La bomba atómica de Hiroshima: Lo que fue el infierno en la Tierra

Había llegado el momento de salir de Osaka y comenzar nuestro periplo por Japón. Esa mañana cogeríamos un tren para dirigirnos a Hiroshima y pasar un par de días entre esa ciudad y la cercana isla de Miyajima. En el hotel de Osaka pedimos permiso para dejar allí nuestra maleta esos dos días y accedieron gustosamente y reverenciándonos como acostumbraban a hacer a todos los huéspedes por la mañana. A las nueve menos un minuto (en punto) salió nuestro tren desde Shin-Osaka y en menos de hora y media ya estábamos en Hiroshima. 340 kilómetros casi en un abrir y cerrar de ojos.

Viaje a Hiroshima

Antes de llegar a Japón nos habían comentado que seguramente nos llovería alguno de los días. Que incluso en verano siempre llueve, y en primavera, mucho más. Pues nuestro día en Hiroshima fue el primero de los cinco que nos llovió en Japón y ello hizo que la visita a la ciudad no la pudiéramos disfrutar plenamente. De hecho fue el único motivo por el que acabamos los tres un tanto desquiciados porque la niña tuvo que aguantar en la silla cubierta con el plástico casi todo el tiempo y como es lógico eso acabó con su paciencia y poco a poco con la nuestra. De todas formas en Hiroshima tampoco había mucho que ver, o al menos nosotros no lo pretendíamos. Era simplemente una parada técnica en un lugar que a quedado desgraciadamente marcado para toda la historia.

Estación de Hiroshima

La estación de trenes de Hiroshima no se encuentra muy cerca del centro. Desde allí tendríamos casi tres kilómetros hasta el famoso parque de la Paz, pero como había dejado de llover momentáneamente, nos aventuramos a recorrerlos andando. Mala idea viendo como estaba el cielo.

Hiroshima

Y de hecho al poco tiempo comenzó a caer de nuevo una leve y constante lluvia. Allí mismo compramos un paraguas y decidimos continuar andando ya que vimos al otro lado de la calle por la que íbamos la galería comercial Hondōri que se encuentra techada y que además nos dejaba justo al lado de nuestro destino. El monumento de la paz de Hiroshima, o lo que es lo mismo, la Cúpula Genbaku.

Cúpula Genbaku

La bomba atómica de Hiroshima: La suerte está echada

Lo que nos caracteriza a los humanos frente a otros animales es nuestra capacidad de responder preguntas, de encontrar el por qué de las cosas y poder actuar sobre ello. Así comenzó la ciencia. Preguntándonos, generando hipótesis y experimentando hasta dar con la clave de lo que buscamos. Es lo que se llama método científico y con él hemos descubierto cosas como el origen de nuestra especie, el porqué de los arco iris y algunas leyes de la naturaleza entre millones de otras cosas más. Sin la ciencia nuestro concepto del mundo no sería el real, por lo que podemos afirmar que la ciencia es necesaria. Pero la ciencia conlleva una doble ética en ocasiones. El descubrimiento del átomo y sus componentes fue un avance importantísimo en la ciencia, pero al ir más allá y descubrir además como diseminar y modificar un átomo (de uranio o plutonio en concreto) conseguimos con ello acceder a la energía nuclear, la cual podría ocasionar accidentes catastróficos y además podía llegar a usarse para fines en un principio no deseados.

Chernóbil

Todos nos acordamos de esta central nuclear ¿no?… El accidente de Chernóbil ha sido el mayor accidente nuclear de la historia. Sucedió hace ya casi treinta años, pero no son nada en comparación a los 300.000 años que se estiman para que desaparezca por completo las consecuencias de aquel fatídico accidente. Imágen de Wikipedia

Durante la II Guerra Mundial, tras una carrera científica entre nazis y americanos por descubrir el devastador poder de la fisión de estos átomos, apareció la bomba atómica. Fue una guerra silenciosa elaborada en dos proyectos científicos semejantes. El Proyecto Uranio en Alemania y el Proyecto Manhattan en Estados Unidos. En un principio los americanos sólo querían construir la bomba para demostrar al mundo entero su poder armamentístico (y adelantarse a los nazis por lo que pudiera pasar), pero cuando Japón atacó el puerto americano de Pearl Harbor en 1941, Estados Unidos entró de lleno en la Segunda Guerra Mundial y la investigación sobre la creación de la bomba atómica tomó connotaciones mucho más peligrosas.

Pearl Harbor

En la foto la base naval americana de Pearl Harbor justo en el momento en el que los aviones de al Armada Imperial Japonesa comenzaron su ataque. Foto de Wikipedia

Finalmente la primera bomba atómica se construyó y esta fue probada el 16 de julio de 1945 en el desierto de Nuevo México en lo que se conoce como la prueba Trinity. Fue todo un éxito pero sólo fue el principio de los experimentos de este tipo de armas de destrucción masiva. Esta primera bomba era de plutonio. La que se lanzó sobre Hiroshima sería de uranio y era por lo tanto una bomba experimental. No se había probado nunca antes y Estado Unidos decidió hacerlo directamente contra Japón para demostrar ante su enemigo y el mundo entero su poder armamentístico (y justificar el dinero gastado en ello…).

Little Boy

Así era Little Boy, la bomba lanzada sobre la ciudad de Hiroshima. Imágen de Wikipedia

Con este ataque los americanos buscaban la rendición de Japón de tal manera que pusiera fin a la ya prolongada Segunda Guerra Mundial (aunque para ello tuvieron que lanzar otra bomba más en Nagasaki). Después del fin de esta guerra comenzó la nueva Guerra Fría (a ver quién “la tenía más grande”…) y la idílica era Atómica en la que se pensaba que la energía nuclear serviría comercialmente hasta para hacer funcionar vehículos.

Hiroshima convertida en el infierno

“Un avión americano ha lanzado una bomba con potencia superior a 20 mil toneladas de TNT sobre la ciudad de Hiroshima. Es una bomba atómica. Es la culminación del poder elemental del Universo”. Estas fueron las palabras con las que anunció el presidente de los Estado Unidos Harry Truman la devastación completa de Hiroshima. Literalmente la había sumido en un infierno y lo peor de todo es que fue sin previo aviso.

Bombardero Enola Gay

Bombardero B-29 Enola Gay

La madrugada del 6 de agosto de 1945 un bombardero B-29 bautizado como Enola Gay voló desde el pacífico en dirección a Japón portando en su interior una bomba de uranio. Su objetivo aún estaba por determinar. Todo dependería de las condiciones meteorológicas que existieran sobre los tres posibles blancos (Hiroshima, Kokura o Nagasaki) ya que una de las órdenes principales era que la bomba fuera lanzada por contacto visual y no por radar. Los aviones de reconocimiento llegaron hasta Hiroshima y dieron el visto bueno para poder lanzar la bomba. Aquella mañana brillaba el sol y estaba prácticamente despejado, por lo que la bomba podría ser lanzada sin problema. El bombardero sobrevoló la ciudad a una altura cercana a los diez mil metros sin que nadie se pudiera imaginar lo que iba a suceder a continuación. Cuando los tripulantes del B-29 visualizaron el puente de Aioi en el centro de la ciudad soltaron a Little Boy. Eran las ocho y cuarto de la mañana, nadie se lo esperaba, pero ya se había producido. Se había lanzado la primera bomba atómica utilizada directamente en un conflicto bélico y en tan sólo un minuto la ciudad de Hiroshima sería literalmente borrada del mapa.

Bomba nuclear sobre Hiroshima

Fue un ataque devastador. Tras 40 segundos de caída libre, cuando le quedaban 600 metros aproximadamente para tocar tierra, el proyectil de uranio integrado en la cola de la bomba impactó críticamente sobre el otro depósito de uranio situado en la cabeza. En ese momento la energía generada por los neutrones libres que iban separando los demás átomos de uranio convirtieron a Little Boy en un pequeño infierno. Una pequeña bola de fuego comenzó a propagarse más rápido que la velocidad del sonido abarcando varios kilómetros a la redonda. Literalmente era como si estuviera naciendo una nueva estrella sobre Hiroshima.

Bomba atómica de Hiroshima

Representación del lugar exacto donde la bomba hizo explosión sobre la ciudad de Hiroshima. Esta maqueta se puede ver en el museo conmemorativo de la Paz en la propia ciudad de Hiroshima

La gente lo que tuvo que ver en ese momento fue una luz blanca cegadora tiñéndose de rojo derritiendo cuanto había en el centro de la ciudad. Pero dudo que la gente que estuviera en ese punto lo viera. En un instante, miles de personas se desintegraron por el calor tan extremo que provocó la bomba. Niños en la calle, dentro de los colegios, la gente sentada en los tranvías o esperando en las paradas de autobús. En sus casas, desayunando, levantándose o trabajando. Todos en un radio de un kilómetro desaparecieron sin más. Daba igual donde estuvieran. La reacción nuclear de la bomba los convirtió en cenizas en menos de un segundo. Los edificios sufrieron su devastación pocos momentos después cuando la onda expansiva los fue alcanzando hasta cinco kilómetros a la redonda desde el foco del cataclismo.

Bomba atómica de Hiroshima

La gente que estaba dentro de esos cinco kilómetros y que no murieron al instante lo harían en pocos segundos por consecuencia de la onda expansiva. Al momento una impresionante columna de polvo radiactivo se elevó varios kilómetros formando la famosa forma de seta. En total habían muerto más de 70.000 personas al instante. Uno de los tripulantes del B-29 pudo mirar la escena y exclamó. “¡Dios mío ¿Qué hemos hecho?!”. En los meses siguientes casi 100.000 personas más murieron por causa de las quemaduras y la radiación.

Bomba atómica de Hiroshima

Visitando la zona cero de Hiroshima

Los datos de aquel desastre son tan escalofriantes que cuando llegas a aquel punto justo al lado del puente de Aioi miras hacia el cielo y te sometes a un examen ético como si tú mismo hubieras tenido la culpa de aquel desastre simplemente por ser humano. Es increíble que tras esta primera bomba fuera lanzada una segunda sobre la ciudad de Nagasaki.

Cúpula GenbakuEl edificio del Museo Comercial de Hiroshima se ha convertido hoy en la memoria de aquel acontecimiento. Es de los pocos edificios que se mantuvieron en pie tras la bomba y aún sigue así desde aquel acontecimiento.

Cúpula Genbaku

El día no estaba como para hacer turismo y apenas estábamos diez personas junto a las vallas que protegen este lugar. La lluvia se acentuó nada más llegar y continuó así durante toda nuestra visita. Fue una pena porque no pudimos recorrer tranquilamente el parque ni los distintos monumentos que lo componen y que recuerdan aquel acontecimiento, pero sólo con ver la Cúpula Genbaku y recorrer los pocos metros hasta el Museo Conmemorativo de la Paz de Hiroshima creo que fue suficiente.

Parque Conmemorativo de la Paz de HiroshimaParque Conmemorativo de la Paz de Hiroshima

Dentro del Museo Conmemorativo de la Paz de Hiroshima, que es visita imprescindible donde hay que pagar unos simbólicos 50¥, te explican todo lo que yo he puesto aquí y mucho más. Tanto los datos técnicos de la bomba como el proceso de la destrucción de la ciudad y consecuencias posteriores.

Museo Conmemorativo de la Paz de Hiroshima

Pero sin duda, lo que más me llamó la atención y me encogió el corazón fue leer y escuchar a través del audio guía testimonios reales de la gente que lo vivió. Ver bajo una vitrina objetos cotidianos cada uno con una historia personal, pasear por escenas recreadas de aquel momento y sobrecogerte ante el silencio existente en todo el museo. Pocos lugares me han sobrecogido tanto como esta colección de recuerdos.

Triciclo de un niño superviviente de la bomba de Hiroshima

 

En silencio, como vinimos y bajo el agua, volvimos a recorrer los tres kilómetros que nos separaban de la estación. Comimos en Hiroshima y marchamos de allí con una sensación extraña y una lección de historia como pocas hay. Hay lugares marcados en el mundo, pero como esta ciudad, hay pocos.




Victor del Pozo

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10 Responses to La bomba atómica de Hiroshima: Lo que fue el infierno en la Tierra

  1. Mari Carmen says:

    Los pelos de punta me ha dejado tu relato! Supongo que ver en persona lo que quedó tras la bomba y el museo tiene que ser aún más impresionante. Aunque no sea un lugar “agradable” es de visita obligada, verdad? Lástima que os lloviera tanto ese día!

    • Víctor says:

      Sin lugar a dudas. Hiroshima, pese a que la ciudad no lo pudimos ver en tan sólo un día y menos con la que nos cayó, no es una ciudad bonita para pasear… Pero para mi es un lugar que hay que visitar si o si y donde es obligatorio visitar el museo conmemorativo. No te lo pierdas en tu próximo viaje!

  2. Es un lugar muy triste. Yo lo visité en pleno Hanami y a pesar de estar la gente haciendo picnic seguía predominando el silencio…creo que en ese parque sencillamente no sale el hablar alto.

    El museo , es duro, muy duro. Pero nos gustó visitarlo, no hay que olvidar las consecuencias…

    un saludo!

  3. Eva says:

    Visita obligatoria. A pesar de la lluvia mereció mucho la pena. Ya sabes que yo quería ir desde niña. Mejor no lo has podido describir. Besos

  4. martuky vljm says:

    UUUUUfff que buen post, pero que mal cuerpo se me ha quedado.

  5. luis López Lainez says:

    Hola,

    Un post magnífico pero que te deja sin palabras.

    Un saludo. Luis.

  6. Es una visita que impacta mucho, y te hace pensar hasta que punto es capaz de llegar el hombre a faltar a la idea de que somos un animal racional.

    Veo que el día fue calcado al nuestro, está visto que es una zona que la lluvia siempre hace compañía y hay poco que hacer, sí toca toca.

    ¡Saludotes!

  7. Adriana says:

    Imagenes muy fuertes de ese pasado de la bomba, esperando que no vuelva a pasar algo asi en ningun lugar

  8. Curt says:

    Esa foto del triciclo es muy fuerte, un niño ya no pudo usarlo nuenca 🙁

  9. Mario Curp says:

    Los pelos de punta me ha dejado tu relato! Supongo que ver en persona lo que quedó tras la bomba y el museo tiene que ser aún más impresionante

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