Subir al púlpito y rumbo a Oslo

Si… allí estábamos por segunda vez consecutiva, en la zona de baño que te encuentras al subir al Púlpito. El día había amanecido algo más despejado y nosotros probamos suerte de nuevo. No podíamos irnos de allí sin intentarlo una vez más. Pero en un principio el día había comenzado de otra manera…

Subir al Púlpito.

…Amaneció y abrí los ojos con resentimiento. Me asomé a la ventana de la cabaña y miré al cielo. Parecía que estaba más despejado que el día anterior pero en lo alto de las montañas había muchas nubes. Desayunamos tranquilamente y recogimos todo para poner rumbo a Oslo. Metimos las maletas en el coche y salimos del camping. Por mi boca no paraba de salir la frase, “yo creo que hoy deberíamos intentar subir…”. Pero las nubes en el cielo no presagiaban un buen final. Para ir hacia Oslo, tuvimos que pasar nuevamente por el desvío hacia Preilestolhytta y no me pude aguantar.

Subir al Púlpito.

Paré y miré al cielo… “creo que hoy se podría ver algo”. A David y Patricia no les hacía mucho subir de nuevo, pero Eva estaba dispuesta a acompañarme. Ella tampoco quería perderse las vistas desde el Púlpito. Sé que si nos íbamos a Oslo iba a estar mucho tiempo pensando en que teníamos que haber subido por segunda vez y probar suerte. David y Patricia nos animaron aún más y nos dijeron que ellos se quedarían visitando algún pueblo en esa mañana. Tras esas palabras, puse el intermitente y giré el volante dispuesto de nuevo a subir al Púlpito.

Subir al Púlpito.

Subir al Púlpito, por segunda vez

Quedamos con David y Patricia en unas 4 horas en el mismo lugar que nos dejaron, que en esta ocasión no sería el aparcamiento del día anterior, sino una entrada que hay antes a un sendero el cual te deja en un par de minutos en lo alto de la primera cuesta y así nos quitábamos un buen trecho andando. Desde aquí ya el día se veía distinto. Había muchas nubes pero todas altas e incluso se veían claros azules. Hoy no llovía nada y las rocas no estaban tan resbaladizas. Como el camino ya lo habíamos andado del día anterior, casi no nos paramos en todo el trayecto y en poco más de hora y cuarto estábamos arriba de la montaña.

Subir al Púlpito.

¡Sí! No quedaba nada para subir al Púlpito y el día estaba totalmente claro. Cuando nos arrimamos al borde de la montaña nos quedamos sin habla. Realmente no había nada que decir y simplemente nos quedamos perplejos con el paisaje que teníamos ante nuestros ojos. Si el día anterior con toda la niebla predecíamos la altura, hoy la sentían nuestros ojos, la cabeza y directamente nuestras piernas con ese típico cosquilleo que te sube por todo el cuerpo. Anduvimos junto al borde para llegar hasta el púlpito y pasamos por alguna roca cercana a la caída. Lo mejor era no mirar al vacío… pero eso es inevitable.

Una vez encima del Púlpito he de reconocer que tuve que quedarme un rato sin asomarme para que la vista, y sobre todo mi mente, se acostumbrara a la altura. Un mal paso o un simple mareo podría suponer una caída de 600 metros al vacío y allí arriba las distancias apreciadas por los ojos podían confundirse.

Subir al Púlpito.

Mientras esperábamos pudimos ver las barbaridades que hacía la gente como ir andando hasta el mismísimo borde y sentarse tan tranquilo como el que se sienta en un bordillo de una acera. Al rato ya estábamos en nuestra salsa y empezamos a hacernos fotos a diestro y siniestro. Por aquí, por allá y desde cualquier lado posible para intentar plasmar la altura y la belleza que había en aquel lugar. Lo mejor es que os deje una serie de instantáneas… porque realmente sobran las palabras.

Subir al Púlpito.

Subir al Púlpito.

Subir al Púlpito.

Subir al Púlpito.

Subir al Púlpito.

Subir al Púlpito.

Subir al Púlpito. Subir al Púlpito.

Ruta en coche por Noruega hasta Oslo

Después de casi una hora subidos en el Púlpito, bajamos hasta el punto de encuentro con David y Patricia y ahora sí pondríamos rumbo a Oslo. Como el camino era largo y ya era medio día, habíamos calculado una ruta para poder dormir en algún lugar a mitad de camino y aprovechar para ver algo. Un buen lugar de paso era la iglesia Stavkirke de Heddal, cercana a la localidad de Notodden. Para llegar hasta allí discurrimos por carreteras increíbles envueltas en paisajes frondosos y desérticos salpicados por cientos de lagos en el que nos sorprendió nuevamente una tormenta en lo alto de la región del Telemark. Sin lugar a duda, de lo que conozco, Noruega es mi país favorito para conducir en coche y perderte. Por este camino pudimos disfrutar de otra de las iglesias Stavkirke mejor conservadas, como la de Eidsborg, que es uno de los dos mil templos que hay repartidos por el mundo dedicados a San Nicolás de Bari, un obispo que vivió en el siglo IV defensor de la ortodoxia. Esta iglesia es originaria de mediados del siglo XIII, aunque ha tenido que ser restaurada en varias ocasiones y, aunque es más pequeña que las anteriores vistas, presentaba una silueta muy bonita, con un corredor alrededor de ella y un cementerio al lado. Se encontraba cerrada, pero como no suponía desviarnos del camino, mereció la pena parar.

Iglesia Stavkirke de Eidsborg

Proseguimos y poco a poco se nos hizo de noche. Los camping y cabañas empezaron a brillar por su ausencia, pero justo antes de entrar en la localidad de Notodden dimos con el camping Notoddenal otro lado de un pequeño aeropuerto. Atravesamos la solitaria pista y fuimos hasta recepción. La cabaña en la que nos quedamos fue mucho más cutre de lo habitual, sin ninguna habitación y sin baño, pero para una noche íbamos más que sobrados. De nuevo una sopita que sentó genial para caldear el cuerpo y unas partidas de cartas amenizaron esa noche hasta que nos acostamos.

La iglesia Stravkirke de Heddal

Al día siguiente nos levantamos pronto para seguir con nuestro destino final que sería Oslo, pero antes nos pasaríamos a ver la iglesia Stravkirke de Heddal, apenas dos kilómetros atrás en la carretera, aunque sabíamos que se encontraría cerrada. Iglesia Stravkirke de Heddal

Esta iglesia resulta ser la Stravkirke más grande de Noruega y solo verla cuando te acercas te das cuenta de ello, con 5 niveles de techumbre que empiezan desde el propio corredor que rodea el templo hasta las tres torres que la coronan. Según algunos escritos, se puede confirmar que este templo está dedicado a la Virgen María, pero no se ha llegado a saber con exactitud la fecha exacta de construcción, que estaría rondando los siglos XII y XIII, aunque se cree que en el mismo emplazamiento se hallaba antes otra iglesia. Junto al campanario moderno situado en el exterior de la iglesia, Eva posó junto a la estatua de Olea Croger, hija de un antiguo sacerdote de Heddal que aparece en multitud de canciones populares de la zona.

Iglesia Stravkirke de Heddal

Iglesia Stravkirke de Heddal

Teníamos un día muy bonito y esta iglesia, junto a su cementerio, es un lugar muy fotogénico.

Iglesia Stravkirke de Heddal

Iglesia Stravkirke de Heddal

Iglesia Stravkirke de Heddal

Eran las 10 de la mañana y quedaban apenas 100 km para llegar a Oslo, por lo que nos daría tiempo a ver algo de la capital noruega, que en un principio habíamos descartado su visita y que ahora sería el mejor plan posible para poner la guinda a este viaje por Noruega.

Victor del Pozo

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28 Responses to Subir al púlpito y rumbo a Oslo

  1. javier says:

    Que tal Victor?Espero que ya estes totalmente recuperado.
    Como siempre,muy buen relato y sobre todo que pedazo de fotos,tiene que ser impresionate sentarte al borde del abismo.Espero poder ir algun dia.Creo que ya te conte que volvimos de Marruecos el 14,estuvo genial y te lo recomiendo 100%.
    Bueno seguire por aqui como siempre.
    Ya tienes algo pensado para el 2011??
    Saludos Javier y Deborah

  2. Helena says:

    ¡Mira que bien! Al final os quitasteis la espinita de ver el púlpito sin niebla… ¡Qué chulo! La verdad es que cuando dudas si hacer una cosa o no, te tienes que lanzar que sino luego estás todo el día dándole vueltas.
    Muy bonita también la iglesia de Heddal. A ver qué nos cuentas de Oslo.
    Me alegro de que el pie vaya algo mejor.
    Saludos

  3. Hola Víctor!

    Impresionante lo del púlpito… de lo que más me arrepiento de mi viaje por tierras nórdicas es de no haber ido hasta allí. No recuerdo si fue por mala planificación o por algún motivo concreto, pero desde luego es una espinita que espero no tardar en quitarme. Vuestro viaje por Noruega sigue acercándonos a tod@s a uno de los mejores lugares de Europa.

    Un abrazo!

  4. bleid says:

    Hola Victor
    gracias por pasarte por mi pagina, y por tus amables comentarios que por cierto he anotado para mi proxima visita a Madrid
    He de decirte que tienes una pagina impresionante y que tus viajes son increibles.
    Me gusta esta entrada de Noruega y me encantan las fotos de las cabañas de madera y es que el frio en ese ambiente debe ser bienvenido no??
    un abrazo
    pd: te añado a mi lista de blogs favoritos

  5. Alar says:

    Victorrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr!!!!
    Tengo la sensación de que hemos hecho el mismo viaje por Noruega, jajaja… Madre mía que animados subir dos veces!!!Porque aunque empezaraís más cerca, la subida es la subida!!!!
    Un besazo guapo!!!!

  6. Susana says:

    ¡Hola Víctor! ¡Bienvenido al mundillo de los blogs, jeje!

    Tu página está genial, super completa. Y este último post me ha gustado mucho. ¡Tengo muchísimas ganas de conocer El Púlpito, así que tu relato, fotos y videos me han acercado un poquito a él y me han dado más ganas de ir!

    ¡Un besote y gracias por pasar a ver mi blog!

  7. victor says:

    Hola tocayo !!

    Te puedes creer que me da vértigo ver a Eva asomada al púlpito, tiene que dar un poco de cosa, no ?
    Ah, vaya chula la iglesia de Heddal, nunca había visto una igual.
    Victor, recupérate bien del pie, que en el 2011 te esperan muchos viajes…
    Un abrazo.

  8. Ya me olía yo que no te ibas de allí si ver Preikestolen en todo su esplendor jaja

    Me alegro muchísimo que no te vinieras de vuelta con esa espinita clavada 😀

    Saludos.

  9. Iker says:

    Esta vez si!!

    Saludos! iker

  10. Isabel says:

    Cada vez que os veo en el borde del precipicio se me ponen los pelos como escarpías!!!! Pero que paisajes tan bonitos! 😀

  11. fran soler says:

    El preikestolen me ha impresionado. He visto y leido mucho sobre él y por lo que veo mereció la pena visitarlo no Víctor? Las fotos y vídeos son simplemente espectaculares.
    Espero que estés más recuperado del pie. Un saludo compañero.

  12. Blai says:

    Victor, que decirte… Me alegro mucho que a la seguna pudiérais disfrutar del Preikestolen! Hicistéis bien en volver a intentarlo, sino, como dices, hubieras estado todo el día (y quizás más tiempo) pensando en que tendrías que haberlo intentado…

    Qué pasada de iglésia! Vimos alguna starvikke en el Kolk’s Museum de Oslo pero nada que ver con esta… Me ha gustado muchísmo, de verdad.

    A ver que nos cuentas de Oslo, que ahora ya voy a estar pendiente, ya que me he puestop al día!

    Un abrazo bien grande y hasta pronto!

  13. Adrià says:

    Hola gentee !! 🙂

    Que bueno que se ve este viajecito! Estoy pensando en ir la semana que viene… no se si sabes como estaba de nieve i tal? I si las combinaciones para ir hacia allí funcionan…

    Avere si me puedes ayudar un poquito!!! Gracias compadree 😉

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