Subir al Preikestolen; región de Stavanger

Para llegar hasta la región de Stavanger lo haríamos a través de una de las rutas en coche más bonitas de Noruega. Se trata de la carretera número 13 y en ella nos deleitaríamos con unos paisajes que nos quitarían el hipo, pero no por los profundos fiordos o paisaje verdes, que los había, sino porque nos acompañó un paisaje salpicado de nubes bajas que iban surcando los fiordos a la par que nosotros.

Carretera 13, Noruega

Carretera 13, Noruega

Pero antes de todo esto nos sorprendió una tormenta justo cuando paramos a comer y no tuvimos otro lugar para refugiarnos que una parada de autobús típica de madera.

Carretera 13, Noruega

Tras apaciguarse un poco la lluvia continuamos por las faldas de las montañas que literalmente se desbordaban de agua. Cascadas por un lado y por otro, unas más grandes y otras simples hilos que caían desde lo alto. A la salida de un oscuro túnel nuestros ojos no daban crédito a la belleza de una cascada que caía al borde de la carretera. Paramos y fuimos a mojarnos justo enfrente de ella. Estando allí abajo daba la sensación que te tragaba el agua.

 Carretera 13, Noruega

Carretera 13, Noruega

Tras kilómetros de increíble carretera y dos ferrys, nos aproximábamos a la zona del púlpito (preikestolen), pero ya era casi de noche y decidimos ir buscando algún camping para pasar esa noche. Llegamos hasta el camping Wathne, donde no vimos a nadie en la recepción y una familia que tenía que estar instalada allí salió a saludarnos. Les preguntamos por los dueños del camping y rápidamente les llamaron por teléfono. Muy sordos tenían que estar, porque estaban dentro de la recepción y no oyeron que les habíamos llamado. Nos dieron una cabaña muy parecida a la que habíamos estado estos días, aunque por el tapizado de los sofás y los cuadros religiosos, parecía que en aquel lugar habían estado viviendo alguna de nuestras entrañables abuelas… solo faltaba una jaula con su canario y un lindo gatito.

Cabaña en Preikestolen

Esa noche ya no salimos y nos quedamos relajados en la cabaña, preparándonos la cena,  jugando a las cartas y nos acostamos para afrontar a la mañana siguiente la subida al púlpito. Esa noche no se veían estrellas y se presagiaba más lluvia en el cielo… veríamos cómo se levantaba el día a la mañana siguiente.

Subir al Preikestolen

Subir al Preikestolen.

Pues efectivamente, la mañana se levantó nublada, y aunque por la noche estuvo lloviendo, en ese momento no caía ni una gota. Con el coche llegamos hasta el camping que en un principio teníamos pensado instalarnos, muy cerca de donde comienza la ruta al púlpito, pero menos mal que no fuimos hasta allí el día anterior porque en ese camping no tenían cabañas. Pocos kilómetros después llegamos a Preikestolhytta, la zona desde donde se empieza a subir. Junto al hotel, hay dos aparcamientos pero se paga solo en uno, que aun no entiendo el porqué, así que nosotros fuimos al que está a mano izquierda que era gratuito y además estaba vacío. El día no acompañaba para subir al Preikestolen, pero era una cosa que había que hacer sí o sí. Justo en la entrada hay un cartel informativo con la ruta a seguir, indicándo las etapas y a la altura que se encuentran.

Subir al Preikestolen.

Subir al Preikestolen.

Desde aquí se empieza a subir poco a poco por el monte (todo se encuentra muy bien señalizado con carteles o guías rojas), donde la primera cuesta ya te deja las piernas cansadas y pronto se llega a una planicie donde se divisaba ya un paisaje espectacular, pero las nubes nos presagiaban lo peor y la lluvia hizo acto de presencia. A partir de aquí sería un constante la caída de agua, ya sea por las rocas o desde el cielo y en poco tiempo estábamos completamente calados.

Subir al Preikestolen.

Subir al Preikestolen.

Tras un paseo agradable sobre una pasarela de madera, el camino empezó a complicarse y las rocas a salvar se convertían en peligrosas trampas escurridizas que en algunas ocasiones parecía que tenías que escalar.

Subir al Preikestolen.

Subir al Preikestolen.

Subir al Preikestolen.

Subir al Preikestolen.

Pasado este tramo donde conseguimos casi la máxima altura, llegamos a un paseo más relajado y agradable para la vista. Una zona de baño tapada totalmente por la niebla y que dejaba entrever un paisaje que se presumía espectacular. Justo aquí ya temíamos por completo que fuera a verse algo desde el púlpito y una persona que bajaba así nos lo hizo saber. Como no entendíamos lo que nos decía, acabó poniéndose las manos en los ojos y nos dio a entender que no se veía nada. Un bajón de moral nos corrió por el cuerpo, pero ya estando tan cerca, había que subir al púlpito a comprobarlo por nosotros mismos.

Subir al Preikestolen.

En este punto hay dos caminos a seguir. Uno fácil (izquierda) y otro más difícil (derecha). Nosotros optamos por el fácil… que no estaba el día como para tontear por las rocas. Casi al final del recorrido, las pasarelas en la montaña nos ponían al borde del vertiginoso paisaje y soñamos con que pudiera verse algo del fiordo Lysefjord.

Subir al Preikestolen.

Pero en la última cuesta afrontada, llegando al mismo borde de las montañas… “nuestro gozo en un pozo”. No se podía casi ni apreciar el púlpito y ni que decir tiene del fiordo.

Los últimos metros teníamos que pasar a escasos dos metros del precipicio y lo único que veíamos era un fondo totalmente blanco. Ya sobre la famosa roca, el silencio de la gente que nos encontrábamos allí hablaba por sí solo. Decepción y resignación en uno.

Subir al Preikestolen.

Increíblemente no había prácticamente viento y me dio la sensación de estar en un plato de televisión, con un fondo blanco por el que digitalmente pondrían a posteriori un paisaje espectacular con una caída de 600 metros. Todo eso nos lo teníamos que imaginar, al igual que se imaginaban los presentadores del tiempo que tenían un mapa de la península Ibérica detrás.

Subir al Preikestolen.

Subir al Preikestolen.

Aún sin ver absolutamente nada, la sensación de vacío es sobrecogedora pero arrimarte al borde era prácticamente inútil, ya que no se podría ver nada bajo nosotros, pero aun así, quisimos tumbarnos y permanecer un rato allí arriba e intuir la altura.

Subir al Preikestolen.

Subir al Preikestolen.

Esperando a que se fuera un poco la niebla, permanecimos allí arriba casi una hora, pero al final desistimos y deshicimos los pasos hechos para bajar de nuevo al aparcamiento. La bajada se terciaba más difícil por esas rocas encharcadas y la atención tenía que ser máxima para no acabar en el suelo. Sinceramente pienso que es una ruta que se puede hacer fácilmente, pero con mucho cuidado y viendo donde se ponen los pies.

Ya en el aparcamiento nos preparamos unos sándwiches y nos fuimos de nuevo a la cabaña. Esa tarde a David y Patricia no les apetecía hacer nada y se quedaron en el camping, pero Eva y yo salimos con el coche con la primera intención de ir a Stavanger. Tras ver el poco tiempo que teníamos y el coste del ferry, decidimos quedarnos por la zona y explorar alguna carretera perdida de la mano de Dios. Con esa intención dimos con una carretera que bordeaba el mismo fiordo que no pudimos ver en lo alto del púlpito. Era una estrecha carretera que se adentraba hacia el interior del fiordo y luego ascendía por unos paisajes alucinantes donde los únicos compañeros de carretera fueron algunas ovejas.

Subir al Preikestolen.

Zona de Stavanger

Vimos varias plantaciones de coníferas que estas navidades adornarán los hogares de cientos de noruegos y paramos varias veces el coche para disfrutar del tranquilo paisaje. Avanzamos tanto que la carretera se nos acabó en un terreno vallado donde una furgoneta hippie se había instalado en un lugar privilegiado.

Volvimos por la misma carretera para regresar a la cabaña y en la recepción nos pusimos con internet a localizar alguna ruta interesante para realizar el día siguiente. Esa noche volvimos a hacernos una sopa calentita y unos macarrones a la carbonara que estaban buenísimos. Repasando las fotos de ese día no podía creerme la mala suerte que tuvimos en no poder ver las vistas desde el Púlpito… ¡¡¡con la cantidad de buenos días que hemos tenido!!!

Victor del Pozo

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16 Responses to Subir al Preikestolen; región de Stavanger

  1. Helena says:

    La verdad es que Noruega debe ser naturaleza en estado puro… ¡Qué paisajes más bonitos! ¡Menudas fotos teneis! Aunque es una pena después de subir al Preikestolen quedarte sin ver nada por la niebla… Me recuerda a mi hermana cuando subió al Huayna Picchu en Perú que le pasó lo mismo…
    Saludos

  2. Toni says:

    Vaya lástima lo del Preikestolen! Si es que la maldita niebla a veces da por …. a mi ya me ha fastidiado más de una vez en algún que otro viaje.

    Lo volvisteis a intentar?

    Un saludo!

  3. Victor says:

    Buenas amigos! Lo de la niebla es una verdadera putada… La verdad que fue mala suerte, aunque viendo el lado positivo… con niebla también es increíble estar allí arriba… Hay un ambiente de soledad inhumano… aunque haya gente contigo. Al día siguiente saldríamos hacia Oslo y yo intentaba convencerlos para subir otra vez…

    Un saludo!

  4. Ku says:

    Tendríais mala suerte, pero ya te digo yo si es “sobrecogedor”… me he encogido yo, que lo he visto en la pantalla!!

  5. Alar says:

    Victorrrrrr!!!!jo me he hecho cuenta en Twitter y te estoy siguiendo pero no me salen tus twets…. 🙁 Puedes mirar si me ves como seguidora?????Un besito!!
    PD. Tengo ganas de que continues…aunque yo ya sé lo que viene ahora, jajajajaja…

  6. Victor says:

    Si es sobrecogedor si… y mucho… pensar solo en la caída que hay desde allí ya te pone los cojoncillos donde no tienen que ir jejeje..

    Alar, no te veo en twitter… Que nombre te has puesto?

  7. Isabel says:

    Que chulada de paisajes! Eso si yo no me asomo al pulpito ni jarta de vino, que miedoooorl!

    Saludines,

  8. Iker says:

    Jode Víctor!! Ya se porke me dijiste que si flipe con el otro mirador esperara a ver el púlpito. Y eso que ni se ve nada pero que guapo.

    La verdad es que mirar al vacío desde ahí arriba tiene que ser algo irrepetible.

    Oye y a mi la cabañita me ha parecido que tenía buena pinta no?? Y no es que sea una abuelita pero parecía acogedora.
    Por cierto, la cascada que grabasteis también es increíble, no sabes lo largos que tengo los dientes.

    Saludos!

  9. Menuda ruta, esa iría de cabeza a mi sección de senderismo “extremo” jaja

    Subir a Preikestolen está entre mis retos del viajero y lo tengo que cumplir, es realmente impactante, aunque con la niebla no se vea con toda la claridad esperada, también es impactante, te sumerge en una atmósfera especial.

    Saludos 😉

  10. Miguel NA says:

    Genial este post e impresionante este fiordo noruego.

    Un abrazo¡

    A Salto De Mata
    Viajeros Sin L匇ite

  11. Alar says:

    Uola Victor!!!!
    En Twitter aparezco como vivirenmiami, jejejeje, viva la originalidad 😉
    Un besitos y pasa buen finde!!!!

  12. Sele says:

    Hola champion!

    Entraba para decirte que Rebeca y yo lo pasamos genial en vuestra casa el pasado domingo. Sois unos cracks y a ver si se materializan algunas de las cosas que tenemos en mente.

    Gracias por descubirme a Remi Galliard jejejejje (suena música de Rocky en estos momentos)

    Un abrazo a tí y un beso fuerte a Eva!!

    Sele

    PD: ¿Sabes que en el Rincón de Sele se inicia la semana de los dragones????

  13. Blai says:

    Que mala pata Victor….

    A nosotros nos ocurrió algo parecido… Cogimos el ferry y el bus desde Stavanger hasta Tau y luego a Preikestolythya pero una vez allí no se podía ver a más de 2 metros de distancia por la niebla, así que nos tuvimos que volver inútlimente a Stavanger con una resignación total… Claro, nos digeron que eera demasiado peligroso probar de subir…

    Pero al día siguiente, volvimos y lo logramos!

    A por el siguiente!

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