Memorias de Machu Picchu

Este es quizá uno de esos relatos que gusta escribir, pero que a la vez, cuesta mucho dar a entender las sensaciones vividas y que en ningún caso las palabras aquí escritas ni las fotos mostradas se asemejan ni un poco a lo que se siente cuando se visita de primera mano un lugar tan admirable como lo es la antigua ciudadela de Machu Picchu.

Machu Picchu

Llevar andando unos pocos días en busca de la antigua capital Inca de Vilcabamba y encontrarte con lo que sería Machu Picchu, es lo que le pasó al explorador estadounidense Hiram Bingham, cuyo nombre ha pasado a la historia por dar a conocer al mundo estas ruinas en el año 1911. Un explorador ansioso de éxito y que obtuvo el suyo de carambola. Años atrás, los campesinos conocían este lugar donde vivían allí mismo, y fueron ellos los que le mostraron el camino hasta las ruinas.

Esta zona de Perú, declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO en 1983 y cuyas ruinas de Machu Picchu fueron catalogadas como una de las 7 maravillas del mundo moderno, se convierte sin duda alguna en un referente indispensable para cualquier viajero que se precie. Yo en estas líneas no me voy a centrar en datos históricos que se pueden encontrar en cientos de libros, ni tampoco voy a ir detallando cada rincón que visitamos en las ruinas, entre otras cosas porque esto se podría hacer eterno. Voy a expresar simplemente lo que sentí  aquel día entre aquellos restos, aquellas montañas selváticas que nos rodeaban, aquellas vistas que nos cautivaron y que hicieron que por un instante el tiempo se parara.

Machu Picchu

Visitar Machu Picchu

Nunca antes se me habían pasado nueve horas tan rápido como en aquella ocasión visitando Machu Picchu. Y es que, desde que accedes por la puerta hasta que sales de nuevo por ella, por la cabeza sobrevuelan infinidad de cuestiones que te hacen desinhibirte, enigmas que ni yo ni nadie aún sabrían explicar a ciencia cierta. ¿Por qué hicieron todo esto aquí? ¿Con qué fin construyeron este lugar durante años para abandonarlo todo en un efímero siglo? ¿Por qué razón desaparecieron de repente los Incas de Machu Picchu? Y así te quedas, dándole vueltas a la cabeza, ensimismado frente a un conjunto de casas, plazas y templos destartalados rodeados de una naturaleza insultante.

Machu Picchu

Los incas, sin conocer el hierro ni la rueda, consiguieron realizar esta construcción en un sitio impensable y amoldarla perfectamente al paisaje. Nada en Machu Picchu parece estar en desequilibrio. Todo es un conjunto ordenado y maravilloso en consonancia con la naturaleza. Tras adentrarte unos pocos metros desde la puerta de acceso, será el momento de comprobarlo con vuestros propios ojos. Antes de ese momento se hace imposible su visión. Por esto y por su difícil acceso, se mantuvo alejado de los intereses coloniales de los españoles, los cuales se cree que no llegaron a pisar en ningún momento la ciudad.

Machu Picchu

Desde cualquier mirador dispuesto a la izquierda de la ciudadela, la sensación de que un Inca protege el recinto está siempre presente. La montaña Huayna Picchu se asemeja al perfil tumbado y durmiente de Pachacútec y hace empequeñecer la ciudad ante nuestros ojos desorientados. Pero este antiguo poblado andino de pequeño no tiene nada. Los inmensos bancales parecen no acabarse nunca y aunque acabes cansado de subir escaleras y trepar por las piedras, siempre ves más por encima de tu cabeza.

Machu Picchu

Desde lo alto del sector agrícola se puede apreciar perfectamente la distribución de la ciudad. Al lado izquierdo, justo en el borde de la montaña y desafiando la gravedad, se encuentran las estancias reales y sagradas, ocupando como es lógico la parte más alta de la ciudad. En el centro una enorme plaza y al costado derecho el resto de viviendas y talleres.

Machu Picchu

Detrás nuestra podemos distinguir las siluetas de los más aventureros. Aquellos que decidieron llegar aquí tras recorrer el camino Inca y que llegan exhaustos hasta el lugar soñado. La estampa de ver Machu Picchu tras recorrer el camino creo que no la olvidarán en la vida.

Machu Picchu

Llegada por el camino Inca. Este camino se ve a mitad de la montaña que parece estar dividida en dos.

Es muy probable que lo que estemos viendo sea la residencia real del Inca Pachacútec, el lugar elegido para su descanso y relax, y que todo el conjunto esté pensado para tal fin. Aunque el motivo exacto de su construcción sigue siendo un misterio (de hecho se le llama santuario). Todo son hipótesis e incógnitas, pero lo que sí se sabe seguro es que los incas sabían perfectamente cómo construirlo. Dentro de las ruinas podemos ver fuentes y pequeños canales de agua que aún funcionan a la perfección. Los bancales situados por debajo de la ciudad y los drenajes que discurren por toda ella estaban construidos con el fin de llevar el agua a la ciudad pero también para que los edificios no se vinieran abajo, igual que vimos en Ollantaytambo.

Machu Picchu

Machu Picchu

Esta es la Roca Sagrada cuyo contorno fue perfilado en semejanza a los cerros que se encuentran frente a ella.

Los muros de las casas y los templos están construidos asombrosamente sin más ayuda que los golpes entre piedras y la colocación milimétrica y paciente por parte de los incas en un alarde asombroso de fuerza y delicadeza a la vez. Todas las construcciones incas estaban construidas así, pero en esta de Machu Picchu se puede observar aún hasta el más mínimo detalle de todo. Es lo que tiene el estar oculto en un lugar recóndito durante cientos de años.

Machu Picchu

Templo de las tres ventanas

Machu Picchu

Bajo el torreón del Templo del Sol se haya esta cueva cuya piedra está trabajada minuciosamente y que se cree sirvió de habitación para guardar las momias como la del Inca Pachacútec.

Recorrimos las ruinas con nuestra guía que contratamos en la puerta y después nos perdimos varias veces entre los muros de piedra. Parece mentira, pero ya habían pasado 4 horas desde que entramos y aún nos quedaban otras tantas horas más. Aunque hay mucha gente visitando las ruinas, la sensación de agobio no se tiene en ningún momento dado el gran espacio del poblado y aquí, a diferencia de otros lugares arqueológicos que habíamos visitado, teníamos todo el tiempo del mundo para recrearnos.

Machu Picchu

Lo que se siente recorriendo las ruinas es emoción. El corazón percibe antes que la mente la sensación de estar en un lugar único, mágico para los incas y hoy convertido en vestigio de una civilización que consiguió levantar el imperio más extenso de la América precolombina. Machu Picchu es una ventana al pasado, un “DeLorean” en el que retrocedemos hasta 500 años para sentir el respeto que los habitantes de los Andes tenían hacia la Madre Tierra. Un santuario a un planeta que los Incas aún no conocían en su totalidad.

Machu Picchu

Subida al Huayna Picchu

A las diez y media de la mañana fuimos hacia la puerta de acceso de la montaña Huayna Picchu. Allí mismo entregamos nuestra entrada junto al pasaporte (ojo, no olvidar el pasaporte) y anotamos nuestro nombre en una libreta donde van numeradas las 200 personas que entran a esa hora.

Huayna Picchu en Machu Picchu

Puerta de acceso al Huayna Picchu esperando la cola para entrar.

Aquí comenzaba nuestra particular odisea. Íbamos avisados y sabíamos que la subida no iba a ser como dar un relajado paseo por el monte. La propia altura e inclinación de la montaña nos lo hacía también presagiar, pero cuando llevábamos tan solo 20 minutos andando fue cuando nos dimos verdadera cuenta que, sin un estado de forma óptimo, la subida se podía convertir en todo un reto para nosotros. Llegar hasta la cima te puede llevar tan solo una hora y poco más, pero esa hora es todo el rato subiendo cuestas y escaleras de peldaños cada uno de un tamaño distinto lo que agrava aún más el cansancio.

Huayna Picchu en Machu Picchu

El aire poco a poco lo vas echando en falta y las piernas se vuelven pesadas como si fueran de plomo, pero poco a poco se va ascendiendo hasta ver las primeras ruinas. El lugar es simplemente maravilloso. Las personas con especial vértigo les pediría que se abstengan de realizar esta subida porque en la mayoría de los casos no existe ninguna vaya. La estrecha senda discurre junto al precipicio y no hay nada que pueda frenar la caída al abismo, aunque con un poco de cuidado no debería de pasar nada.

Huayna Picchu en Machu Picchu

Huayna Picchu en Machu Picchu

Huayna Picchu en Machu Picchu

Para subir hasta la mismísima punta de Huayna Picchu hay que adentrarse por el interior de unas rocas talladas a modo de túneles, pero una vez sobrepasado ese punto, todo el esfuerzo realizado queda compensado con una simple rotación del cuerpo observando el estremecedor paisaje andino que nos rodea.

Estando allí arriba piensas ¿cómo narices se les ocurrió hacer tal semejante construcción en un lugar como este? Te dan ganas de coger un palo y plantarlo en el suelo como hizo Neil Armstrong en la luna, aunque evidentemente no éramos los únicos que estábamos allí arriba. A un lado teníamos Machu Picchu, que desde esta altura lo único que veíamos era como si la montaña tuviera una pequeña “calva” justo en ese lugar. Y alrededor nuestra, una densa selva que se extendía por todas las montañas perfiladas a capricho por el río Urubamba que discurría cientos de metros más abajo. El estar allí arriba es emocionante y una experiencia que recomiendo a todo el mundo.

Pero no quedó así la cosa. En teoría, la subida y bajada al Huayna Picchu te puede llevar unas dos horas, pero solo si subes y bajas por el primer camino. Contar con media hora más para el deleite de los ojos en la cima… pero además, existe otra opción para bajar por un lugar distinto. Exactamente por detrás de la montaña rodeándola por completa, donde a mitad de camino se encuentran las ruinas del Templo de la Luna. Tras pensármelo un buen rato y ver como Eva me decía que “ni de coña” daba más vuelta para bajar, una persona que trabajaba en las ruinas me avisó que iban a cerrar el camino en 5 minutos… y sin más, me lancé solo a recorrer la vuelta por el camino alternativo.

Comenzando el camino en solitario hacia el Templo de la Luna.

Me apetecía realmente ir a ver el Templo de la Luna, que pese a no ser nada del otro mundo, el simple paseo por la montaña seguro que me iba a agradaba. Y hombre… agradarme quizá no sea la palabra exacta, pero reconozco que me gustó mucho el camino. Tras algo más de una hora de bajada totalmente en solitario llegué al Templo de la Luna que se ubica en el interior de una de las cuevas que hay en la ladera norte de la montaña. El pequeño santuario está perfilado a capricho de la montaña, donde esta hace de techumbre y los incas moldearon las paredes con un trabajo pétreo admirable que ha durado hasta nuestros días casi intacto. Realmente no se conoce la finalidad de este templo y las posibilidades van desde que fuera una tumba real hasta un observatorio… Por decir que no quede…

Pues llegado a este punto de la montaña, tocaba seguir el camino de vuelta a las ruinas de Machu Picchu. ¡¡Quién me iba a decir lo que me costaría hacerlo!! Tras llevar todo el cansancio acumulado de la mañana y sin una gota de agua (tonto de mi…), el resto de camino se convirtió en una auténtica odisea. La espesura de la selva se apoderó de mí y me tragó por completo. Casi no hubo gente que se aventurara a recorrer esta parte de la montaña y la soledad en la que me vi sumido me conmovió.

Desde el Templo de la Luna se vuelve a subir de nuevo casi toda la montaña por escalinatas de piedra que se hacen muy pesadas. Por el camino van surgiendo ruinas que la naturaleza ha tragado casi por completo y pasando junto a ellas da la sensación de estar descubriéndolas tú mismo como si fueras el mismísimo Hiram Bingham en busca de la ciudad perdida de Vilcabamba. Pero a estas alturas solo pensaba en llegar al otro lado de la montaña y ver de nuevo el final que se resistía a aparecer.

Cuando piensas que ya todo es bajada, te encuentras con otra nueva subida…

Si estáis pensando hacer este recorrido os lo aviso, que el que avisa no es traidor. Este camino de vuelta se hace durísimo. Tanto, que cuando terminé, dude si merecía la pena hacerlo. Tras cuatro horas y media desde el registro en la puerta, volví a pasar por ella anotando mi nombre en el cuaderno. Y salí como salí… exhausto, totalmente pálido y con una sed de caballo. Me había recorrido la montaña de arriba a abajo y aún nos quedarían otro par de horas más para seguir disfrutando de todo Machu Picchu, ahora con un sol espléndido que derramaba una luz preciosa sobre la antigua llaqta y sus verdes bancales.

Aquí os dejo unas cuantas fotos más de las últimas horas en Machu Picchu

Esta es la piedra Intihuatana, una de la más importantes del complejo. Se la llama en español “donde se amarra el Sol” y se sabe que tiene ciertos alineamientos de aspectos astronómicos y geológicos.

En total estuvimos unas nueve horas allí arriba, desde las seis de la mañana hasta las tres de la tarde, y nos tuvimos que volver porque el tren saldría a las siete de Aguas Calientes y todavía teníamos que comer. Pero esas nueve horas se pasaron voladas, y si hubiéramos tenido oportunidad de quedarnos hasta el anochecer nos hubiéramos quedado sin ningún problema y con ganas de seguir recorriendo las ruinas. Pero el viaje es el viaje y debía continuar…

Aquí os dejo un vídeo resumen de 9 minutos con nuestra visita a Machu Picchu

Machu Picchu es un lugar excepcional y es patrimonio de todos. El cuidado y conservación no depende solo de los empleados y arqueólogos que trabajan allí, sino que depende de todos nosotros, de respetar las normas y sobre todo respetar la naturaleza. La situación de Machu Picchu me preocupó. Quizá no en aquellas horas que pasamos dentro, donde todo te parece maravilloso y perfecto, pero si que se nota el paso de la gente y estoy convencido que si alguien que vino hace 15 años vuelve a ir hoy vería muchas diferencias. Cuando estuvimos en Arequipa vimos que estaba a punto de comenzar una conferencia para hablar de “la salud” de Machu Picchu y por lo que estuvimos escuchando entre periodistas y arqueólogos, creen que en pocos años se pondrán medidas tales como limitar el acceso a unos pocos turistas al día e incluso escuchamos la posibilidad de cerrarlo al público y acceder a Machu Picchu con un permiso explícito. No creo que se llegue hasta ese punto (y más viendo el dinero que generan estas ruinas para Perú), pero desde luego, de aquí a unos años, alguna acción tendrán que tomar para poder seguir manteniendo “vivo” este lugar tan histórico.

Cogimos el tren en Aguas Calientes puntualmente a las siete y llegamos a Ollantaytambo en apenas dos horas. Allí tendríamos que buscarnos la vida para llegar hasta Cuzco, pero las dudas se disiparon cuando nada más salir de la estación nos avasallaron varios conductores de colectivos que ofrecían el trayecto entre 20 y 30 soles por persona. Aconsejo alejarse un poco de la estación hasta un aparcamiento a mano derecha donde están los coches y allí negociar el precio. A nosotros no nos costó mucho subirnos a uno y salir hacia Cuzco cuando este se llenó. El camino es de unas dos horas aproximadamente por carreteras totalmente oscuras, así que con el cansancio que llevábamos, conseguimos dormir un poco entre los baches y curvas del camino. En Cuzco nos esperaba Sele para cenar y hacer al día siguiente una excursión por el Valle Sagrado que ya os conté en el final de dicho artículo.

Y con Machu Picchu pongo fin a los artículos de la zona de Cuzco. La zona de Cuzco es un lugar increíble lleno de historia y repleto de vestigios, pero donde se tiene que aguantar la dura pena del turista. Precios altos, vendedores callejeros “cansinos”, cantidad indigesta de turistas y las prisas de los tour organizados (si se opta por ellos).

A partir de aquí, cuando nos subimos en el autobús que nos llevó a Puno, comenzaríamos un viaje mucho más tranquilo y pausado totalmente improvisado. Nos tocaba disfrutar de otro lugar mágico como el lago Titicaca, pronunciado por ellos como el lago Titi”gaga”.

Víctor del Pozo

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24 Responses to Memorias de Machu Picchu

  1. Lo cierto, es que a pesar de lo “mal que tratan en Perú” a su joya, Machu Pichu es un lugar que contagia ese halo de misticismo de privilegiados lugares del planeta. Las fotos son magnificas, al igual que el relato.

    Un abrazo muy fuerte a los dos, y recuerda lo que te decía estos días.. tenemos que vernos pronto

  2. Akasha83 says:

    Ha de ser impresionante subir allí! no solo por su historia y las construcciones, sino por los paisajes también!
    Un relatomuy bueno y una fotos estupendas!

  3. Que precioso relato Victor, de revista!!
    Es cierto lo difícil que es poder escribir lo que uno vive en ese lugar mágico.
    Me quedo pena no poder subir al Huayna Pichu, pero sabes que mi vértigo no me da tregua.
    Espectaculares fotos!!
    Un abrazo pareja.
    Javier y Deborah

  4. Nan Dus says:

    Joer Víctor, otra vez te has superaooooo!!
    La verdad que si algún día viajo hasta allí me conoceré cada rincón gracias a ti jeje.
    Muy buen reportaje fotográfico.
    Saludos.

  5. HERMOSO RELATO..!
    un abrazo, lore

  6. Cuanto más te leo más ganas tengo de ir. La entrada me ha encantado, no he podido ni pestañear leyéndote e imaginándome lo que pasaste en tu paseo en solitario. (no se lo enseñaré a mi chico porque sino se apunta, y no!).

  7. Isabel says:

    Me ha encantado el relato, y tienes razón a nosotros nos pasó lo mismo, en la vida se me habían pasado tan rápido las horas que pasamos allí. Lo que más apetecía era estar sentada contemplando la ciudadelas sin hacer nada más… Machu Picchu tiene algo mágico…

  8. Preciosas fotos. La verdad es que el lugar es una maravilla para los amantes de la arqueología. Subir a Huayna lo recomiendo, es duro pero no se lleva tan mal como en principio esperábamos. Aunque nosotros nos plantamos y no fuimos al templo de la Luna, alabo tu valentía.
    Un abrazo

  9. molaviajar says:

    Joder acabo de viajar por el Machu picchu gracias a ti…. muy buen post. Alucinante la luz que tuvisteis en un momento del día, muy guapas!!!!! La Gosi también pasaría de la ruta como Eva 😉 menos mal que no tengo ni un duro en banco que sino me miraba ya unos billetes para Perú 😉

  10. Tocayo, Felicidades por el relato y cómo nos has transmitido las sensaciones vividas en el Machu Picchu.

    Un abrazo.

  11. Babyboom says:

    Genial!!! Tienes razon, con palabras no se puede describir lo maravilloso del lugar. Menudo palizon de andar que te distes, creo que con Raul harias buenas migas, yo soy mas como Eva, te hubiera dicho: “ni de coña”, jejejeje. De todas maneras es toda una experiencia visitar Machu Pichu, a mi me encanto!!!! Un abrazo!!!

  12. Tawaki says:

    Muy buen reportaje, con unas fotos estupendas y un montón de buena información. Yo estuve en el 2009 y me pareció un lugar mágico.

  13. Fran Soler says:

    Genial post Víctor!! Se nota que has disfrutado mucho allí y que eso lo has logrado transmitir. Impresionante lugar al que espero ir algún día…

  14. Belén says:

    Has sabido transmitir muy bien tus sensaciones en este post y las fotos son buenísimas. Muy interesante el camino alternativo que emprendiste para bajar de la montaña, y hacerlo en solitario tuvo que ser una pasada. Yo cuando estuve allí no disfruté tanto porque estaba empezando con una gastroenteritis que me daría mucho la lata durante mi viaje en Perú, y sólo quería irme a descansar. Además me pareció que había tantos turistas que le quitaba mucho encanto al sitio. Claro, que yo ya llevaba cuatro días caminando en el Camino Inca y para mi los momentos más mágicos los viví durante el camino. Algún día tendré que volver a Muchu Picchu para verlo en mejores condiciones.

    Un abrazo!

  15. M.Teresa says:

    Un reportaje fotográfico impresionante. Por difícil que sea, con tu relato has conseguido perfectamente transmitirme tus sensaciones. Debe ser un lugar incomparable.

    Un saludo

  16. Artabria says:

    Muy buenas fotos y muy buen relato! Machu Picchu es otro de mis sueños viajeros y gracias a ti he viajado ahora mismo hasta allí 🙂

  17. locosporviajes says:

    Aunque la subida fuera dura mereció la pena a juzgar por las fotos.

  18. Después de leer entera esta entrada, lo único que se me ocurre decir, es que quiero ir cuanto antes a Machu Picchu, el dinero está bien invertido, menuda maravilla de lugar 😀

    Yo hubiera hecho lo mismo, de hecho me encantan las rutas circulares en las que vuelves por un camino distinto al inicio, así se hace menos repetitiva y en un lugar así, más aún.

    Saludotes!

  19. missmadaboutravel says:

    Me ha encantado tu entrada… Machu Picchu y Perú están en mi lista de “to visit” desde hace muchísimo tiempo y después de leerte las ganas se han acrecentado. A menudo después de un gran esfuerzo físico llega la recompensa 😉 Y tus fotos y experiencia en este lugar tan mágico lo dejan bien claro

  20. Victor says:

    Gracias a todos por los comentarios!!! Me alegro que os haya gustado y que os haya animado más aún a visitar Perú. Al fin y al cabo es lo que buscamos todos los que escribimos nuestros viajes… entretenimiento e inspieración.

    Muchas gracias de nuevo por leerme y por vuestros comentarios!!!

  21. Increible lugar… Por cierto, algunas de las fotos son buenísimas!!
    Un saludo!

  22. Veo que este lugar te dejó una profunda huella Víctor.

    Eso está bien. Hay lugares en el mundo que además de alimentar la vista y la imaginación se convierten en una especie de santuario para el espíritu y se convierten en un refugio donde evadir el ánimo incluso años después de haberlo visitado.

    Lo sé por propia experiencia. Todos tenemos un lugar mágico al que retirarnos por unos minutos y agradecemos toda la vida la oportunidad de haberlo conocido.

    Gracias por la oportunidad de hacernos compartir el tuyo y sobre todo por transmitir esa sensación de que te hablo.

    Animar a la gente a viajar y buscar su propio santuario y felicitar a los que como yo y creo que en este caso tú, lo hemos encontrado. Es la mayor recompensa que podemos obtener a la hora de viajar.

    Por supuesto, felicidades por las imágenes. Son imponentes, pero como anécdota decirte que me alegró ver la imagen del punto geodésico, también llamado”hito feno”, ya que soy topógrafo de profesión.

    Un abrazo, Carlos.

  23. Daniela Lino-Montes says:

    Soy peruana y me da mucho gusto todo lo que dicen sobre Machu Picchu, realmente el lugar es mágico y no me cansaría de visitarlo cada vez que pueda. Normalmente en Perú somos muy amables con el turista, me sorprende mucho que chavetas.es no haya tenido esa impresión, ojalá pueda volver a visitarnos y cambie de opinión :).
    Me ofrezco a ayudarlos y asesorarlos en lo que necesiten aquí.
    Saludos!!!!
    Daniellalml@hotmail.com
    @Daniellalml

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