Qué ver en París en un fin de semana

Muchas veces aparecen ofertas para volar relativamente barato a ciudades europeas durante un fin de semana. Son ocasiones perfectas para conocer un poco el destino elegido, aunque en un sólo fin de semana dudo que se puedan exprimir capitales como Berlín, Londres o París. Aunque, algo se podrá hacer ¿no? Me voy a quedar con el último destino de estos tres, y desde estas líneas voy a intentar organizar unos itinerarios para saber qué ver en París en un fin de semana, y si sois valientes, llevarlos a cabo.

Vamos a suponer que llegamos el viernes a las cinco de la tarde y tenemos que regresar el domingo por la noche, por lo que comienzo a describiros mi propuesta para conocer lo imprescindible de París en un fin de semana.

Qué ver en París en un fin de semana

Qué ver en París en un fin de semana

Ni que decir tiene que me va a costar elegir qué ver en París en dos días, o mejor dicho, descartar ciertos lugares. Pero comencemos llegando a nuestro alojamiento que lo situaré en una zona en la que me he alojado yo personalmente y que siempre me a parecido una buena opción. Será en los alrededores de la torre Montparnasse, muy cerca del barrio Latino de París (yo me he alojado en el Timhotel y en el Berkeley, ambos con buena relación calidad-precio-ubicación, pero sin lujos). Si llegamos a París desde su aeropuerto principal Charles de Gaulle podremos acceder a él en las paradas del RER B de Port Royal o Denfert-Rochereau donde estaremos a un paso del hotel. Tras dejar las cosas en el hotel, comenzaremos con nuestro itinerario por París.

Viernes tarde: llegada y toma de contacto con la ciudad desde la torre Montparnasse

– Esa tarde del viernes y sin alejarnos mucho de nuestro alojamiento subiremos a la torre Montparnasse para ver posiblemente las mejores vistas de París. Desde allí arriba podremos hacernos una idea de las dimensiones de la ciudad y situar en nuestra cabeza los principales lugares turísticos que visitaremos ese fin de semana.

Qué ver en París: Vistas de París desde la torre Montparnasse

– Ya el viernes no nos alejaremos mucho y como estaremos con bastante energía nos pasaremos a cenar algo por el barrio Latino, una de las zonas con más encanto y más animadas de la ciudad. La oferta gastronómica en el barrio es muy variada tanto para bolsillos anchos como para pequeños y también tendremos la oportunidad de dar un paseo junto al Sena y echar un vistazo a la catedral de Notre Dame que se encontrará iluminada.

Sábado: Itinerario andando por los principales distritos de París

El sábado agarraros los machos porque vamos a andar de lo lindo. Es el único día completo que tendremos en París y hay que aprovecharlo a tope. La mejor manera de conocer una ciudad es andando todo lo que se pueda, así que olvidaros del transporte público porque sólo lo cogeremos cuando sea necesario.

– Comenzaremos temprano, como a las ocho de la mañana, y desde el hotel iremos andando hasta los jardines de Luxemburgo para disfrutar paseando por uno de los parques más frecuentados por los propios parisinos. Allí podréis ver a la gente haciendo deporte, jugando a la petanca o relajándose en una de las sillas que hay junto a la gran fuente que se encuentra frente al bonito palacio construido para María de Médici.

Qué ver en París en un fin de semana: Jardines de Luxemburgo

– Después seguiremos bajando por el barrio Latino hasta el Boulevard Saint-Germain y más concretamente hasta la iglesia Saint-Germain-des-Prés, la más antigua de París.

Qué ver en París en un fin de semana; iglesia Saint-Germain-des-Prés

– Desde allí nos acercaremos hasta la plaza de Saint Michel y junto al Sena llegaremos hasta las inmediaciones del puente Petit. Allí, en la calle de la Bûcherie, podremos entrar a ojear algunos libros en la bonita librería Shakespeare & Company antes de cruzar el río y deleitarnos con la famosa catedral de Notre Dame.

Qué ver en París en un fin de semana; librería Shakespeare & Company

Normalmente suele haber mucha cola para subir a la torre de Notre Dame. Si resulta que os encontráis poca gente estaría bien subir, pero si por el contrario —y lo normal— tenéis que esperar mucho para hacerlo, yo aconsejo no esperar ya que las horas en este día no nos van a sobrar. Me limitaría a visitarla simplemente por dentro ya que la entrada es libre y no hay que esperar.

Qué ver en París en un fin de semana; Catedral de Notre Dame

– Desde la Isla de la Cité cruzaremos de nuevo el Sena hacia el norte para llegar hasta el centro Pompidou. Sin llegar a entrar al museo podremos disfrutar de su diseño y de algunas obras que se exponen en la misma plaza del museo, además de entretenernos con los artistas callejeros y el buen ambiente que ronda el barrio.

Que ver en París; centro Pompidou

–  Ahora giraremos a la izquierda hasta las Halles de París, antiguo mercado mayorista que hoy en día alberga un centro comercial. Al lado está el jardín Nelson Mandela muy agradables para pasear. ¡Ojo! Yo hace mucho que no paso por allí y creo que ahora (fecha 2015) se están llevando a cabo obras de restauración de toda esta zona, así que cuando lo terminen, será más recomendable aún.

Qué ver en París en un fin de semana; halles de París

– El Louvre será nuestro siguiente destino, que aunque no va a ser un fin de semana de museos, a este sí que entraremos, pero no en este momento. Daremos un paseo junto al bonito edificio, veremos la controvertida pirámide acristalada y el Arco de Triunfo del Carrusel que mandó construir Napoleón.

Qué ver en París en un fin de semana; Arco de Triunfo del Carrusel y edificio del Louvre

– Nos adentraremos en el jardín de Las Tullerías para recorrerlo hasta la mitad más o menos. Será un breve respiro del caótico tráfico de París antes de volver a sus calles para dirigirnos hasta la plaza Vendôme, lugar donde se ubica la impresionante columna de mismo nombre que construyó Napoleón para celebrar su victoria en la batalla de Austerlitz.

Qué ver en París en un fin de semana; plaza Vendome

– Entre escaparates de lujo seguiremos andando por la misma calle por la que veníamos hasta llegar a la Ópera de París y observar su bonito edificio neobarroco.

Qué ver en París en un fin de semana; Ópera de París

– En la misma plaza de la Ópera giraremos por el Boulevard des Capucines con el fin de llegar hasta la impresionante iglesia de la Madeleine, la famosa iglesia con aspecto de templo romano que sin duda merece la pena ver.

Qué ver en París en un fin de semana; iglesia de la Madeleine

– Tras ver la iglesia de la Madeleine volveremos hacia el jardín de las Tullerías y nos situaremos en la plaza más grande de París, la Plaza de la Concordia. Aquí se encuentra el obelisco que falta en el templo de Luxor en Egipto cuyo país africano donó a Francia. Como agradecimiento, los franceses regalaron el reloj que se puede ver en el patio de la mezquita de Alabastro en el Cairo, que por cierto, a los pocos días de instalarse dejó de funcionar y ahí sigue igual…

Obelisco de la plaza de la Concordia y el Arco del Triunfo al fondo a través de los Campos Eliseos

– Desde esta plaza veremos nuestro siguiente destino y el camino por el que llegaremos, los Campos Eliseos, la cual es quizá la avenida más famosa de París. Serán algo más de dos kilómetros en línea recta hasta uno de los monumentos más reconocidos de la ciudad de la luz. El Arco del Triunfo. Si no hay mucha gente para subir hasta arriba del arco es muy recomendable hacerlo para tener unas vistas muy buenas de la famosa rotonda Charles de Gaulle y sobre todo de la Torre Eiffel que se encuentra relativamente cerca de allí.

Qué ver en París en un fin de semana; Vistas desde el Arco del Triunfo

– Con todo lo recorrido hasta ahora seguramente ya habremos comido y digerido la comida. La tarde se nos echa encima y es el momento perfecto para dirigirnos hasta Montmartre, así que vamos a meternos al metro de París en la misma plaza Charles de Gaulle y cogeremos la línea 2 hasta la parada Blanche. Allí veremos otra de las típicas imágenes de París. El famoso cabaret Moulin Rouge.

Qué ver en París en un fin de semana; Moulin Rouge

– Nuestro destino final será la basílica del Sagrado Corazón en lo alto de la colina de Montmartre. Mi propuesta es llegar hasta ella atravesando el bonito barrio de Montmartre donde podréis acercaros en la place des Abbesses al pequeño muro de los  “je t’aime”.

– Más arriba disfrutar de la animada Place du Tertre y sus retratistas. Una vez en los pies de la basílica disfrutar del ambiente callejero y las impresionantes vistas de toda la ciudad.

Qué ver en París en un fin de semana; basíllica del Sagrado Corazón

– Ahora es hora de cenar. Volveremos en metro hasta la plaza del Trocadero. Desde allí zarpan los barcos que recorren el Sena y en especial los de la compañía Bateaux Mouches (digo estos porque los hemos probado personalmente nosotros) donde puedes elegir entre varios recorridos y menús para cenar (hay que reservar). Nosotros hicimos el recorrido de tres horas con cena, pero hay muchas otras opciones a gusto de cada uno.

Qué ver en París en un fin de semana; Cenar en el Sena

Domingo: Día de iconos y museos

El domingo nos levantaremos temprano, recogeremos todo y saldremos ya con el equipaje puesto (me supongo que con un día y medio de viaje no hace falta gran cosa y habréis ido con una mochila ¿no?…)

– Podéis acercaros a alguna cafetería a tomar unos croissant y un café y tras desayunar iremos andando hasta el Campo de Marte (media hora andando desde Montparnasse) para dirigirnos hasta los pies de la Torre Eiffel.

Qué ver en París en un fin de semana; Campos de Marte

La Torre Eiffel abre a las 9 de la mañana, por lo que lo suyo sería estar a esa hora en las taquillas para no esperar mucho y disfrutar del mayor emblema francés sin tanto bullicio de gente. Podéis subir a pie o en ascensor, a gusto de cada uno, pero calcular que un par de horas allí no os las quitará nadie (subiendo hasta arriba y sin contar la cola de la taquilla).

Qué ver en París en un fin de semana; la torre Eiffel

– A media mañana nos dirigiremos hasta el Palacio Nacional de Los Inválidos, uno de los edificios más importantes e imponentes de París donde, además de poder ver el museo del ejército, tendremos la oportunidad de ver la tumba del gran emperador Napoleón Bonaparte.

Qué ver en París en un fin de semana; tumba de Napoleón

– A la salida pasearemos por la explanada de Los Inválidos hasta el famoso puente de Alejandro III, el considerado más bello de los puentes parisinos que nos hará cruzar el Sena hasta otros dos bonitos edificio, el Grand y el Petit Palais.

Qué ver en París en un fin de semana; puente de Alejandro III

– Después iremos de nuevo a la gran plaza de la Concordia y mi consejo es que os acerquéis a algún supermercado y os hagáis con unos bocadillos para coméroslos sentados en el césped de los Jardines de la Tullerías disfrutando tranquilamente de las últimas horas en la ciudad.

Qué ver en París en un fin de semana; Jardín de las Tullerias

– Recién comidos y con tiempo, ahora sí nos dispondremos a entrar al más famoso de los museos parisinos y el que más visitas recibe del mundo, el museo del Louvre. No pretendáis ver el museo entero. Para eso hubiéramos tenido que dedicar el fin de semana completamente a él. Pero calculando que el vuelo salga a las nueve de la noche, podremos dedicarle tranquilamente dos o tres horas antes de irnos. Dejar vuestra mochila en la consigna y cogeros un plano del museo para elegir que salas queréis ver. Podéis ver, entre miles de obras de arte, la Venus de Milo, la Victoria alada de Samotracia o pinturas como La Gioconda, San Juan Bautista o La Virgen de las Rocas (lo sé… me pierde el gran Leonardo…). Simplemente disfrutar…

Qué ver en París; visitar el Louvre

– Una vez hayamos disfrutado del Louvre ya estamos listos para irnos. Si como he dicho al principio de este día habéis cogido vuestro equipaje, ahora lo tendréis fácil. La parada del RER B Châtelet – Les Halles la tendréis a 15 minutos andando desde el Louvre y desde ahí iréis directos hasta el aeropuerto Charles de Gaulle. Si consideráis que con un pantalón y una camiseta de más no es suficiente para pasar un fin de semana en París, supongo que habréis traído maleta y la habréis dejado en el hotel. Si es así, en esa misma parada tendréis que ir en dirección contraria hasta Montparnasse, coger el equipaje del hotel y volver por la misma línea de RER hasta el aeropuerto.

Aquí abajo os dejo los mapas de los dos días de itinerario por París

Y listo. Si hacéis este recorrido os puedo asegurar que llegaréis a casa cansados, pero con un sabor de boca inmejorable de París, además de tener la sensación de que habéis conocido París en un fin de semana. Pero no… Lo cierto es que sólo habréis conocido algunos de los lugares más emblemáticos de la ciudad, pero ni por asomo es todo lo que hay que ver en París. Por el camino me he dejado lugares como el Panteón, el museo de Orsay, las catacumbas, la Estatua de la Libertad (si… hay una), la Iglesia de Saint Sulpice, el barrio de La Défense…, y ni que decir tiene de sitios más retirados como Versalles o incluso Disneyland. En fin, que tenemos París para rato, y como dijo Humphrey Bogart, siempre tendremos París para volver.




Víctor del Pozo

Mis mejores vistas de París

La primera vez que fui a París me quedé impresionado de lo grande que es. De eso me di cuenta nada más mirar por la ventanilla del avión. Recuerdo que intentaba divisar la silueta de la torre Eiffel desde la altura pero mi mirada se perdía en kilómetros y kilómetros de barrios parisinos sin dar con la icónica figura. Estaba anocheciendo, pero finalmente, a lo lejos y entre la neblina de la contaminación la pude ver. Allí estaba, rodeada de millones de luces a su alrededor que comenzaban a iluminar la ciudad. Me gustó mucho verla, pero me impresionó mucho más lo grande que era París, tanto, que a la vuelta a Madrid me pareció estar aterrizando en un pequeño pueblo.

Vistas de París

Desde cualquier punto alto de la ciudad es imposible divisar completamente su extensión, pero sí que se pueden obtener estampas impresionantes e inspiradoras que nos hagan volar la imaginación. En mis diversos viajes a a la capital francesa me he dedicado a subir a los puntos más altos de la ciudad para observar las impresionantes vistas de París y aquí debajo os quiero dejar una lista aleatoria de los cuatro miradores que más me han gustado de la Ciudad de la Luz.

Vistas desde la Torre Eiffel

Evidentemente, las vistas desde la famosa Torre Eiffel (foto de arriba) deben estar en esta lista por varios motivos. El primero, porque es uno de los puntos más altos de la ciudad (desde el último mirador, 276 metros de altura). El segundo, porque es emocionante ir subiendo escalón a escalón toda la escalera que te deja en la segunda planta e ir observando cómo vas dejando la ciudad a tus pies.

Y el tercero, por la emoción de estar subido en uno de los monumentos más famosos del mundo.

No es que haya llovido mucho desde el 2005, es que lo que ha llovido son donuts… Aquí estoy yo con 23 kilos menos…

Desde arriba los Campos de Marte se ven llenos de vida y al otro lado la simétrica plaza del Trocadero parece dividir la ciudad en dos partes iguales.

Campos de Marte París

Plaza del Trocadero

Desde aquí arriba se puede ver hasta la famosa Estatua de la Libertad, eso sí… la parisina, claro está.

Estatua de la Libertad de París

Pero las vistas desde la torre Eiffel también tiene sus inconvenientes como por ejemplo las colas que hay que esperar y la cantidad de gente que hay, y sobre todo, que desde la torre, como es evidente, las vistas de parís se quedan incompletas sin poder verse precisamente la torre, su mayor icono.

Colas en la torre Eiffel

Vistas desde el Sagrado Corazón

La colina donde se sitúa el Sagrado Corazón de París es otro de los puntos estratégicos para divisar unas estupendas vistas de París. Desde allí arriba se puede avistar la catedral de Notre Dame, el centro de arte Pompiduo, la iglesia de San Vicente de Paúl y millones de tejados parisinos.

Pero lo mejor es el ambiente que puedes vivir en aquella colina, con artistas callejeros y pintores demostrando su arte en la cercana plaza du Tertre. Al igual que en la anterior vista, desde aquí tampoco podremos divisar la imagen de la torre Eiffel, pero sólo hace falta salir un poco a la derecha de la Basílica y buscar entre algunos jardines para toparnos con la esbelta silueta de la famosa antena.

Vistas desde el Arco del Triunfo

El arco conmemorativo que construyó Napoleón Bonaparte a principios del siglo XIX es uno de los lugares perfectos para tener una de las mejores vistas de París. Se sitúa en la plaza Charles de Gaulle, una de las principales plazas de la capital francesa desde donde nacen numerosas e importantes calles como los famosos Campos Elíseos.

Arco del Triunfo de París

Debajo del arco se encuentra la tumba del soldado desconocido y en las paredes internas se pueden leer los nombres de las victoriosas batallas que Napoleón cosechó. Pero lo que nos concierne ahora está en lo alto de este famoso monumento casi 300 escalones más arriba. Desde sus 50 metros de altura uno puede divisar las impresionantes vistas de la París más chic, más caótica y más viva.

Los campos Elíseos

Como si de un enorme reloj se tratara, las doce calles que salen desde aquí se distribuyen rítmicamente una tras otra. Las dos principales arterias, los Campos Elíseos y la Avenida de la Gran Armada, nos regalan a lo lejos uno de los contrastes históricos más llamativos de la ciudad con 3300 años de diferencia entre ellos. El gran obelisco de Luxor en la plaza de la Concordia y el modernista arco de la defensa en pleno corazón financiero, formando junto al Arco del Triunfo una alineación perfecta en la que podríamos incluir —aunque no se ve— el Arco del Carrusel situado junto al Louvre.

Avenida de la Gran Armada

Desde aquí ya sí que tenemos una bonita vista de la torre Eiffel apareciéndose entre los edificios como si de un gigante se tratara. No hay nada que la haga sombra desde aquí. El mastodonte amasijo de hierros es el dueño y señor de los cielos parisinos y el auténtico protagonista de la silueta de París.

Vistas desde la torre Montparnasse

Seguro que la torre de Montparnasse la habéis visto alguna vez si habéis estado en París. Es ese mamotreto feo, negro y acristalado que parece haber salido de debajo de la tierra como si fuera una roca volcánica. Son 210 metros de altura, unos cien menos que la torre Eiffel, pero es el segundo rascacielos más alto de toda Francia —Cuando yo subi en el 2007 era el más alto, hasta que hace bien poquito, la torre First en La Defensa le quitó ese protagonismo en el 2010 con 231 metros de altura— y se puede visitar su terraza o tomar algo en el bar que tiene en la planta 56.

Los jardines de Luxemburgo y la catedral de Notre Dame detrás

Yo cuando me enteré que se podía visitar no lo dudé ni un momento, aunque el coste para subir no me parece nada barato, unos 13€, pero sinceramente creo que este es el mejor mirador de París, o al menos, el que más me ha gustado de todos.

Ahora ha cambiado un  poco y lo tienen mucho más preparado para las visitas, pero cuando subí yo en el 2007 no había ninguna vaya de metraquilato y la sensación de estar en los cielos era máxima. Sin duda para mí, las mejores vistas panorámicas de París.

También ha llovido un poco…

Además, el barrio de Montparnasse es una de las zonas que más me gusta para alojarme. Dos de las veces que he estado en París me he alojado en hoteles junto a esta gigantesca torre y si vuelvo a París (que volveré) no dudaré en la posibilidad de mirar en All Paris apartamentos y alojarme en alguna de las clásicas casas parisinas como hice la primera vez que fui a la ciudad.

¿Cuál de los cuatro miradores os ha gustado más? ¿Habéis subido a otro mirador en París que os haya gustado?

Victor del Pozo

El Sagrado Corazón de París

Hoy no voy a descubrir ningún lugar escondido de París ni ninguna cosa nueva que no sepáis de esta maravillosa ciudad. Hoy simplemente me apetece hablar de uno de los lugares que más me gusta de la capital francesa, tanto por sus vistas como por el ambiente que hay en sus alrededores. Estoy hablando de la basílica del Sagrado Corazón de París que se encuentra en lo alto de la colina de Montmartre.

Sagrado Corazón de París

El Sagrado Corazón de París

La última vez que fui a París recuerdo que fue un regalo que hice a mis padres y hermana donde actué un poco de “guía turístico” por la ciudad. La paliza que les pegué andando fue de órdago, pero para ver bien esta ciudad es lo que recomiendo. Andar y andar. Y así subimos hasta la basílica del Sagrado Corazón de París para permanecer allí buena parte de la tarde.

Sagrado Corazón de París

Pero no os confundáis, que no me he vuelto religioso de la noche a la mañana y la motivación de escribir este artículo no es precisamente por el templo en cuestión. La verdad es que la Basílica del Sagrado Corazón de París la he visitado en un par de ocasiones y por dentro no es de las que más me llamen la atención. Siempre se encuentra llena de gente y su interior me parece poco vistoso salvo por el bonito mosaico del “Cristo Majestad”. Lo bueno que tiene es que la entrada a la Basílica del Sagrado Corazón de París es gratuita, aunque si queremos entrar a su cripta, tendremos que pagar unos euros. En su interior no se pueden hacer fotos, cosa que nunca entenderé, y por ello no os puedo mostrar mucho de él…

Sagrado Corazón de París

Mosaico del Cristo Majestad

Pero lo que realmente vale la pena de este lugar son alrededores del Sagrado Corazón de París ya que está situado en el barrio de Montmartre, para mi uno de los más bohemios y bonitos de la ciudad, un pueblo dentro de una urbe que se desborda más allá de donde alcanza la vista. Pero no quisiera hablar de este barrio de una tacada, y me gustaría hacerlo poco a poco, por eso hoy solo os escribo de este pequeño rincón parisino que “tiene un no sé qué… que qué sé yo”.

Sagrado Corazón de París

Si empezamos desde abajo, en la plaza de Louise Michel, tendremos las mejores vistas de la Basílica del Sagrado Corazón de París, blanca impoluta en un día soleado o de color gris si el tiempo no acompaña. El jardín principal destaca por una escalinata dividida en dos donde los parisinos se sientan en el césped a pasar el rato mientras que los niños (y no tan niños) disfrutan montándose en el famoso carrusel de Montmartre.

Sagrado Corazón de París

Sagrado Corazón de París

Y he aquí la pareja hace unos añitos…

Para subir hasta la Basílica del Sagrado Corazón de París, o bien seguimos machacando las piernas subiendo escalones, o bien podemos escoger subir en el funicular que hay a mano izquierda y que cuesta lo mismo que un billete de metro.

Sagrado Corazón de París

Pero yo recomiendo subir andando e ir descubriendo poco a poco las vistas de París. Quizá no sean las mejores vistas de toda la ciudad, puesto que cuando subáis hasta arriba lo primero que os preguntaréis es ¿Dónde está la torre Eiffel? Pues sencillamente no está. Paradójicamente, desde el lugar más alto de la ciudad no se puede ver el monumento más famoso, y os preguntaréis… ¿y por qué lo recomiendo entonces? Pues porque la torre Eiffel no lo es todo en París, pero desde aquí se pueden ver los campanarios de Notre Dame y de San Vicente de Paúl, el centro Pompidou, la cúpula del Panteón y sobre todo los pintorescos tejados parisinos del barrio de Montmartre.

Sagrado Corazón de París

Aunque si buscáis un poquito… acabareís encontrando la torre…

Sagrado Corazón de París

Pero lo mejor del lugar y por lo que me gusta a mi tanto, es por los artistas callejeros que inundan esta parte de la ciudad. Al lado del Sagrado Corazón está la plaza de Tertre, inundada de pintores retratistas y de la que un día hablaré, pero en el lugar que nos ocupa hoy, en las escaleras frente a la Basílica del Sagrado Corazón de París, podréis disfrutar de algún espectáculo digno de cualquier teatro o escuchar canciones tan míticas como el “Yesterday” de The Beatles de manos de algún artista anónimo, todo ello claro está, con una de las mejores vistas de la ciudad de París.

Sagrado Corazón de París

Así que si vais o volvéis a la capital francesa, visitar la Basílica del Sagrado Corazón de París levantada en honor a las almas francesas caídas durante la Guerra franco-prusiana, pero sobre todo ir con los cinco sentidos para impregnaros de uno de los barrios más bonitos de París.

Víctor del Pozo

59 Rivoli, hogar de artistas

¿Qué es el arte? Menuda preguntita ¿no?… Según definió el filósofo polaco Wladyslaw Tatarkiewicz en su libro “Historias de 6 ideas”…

El arte es una actividad humana consciente capaz de reproducir cosas, construir formas, o expresar una experiencia, si el producto de esta reproducción, construcción o expresión puede deleitar, emocionar o producir un choque.

Y digo yo… ¿deleitar, emocionar o producir un choque a quién? Esto es una definición muy genérica, pero es que en realidad el arte es muy genérico y La Gioconda de Da Vinci es tanto arte como el David de Miguel Ángel, El Quijote de Cervantes o los graffitis de Banksy. Todo puede ser arte dependiendo de la percepción del que lo vea, oiga o sienta.

59 Rivoli. Graffiti Banksy en Palestina

Este es un graffiti de Banksy en Palestina. Curioso  e irónico ¿no? – imagen de wikipedia-.

A mi particularmente me gusta el arte, pero no todo (me imagino que como nos pasa a todos), y entrar al Louvre a contemplar un montón de obras clásicas durante horas, puede llegar a ser aburrido por una simple razón. Mucho de lo que veo en el Louvre (dícese también de cualquier museo) no me sorprende. Y no me sorprende porque no puedo sentir el arte. Por ejemplo, la obra más famosa del museo, la aclamada e inaccesible Gioconda, y pese a que a mí me gusta la pintura, no me sorprendió cuando la vi. Y es que a mí me hubiera gustado acercarme para ver los trazos, los colores, la técnica, pero una valla y varios guardias (y decenas de personas) no me permitieron hacerlo, por lo que tampoco me chocó el verla. Aunque entiendo que por temas de seguridad esto sea así.

59 Rivoli. Gioconda en el Louvre

59 Rivoli en París

El arte se tiene que dejar sentir para que se pueda percibir ese sentimiento y por eso os quiero recomendar un sitio donde el arte no solamente lo sentí, sino que también lo toqué, lo olí y lo escuché. Se trata del edificio 59Rivoli y hasta su fachada en muchas ocasiones es la viva expresión del arte que podemos encontrar en su interior.

59 Rivoli.

Después de estar abandonado durante 10 años, el edificio fue ocupado finalmente y de forma ilegal en noviembre de 1999 por tres artistas que establecieron aquí sus estudios donde poder crear sus obras. Poco a poco más artistas fueron entrando y disfrutando de un lugar “barato” donde poder ejercer lo que más les gustaba. El crear obras de arte y dar rienda suelta a su imaginación.

59 Rivoli.

En poco tiempo este edificio se hizo famoso bajo el nombre de “Chez Robert, electrones libres“, pero también empezó a crear discordia entre algunos vecinos que veían a este lugar como un cúmulo de basura y de problemas, haciendo al final que se cerrara y echando a sus artistas a la calle. Así que tras varios años donde en su interior no pararon de crearse obras de arte, terminó nuevamente desocupado y vacío de pinturas, esculturas y bocetos.

59 Rivoli.

Lo que hicieron entonces fue habilitar el edificio para que cumpliera las normas y, gracias a la ayuda de miles de aficionados y los medios de comunicación, el edificio volvió a ser en el 2006 un lugar abierto para el arte. Desde entonces, 59Rivoli vuelve a ser el hogar de numerosos artistas donde pueden disfrutar de su espacio para seguir creando sus perspectivas de la vida durante un periodo de tiempo determinado, ya que el edificio lo regula ahora el estado.

59 Rivoli.

En un principio 59 Rivoli se mantiene con la colaboración de la gente y en la entrada se pueden dejar las donaciones. Yo cuando fui a verlo no había nada en especial, pero aquí suelen hacer conciertos, audiovisuales, exposiciones de fotografía y de vez en cuando salen a la calle para que los vean todo el mundo.

59 Rivoli.

Este es el aspecto que presentaba la fachada del edificio en el 2005, la primera vez que fui a París.

En el interior de 59 Rivoli me encontré de todo, casi todo cosas extravagantes y retales de obras sin acabar. Cuadros, esculturas, dibujos en acuarela, maniquís… todo colocado en un artístico desorden. Pude pasear por todas sus plantas tranquilamente sin que nadie me mirara mal, aunque a decir verdad, había gente que yo creo que ni se percató de mi presencia.

59 Rivoli.

59 Rivoli.

59 Rivoli no llega a ser como el Louvre o el Pompidou (salta a la vista ¿no?), pero no cabe duda que este edificio es uno de los más importantes centros de arte contemporáneo de París para poder disfrutar, oler y sentir diferentes formas de expresión artística y presenciar eventos culturales de una forma gratuita.

59 Rivoli.

59 Rivoli abre todos los días menos los lunes y su situación entre el Louvre y Pompidou hace que te puedas marcar una buena ruta de arte ese día. Yo lo visité la última vez que fui a Paris, pero creo que este lugar será una visita obligada cada vez que pise la ciudad del Sena para ver qué es lo que se cuece en esos momentos. De lo que estoy seguro es que cada vez que vaya acabaré sorprendido con lo que encuentre.

Para seguirles…

@59RIVOLI

Facebook 59 RIVOLI “chez Robert, électrons libres”

Víctor del Pozo

Librería Shakespeare and Company de París.

Imaginaros por un momento la cantidad de gente que pasea cualquier día por los aledaños de la catedral de Notre Dame de París. Cientos y seguramente miles de personas lo hagan, pero pocas son las que se fijan en la pequeña librería Shakespeare and Company de París que se encuentra justo al otro lado del río Sena.

Catedral de Notre Dame, París

Catedral de Notre Dame

Librería Shakespeare and Company

En el número 37 de la calle Bûcherie se encuentra la librería Shakespeare and Company, posiblemente una de las librerías más históricas del mundo, de esas que te encuentras llenas de libros descolocados y cuentos de toda índole posible. Siendo sincero, yo tampoco me había percatado de su situación en mis primeras visitas a la ciudad, pero una vez supe de su existencia, no dudé ni un momento en visitarla y perderme entre su amalgama literaria.

Librería Shakespeare and Company de París

Yo con mi hermana sentados junto a la puerta de la librería

Be not inhospitable to strangers lest they be angels in disguise”. “No seáis inhospitalarios con los extraños, podrían tratarse de ángeles disfrazados“, es una cita que podemos leer en una de las paredes del interior de Shakespeare and Company y cuyo significado seguramente venga referido por las vivencias de George Whitman, propietario de la librería. Este hombre nació en Salem, muy cerquita de Boston (EEUU), y cuando tan solo tenía 22 años emprendió un viaje en solitario partiendo desde México hacia América central. En un momento del viaje, en la península del Yucatán, cayó enfermo de disentería y anduvo perdido por la selva sin ningún sustento hasta que una tribu le encontró. Le sorprendió de sobremanera como unas personas sin prácticamente medios le habían acogido generosamente y ofrecido su hospitalidad, aprendiendo en aquella experiencia la filosofía de “dar lo que puedas, toma lo que necesites”, convirtiéndola en uno de sus principios fundamentales.

Librería Shakespeare and Company de París

La historia de esta librería viene marcada por otra librería más antigua regentada por Sylvia Beach en 1919 situada en la calle Odéon. Aquella librería tenía el mismo nombre y estaba considerada como un lugar de peregrinación para literarios de aquella época. Durante la II Guerra Mundial, Francia se vio ocupada por las potencias del eje y en 1941 se echó el cierre a la mítica librería supuestamente porque Sylvia Beach se negó a vender un libro a un oficial alemán.

Librería Shakespeare and Company de París

Después de la guerra, George Whitman decidió continuar con el legado de Shakespear and Company y abrió en 1951 la librería que hoy podemos ver cerca de Notre Dame, consiguiendo de esta manera que volviera a ser el lugar típico de reuniones literarias y punto de encuentro para amigos donde poder sentarse a leer cualquiera de las obras que descansan en sus estanterías.  En aquella ocasión le puso de nombre “Le Mistral”, igual que el de su primer amor, pero a  mediados de los años 60 rebautizó el local con el nombre actual para rendir homenaje, entre otros, a Silvia Beach.

Librería Shakespeare and Company de París

Mi hermana en el rincón de escritura.

En su interior es habitual encontrarse a personas tomando un té en una sala acogedora con sofá, mesita y sillas o tumbadas en alguna de las camas que hay entre sus viejas estanterías. También hay un piano a disposición del que quiera tocarlo y ambientar más todavía este acogedor lugar entre cientos de libros.

Para los viajeros que quieran dejar su huella en la emblemática librería Shakespeare and Company de París también se ha habilitado un pequeño rincón donde cientos de fotos y dedicatorias se apelotonan sin orden, y es que este es el mayor sentido que quiso expresar George Whitman. Abrir su casa a toda persona y ofrecer un lugar para sentarse, relajarse y compartir aventuras leyendo uno de los libros o simplemente charlando.

¿Os apetece daros un paseo por el interior Shakespeare and Company?

Victor del Pozo