Fin de viaje por Perú en Lima

De Lima dicen que es una ciudad gris y que rara vez se puede ver el cielo azul. Nosotros pudimos comprobar que no. Es más, también dicen que no merece la pena dedicarle mucho a la ciudad, y también comprobamos que no es cierto. En el tiempo que estuvimos nos faltaron muchas cosas por ver. Nosotros pasamos allí unos tres días y no paramos de hacer cosas, de dar vueltas por la ciudad, de entrar a un lado y a otro y hacer alguna que otra excursión… ¿Pero cómo no va a merecer la pena visitar una ciudad en la que viven ocho millones de habitantes?

Nuestro alojamiento estaba en el barrio de Miraflores. Habíamos oído hablar tantas “lindeces” de la ciudad, que no queríamos tener problemas en los últimos días del viaje y finalmente optamos por la opción más segura. Alojarnos en Miraflores. Allí nos quedamos en el albergue Flying Dogs en una habitación triple con baño privado por unos 10€ cada uno. Desde allí salíamos cada día para visitar los lugares que más no llamaban la atención de Lima, que eran unos cuantos, y que os resumo a continuación en esta lista de cosas para ver en Lima (o que vimos nosotros, mejor dicho…)

Centro histórico de Lima

Desde que los españoles llegaron a estas tierras y fundaron la ciudad de Lima, llamada en su día Ciudad de los Reyes, esta ha sido siempre la ciudad más importante y capital del país. En el corazón de la misma encontraremos la Plaza Mayor, lugar donde se expone de manera sobresaliente la arquitectura de aquella época colonial con típicas balconadas de madera en las fachadas de los edificios más característicos como el Palacio Municipal o el Palacio Arzobispal y cuya características se extiende por otros inmuebles del casco histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad desde 1988.

Balconadas de Lima

Catedral de Lima

La zona, distribuida en cuadrículas o cuadras, nos resultó muy agradable de pasear. Una zona segura y muy animada llena de turistas y restaurantes donde comimos el típico plato de carne marina llamado Cebiche compuesto de pescados y mariscos aderezado con lima que estaba para chuparse los dedos.

Plaza Mayor de Lima

En esta zona también podréis ver dos conventos muy interesantes que os describo a continuación en esta lista.

Basílica y Convento de Santo Domingo

Este complejo sacro, también conocido con el nombre del Santísimo Rosario, se construyó a mediados del siglo XVI y pertenece a la orden dominica. La entrada cuesta 5 soles y nos permite hacer un tour guiado por casi todo el complejo partiendo desde el claustro principal —quizás el más bonito de los dos que tiene— cuyas paredes se encuentran forradas por un mosaico de azulejos del siglo XVII traídos desde la ciudad española de Sevilla.

Basílica y Convento de Santo Domingo

A destacar también en este convento son la antigua biblioteca, la sala de visitas con su impresionante techo de madera tallada, la capilla de San Martín de Porres —el primer santo negro de América y muy valorado y querido dentro del convento por su franca humildad— y la cripta donde se halla enterrada Santa Rosa de Lima —la primera Santa de América y patrona del Perú—.

Tumba de Santa Rosa de Lima

Sin duda alguna, este complejo es una de las visitas obligadas en la ciudad de Lima.

Basílica y Convento de San Francisco de Asís

La fachada barroca de esta Basílica es una de las imágenes más conocidas de Lima, pero particularmente nosotros llegamos allí arrastrados por nuestro peculiar gustos macabro —claro está, hablo en el caso de Sele y mío, no en el de Eva…—.

Basílica y Convento de San Francisco de Asís

En su interior, debajo de todo el complejo, se hallan las catacumbas que sirvieron de cementerio durante la época virreinal. Cuando bajas a este lugar, en las entrañas de la Lima más tétrica, tu cuerpo respira de otra manera. Un ambiente cargado de historia en el que los restos óseos de más de 25.000 personas parecen invocar no ser olvidados. Miles de huesos, testamentos de la inevitable mortalidad, se encuentran apiñados en varias fosas a las que se accede por un tenebroso laberinto de pasillos de ladrillo.

Catacumbas de Lima

Catacumbas de Lima

Museo de la Inquisición

Una de las mayores organizaciones, sectas o llámese como sea, que ha cometido más salvajadas y asesinatos en la historia a nivel mundial con el consentimiento político, es sin lugar a dudas la iglesia en su etapa inquisidora. En Lima, en la plaza Bolívar, se encuentra el antiguo Tribunal Supremo de la Inquisición española, que tras la independencia del Perú, este edificio pasó a ser utilizado como sede del congreso constitucional o hasta como biblioteca pública.

Museo de la Inquisición

Hoy en día es el museo del congreso y de la Inquisición y en su interior podemos repasar la historia y los métodos utilizados por la iglesia contra los herejes.

Museo de la Inquisición

Un lugar, que al igual que un antiguo campo de concentración nazi, siempre se trata de una visita interesante y didáctica. Uno de esos lugares de los horrores que nos recuerda la “bondad” del ser humano.

Circuito Mágico del Agua en el parque de la Reserva

Una de las noches nos acercamos hasta el parque de la Reserva junto al estadio nacional del Perú. Nos acercamos precisamente a esas horas para poder ver el llamado Circuito Mágico del Agua en todo su esplendor que a través de 13 fuentes distribuidas por todo el parque hace las delicias de niños y no tan niños.

Parque de la Reserva

El espectáculo principal es un espectáculo lumínico en las dos fuentes más grandes del parque donde, a través de láser y chorros de agua, dan movimiento a imágenes tridimensionales acompañadas de música.

Vivir un simulacro de terremoto

Bueno, esto no depende solo de estar en Lima. Depende sobre todo de la casualidad y de encontrarse en un lugar del mundo donde los sismos sean frecuentes, como por ejemplo Perú, que se encuentra en el Círculo de Fuego del Pacífico. Y nosotros tuvimos esa parábola. Lo llevábamos leyendo durante todo el viaje en carteles informativos por todos los lados. El día 31 de Mayo a las 10 a.m. se realizaría un simulacro de terremoto y tsunami en todo el país.

Simulacro de terremoto

A esa hora todo el mundo que esté en un edificio se debería resguardar junto a los carteles verdes que hay marcando una zona segura en un posible derrumbe. Más seguro aún sería salir a la calle a zonas amplias como hicimos nosotros y donde pudimos comprobar como Lima entero se paralizó por un momento. Tráfico, peatones, comercios… Todo parado alrededor de 5 minutos.

Pasear por el malecón Cisneros

Para los que digan que en Lima no se puede ver el cielo azul, ¡toma esta foto!

Acantilados de Lima

Aquel día nos hizo un día estupendo. Una temperatura muy agradable y un sol reinante en todo el cielo. Por ello decidimos salir a pasear junto al mar, en el malecón de Miraflores, y observar los acantilados de Lima que siempre me habían asombrados al verlos en fotos.

Malecón Cisneros

Literalmente la ciudad se adentra en el continente desde el mismo borde de estos acantilados y las vistas que deja este relieve son, a mi gusto, de lo mejorcito paisajísticamente hablando de la ciudad. Allí se encuentra el famoso parque del amor —una horterada de parque llena de parejas haciéndose fotos— y numerosos senderos para pasear donde, si te atreves, tienes la posibilidad de volar en parapente sobre las playas limeñas.

Parque del amor

Bajo nosotros se extendían las playas de la Costa Verde que estaban repletas de carteles de seguridad mostrando la evacuación en caso de tsunami. No me quiero imaginar la escena con el agua chocando contra el acantilado como si fuera una presa. Mejor no experimentarlo…

Bañarse con leones marinos en las islas Palomino

Sin duda lo mejor que hicimos en Lima. Habíamos leído sobre esta actividad antes de llegar a Perú y tenía dudas incluso de no hacer la excursión a las islas Ballestas para ajustar más el presupuesto y hacer sólo esta excursión en Lima que nos habían hablado muy bien de ella. Pero finalmente hicimos las dos y particularmente me pareció mucho más interesante esta excursión de Lima que la de Paracas (sin ánimo de menospreciar a Ballestas, por supuesto).

Para hacer esta excursión (50€ por persona en el 2012) tuvimos que acercarnos en taxi hasta la ciudad de El Callao que se encuentra lindando por el norte con la capital Lima, y más concretamente hasta su puerto en la plaza Grau junto a la fortaleza del Real Felipe.

El Callao

En medio de la plaza había un puesto donde vendían los billetes para hacer la excursión que saldría en apenas una hora (sé que era por la mañana, pero no recuerdo la hora. En todo caso, en el hotel donde os alojéis os podrán informar de los horarios e incluso podéis contratarlo con ellos mismos). Nos embarcamos y partimos hacia las dos islas que veíamos frente a la punta de El Callao. Primero llegamos casi hasta la isla de San Lorenzo —la más grande—, y luego bordeamos la isla El Frontón, ambas deshabitadas actualmente (aunque desde primeros del siglo XX hasta mediados de los años 80, en la isla El Frontón existió una prisión de alta seguridad que en 1986 fue bombardeada para paliar un motín creado por los presos y cuya acción disuasoria resultó ser de lo más polémica). Tras estas dos islas se encontraban las islas Palomino.

Islas Palomino

Estas islas son mucho más pequeñas que las islas Ballestas, pero según nos acercábamos a ellas, la impresión causada en nosotros fue mucho mayor que la producida en las famosas islas guaneras. Antes de llegar pudimos escuchar el sonido de una inmensa población de lobos marinos. Era impresionante. Aún no alcanzábamos a distinguirlos pero tenían que ser cientos por el ruido que hacían. Cuando llegamos a las inmediaciones de las islas nos quedamos boquiabiertos. Cientos de lobos marinos se encontraban reposando su panza sobre la sucia piedra mientras que otros se zambullían en las frías aguas del océano.

Islas Palomino

Islas Palomino

Islas Palomino

Nuestro barco se detuvo a una distancia prudencial de los peñascos. Desde allí los observábamos atónitos esperando que llegara el momento en que nos dieran vía libre para tirarnos al agua. Si, si… de bañarnos con ellos.

Islas Palomino

Porque eso es lo mejor de esta excursión. Además de poder ver cientos de lobos marinos y pingüinos de Humboldt en libertad, tendríamos la oportunidad de nadar junto a ellos, así que nos pusimos los neoprenos, agarramos la cámara y nos tiramos al agua.

En general, la ciudad de Lima nos ha gustado mucho. Tiene bastantes cosas de ver y hacer como para no tener que salir pitando nada más llegar como mucha gente me aconsejó. Además, Lima creo que es un buen punto de partido para un viaje por Perú. Tiene la cultura, un buen clima para ir adaptándose a la humedad, se encuentra a nivel del mar para luego ir tomando altura poco a poco y aclimatarse hasta los 4.000 m.s.n.m que se alcanzan en el lago Titicaca y es una ciudad cómoda de visitar en esos primeros días de un viaje que siempre está uno un poco descolocado.

Y así pusimos el punto y final a nuestro viaje por Perú. Al día siguiente cogimos un avión desde Lima que nos dejaría directamente en Madrid, ya muy lejos de un país que nos ha encantado por la diversidad de contrastes que nos hemos encontrado y en el que se puede disfrutar de innumerables actividades. Si a esto le sumamos la posibilidad de ver construcciones tan asombrosas como Machu Picchu o paisajes tan impresionantes como el desierto o la selva amazónica, creo que al elegir Perú como destino turístico siempre acertaremos de lleno.

Victor del Pozo

Si quieres repasar nuestro viaje por Perú, aquí os dejo su índice donde están todos los artículos.

Las islas Ballestas. Donde el guano es oro.

El guano. La caca de murciélago, foca o ave marina. Excremento que para un no entendido como yo lo llamamos simplemente mierda, sin más… Pero para la industria de fertilizantes agrícolas este excremento es mucho más, y hacia mediados del siglo XIX el guano llegó a ser para Perú como el oro, y los lugares donde se acumulaba como las islas Ballestas, minas sin fondo.

Guano en las islas Ballestas

El interés por el guano es tal, que EEUU tiene firmado un acta que si un ciudadano estadounidense encuentra un islote guanero que no pertenezca a nadie, EEUU tiene todo el derecho a quedárselo en propiedad hasta explotarlo enterito.

En la costa del Perú y de Chile existen muchos islotes así. Estos países sudamericanos se encargaron de explotarlo después de la independencia ante los españoles, y particularmente Perú se aprovechó de lo lindo de esta materia hasta el punto de convertirla en su mayor motor económico en aquella época, lo que se llegó a conocer como “la era del guano“.

Pero con el tiempo en Perú pasó algo parecido a lo que en España ha pasado ahora con la industria de la construcción. El gobierno peruano se enriqueció y gastó en exceso (a diferencia que en España, que además se robó…), y cuando el mercado del guano escaseó, el país se vio sumido en una crisis económica que les llevó casi a la bancarrota y con una deuda externa inasumible. Para Perú el guano fue una bombona de oxígeno que ayudó a crecer su economía pero que al final acabó explotando por una nefasta gestión. Y aunque hoy se siga aprovechando y exportando estos excrementos para fertilizantes, no es ni mucho menos su actual motor económico.

Paracas

Varios pelícanos se dejan ver en las playas de Paracas

La excursión que hicimos uno de los días en nuestro viaje a Perú fue precisamente a una de estas “minas” de guano. Uno de los muchos islotes guaneros que hay en la costa peruana y que se ha ganado fama entre los turistas por la rica fauna que habita en ella. Me refiero a las islas Ballestas situadas frente a la Reserva Nacional de Paracas.

Mapa Islas Ballestas

Tras descansar de un día de aventuras en Ica, nos despertamos y fuimos en autobús hasta la localidad de Paracas donde embarcamos en una lancha para recorrer los 20 kilómetros que separan las mencionadas islas de la costa Peruana. Durante el trayecto bordeamos la península de Paracas que en su cara oeste esconde otro de los más famosos geoglifos de Perú. El candelabro. Es sin duda una figura que me inquieta. Allí en medio del desierto de cara al océano, tan grande y sin una forma ni motivo concreto… Simplemente parece una alucinación típica del desierto.

El candelabro

Pero de lo que estábamos seguros que no eran alucinaciones era la indigesta cantidad de medusas que había en el mar y que podíamos ver junto a la lancha. No eran las típicas medusas que me encontraba en Valencia cuando veraneaba de pequeño… no. Estas que veíamos en la frías aguas del pacífico parecían más pulpos que otra cosa y podían llegar a medir hasta el metro y medio de longitud si no más. Nos sorprendimos y de qué manera al verlas por primera vez y rezamos para que no tuviéramos que utilizar los chalecos salvavidas que llevábamos puesto.

Visita a las Islas Ballestas

Ya mar adentro podíamos empezar a ver nuestra meta. Unas islas aparentemente pequeñas de color blanquecino y que según nos aproximábamos pudimos comprobar, tanto por la vista como por el olfato, que el color blanco era debido a la cantidad de guano que hay acumulado en sus rocas.

Islas Ballestas

La verdad es que el olor me sorprendió. Pero aún más me sorprendió la cantidad de aves y fauna que se concentra en las islas Ballestas. Tanto, que te preguntas… ¿Y por qué aquí? ¿Por qué en esta costa hay un montón de islas de este tipo? La respuesta la encontramos en el comportamiento de una de las corrientes marinas más importantes del planeta y que recibe el nombre de su descubridor. Se trata de la corriente de Humboldt.

Corriente de Humboldt

Esta corriente regula el clima de las costas de Perú y Chile, y es la causante de que existan desiertos como el de Atacama, el costero de Perú y en general, el gran desierto del Pacífico (además de acontecimientos meteorológicos como “El Niño”). Lo que hace esta corriente es recorrer la costa sudamericana de sur a norte aflorando las aguas frías del fondo del océano (cuyo efecto atmosférico provoca esa neblina matutina que vimos antes de sobrevolar las líneas de Nazca) y trayendo consigo infinidad de plancton a la superficie. El motivo por el que hay esta cantidad de fauna en las islas ballestas es precisamente porque ese plancton que asciende de las profundidades del océano se deposita en las rocas y atrae a los peces y crustáceos que se alimentan de él, y estos a su vez atraen a sus depredadores como las aves y algunos mamíferos como los lobos marinos que pudimos ver también en las islas Ballestas.

Lobos marinos en islas Ballestas

Aunque particularmente lobos marinos vimos pocos. Apenas unos cuantos amodorrados en las rocas y con aparente aburrimiento que parecían estar pensando de nosotros, “ya están aquí otra vez dando por saco… ¡Va! Paso de los turistas…”. En cambio pudimos ver numerosas aves. Había infinidad de ellas volando junto a nosotros y desperdigadas por todas las islas Ballestas. Parecía una escena sacada de la famosa película “Pájaros” de Hitchcock.

Islas Ballestas

Normalmente paraban los motores de la lancha para no molestar a los animales y en ese momento nos quedábamos allí en silencio, balanceados por las olas y rodeados de alcatraces y cormoranes por todas partes mientras aguantábamos el pestilente aroma de la fauna marina y en especial del guano.

Islas Ballestas

Islas Ballestas

Sin duda, el animal más curioso que pudimos ver en las islas Ballestas fue el pingüino. Yo aún no había visto ninguno en libertad, sólo en zoológicos, y nunca pensé que lo fuera a ver por primera vez en estas latitudes del planeta. Pero aquí están, y además en bastante cantidad. Estos que vemos son exclusivos en todo el mundo y reciben el mismo nombre del causante por el que están aquí. Los pingüinos de Humboldt. Como su propio nombre indica, esta especie es endémica de la corriente marina de Humboldt y sólo en la costa chilena y peruana se pueden ver. Son de tamaño no muy grande, unos 60 centímetros más o menos y resulta muy gracioso verles andar y zambullirse en el agua.

Pingüinos de Humboldt en Islas Ballestas

El desembarco las islas Ballestas está totalmente prohibido para los turistas, por lo que la excursión se limita a pasear por sus alrededores y observar. No hay que olvidar que esto es un área protegida perteneciente a la Reserva Nacional de Sistemas de islas, islotes y puntas guaneras, por lo que todas las precauciones son pocas para poder preservar el lugar casi intacto y no modificar el ritmo de vida de los animales.

Islas Ballestas

Islas Ballestas

En las islas Ballestas se permanece aproximadamente unos 45 minutos, tiempo suficiente para bordearlas y tomar cientos de fotografías. Pasado ese tiempo, volvimos de regreso a Paracas y nos despedimos del grupo. El autobús en el que vinimos volvía a Ica, pero nosotros teníamos que ir hacia Lima, así que nuestro propio guía nos acercó en coche hasta la Panamericana y nos dejó en una parada para coger un bus de línea que en unas 4 horas nos dejaría en la recta final de nuestro viaje. En Lima pasaríamos los dos últimos días en compañía de Sele y juntos recorreríamos muchos rincones de la capital peruana y viviríamos nuevas experiencias, como bañarnos con leones marinos o participar en un simulacro de un terremoto.

Victor del Pozo

Piscos, buggys y sandboard en las dunas de Ica

Abandonamos Nazca en autobús por la mítica carretera Panamericana en dirección norte. Por la carretera dejamos de lado esas líneas misteriosas y la que fue vivienda de la adorable María Reiche que habíamos podido ver tranquilamente durante la mañana. Nos dirigíamos a Ica donde nos esperaba más desierto, pero en esta ocasión íbamos a tener la compañía de Sele que estaría a punto de llegar a Nazca para sobrevolar las líneas primero, y luego se dirigiría a Ica para juntarse con nosotros. Por este motivo, el de juntarnos de nuevo con Sele, decidimos bajar el ritmo del viaje y descansar por lo menos un día para así coincidir el resto de los días hasta Lima.

Pensado así, llegamos a la estación de autobuses y nos pusimos a buscar un alojamiento cómodo en el centro de Ica. En un principio pensamos en algo con piscina, pero al final, por el precio que costaban y lo mal cuidadas que tenían las piscinas en algunos hoteles, decidimos quedarnos en el hotel Palacio del Sol en la calle Cajamarca donde las instalaciones y la ubicación eran más que buenas, sin piscina, pero sin duda el mejor hotel en el que hemos estado en este viaje (precio por noche 60 soles/16€ la doble año 2012).

Qué ver en Ica.

La gente leyendo el periódico… un mal negocio poner un kiosco en Perú…

Esa tarde y el día siguiente no hicimos nada. Pero nada de nada. Lo único productivo que hicimos fue mirar en varias agencias los precios de algunas excursiones que teníamos pensado hacer en cuanto llegara Sele. Pero el resto del día lo dedicamos a pasear por la ciudad, entrar a centros comerciales y sentarnos en la Plaza de Armas a ver pasar el tiempo tomándonos algún helado.

Qué ver en Ica. Plaza de Armas de Ica

Plaza de Armas de Ica

De todas formas tampoco nos aburrimos. Siempre apetece salir un día del hotel sin cámaras, sin prisas y sin ningún plan. Anduvimos por todo el centro de un lado a otro y entre las cosas que más me sorprendieron fue ver algunos edificios aún destruidos por el último gran terremoto que azotó a esta parte del Perú en el año 2007.

Qué ver en Ica.

Por la tarde fuimos a la terminal de autobuses a recoger a Sele. Fuimos como si fuéramos una agencia más a recoger a nuestro cliente, con un folio que pedimos en la misma terminal y con el nombre y ranita impreso de puño y letra (y falta de ortografía incluida…). Ya estábamos los tres juntos de nuevo y dispuestos a pasar uno de los días más completos de todo el viaje.

Qué ver en Ica.

Qué ver y hacer en Ica

Tras negociar con una de las agencias que miramos por la mañana, acabamos cerrando por 80 soles por persona dos excursiones que nos ocuparían casi todo el día siguiente.

Qué ver en Ica; brindis de Pisco en las bodegas de Ica

Al día siguiente salimos los tres con un conductor a visitar una serie de bodegas donde se destila el famoso Pisco de Perú. Hace unos años me regalaron unas botellas chilenas de Pisco y la verdad que me encantó la bebida. Hay cierta confrontación entre el Pisco de Chile y el Pisco de Perú, y a cualquiera de los países que vayas te dirán que la bebida es originaria suya, pero lo que si es cierto es que tanto en uno como en otro, esta bebida destilada a partir de la uva a cruzado fronteras y se sienten orgullosos por ello los dos países. En el calendario anual dispone de su propio día, el cuarto domingo de Julio, así que más que un negocio, el Pisco es un orgullo nacional declarado patrimonio cultural.

Qué ver en Ica. Pisco del Perú

Bodega de Tacama

Comenzamos la mañana visitando la bodega de Tacama, que es una bodega de vino como una de las tantas que tenemos en España pero con la peculiaridad de que se trata del viñedo más antiguo de Sudamérica y del que posteriormente suministró uva a los países vecinos.

Qué ver en Ica. Bodega Tacama

Qué ver en Ica. Bodega Tacama

En la bodega pudimos ver bajo una visita guiada toda la elaboración del vino y nos explicaron también el proceso de elaboración del pisco. La visita está bien, pero no deja de ser una enorme bodega industrial que suministra el líquido a toneladas. Al finalizar el tour por ella comenzamos el ritual del brindis y cata de piscos que haríamos en cada una de las bodegas por las que fuimos pasando… y que alguno como Sele, que no suele beber alcohol, lo pasó un poco mal… jejeje.

El Pisco se puede tomar de muchas formas. Se puede tomar a palo seco, como los “machotes”, pero hay que tener estómago. A mí el que me regalaron de Chile venía ya aderezado con limón y se podía beber como si fuera un combinado. En Perú esto también es muy tradicional y mucha gente lo mezcla también con la famosa Inca Kola, pero en vez de llamarlo cubata como nosotros, lo llaman chilcano y se diferencia sobre todo porque lleva, además de la soda (normalmente ginger ale), otros productos aromáticos provenientes de la flora.

Otro cóctel hecho con el pisco mucho más conocido internacionalmente es el famoso Pisco Sour, la bebida nacional del Perú. La base del cóctel es más o menos como la anterior, pisco aromatizado con flora, pero con la peculiaridad de introducir clara de huevo al cóctel. Este lo hemos probado en varios momentos del viaje, y en el pueblo de Maka, en el valle del Colca, pudimos probar una variante de esta bebida pero que su ingrediente estrella sería además el fruto del cactus que crece allí. Ellos lo llaman Colca Sour y os puedo asegurar que está buenísimo (para gustos, colores…).

Bodega El Catador

Siguiendo con la ruta de bodegas, dejamos la potente Tacama para dirigirnos a otras mucho más modestas pero también más peculiares que a mi gusto merecen mucho la pena conocer, como por ejemplo los viñedos de Luis Gonzales Missa en la bodega “El Catador”, donde nos enseñaron las antiguas tinajas del pisco y las bañeras donde acaban con la vid, aunque esta visita está más enfocada a que te quedes allí a comer y hagas gasto, cosa que nosotros no quisimos ya que aún era pronto.

Qué ver en Ica. Tinajas del pisco

Qué ver en Ica.

Bodega Lazo

Pero sin duda, la bodega que más nos sorprendió fue la Bodega Lazo, más que por sus piscos, por el propio museo que tiene montado dentro de su local. Un local viejo, lúgubre y sorprendente a la vez. En unos cuantos metros cuadrados tiene expuesto centenares de antiguallas a cual más rara. Desde una maqueta de un barco velero hecho con huesos, hasta una pequeña foca disecada, pasando por armas, monturas, instrumentos musicales y numerosas antigüedades más. Un lugar de lo más curioso donde volvimos a catar más pisco y vino, y que a estas alturas ya íbamos con un tono más sonrojado de la cuenta.

Qué hacer en Ica; Oasis de Huacachina y Sandboard en el desierto

Volvimos de vuelta a Ica y tras un merecido reposo para filtrar el pisco que llevábamos en la sangre, nos enfundamos el traje de aventureros y nos lanzamos al desierto en nuestra segunda excursión del día. El destino, el oasis de Huacachina, está apenas a cinco kilómetros de Ica en medio de las gigantescas dunas del desierto costero peruano.

Uno de los puntos fuertes que tiene Perú es su diversidad paisajística. Ya habíamos visto la selva peruana, grandes cañones como el Colca y altiplanos con volcanes, lagos inmensos como el Titicaca y desierto de piedras en Nazca. Ahora nos deleitaríamos con uno de los paisajes más bonitos que puede ofrecer Perú. Un mar de dunas que esconden en su interior el mencionado oasis de Huacachina. Pero más que el oasis, lo que más me gustó fue el desierto en sí. Nunca había visto dunas tan grandes como aquellas. Según nos acercábamos con el coche tomábamos consciencia de donde nos encontrábamos y daba que pensar si el oasis era solo Huacachina o toda la ciudad de Ica con sus campos de viñas inmersas en un terreno tan árido como aquel.

Qué ver en Ica. Oasis de Huacachina

Oasis de Huacachina

La laguna de Huacachina nos recibió con un intenso calor. Parece mentira que de pronto, en medio de aquellas dunas, exista un lugar así. Es el típico oasis que uno se imagina de pequeño, aunque mucho más comercializado, y es que desde mediados del siglo XX este lugar ha sido explotado como centro turístico de lujo para gente adinerada, aunque hoy en día su aspecto es mucho más decadente y prácticamente sólo sirve como base para hacer excursiones por el desierto.

Qué ver en Ica. Oasis de Huacachina

Y ese sería nuestro objetivo. Recorrer las inmensas dunas sobre unos buggies preparados específicamente para correr por arena. Y vaya si corren…

Qué ver en Ica.

Me hubiera encantado poder conducir uno de esos monstruos areneros, tirarme alocado por la dunas y conducir a todo trapo, pero creo que hubiéramos volcado en el primer salto que pegáramos… Pero aunque no pude hacerlo, nuestro conductor nos sacó toda la adrenalina que teníamos y disfrutamos tanto como si estuviéramos montados por primera vez en una montaña rusa. A mitad del recorrido nuestro coche se paró (trata de arrancarlo… por Dios!), pero aprovechamos el tiempo que tardaron en traer otro buggie para deleitarnos con las impresionantes vistas de este desierto. Un auténtico mar de arena.

Qué ver en Ica. Desierto de Ica

Qué ver en Ica. Desierto de Ica

La aventura continuó al poco tiempo. Seguimos subiendo y bajando dunas hasta el punto más alto de este desierto. Allí haríamos la otra actividad de la tarde que consistía en tirarse con tablas de nieve pero sobre la arena, lo que viene llamándose Sandboard.

Qué ver en Ica. Sandboard

Sobre la nieve me defiendo un poco y pensé que con la arena sería parecido, pero se me olvidó el detalle de que aquí no llevo los pies atados igual que en el snowboard y en el primer intento de descender de pie me fui al suelo casi de boca, así que desistí y probé a hacerlo sentado y después tumbado, siendo mucho más emocionante de esta segunda forma. Comenzamos por dunas relativamente pequeñas, quizá con unos 15 metros de desnivel, pero según íbamos descendiendo, las montañas de arena eran más vertiginosas y la velocidad que se cogía era ya considerable.

Qué ver en Ica. Sandboard

Ese día tragamos más arena que ningún otro día de nuestra vida y a consecuencia de ella, mi teléfono móvil, que se me olvidó dejarlo a buen recaudo, se llenó de arena y ahora no se escucha bien… pero son los daños colaterales por haber pasado uno de los días más entretenidos del viaje.

Aunque la ciudad en sí no tiene mucho interés, las actividades alrededor de Ica como veis son de los más divertidas, por lo que en un viaje a Perú es recomendable aunque sea estar un día allí, tiempo suficiente para hacer todo lo que habéis leído en este artículo de qué ver en Ica.

Víctor del Pozo

Las líneas de Nazca; sobrevuelo y a pie de campo

Viajar por Perú es hacerlo a través de un crisol de culturas. Antes de que llegaran los españoles, Perú fue tierra de numerosas civilizaciones tan notables como la Inca, la Paracas o la Nazca, por poner tres de las más importantes que existieron. Todas destacaron por ciertas habilidades y muchas de ellas encierran misterios que aún hoy no sabemos explicar. Hoy voy a hablaros de las famosas líneas de Nazca, supuestamente creadas por la cultura Nazca pero que quizá ellos sólo continuaron una costumbre de culturas mucho más ancestrales.

Las líneas de Nazca. La Pampa de Nazca

Las líneas de Nazca eran un lugar clave en mi viaje a Perú y por ello, tras llegar a Nazca a primera hora, buscamos un hotel para quedarnos una noche, aunque finalmente acabamos quedándonos dos. Mucha gente viene hasta aquí para sobrevolar las líneas de Nazca y sale pitando hacia su siguiente destino. Pero yo quería disfrutar bien de uno de los lugares que más ansiaba ver desde hacía años, sentir que estaba en uno de los emplazamientos más enigmáticos del planeta, en la ciudad que da acceso a las milenarias líneas de Nazca. Quería permanecer un par de días para sobrevolarlas y también para ver las líneas de Nazca a pie de campo.

Líneas de Nazca ¿Qué significan?

Si yo supiera el significado de las líneas de Nazca seguramente tendría un artículo dedicado en la Wikipedia y me hubiera llamado Iker Jiménez para entrevistarme en su nave del misterio, pero ese no es el caso. Ni yo ni nadie sabe a ciencia cierto lo que significan las líneas de Nazca, ni se sabe lo que representan, ni tampoco quiénes las hicieron. Incluso se duda de cómo se hicieron.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que no sólo existen geoglifos en este desierto junto a Nazca, sino que hay muchos más repartidos por la costa e interior de Perú como los de Palpa (un poco más al norte de Nazca), en Paracas e incluso cerca de Lima en el valle del río Chillón. Por eso lo que más me llama la atención de este tema es que sean precisamente estas líneas de Nazca las que se hayan hecho mundialmente famosas habiendo desterrado casi en el olvido el resto de geoglifos existentes, siendo algunos de ellos más sorprendentes, misteriosos e incluso más antiguos, hasta miles de años más, siempre teniendo en cuenta que la datación que se estima de las líneas de Nazca sigue siendo una hipótesis.

Lás líneas de Nazca

Aquí se pueden ver claramente dos muñecotes dibujados en la arena. Exactamente no se en que parte del recorrido las vi, incluso no tenía ni idea de que tenía esta foto. Este tipo de dibujos es a los que me refiero, de forma antropomorfa, aunque estos son mucho más pequeños de los que me refiero.

Quizá el no hablar tanto de las “otras líneas” sea por sus figuras antropomorfas tan difícil de explicar, más aún que las famosas líneas de Nazca, creadas incluso a través de agujeros en la tierra en vez de con simples trazos. Personajes que parecen invocar a un mundo más allá de lo conocido, posibles Dioses de una cultura extinta representados en los cerros de uno de los desiertos más secos del mundo. Pero esas “otras líneas” no son de fácil acceso. Las típicas agencias turísticas del país no las mencionan ni suelen tener algún paquete turístico para visitarlas, aunque poco a poco van saliendo algunas agencias que te lo ofrecen con un vuelo más extenso. Pero ahora me voy a centrar en las más famosas, las que todo el mundo visitamos cuando llegamos a esta parte del Perú, las que se sitúan justo al norte de la ciudad de Nazca en la Pampa de San José y que son igualmente de enigmáticas. Las líneas de Nazca.

Foto satélite de las líneas de Nazca

Foto satélite de las líneas de Nazca. Pinchar en la foto para acceder al mapa en google maps

De ellas se ha dicho de todo. Que son caminos celestiales que marcan la dirección a lugares sagrados, o que las crearon para tener localizadas pozas de agua subterránea para el cultivo. También se ha dicho que hicieron estos dibujos para homenajear a los Dioses en ciertos rituales, cosa nada descabellada. Pero teniendo en cuenta que todas las civilizaciones habidas en la historia siempre han tenido un culto especial por el más allá y relacionaban a sus Dioses con el cielo y la naturaleza, la teoría que quizá más peso tenga de todas fue la que interpretaron los alemanes Max Uhle y María Reiche refiriéndose a las líneas de Nazca como un calendario y el mayor mapa astronómico jamás creado. Y digo quizá porque tampoco se ha podido demostrar a ciencia cierta que sea así.

Las líneas de Nazca

Se cree que estas líneas fueron trazadas entre los años 500 a.C y el 500 d.C, pero tampoco se puede asegurar fielmente ya que no existe modo alguno de comprobarlo con seguridad (las referencias que se tienen son por algunos utensilios que se han encontrado junto a las líneas).

La primera referencia escrita que se tienen de ellas es del historiador Pedro Cieza de León que las mencionó en su crónica del Perú la cual cito a continuación.

“Portodos estos valles y por los que se han pasado va de luengo elhermoso y gran camino de los ingas, y por algunas partes delos arenales se ven señales para que atinen el camino que hande llevar.

*Extracto de “La Crónica del Perú

Pero ni mucho menos Cieza de León cayó en la cuenta de las numerosas figuras que allí había y no sería hasta principios del siglo XX cuando los propios pilotos de aviones sobrevolaron las líneas de Nazca y se percataron de que esas líneas tenían algo más, que eran perfectas líneas rectas y que otras muchas formaban figuras de animales bien visibles desde el aire. Fue a partir de ese momento cuando personalidades como Toribio Mejía, Paul Kosok o la ya mencionada María Reiche mostraron su interés en las líneas de Nazca hasta convertirlas incluso en una obsesión, una inquietud por descubrir sus misterios y desvelar el porqué de esas inmensas figuras en este desierto.

Las líneas de Nazca

Pero lo que más sorprende de estas líneas cuando las ves por primera vez no es ya la perfección de sus trazos en los dibujos, que es espectacular, sino las dimensiones de estos y los cientos de líneas rectas sin aparente sentido que hay distribuidas a lo largo de toda la Pampa. Esto último sí que me resultó extraño, porque no os podéis hacer a la idea de la cantidad de líneas que hay. Pero para explicarlo, mejor será que os subáis con nosotros a una avioneta, aunque sea sólo a través de estas líneas…

Sobrevolar las líneas de Nazca

Como había dicho al principio de estas líneas, acabábamos de llegar de una (perdonarme la expresión) mierda de viaje en autobús desde Arequipa que se me hizo interminable, y nada más llegar a la estación nos empezaron a avasallar con numerosas ofertas de paquetes turísticos. Tras buscar un hotel y dejar las cosas fuimos de nuevo a la zona de la estación de autobuses que es donde se concentran muchas de las agencias turísticas y tras preguntar en varias, y por referencias de otras personas, nos decantamos por la empresa Aeroparacas con la que negociamos arduamente el precio de 65€ por persona para sobrevolar las líneas de Nazca durante unos 40 minutos el desierto de Nazca.

Las líneas de Nazca

Todavía a primera hora de la mañana el cielo mantenía una espesa neblina que hacía peligrar el vuelo sobre las líneas de Nazca, pero solo existía ese miedo en nuestras cabezas, pues el empleado de Aeroparacas estaba convencido de que esa niebla desaparecería en un par de horas como mucho. Y no falló. Cuando montamos en su coche para ir hacía el aeropuerto ya no había señales de esa niebla y en el cielo brillaba un sol radiante que comenzaba a quemar la tierra.

El aeropuerto de Nazca no es grande. Es más bien un pequeño aeródromo para pequeñas avionetas pero que tiene un trajín de ir y venir de turistas increíble. A cada momento escuchábamos los motores de un avión que despegaba o aterrizaba y eso hacía que nuestros nervios se pusieran a flor de piel.

Las líneas de Nazca. Aeropuerto de Nazca

En el aeródromo pagamos una tasa de 8€ y ya estábamos listos para volar cuando nos lo dijeran. Mientras tanto, tocaba quedarse en la sala de espera viendo un documental de las líneas de Nazca que en un ratito veríamos en directo. Estaba nervioso, lo reconozco… pero ansioso a la vez, y por fin llegó nuestro turno.

Volamos en una avioneta de cuatro pasajeros (más los dos pilotos) y nuestros compañeros de vuelo fueron dos españoles expatriados que trabajaban en la embajada española de Lima. Nosotros nos pusimos en las plazas traseras y cuando aquella avioneta comenzó a acelerar por la pista me recorrió una emoción por el cuerpo difícil de explicar. Estaba a punto de cumplir uno de mis sueños. ¿Estáis preparados para sobrevolar las líneas de Nazca?

Preparados para volar sobre las líneas de Nazca

Según comenzamos a ascender, la visión de la ciudad de Nazca y su campo de cultivo me recordaron a las orillas del Nilo, un oasis verde en medio de un páramo inmenso quemado por el Sol. La inmensidad del desierto se habría ante nuestros ojos más allá de donde alcanzábamos ver y en menos de dos minutos comenzamos a darnos cuenta de lo enigmáticas que son las líneas de Nazca.

Muchas, decenas, incluso me atrevería a decir centenares de líneas que comenzamos a ver sin ton ni son a lo largo y ancho del desierto que teníamos bajo nuestros pies. Cortas, largas, estrechas y anchas. Líneas de todo tipo que se entrecruzaban sin un sentido aparente, sin una dirección exacta y que las más grandes que veíamos habían sido catalogadas por el escritor suizo Erich von Däniken como pistas de aterrizaje para naves extraterrestres (y se quedó tan ancho). ¿Qué son las líneas de Nazca? No lo sabemos. Dicen que pueden ser caminos, pero yo no lo creo. Comienzan y acaban sin más en cualquier sitio, incluso algunas atraviesan montañas enteras. Para mí el verdadero misterio de esta Pampa proviene de estas líneas. Las que rayan indiscriminadamente esta tierra inerte y que dudo se encuentre algún día el significado de su existencia.

A continuación os describo las figuras que vimos, con dos fotos iguales y retocada una de ellas por si os cuesta verlo.

Las líneas de Nazca; la ballena

Continuamos sobrevolando las líneas de Nazca y al poco tiempo vimos nuestra primera figura. Mide 60 metros y es una ballena, o al menos así la han catalogado.

Las líneas de Nazca. La ballena

Lo que sí está claro es que parece un cetáceo y con su ojo en espiral parece querer hipnotizarnos. De su cabeza emerge una especie de cuerno y de la panza salen otras dos protuberancias que parecen dos aletas, pero si nos fijamos un poco más nos damos cuenta que esas dos “aletas” forman parte de otras de las tantas líneas que hay en el desierto, como la sorprendente línea gruesa formando un ángulo recto que atraviesa el cuerpo de la ballena.

Las líneas de Nazca. La ballena

Las líneas de Nazca; figuras geométricas

Un poco más adelante volvemos a ver esas autopistas de arena. Son figuras en forma de trapecio y triángulos que sorprenden por su magnitud y sus perfectas líneas rectas incluso atravesando grandes desniveles.

Las líneas de Nazca

Las líneas de Nazca

En esta zona aparecen solo tres o cuatro, muy marcadas y cerca entre ellas, pero a lo largo de este desierto se pueden ver más como estas líneas, como he dicho antes, sin un sentido aparente.

Las líneas de Nazca; el astronauta

Sin duda, el Astronauta es la figura más sorprendente de todas las que se encuentran en la Pampa de San José. Mucho más antiguo que todos los demás y más enigmático si cabe por su forma antropomórfica.

Las líneas de Nazca. El astronauta

Lo curioso de esta figura, al igual que otras de características similares que hay en otras partes de este desierto, es que está creada en la ladera de una montaña, por lo que su forma podía verse desde el suelo. No se sabe exactamente el porqué, pero parece que fue destinado a ser visto por la civilización que lo construyó. Sus ojos redondos y su saludo con el brazo derecho es cuanto menos inquietante, capaz de poner los pelos de punta cuando se ve por primera vez.

Las líneas de Nazca. El astronauta

Las líneas de Nazca; el mono

Sobrevolamos unos cuantos kilómetros más al norte y comenzamos a divisar infinidad de líneas. Aquí se acumulan muchas en un aparente desorden, entrecruzándose y formando dibujos abstractos, pero entre estas líneas hay figuras sorprendentes como la del mono de unas dimensiones que alcanzan los 100 metros de longitud.

Las líneas de Nazca. El mono

Era una de las figuras que más deseaba ver y que me costó hacerlo. El piloto nos decía, -“justo debajo a mano derecha tenemos la figura del mono”-. Pero no conseguía centrarla. Veía varias líneas, algunas creadas por el paso del agua en alguna época, pero del mono no distinguía nada. Era como intentar ver una de esas láminas en tres dimensiones. Enfoqué un poco más la vista y entonces vi la enorme cola enroscada y a partir de ella, la gran figura del mono se hizo visible por completo.

Las líneas de Nazca. El mono

Impresionante, enigmática. Su estrecho cuerpo y las extremidades parecían estar en movimiento. De su cola se ramificaba otra línea más estrecha y recta hacía abajo que se juntaba con unas series de líneas que no sabría interpretar. Quizá ese “segundo rabo” representara su aparato reproductor y viendo las siguientes figuras llegué a la conclusión de que podría ser así.

Las atrofiadas manos tenían nueve dedos, cinco en la izquierda y cuatro en la derecha, característica que se repite en varias figuras del desierto y que aún no se sabe el porqué de esa amputación.

Las líneas de Nazca; el perro

Mientras sobrevolábamos el mono por el lado derecho, en el margen izquierdo aparecía la figura de un raquítico perro.

Las líneas de Nazca. El perro

Este se encuentra en posición de alerta, igual que un gato cuando está a punto de atacar, con las patas rectas y rabo empinado. Al igual que en el mono, otra especie de rabo sale hacia abajo… ¿Su aparato reproductor?

Las líneas de Nazca. El perro

Las líneas de Nazca; el colibrí

Nos asomamos ahora a un cerro cercano y allí apareció el enorme colibrí de Nazca. Este no nos costó verlo y al momento pudimos identificar un perfecto colibrí de pico espada parado en el vuelo recogiendo néctar. Es sin duda una de las líneas de Nazca más sorprendente.

Las líneas de Nazca. El colibrí

Su tamaño de 100 metros de longitud con pico incluido y su aparente soledad en el cerro le hacen ser una de las figuras más fácil de localizar.

Las líneas de Nazca. El colibrí

Las líneas de Nazca. El colibrí

Las líneas de Nazca; la araña

Muy cerquita del colibrí podemos ver también varias figuras. La primera que vemos es la gigantesca araña de unos 50 metros que se asemeja a la llamada Ricinulei que habita en América del Sur.

Las líneas de Nazca. La araña

Sus ocho patas, su cabeza y su cuerpo. Todo tiene una perfecta proporción. Posiblemente sea el dibujo que mejor esté hecho (pese a que se encuentra rodeada de numerosas rodaduras de coches). De su pata trasera derecha sale de nuevo una extensión como pudimos ver en el mono y el perro. Si como se dice, se trata de la araña Ricinulei, cabe destacar que su aparato reproductor se sitúa justo en ese punto, al final de la pata trasera derecha, y más sorprendente es todavía cuando el aparato reproductor de esta araña solo puede ser visto con un microscopio ¿Cómo entonces lo sabían? No lo sé, pero de lo que no cabe duda es que quienes lo hicieron sabían muy bien lo que hacían y viendo los tres dibujos (mono, perro y araña) se ve claro que querían representar exactamente eso, el aparato reproductor (al menos eso es lo que pienso yo)

Las líneas de Nazca. La araña

Las líneas de Nazca; el cóndor

Junto a la araña y separado por un triángulo aparece el mítico ave de los Andes. Un cóndor de 140 metros de largo y una envergadura de 115 metros y con sus dos patas echadas hacia atrás haciéndonos ver que se encuentra planeando en el desierto de Nazca.

Las líneas de Nazca. El cóndor

Las líneas de Nazca. El cóndor

Las líneas de Nazca; el alcatraz y albatros

Atravesamos en vuelo la carretera Panamericana que a esta altitud se ve como una línea más de color oscuro y llegamos hasta una de las figuras más difíciles de ver al menos para mí. Es el alcatraz, una especie de gaviota que me costaba ver sobre la arena de Nazca.

Las líneas de Nazca. El albatros

Solo divisaba parte de la figura y no conseguía unir las líneas necesarias para verlo por completo. En cambio el albatros creo que lo llegué a localizar. En esta parte del desierto son muchísimas las líneas las que se entrecruzan y es un auténtico lío.

Las líneas de Nazca. El albatros

Las líneas de Nazca; el loro

Un poco más al sur apareció el loro o papagayo, que se diferencia perfectamente pero la verdad que no se me pareció en nada a este animal. Un cuerpo y alas amorfas, una cabeza con el pico abierto y dos enormes ojos que parecen mirarnos. Inquietante cuanto menos.

Las líneas de Nazca. El loro

Las líneas de Nazca. El loro

Las líneas de Nazca; el árbol y las manos

Sobrevolamos de nuevo la Panamericana para acercarnos a las dos últimas figuras que veríamos en este vuelo. Se sitúan junto al mirador que se construyó en la carretera y son un árbol y unas manos de un aparente trol.

Las líneas de Nazca. El árbol y las manos

El árbol aparece representado con una línea gruesa en forma de tronco y varias ramas y raíces distribuidas por los lados, mientras que la otra figura, aparentemente un trol, nos muestra sus dos manos extendidas manteniendo la misma característica que el mono. Cinco dedos en su mano izquierda y cuatro en la derecha.

Las líneas de Nazca. El árbol y las manos

También se puede apreciar un poco la cola de un lagarto, pero este dibujo está cortado por la carretera Panamericana y casi no se aprecia su figura.

Con estas dos figuras habíamos terminado de sobrevolar las líneas de Nazca y he de decir que aunque me hubiera quedado una hora más, mi estómago agradeció que tomáramos tierra en breve porque los movimientos de la avioneta de un lado a otro habían conseguido que se me revolviera las galletas que había desayunado.

Cuando tomamos pista en el pequeño aeropuerto de Nazca y con los pies en tierra firme, la sensación que tuve fue de insatisfacción. Se me había hecho poco lo que había visto. Al fin y al cabo, aunque había sobrevolado las líneas de Nazca en persona, no había visto nada más de lo que antes lo había hecho. En cualquier fotografía podía ver lo mismo. Unas figuras delineadas en un desierto árido. Tenía ganas de ver las líneas de Nazca más de cerca, y tras comentárselo a Eva, decidimos quedarnos una noche más para visitarlas a pie de campo y poder conocer también la antigua casa donde vivió María Reiche, la auténtica protectora de estas líneas.

Las líneas de Nazca de cerca

Evidentemente no pretendía pasar al interior del desierto a ver las líneas de Nazca. Eso está totalmente prohibido al tratarse de una zona arqueológica protegida por el gobierno. Pero hay una posibilidad de ver estas líneas de cerca y esta es yendo hasta el mirador que se encuentra junto a la Panamericana.

Nada más salir del hotel hablamos con un taxista con el que negociamos un precio para que nos acercara hasta dicho mirador y luego a la cercana localidad de San José donde se encuentra la antigua casa y ahora museo de María Reiche.

En el corto recorrido que hay desde Nazca hasta el mirador, nuestro taxista nos fue contando curiosidades de las famosas líneas de Nazca y la enigmática María Reiche. Se ve que hoy en día María Reiche es una mujer querida por todos, aunque su tiempo ha tardado en ser reconocido su trabajo, y gracias a ella podemos decir que la ciudad de Nazca no ha quedado en el mayor de los olvidos en medio de este desierto.

Las líneas de Nazca

En poco más de quince minutos llegamos al mirador de las líneas de Nazca que se encuentra en medio de la Pampa. Una pequeña torre con la altura suficiente para poder ver correctamente las dos figuras que se encuentran al lado. El Árbol y Las Manos. Desde el suelo aún no se podía apreciar nada. Veíamos un inmenso desierto a todos lados y los camiones pasando a toda velocidad junto a nosotros levantando el polvo de la arena que se había acumulado en la carretera.

Mirador de las líneas de Nazca

Cuando empezamos a ascender por las escaleras metálicas tuve la misma sensación que el día anterior antes de comenzar el vuelo. Emoción. Ahora sí que iba a poder ver las líneas de Nazca bien, aunque solo fueran dos de todas las figuras que hay, pero lo que me interesaba era sobretodo ver las propias líneas en sí.

Líneas de Nazca

Estas son las famosas líneas de Nazca. Surcos de no más de 10 – 30 cm de grosor y de anchura variable. Esta pertenece al árbol y la anchura no sería mayor de 40 centímetros.

Según subíamos en altura, el árbol iba tomando su forma y tamaño y a mano izquierda aparecían también las manos del trol. Desde esta posición se puede ver cerca del árbol parte de lo que fue un dibujo de un reptil en el pasado. Un enorme lagarto que hoy en día es atravesado por la Panamericana y sólo se le identifica una pata y la cola.

Las líneas, pese a lo que aparentemente parecen, no son simples trazos creados arrastrando la tierra, sino que se trata de un minucioso trabajo apartando guijarros quemados por el sol y dejando al descubierto una fina línea de brillante arena del desierto de Nazca. Esto me sorprendió mucho y de qué manera. Lo había leído anteriormente pero no me hacía a la idea de cómo era este desierto, al que le hacía más lleno de arena que de piedras, pero que pude comprobar que es justo al revés. Es un desierto cubierto totalmente de pequeñas piedras, con explanadas inmensas y cerros dispersos a todos los lados. Uno de los desiertos más secos del planeta.

Líneas de Nazca

Viendo las líneas de Nazca de cerca es normal que te preguntes… ¿Cómo puede ser posible que tras miles de años las líneas sigan aquí? Pues aunque parezca mentira, eso es lo menos extraño de todo el enigma de las líneas de Nazca. Básicamente por tres motivos comprobados. El primero es porque la arena que allí se concentra tiene un alto nivel de yeso y con el rocío de la noche esta arena se humedece y hace que las piedras se fijen mejor al suelo dificultando que se desplacen.

Las líneas de Nazca

El segundo motivo, también meteorológico, es por la temperatura propia del desierto, que al calentar tanto las piedras del suelo crea una balsa de aire caliente en la superficie y hace que el viento no llegue a tocar el suelo, y aunque realmente lo toque algo, no es lo suficientemente fuerte como para arrastras los guijarros. Esto hace que cualquier marca en el suelo de este desierto quede reflejada durante muchos años, como podemos ver también con las huellas de los todo terreno que anteriormente pasaron por aquí.

Líneas de Nazca

Y la tercera y más importante causa por la que la líneas de Nazca se han mantenido hasta nuestros días es sin duda por la labor incondicional de la alemana María Reiche. Si estas líneas siguen aquí, es sin duda alguna gracias al trabajo de esta mujer.

Las líneas de Nazca. Las manos

Las líneas de Nazca. El árbol

El desierto de Nazca es un paisaje completamente desolador y estando allí presente te puedes hacer una pequeña idea de la dura vida que pudo llevar la madre adoptiva de las líneas de Nazca, la entrañable María Reiche.

María Reiche; la Dama de la Pampa

Con este apelativo, “la Dama”, se la conoce mayormente a María Reiche, la arqueóloga y matemática de origen alemán que dedicó su vida a estudiar las líneas de Nazca y a intentar encontrarlas un significado.

Las líneas de Nazca. María Reiche

María continuó el trabajo de su compañero antropólogo Paul Kosok, el cual llevaba tiempo estudiándolas, pero Reiche destacó sobre todos los demás estudiosos por el incesante trabajo de campo que realizó en las líneas de Nazca durante más de 52 años hasta su muerte en 1998. La llamaban también “la Bruja de la Pampa”, por su aspecto ya decrépito por trabajar en un desierto tan duro como aquél y por su inseparable escoba con la que barría las líneas todas las mañanas.

Las líneas de Nazca. María Reiche

Todas las mañanas salía con un metro en la mano y hacía mediciones de las líneas que encontraba, su profundidad, grosor y longitud, y luego las dibujaba en su cuaderno de notas para estudiarlas detenidamente en su cercana casa de San José a medio camino entre Nazca y Palpa.

Sin duda, María Reiche era una mujer peculiar. La honorable guardiana de las líneas. Hoy una heroína para la gente de Perú y sobre todo de Nazca, aunque no siempre se respetó su trabajo. De hecho, nadie apostaba por ella en un principio. Pensaban que estaba loca y prácticamente no recibía ayuda de nadie por el trabajo realizado sobre las líneas de Nazca, ni siquiera del propio gobierno. Casi no comía y su única obsesión era mantener a salvo las líneas de Nazca que cuidaba día y noche, incluso haciendo guardias en medio de aquél inmenso desierto.

Las líneas de Nazca. El mono

Esta obsesión por las líneas de Nazca y el pensamiento perenne de cuidarlas y encontrarles un significado viene en buena parte dado por una casualidad que ella interpretó como una señal. Lo que vio en algunas de estas figuras como “el mono” o el trol de “las manos” es que estos disponían tan solo de 9 dedos, exactamente los mismos que tenía María, ya que a su llegada a Perú tuvieron que amputarle un dedo de su mano izquierda por un accidente.

Con todos los estudios realizados sobre las líneas de Nazca, Reiche llegó a la conclusión de que podrían tratarse de un calendario astrológico y que quienes lo construyeron lo utilizaban para conocer el cambio de las estaciones y las épocas de cultivo, pero pese a todo, tampoco se ha podido demostrar a ciencia cierta que esto fuera así.

Sin embargo la matemática Reiche sí que nos ha podido aproximar a la verdadera forma en que se realizaron los dibujos de la Pampa. Según Reiche, la enorme araña, el gigantesco cóndor y cualquier dibujo que se ve allí abajo, se realizó primero en maquetas pequeñas y después, con cálculos matemáticos de medición antigua, los representaban exactamente igual y con perfectas proporciones en el suelo del desierto. Quizá esto es lo único en claro, o al menos aparentemente claro, que se sabe de este gran misterio.

Las líneas de Nazca. Museo de María Reiche

Estos son los utensilios que utilizaba María Reiche en sus estudios de las líneas de Nazca.

Nosotros no quisimos pasar la oportunidad de visitar la casa donde vivió María Reiche y nos acercamos con el taxista hasta la cercana localidad de San José. Allí junto a la carretera Panamericana se encuentra el hoy museo de María Reiche donde pudimos ver los planos y anotaciones que hizo esta mujer de todas las líneas de Nazca. También se pueden ver fotografías aéreas que tomó y dibujos que hizo para intentar encontrarles un significado.

Las líneas de Nazca. Museo de María Reiche

La antigua habitación donde dormía y repasaba sus apuntes es hoy un recuerdo de lo que fue, con rollos de papel colgados por las paredes y un camastro viejo.

Las líneas de Nazca. Museo de María Reiche

Que mejor sitio que este para ser enterrada, el lugar donde trabajó año tras año descubriendo y manteniendo lo que hoy es patrimonio de todos, junto a las líneas que tanto quiso. Su recuerdo perdura en el patio exterior de esta casa, en una lápida fría junto a su hermana Renate que la ayudó en sus últimos años de vida. En esta losa se puede leer lo siguiente.

    La Dama de Nasca

    Dra. H C Mult María Reiche Grosse N

    Conservadora honoraria de las lineas de Nasca

    Por su descubrimiento, investigación, divulgación universal de este

    patrimonio cultural de la humanidad

    LAS LINEAS DE NASCA

    Dresden ALEMANIA * 15-5-1903   Lima PERU * 8-6-1998

Las líneas de Nazca. Tumba de María Reiche

En estos dos días había cumplido un sueño y con creces. Perú nos había demostrado una vez más que es una tierra mágica y llena de enigmas. Este de las líneas de Nazca es sin duda el más sorprendente que vimos. Quién sabe si en un futuro encontraremos una “piedra rosseta” que nos desvele el misterio, pero hoy por hoy, nadie atina a explicar la verdad de su origen y creo que tardaremos tiempo en hacerlo. Aunque los lugareños, los descendientes de culturas como los Nazcas, Paracas y más antiguas lo tienen bien claro…

“Hace mucho tiempo, sobre esta Pampa descendieron unos seres que podían volar. Fueron los Viracochas. Los Dioses llegados del este. Unos hombres buenos que trajeron la paz, la concordia y el progreso, y fueron esos dioses los que dibujaron las primeras líneas y figuras. Después, nosotros, los hijos de los Viracochas, seguimos su ejemplo y aprendimos a dibujar en la arena. Ellos lo verán algún día y regresarán…”

Víctor del Pozo

Excursión al Valle del Colca en dos días

Una de las excursiones que se suele hacer estando en la ciudad de Arequipa es la excursión al Valle del Colca para poder ver de cerca al ave por excelencia de la mitología andina. El cóndor. Para ello contratamos con una de las múltiples agencias que hay en los alrededores de la Plaza de Armas de Arequipa la excursión al Valle del Colca en dos días (70 soles por cabeza). Cabe decir que para los que no dispongan de mucho tiempo existe la opción de hacer la excursión al Cañón del Colca en tan solo un día, pero hay que tener en mente que será un día matador, puesto que te recogen a las tres de la madrugada y se llega al Colca justo a las ocho para ver los cóndores y se vuelve a Arequipa por la tarde, por lo que te tiras más tiempo en el autobús que otra cosa y nosotros la descartamos desde el primer momento.

A nosotros nos recogieron en el hotel sobre las 8 de la mañana, y tras hacer una ruta por la ciudad recogiendo a más gente, pusimos rumbo al pueblo de Chivay que se encuentra a la entrada del Valle del Colca y donde pasaríamos la noche. Si los cóndores no os llaman mucho la atención y por eso no realizáis la excursión, os digo que también os perderéis uno de los paisajes más bonitos que vimos en Perú, no tanto por el cañón (que también), sino por el camino que recorrimos hasta llegar allí.

Excursión al Valle del Colca. Volcán Misti

Ya en el autobús nuestro guía nos advirtió que llegaríamos a altitudes considerables y que teníamos que tener en cuenta cualquier ejercicio físico. Si notábamos que nos mareábamos teníamos que avisarle ya que en el autobús disponían de bombona de oxígeno y podría hacernos falta (y de hecho, a un hombre hubo que ponerlo con los pies en alto y enchufarle la bombona…)

Excursión al Valle del Colca; Reserva Nacional de Salinas y Aguada Blanca

Cuando salimos de Arequipa nos encontrábamos a unos 2.300 msnm. y poco a poco fuimos ascendiendo según íbamos aproximándonos a Chivay. La carretera por la que circulábamos no podía estar mejor. No es autopista pero se encontraba de una forma envidiable, lo que hacía que el viaje también resultara muy cómodo. Pasada una hora y media llegamos a la Reserva Nacional de Salinas y Aguada Blanca y alcanzábamos los 4.300 msnm. El autobús se paró y bajamos a observar tranquilamente el paisaje cuya belleza saltaba a la vista.

Excursión al Valle del Colca. Reserva Nacional de Salinas y Aguada Blanca

A nuestra derecha veíamos los imponentes volcanes Chachani y Misti perfilando el relieve y desde la carretera comenzamos a ver los bofedales que saciaban la sed de varios grupos de vicuñas y guanacos que viven salvajemente en esta reserva.

Excursión al Valle del Colca. Reserva Nacional de Salinas y Aguada Blanca

Excursión al Valle del Colca. Reserva Nacional de Salinas y Aguada Blanca

Continuamos por la misma carretera unos cuantos kilómetros más sobre un paraje que parecía desértico pero que no lo era. Kilómetros y kilómetros de tierra parda que se alargaba a ambos lados de la carretera componiendo la orografía del altiplano peruano.

Excursión al Valle del Colca. Reserva Nacional de Salinas y Aguada Blanca

Nuestra siguiente parada fue en Patahuasi donde nos recibieron con un pequeño mercadillo para turistas y un mate de coca que rechacé tras ver que no me sentó muy bien cuando lo probé en Machu Picchu. Lo bonito del lugar no es el mercadillo (evidentemente), sino las cercanas montañas erosionadas durante cientos de años que han dejado una silueta cortada y formaciones rocosas muy peculiares.

Excursión al Valle del Colca. Patahuasi

Excursión al Valle del Colca. Alpaca de Perú

Tras cuatro horas de viaje llegamos a lo alto del valle del Colca y vimos bajo nuestros pies la localidad de Chivay sumida en una extensa vega.

Excursión al Valle del Colca. Vendedoras ambulantes en Chivay

Vendedoras ambulantes en la carretera que baja a Chivay

Excursión al Valle del Colca; boleto turístico

Solo nos quedaba bajar por la serpenteante carretera y… pagar. Si, si… pagar para entrar a la ciudad de Chivay. Ellos dicen que es el boleto turístico del Colca pero es una mentira tan grande como el cañón.

Yo ya sabía que había que pagarlo y sabía lo que costaba el boleto (ver precios del boleto turístico del Colca), y desde un principio pensé que era otro “sacacuartos” y no me confundí. Justo a la entrada a la población hay una barrera con una caseta donde hay que pagar. Si no pagas, no se abre.

Excursión al Valle del Colca. Entrada a Chivay

Eva fue con los soles por delante y yo me quedé sentado junto a un lugareño en un banco. Allí sentados los dos comenzamos a charlar y salió el tema de dicho boleto (y que conste que me preguntó el primero). Llegué a la conclusión…, bueno no…, no hubo que llegar a ninguna conclusión porque el hombre me lo dejó muy claro. Le parecía excesivo el coste y además no íbamos a utilizar el boleto nunca más después de pagar lo que vale. Entrar al Valle del Colca es gratis. Yo no sé quién se quedó conmigo, si los que nos cobraron el boleto o el hombre que tenía sentado a mi lado, pero el caso es que nos recortaron solo una pestaña de las tres que lleva el boleto para, supuestamente, acceder a ciertas zonas, y ya no volvimos a saber nunca más del boleto porque nadie nos lo volvió a pedir.

Excursión al Valle del Colca. Boleto turístico al Colca

Boleto turístico para la excursión al Valle del Colca

Yo estoy de acuerdo con que esta lugar (que no está catalogado ni como reserva ni parque natural) tendrá que tener un mantenimiento, incluso que ese mantenimiento lo financiemos buena parte los turistas, pero me parece excesivo el coste de 20€ por persona para acceder a un área natural abierta, y más aún cuando te lo cobran en un lugar como Chivay y luego ves el estado de la carretera para llegar a la Cruz del Cóndor (que no digo que asfalten el camino, pero un simple quitamiedos no estaría mal). Al pagar el boleto turístico te da la sensación que te están engañando con descaro. La situación es igual que si llegas a la localidad de Barco de Ávila y te piden 20€ para seguir circulando por Gredos y acceder a ciertos lugares, pero que luego ves que no existen esos lugares como tal… que todo es libre y gratis (y unas carreteras estupendas, por cierto). Para mí un “peaje” demasiado excesivo. Pero bueno… el caso es que hay que pasar por el aro otra vez y comprar el boleto del Colca si quieres continuar.

Excursión al Valle del Colca; un paseo por Chivay y unos baños en las termas.

Cuando llegamos a Chivay era la hora de comer y nos llevaron a todos a un restaurante buffet que estaba concertado pero que no estaba incluido en el precio. Mi recomendación es que paséis de estos sitios con buffet porque se suele comer fatal y encima siempre es más caro como fue el caso. Comer después en cualquier lado y comeréis mucho mejor.

Excursión al Valle del Colca. Plaza de Armas de Chivay

Plaza de Armas de Chivay

A primera hora de la tarde estuvimos paseando por el pueblo y visitando su mercado de artesanato que está junto a la Plaza Central. La verdad que Chivay para un paseo tranquilamente sí que da y además me gustó su ambiente y vida callejera. Me llamó mucho la atención una serie de estatuas que estaban en una de las calles principales en las que podías ver los diferentes trajes de distintos bailes regionales.

Excursión al Valle del Colca. Estatuas de Chivay

Excursión al Valle del Colca. Estatuas de Chivay

Ese día teníamos lo posibilidad de acercarnos a las piscinas termales de “La Calera” que se encuentran cerca del pueblo junto al río Colca, y como tampoco teníamos otros planes y el pueblo de Chivay no tenía mucho más para visitar por lo pequeño que es, nos pusimos los bañadores y fuimos a remojarnos un poco, que también apetecía…

Excursión al Valle del Colca. Trajes de Chivay

Si os soy sincero, creo que es la primera vez que me meto en unas aguas termales naturales. La temperatura del agua salía del interior de la tierra a unos 80ºC y por medio de unos refrigeradores consiguen que la temperatura descienda hasta unos 35ºC aproximadamente en las piscinas, así que no os digo lo a gusto que se estaba dentro cuando en el exterior ya empezaba a hacer un poco de frío… Y si encima le añadimos una cervecita en la mano, ya no os digo nada…

Excursión al Valle del Colca. Termas de La Calera en Chivay

Por la noche fuimos todos los de la excursión a cenar a un restaurante con espectáculo de música. La cena no estuvo mal y el espectáculo la verdad que estuvo muy bien. Un pequeño grupo nos hizo varias representaciones de bailes regionales y acabamos la velada como la acabamos…

Excursión al Valle del Colca; el vuelo del Cóndor.

A primera hora del día siguiente estábamos todos en pie. Había que llegar hasta la Cruz del Cóndor antes de las ocho de la mañana para poder presenciar el vuelo del gran Cóndor. La ruta hasta el mirador nos llevó por diferentes pueblos que visitamos tanto a la ida como a la vuelta. Los dos más destacados son Yanque y Maca que prácticamente no se les dedica tiempo y la parada es expresamente para ver algún mercadillo.

Excursión al Valle del Colca. Gorros en Yanque

Estampa típica de Yanque en la excursión al Valle del Colca

El Cañón del Colca no es el más profundo del mundo (ese galardón lo ostenta de momento el Gran Cañón del Yarlung Zangbo en la región China de Tíbet, siempre y cuando no tengamos en cuenta los grandes cañones marinos), pero tiene una profundidad suficiente como para dejar de lado al mismísimo Cañón del Colorado. Pero por el camino que lleva hasta la Cruz del Cóndor no parece para tanto. Es más bien un valle amplio rodeado a cada lado por decenas de terrazas agrícolas y pequeños pueblos blancos salpicando el paisaje.

Excursión al Valle del Colca. El Valle del Colca

La grieta que produce el río Colca es fácilmente visible y esta va en aumento según avanzábamos por la maltrecha carretera hasta llegar a visualizar un vertiginoso paisaje. Aquí si empezaba a ser impresionante. Desde luego el entorno natural lo era, y no es para menos.

A las ocho de la mañana en punto llegamos a la Cruz del Cóndor, justo en el mismo momento que lo hacían el resto de excursiones que vienen hasta aquí para ver el vuelo del Cóndor, así que os podéis imaginar cómo estaba aquello de gente. Pero la zona es amplia y solo justo donde está la cruz se nota masificado. Más abajo tenemos varios miradores para poder observar bien a este mitológico ave andino y en nuestro caso no tuvimos que esperar mucho para poder hacerlo.

Excursión al Valle del Colca. Cruz del Condor

Junto a la cruz y al límite del cañón había un pequeño saliente donde estaban descansando tres cóndores impasibles a las decenas de miradas de todos nosotros. Se les veía que estaban acostumbrados a la fama y no se extrañaban de nuestra presencia. Coqueteaban con las alas, se hacían los dormidos y por un momento pensamos que ni nos sentían. Como si no estuviéramos. Pero no es cierto, y lo que hacen es vigilar todo el rato. Ellos mandan en este entorno y lo tienen todo controlado.

Excursión al Valle del Colca. Cóndores en el Cañón del Colca

Al unísono todos comenzamos a mirar al cielo. Un cóndor planeaba sobre nuestras cabezas a una altura considerable como para poder confundirlo con cualquier otra ave. Pero era un cóndor y su grandeza se exponenciaba según descendía en altura. Tanto, que pasó justo por encima de nuestras cabezas y pudimos comprobar su enorme envergadura de cerca.

Excursión al Valle del Colca. El vuelo del Cóndor

Sólo pensar, aunque parezca mentira, que en esas alas abiertas podría caber yo tumbado perfectamente… se ponen los pelos de punta. El cóndor puede llegar a medir hasta más de 3 metros de envergadura, aunque estos posiblemente estuvieran en algo más de 2 metros. Vamos… que si cogen a Eva se la llevan ;P

Excursión al Valle del Colca. El vuelo del Cóndor

Excursión al Valle del Colca. El vuelo del Cóndor

Excursión al Valle del Colca. El vuelo del Cóndor

Estando en los miradores no sabes que hacer, si mirar al cóndor o deleitarte con las impresionantes vistas del cañón del Colca. El paisaje vertiginoso que se desprendía frente a nosotros era hipnótico, y para ser sinceros, este paisaje fue de lo mejor de la excursión al Valle del Colca porque, no nos engañemos, ver los cóndores volar tampoco es para que se te caigan las lágrimas. Es cierto que ver al ave durante el vuelo es bonito y su tamaño puede llegar a sorprender, pero tampoco lo veo como algo indispensable el venir a verlo desde Arequipa. Lo que más empuja para venir a verlos es que no los vamos a poder ver en ninguna otra parte del mundo nada más que en esta costa de Sudamérica, pero la sensación que tuve de ver los cóndores fue la misma que la que puedo tener al ver un águila Real en España. Bonito, pero nada del otro mundo.

Excursión al Valle del Colca. Mirador del Colca

Como he dicho, sin menospreciar la belleza y grandeza de este animal, para mí lo mejor de esta excursión son las vistas de esta parte del cañón del Colca y quizá sería más acertado venir a esta parte de Perú para hacer alguna excursión por la zona como hizo mi amiga Isabel del blog Diario de a bordo que podéis leer en su entrada “A caballo y a pie por el cañón del Colca“. Creo que esa opción sería la más acertada para visitar esta zona, y por supuesto olvidarse de hacer esta excursión en tan solo un día desde Arequipa. La cara de tonto que se te puede quedar, tras pagar lo que vale y la paliza que es, puede quedar para los anales de la historia. Aunque como siempre digo, para gustos los colores. Yo no lo volvería a hacer.

Pero mal sabor de boca tampoco nos dejó esta excursión al Valle del Colca. Ver el cañón del Colca impresiona y además te dejan una hora y media para ir a tu ritmo y moverte por los distintos miradores y deleitarte con el paisaje.

Excursión al Valle del Colca. Cañón del Colca

Excursión al Valle del Colca. Cañón del Colca

Autofoto recuerdo de la excursión al Valle del Colca

A la hora acordada volvimos hacia el autobús y pusimos rumbo a Arequipa con parada en el mirador de los Andes que es el punto más alto que alcanzamos en nuestro viaje a Perú, ni más ni menos que 5.000 msnm. donde las vistas eran más propias de un paisaje lunar que de la tierra.

Excursión al Valle del Colca. Mirador de los Andes

Cuando llegamos a Arequipa reservamos un autobús para esa misma noche viajar hasta Nazca. En esta ocasión elegimos un bus cama con Cruz del Sur (81 soles) porque habíamos oído hablar bien de la compañía y los autobuses supuestamente eran mejores, pero nada más lejos de la realidad. No fue para nada un viaje cómodo y las butacas camas me parecieron más incómodas que las que probamos en el recorrido Cuzco-Puno, así que pienso que no vale la pena pagar más por viajar con Cruz del Sur.

Esa noche coincidimos de nuevo con Sele de “el rincón de Sele” en Arequipa, pero no por mucho tiempo. Él acababa de llegar a la ciudad y dedicaría los siguientes días a ver Arequipa y a hacer la excursión al Valle del Colca mientras que nosotros a las diez de la noche cogimos nuestro autobús y comenzamos a subir la Panamericana dirección norte, nada más y nada menos que a un lugar tan esperado por mí como Nazca donde podría ver por fin de primera mano las famosas líneas de Nazca, punto clave de este viaje a Perú.

Víctor del Pozo