Un día en Riga visitando su casco histórico

Llegamos a Riga por la tarde casi con el día ventilado, pero aún nos quedaban un par de horas de luz por delante y varias cervezas por tomar. Íbamos a estar allí tan sólo un día. Esa tarde y la mañana siguiente. Poco para una ciudad como Riga, la verdad, pero lo justo para hacernos una idea de su bonito casco histórico y poco más.

Que ver en Riga en un día

Nos alojamos justo en medio del mercado central, en el albergue Backpackers Planet (ahora llamado Hotel Westa) en una habitación para los seis, y desde la ventana teníamos a todas horas unas vistas entretenidas de los quehaceres de la gente. Cada vez que queríamos salir a la calle tocaba atravesar dicho mercado, y a mí me encantaba. Los puestos callejeros tenían de todo, desde frutas o comidas varias, hasta flores y objetos de souvenirs. Pero el mercado más propiamente dicho se encontraba metido en las enormes naves que ocupaban casi toda la explanada y que antiguamente eran los hangares de los famosos dirigibles Zeppelin. Sorprendente y curioso cuanto menos.

Mercado central de Riga

Esta zona de la ciudad se encuentra a las afueras del casco histórico y muy cerca de lo que fue el gueto judío a mediados del siglo pasado. En esta zona pudimos ver antiguas casas de madera y justo a nuestra espalda, junto al mercado central, teníamos la inconfundible silueta de lo que los rigueses llaman el pastel, el típico edificio estalinista (como los que vimos en Moscú) que nos recordaba que estas tierras formaron parte de la antigua Unión Soviética hasta su independencia poco antes de la caída de la URSS.

El Pastel de Riga

El casco histórico lo teníamos a tan sólo un paso del hotel. Sólo teníamos que atravesar una gran avenida para adentrarnos en un laberíntico entramado medieval repleto de comercios, antiguos almacenes y una arquitectura exquisita influenciada por la importancia de Riga en la Hansa y posterior auge de la Belle Époque en Europa. Un mejunje de estilos supervivientes de los diferentes conflictos que la ciudad atesora.

Pero pese a todos los conflictos —resumidos ahora tan sólo dentro de los museos— y su reciente pasado soviético, la ciudad respira aires de progreso, abierta al turista y repleta de gente que llena las principales plazas y terrazas de los restaurantes, pero siempre con ese halo medieval en un centro peatonal enlosado de piedras.

Por allí anduvimos nosotros, sin una guía impresa pero sí con un pequeño mapa que conseguimos en el hostal. Tampoco nos preocupaba perdernos. Es más. Lo mejor que pudimos hacer en Riga fue perdernos por sus calles, encontrarnos de sopetón con los encantos de la ciudad y disfrutar de cada paso en el suelo sin perder de vista la infinidad de detalles de sus fachadas, como los famosos gatos negros sobre la cúspide de un bello edificio de primeros del siglo XX que se han convertido en una de las imágenes más reconocibles de la ciudad.

El gato de Riga

Este edificio se encuentra en la plaza Livu, la más animada de todo el casco antiguo donde se hayan también las antiguas casas de los comerciantes y artesanos del siglo XIX. Pero además de los gatos, la plaza rebosa de bares, restaurantes y sobre todo gente. Gente por todas partes. Se trata de la plaza más céntrica y desde ella se puede acceder fácilmente al resto de lugares turísticos.

Plaza Livu, Riga

Muy cerca de allí se encuentra la iglesia de San Pedro. La reconoceréis por su construcción en ladrillo rojo, su imponente campanario y su curioso reloj de una sola aguja que simplemente marca las horas. Nosotros no entramos a ella, pero se puede incluso subir hasta un mirador que hay situado a 70 metros y obtener una buena panorámica de toda la ciudad.

Iglesia de San Pedro, Riga

Otra de las imágenes más identificativas de Riga es el edificio del antiguo gremio de comerciantes solteros, el conocido como Cabezas Negras situado en la plaza del Ayuntamiento. Era el lugar donde se reunían los más prestigiosos comerciantes de la liga Hanseática y en aquella época era considerado como el local más lujoso de la ciudad.

Plaza del Ayuntamiento, Riga

El grupo entero en la plaza del ayuntamiento, con el edificio de las Cabezas Negras y la anterior iglesia de San Pedro al fondo.

Su fachada es verdaderamente bonita, quizás de las mejores de la ciudad, también porqué en 1999 finalizó su reconstrucción tras los daños sufridos durante la Segunda Guerra Mundial y el posterior abandono, y ahora vuelve a brillar como antaño. La cantidad de detalles de su fachada no tienen desperdicios, apareciendo en ella Dioses como Neptuno o Mercurio, escudos de ciudades y gremios y hasta el legendario San Jorge luchando contra el dragón representado tanto en una estatua como en la veleta situada en lo alto del edificio.

Plaza del Ayuntamiento, Riga

Monumento a los fusileros letones

Junto a la plaza del Ayuntamiento se encuentra el museo de la ocupación que separa también la plaza de los fusileros. En ella podemos ver este imponente monumento construido a finales de los años 60 representando a tres fusileros letones luchadores durante la Primera Guerra Mundial, la Guerra de la Independencia de Letonia y la posterior Guerra Civil de Rusia.

También muy cerca de aquí, yendo en dirección hacia el castillo de Riga, nos encontramos con la plaza Doma donde se sitúa la catedral luterana, un solemne edificio de principios del siglo XIII sede del arzobispado de Riga, aunque espero que tengáis mejor suerte que nosotros y podáis disfrutar de ella ya que nosotros la vimos totalmente enfundada en andamios y sin poder entrar a su interior.

Catedral del Domo, Riga

La verdad que por todo el centro histórico merece mucho la pena deambular. La cantidad de rincones con encanto y de edificios clásicos se suceden por cada esquina, y cuando la noche se echa encima, las terrazas de los restaurantes dejan paso a los bares de copas y lugares donde escuchar música en directo mientras cenas o tomas una cerveza en un jarrón de barro.

Puerta Sueca, Riga

La puerta Sueca. Uno de los accesos de la antigua ciudad medieval.

Tres Hermanos, Riga

Dos de los Tres Hermanos (la azul de la izquierda no me entró en la foto…).

Torre de la Pólvora

Torre de la Pólvora

Riga de noche

Las calles de Riga cobran otra dimensión de noche transportándonos al medievo.

Si nos fijamos en un mapa de Riga, el casco histórico se encuentra encasillado entre agua. Por un lado, dividiendo la ciudad en dos, se encuentra el río Daugava casi agonizando ya en el mar Báltico, y por el otro, el pequeño canal Pilsetas que se encuentra rodeado de un frondoso jardín donde los rigueses pasean plácidamente o incluso navegan por sus aguas.

Canal Pilsetas, Riga

Este parque hace de frontera entre la ciudad vieja y la nueva, entre la del arte medieval y la del llamado Jugendstil, el famoso Art Nouveau que engalanó —y aún lo hace— muchas de las fachadas de principios del siglo XX. Como nosotros estuvimos muy poco tiempo en la ciudad no pudimos pasar mucho más allá de este parque, pero aun así, cerca de aquí hay dos lugares muy interesantes de visitar. Por una parte, casi omnipresente en la principal calle de Riga, se encuentra el monumento a la libertad. Un monolito de más de 40 metros de altura construido en 1935 dedicado a la memoria de la independencia de Letonia tras la Primera Guerra Mundial, paradójicamente levantado pocos años antes de que el país volviera a ser ocupado primeramente por los nazis y posteriormente por la Unión Soviética.

Monumento a la Libertad, Riga

Dado el significado patrio del monumento sorprende que aguantara en pie tanto tiempo bajo dominio soviético, pero los rusos en vez de tirarlo y echarse al pueblo encima, intentaron cambiar su significado con polémicas campañas publicitarias como por ejemplo dando a entender que las tres estrellas que alza la estatua en sus manos representaban a los tres países bálticos recién “liberados” por ellos (Estonia, Letonia y Lituania) cuando en realidad el significado original de las tres estrellas nos dice que representan a las tres regiones desarrolladas históricamente en Letonia (Vidzeme, Kurzeme y Latgale).

Monumento a la Libertad, Riga

El monumento es el centro neurálgico de las manifestaciones y desfiles en la ciudad de Riga custodiado siempre por militares a sus pies.

En la época soviética estuvo prohibido depositar flores bajo este monumento y por aquella época corría un chiste el cual decía que el monumento era una agencia de viajes secreta de la URSS, que a poco que te descuidaras enalteciendo aquel símbolo te regalaban un billete —sin retorno— a Siberia.

El otro lugar interesante de visitar en esta zona se encuentra a escasos doscientos metros de este parque. Se trata de la catedral ortodoxa de la Natividad de Cristo la cual corrió peor suerte durante la época soviética.

Catedral Ortodoxa de Riga

Fue inaugurada como catedral ortodoxa en 1884 cuando Letonia pertenecía al imperio ruso, y tras la Primera Guerra Mundial, los alemanes la convirtieron en luterana. Posteriormente, durante el periodo soviético y debido al ateísmo que tuvo casi como doctrina oficial el Partido Comunista, la catedral dejó de oficiar y se abandonó su principal uso como centro religioso convirtiéndose el edificio en un planetario y un lugar para el conocimiento cultural sin dar pie a ninguna creencia no científica como la fe religiosa.

Catedral Ortodoxa de Riga

Tras la caída de la URSS el edificio volvió a funcionar como catedral ortodoxa y se comenzó a restaurar con donaciones públicas hasta nuestros días, luciendo hoy más que nunca su bonita arquitectura neobizantina, preludio de un interior recargado de simbolismos al igual que hemos podido ver en todas las iglesias ortodoxas rusas.

Catedral Ortodoxa de Riga

Catedral Ortodoxa de Riga

Con esta visita y unas cuantas cervezas más pusimos fin a nuestra corta estancia en Riga. Cierto es que lo más bonito de la ciudad lo pudimos ver en tan sólo un día —aunque sin explayarnos— pero ni mucho menos es todo cuanto ver en la mayor capital de los estados bálticos. Pero el viaje debía proseguir y teníamos pendiente otra parada más en el país letón muy cerquita ya de la frontera con Lituania. El majestuoso palacio de verano de los duques de Curlandia.

Páginas útiles sobre Riga




Víctor del Pozo

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  1. Gracias Victor! Riga no fue lo más bonito del viaje pero también estuvo bien! Están muy bien estas publicaciones, sobre todo cuando tienes memoria de pez como yo… 😉

    • Lo más bonito no… pero si que estuvo muy bien. Lo que pasa es que no nos agarramos una como en Tallín jejejeje

      Un abrazo!

  2. Riga es una de mis ciudades favoritas de Europa!! No estuve mas que dos dias en ella, pero guardo un grato recuerdo pese a la tromba de agua que nos cayó y que empañó mi cámara haciéndonos perder gran parte de las fotos!!! Fui en Abril, y me encantó. En verano, debe de ser mejor aún, con buen tiempo y menos frío . Por cierto, que las noches de juerga son muy divertidas allí!! Volvería sin dudar!!

    Saludos

    • En verano está genial! aúnque hacía algo de fresquito se estaba muy bien… y las letonas, guapísimas jejejeje… Yo me quedé con ganas de juerga por la noche. Nosotros nos limitamos a tomar algunas cervezas en plan medieval pero poca cosa… Ya lo dimos todo en Tallín… ;P

  3. Riga estaba en los planes del viaje y a mi particularmente tambien me gustó y sentí que me quedaba algo pendiente por ver allí. La verdad que me has hecho recordar cosas que seguramente leeria en las guias pero ni por asomo recordaria ahora. La ultima iglesia fue un pasote… Gracias otra vez, montamos en el furgon otra vez y continuamos,, eeenga. bye

  4. Una ciudad muy bonita, la verdad que tengo ganas de conocer esa parte de Europa, de la que conozco poco. La verdad que viendo las fotos me parecen ya tan lejanos estos lugares históricos de Europa, después de tanto tiempo que llevo en Costa Rica.

    Un abrazo

    • Normal… pero seguro que el estado de relajación y la calidad de vida de Europa también te suena en la lejania desde allí jejeje… Sigue disfrutando de esta experiencia que siempre habrá tiempo para volver.

      Un abrazo!

  5. Pingback: Visita al Palacio de Rundale en Letonia | Mi patria son mis zapatos - Blog de Viajes

  6. Qué buen descubrimiento tu blog! Desde hoy mismo te sigo… Los Países Bálticos son para mí una asignatura pendiente, y al leer sobre Riga me han dado aún más ganas de conocer la ciudad. Tomo nota de todo lo que cuentas. Gracias por publicar. Un abrazo viajero!

    • Bienvenida Patricia!! Pues no te quedes sólo con Riga. El resto de país, así como sus vecinos, la verdad que me sorprendieron para bien. No descarto para nada volver y seguir viendo más cosas.

      Un abrazo!