, yo también me habría querido montar en elefante, ya que se trata de algo bastante dificil de hacer en otro sitio que no sea por allí. Pero como dices, si te metes un buen achazo con el precio, por lo menos que sea para asegurar un adecuado cuidado de los animales.

    Por lo que estoy viendo que comenta casi todo el mundo, el calor que hace allí tiene que ser horroroso.
    Saludos!

  3. Victor,que buen relato.
    Para mi,es el mas que me ha gustado,sobre todo que buenas fotos.
    Eres un crack y cada vez te superas mas.
    Felicidades.
    Saludos javier y Deborah

  4. Hola tocayo !!

    Te envío recuerdos desde Cracovia, ciudad que merece la pena visitar. Mañana iremos hasta Auswitch.

    Tomo buena nota de Jaipur, ya sabes que en dos semanas estaré en la “ciudad rosa ”

    Un abrazo desde Polonia.

  5. Hola Victor!

    Pues lo de la carta de amor, a nosotros nos pasó algo parecido en Egipto que quería que le escribiéramos una postal para no se quien, luego nos invitó a entrar en su tienda de papiros pero declinamos el obsequio. Pero luego una compañera de trabajo me explicó que le pasó exactamente lo mismo así que yo creo que es una técnica para llevarte a su tienda y a ver si cuela.

    Por cierto, ahora que has vuelto y escrito el relato. ¿Jaipur es una ciudad prescindible?

    Saludos,

  6. Genial el relato, como siempre y las fotos estupendas. Debe ser una pasada esa ciudad. Yo monté en Tailandia en elefante, y aunque turistada, no me arrepiento para nada.
    Por cierto, ¿cúal es el nombre del hotel, que me he quedado intrigado?.
    Ah, haces bien en desconfiar de los monos. Todavía recuerdo el bocado a una compañera cerca de Mae Sai, en la frontera con Birmania. Que susto.
    Bueno, un saludo y sigue así de bien.

  7. No conoc’ia tu blog pero a trav’es del foto de Losviajeros.com he tenido informaci’on sobre ‘el. Me parece muy completo y las descripciones que das muy profusas. Yo tambi’ne estuve hace 2 anos en Jaipur y me parecio una ciudad encantador. Lo malo de La India es que todo lo que huele a turista para ellos es igual a dinero, pero bueno al final te los puedes camelar igual para que te cuenten cosas.
    Te escribo desde HoiAn, en la playa de Cau Dai, en Vietnam. Estar’e por aqu’i todav’ia unos d’ias m’as antes de regresar a Espana.
    Me apunto como seguidor del blog.
    Un saludo..

  8. ¡Qué buen relato!
    La verdad es que tiene muchos ingredientes atractivos: los elefantes, los monos, la ciudad… y lo del tipo de la carta, alucinante, a mi me hubiera dado hasta miedo… hubiera salido por patas… jeje
    Un saludo y quedamos pendientes del próximo relato.

  9. Hola Victor!

    Qué capítulo más chulo. Me ha encantado el templo de los monos, aunque la verdad, vaya jodida lo del taxista que os dejó en la otra ladera, no?
    Bueno y qué decirte del amigo de la carta… jeje! Qué majo, él! Me pregunto si la chica que tenía que recibir esa carta lo ha hecho…
    Y vaya remate para el final, con el thali… A mi me cuesta soportar el picante.. hubiera muerto xD

    Los vídeos geniales, y las fotos también!!!

    Me ha encantado!

    Un abrazo,
    Blai

  10. Oh, vaya!! Debe de ser un lugar increíble, sobre todo para vivierlo allí… las fotos al final nuca hacen justicia… Un viaje increíble que espero poder hacer algún día… sigo atenta al diairo

    un saludo!

  11. Hola tocayo !!

    Muchas gracias por tus relatos que nos han servido de base para hacer el planning de la India. Que poquito nos queda, el martes cogemos el avión para Delhi, lo tenemos más o menos todo perfilado, salvo el tren Agra- Varanasi que seguimos en lista de espera…
    Cracovia estuvo chulo, Auswitch por si solo merece el viaje, aunque nos cayó como un tornado al llegar al campo, que nos estropeó un poco la visita..
    Un abrazo.

  12. ¡Hola, Víctor!

    Enhorabuena por tu blog. Las fotos están muy bien y, sobre todo, me gustan los relatos, muy detallados y con chicha.

    Vivo en Jaipur desde hace un año y me alegra mucho que hayáis pateado la ciudad para conocerla de verdad y que os haya gustado. Mucha gente viene y ve los sitios más típicos desde un autobús o bajando y subiendo a él sin llegar a conocerla a fondo y, aunque a mucha gente le gusta, también he oído decir que es horrible, decepcionante…

    Es verdad que puede resultar una ciudad hostil según el día, el calor que haga, el cansancio que lleves encima y que te hayas levantado con más o menos paciencia y/u optimismo, sobre todo cuando los comisionistas quieren sacarte cuartos a todas horas, pero también hay gente amabilísima y generosa y lugares tranquilos dentro y fuera de la ciudad rosa (aunque parezca mentira).

    Lo digo sobre todo por la gente que se plantee si es prescindible o no. Es cierto que, viviendo aquí, hay ciudades de Rajastán que me parece que tienen más encanto en su conjunto (como Jaisalmer, que me parece una joyita) pero Jaipur tiene muchos lugares bonitos e interesantes que muchos turistas se pierden por ir a donde los llevan los circuitos organizados o limitarse a lo que la Lonely u otras guías consideran esencial.

    Los fuertes de Amber, Jaigarh y Nahargarh, el templo jainista de Chulgiri (repartido entre el pie y lo alto de una montañita, con unas vistas impresionantes) y sobre todo los templos de Galta ji (el de los monos) y Surya que visteis vosotros y el palacio de Sisodia (muy cerca de Galta ji), creo que merecen la pena si alguien está pensando en venir aquí. Por supuesto, sin desmerecer el hecho de recorrer los múltiples barrios de dentro y fuera de las murallas, ver el Jantar Mantar, el Palacio de la Ciudad, etc… Lo mejor es patear para disfrutarlo bien, aunque no siempre se tiene el tiempo que uno desearía, ¿no? 😀

    Perdona el comentario tan largo. Nada, que felicidades por el blog y gracias por contarnos / contarte para el futuro las cosas con tanto detalle. Te seguiré en tus otros viajes… 😀

    ¡Saludos jaipuritas!