Los Ángeles; fin de nuestra ruta por la costa oeste

Para este artículo sobre Los Ángeles, y más concretamente sobre Hollywood y zonas adyacentes ya que a la propia ciudad de Los Ángeles no llegamos a ir, parto de la base, para que lo sepáis, que no nos gustó mucho. Y buena parte de la culpa de llevarnos esta sensación fue el intenso tráfico que hay en la ciudad. ¡Es horroroso! Por este motivo descartamos desde el principio visitar el centro de Los Ángeles y centrarnos más en la zona de Hollywood, los alrededores como Beverly Hills o las playas de Santa Mónica y Venice. Sé que no sería justo decir que no me gustó esta ciudad sin tan siquiera darla una oportunidad –al Downtown me refiero–, pero es que fue así. Acabamos saturados de tanto coche y lo poco que vimos no nos acabó de convencer. Pero mejor os lo explico a continuación.

Los Ángeles, Hollywood

¿Dónde alojarse en Los Ángeles?

Cuando visitas Los Ángeles tienes que tener muy claro, teniendo en cuenta el tiempo que vas a estar allí, qué es lo que quieres visitar. Lo digo porque si te quieres centrar en los parques de atracciones, Hollywood o las playas, de nada sirve alojarte en el Downtown ya que te tendrás que estar desplazando todo los días en coche con el consecuente tiempo perdido en los famosos atascos de la ciudad californiana. Como he dicho antes, el tráfico en Los Ángeles es horrible, por lo que deberías plantearte coger el coche lo menos posible, aunque ahora me voy a contradecir. El coche en Los Ángeles es imprescindible. Incoherente ¿A que si?

Los Ángeles, Hollywood

No digo que no se pueda coger el transporte público, pero el metro de Los Ángeles deja mucho que desear y para lo grande que es la ciudad este no llega a la mayoría de sitios de interés. Coger el autobús sería la otra opción, y quizá la mejor, pero estaríamos en el mismo problema que con el coche. Los atascos. Entonces, visto el percal, la mejor opción que vimos fue utilizar nuestro propio coche e ir por libre. Como teníamos poco tiempo para visitar la ciudad y no podíamos ver muchas cosas, finalmente nos decantamos por alojarnos en Hollywood, más concretamente en el Motel 6 de Hollywood, a escasos metros del Paseo de la Fama y unas cuatro manzanas del Teatro Chino. Con esto nos asegurábamos que de los dos días que pasaríamos en la ciudad, al menos una mañana no moveríamos el coche para nada.

En Los Ángeles ningún hotel es barato, pero este, dentro de lo que cabe, no tienes que empeñar ningún órgano –al menos vital– para alojarte en una zona relativamente bien situada.

Paseando por Hollywood

Aprovechando que estábamos alojados en pleno corazón de Hollywood y que acabamos el día anterior hasta la coronilla de tanto coche, el primer día nos dedicamos a andar −al menos por la mañana− y nos centramos a deambular alrededor del Paseo de la Fama.

Los Ángeles, Hollywood

Promocionando la última temporada de The walking dead

Al hablar de Hollywood nos viene a la mente rápidamente palabras como glamour, famoseo, lujo y espectáculo, pero esto no quiere decir que realmente sea así. De hecho, el barrio de Hollywood es todo lo contrario a esos adjetivos y con pasear un rato por la zona te das cuenta de ello. Salvo las estrellitas en el suelo y los centros comerciales, el barrio es un barrio de periferia, y se nota.

Los Ángeles, Hollywood

Los Ángeles, Hollywood

Antiguamente era un barrio conflictivo y marginal. Ahora sigue siendo igual, salvo que estos problemas se escondieron bajo la alfombra roja cinematográfica, y aunque el barrió mejoró considerablemente, para mí de glamour no tiene nada, salvo la gran noche de los Oscars y un reducido grupo de calles alrededor del famoso Teatro Chino.

Los Ángeles, Hollywood

Los Ángeles, Hollywood

Los Ángeles, Hollywood

Nosotros nos situamos al principio del Paseo de la Fama donde se encuentran las estrellas de Elvis Presley y The Beatles y fuimos recorriendo tranquilamente las aceras observando las estrellitas de los famosos, como no, buscando la de nuestros actores o cantantes favoritos. Y así nos tiramos un buen rato.

Los Ángeles, Hollywood

Los Ángeles, Hollywood

Los Ángeles, Hollywood

Los Ángeles, Hollywood

Alrededor de esta calle no nos llamó la atención nada para desviarnos mucho de ella, por lo que a media mañana teníamos visto casi todo lo que nos interesaba de la zona. Cada dos por tres nos ofrecían la excursión para ir a ver las casas de los famosos, pero no teníamos ni el más mínimo interés de hacerla, por lo que comimos algo y por la tarde, ya sí, cogimos el coche para movernos un poco.

Acabo de decir que no tenía ni el más mínimo interés en ver las casas de los famosos… pero en realidad si que quería ver una casa. Más concretamente la fachada, porque la casa en sí no es de ningún famoso y actualmente está habitada. Os dejo la foto y ahora os digo de qué casa se trata… ¿La reconocéis?

Los Ángeles, Casa del Principe de Bel-Air

Sí. Este lugar puede entrar  perfectamente dentro del saco de «mis frikadas», tales como el conejito rosa o la rotonda mágica de Swindon. Crecí viendo El príncipe de Bel-Air, y estando a un paso del lujoso barrio, me informé de si existía todavía la casa del tío Philip Banks y si así fuese, dónde se situaba. Y efectivamente existe, aunque no precisamente en Bel-Air, sino en una zona residencial un poco más al oeste del glamuroso barrio, pero como la marqué en el GPS, no nos costó llegar a ella. La casa estaba en obras, y la verdad que me costó reconocerla por lo pequeña que es y lo grande que parecía en la televisión, pero desde su entrada principal se distingue perfectamente la famosa entrada con sus columnas e impoluta pintura blanca.

También pasamos con el coche por el famoso barrio de Beverly Hills, pero simplemente eso, pasar con el coche, porque en ningún momento vimos nada del otro mundo que nos llamara la atención y anteriormente buscando por internet lo único que recomendaban era ver los escaparates de las tiendas, cosa en la que no íbamos a perder el tiempo.

El Observatorio Griffith

El único lugar que no quería perderme en la ciudad y al que sí recomiendo visitar es el Observatorio Griffith situado en el parque homónimo.

Los Ángeles, Observatorio Griffith

Por las tardes muchos turistas y locales suben para pasar un rato en el observatorio o dar un paseo y hacer deporte en el gigantesco parque de Griffith, y la verdad que nosotros nos lo encontramos lleno de coches aparcados hasta en las cunetas. El lugar está enclavado al sur de la montaña Hollywood, por lo que si no quieres ir expresamente a ver el famoso cartel de Hollywood, desde aquí lo puedes ver aunque sea desde lejos.

Los Ángeles, Observatorio Griffith

El Observatorio Griffith abrió sus puertas en el año 1935 tras ser construido por deseo de Jenkis Griffith, quien donó tanto los terrenos que ocupan el parque como el dinero necesario para construirlo. Una de sus condiciones puestas en testamento fue que el observatorio fuera un lugar público y sin coste de admisión, y por supuesto, la entrada desde sus inicios hasta hoy en día es totalmente gratuita para todo el mundo.

Los Ángeles, Observatorio Griffith

Dentro del observatorio existe un planetario y salas de exposiciones donde se nos muestra la ciencia, y más concretamente el cosmos, en meticulosas vitrinas y pequeños artefactos que hacen la visita mucho más interactiva e interesante. El lugar me encantó porque además se puede acceder a ver los grandes telescopios.

Los Ángeles, Observatorio Griffith

Los Ángeles, Observatorio Griffith

Como recompensa por subir, también podréis disfrutar de una de las mejores vistas de la ciudad, aunque la contaminación nuble un poco la panorámica de esta gigantesca urbe.

Los Ángeles, Observatorio Griffith

Por la noche volvimos a pasear por los alrededores del hotel y el Paseo de la Fama. Sí que es cierto que por la noche este lugar se llena más de gente y parece otra cosa, más animado y ambientado con «buscavidas» disfrazados de personajes famosos de películas, pero la sensación fue la misma que por la mañana… de glamour, poquito.

Los Ángeles, Hollywood

The Green Mile (La Milla Verde)

Santa Mónica y Venice Beach

Al día siguiente teníamos el día entero hasta la noche que saliera nuestro avión y decidimos acercarnos a las famosas playas californianas que tan de moda se pusieron en la época de series como Los vigilantes de la playa.

Los Ángeles, Playa de Santa Mónica

No soy mucho de visitar playas, y menos estas masificadas, pero la verdad que la mañana la pasamos muy entretenidos paseando y viendo a la gente lucirse en sus patines, bicis o simplemente luciendo su cuerpo… que de estos había unos cuantos. La verdad que este lugar era mejor de lo que me esperaba y realmente no nos decepcionó.

Los Ángeles, Playa de Santa Mónica

Para aparcar el coche por allí ni os molestéis en buscar sitio fuera de los grandes aparcamientos. Nosotros fuimos directamente al parking Structure 8 Public que está a menos de 5 minutos andando del comienzo del muelle de Santa Mónica, lugar donde culmina –al menos, simbólicamente– la Ruta 66.

Los Ángeles, Playa de Santa Mónica

Este lugar de esparcimiento es ideal para tomar comida rápida y disfrutar de las atracciones, ya que aquí otra cosa no, pero oferta recreativa hay para un rato. El famoso Pacific Park es un parque de atracciones ubicado en el mismísimo muelle de Santa Mónica y pese a no ser atracciones de «infarto», el enclave es inmejorable a la par que curioso.

Los Ángeles, Playa de Santa Mónica

Los Ángeles, Playa de Santa Mónica

Los Ángeles, Playa de Santa Mónica

Fuera del muelle y bajo él se extienden las quilométricas playas californianas de Santa Mónica y un poco más al sur sin frontera apreciable la de Venice. Las dos se comunican por un paseo la mar de entretenido lleno de tiendas de playa y gente haciendo espectáculos callejeros. Al comienzo del recorrido nos topamos con el original Muscle Beach, un lugar donde a finales de la década de los 50 se realizaban espectáculos de gimnasia al aire libre y que hoy sigue en uso pero sin tanto bullicio de gente como antaño.

Los Ángeles, Original Muscle Beach

De hecho, este lugar fue reemplazado por otro en Venice Beach dejando este antiguo casi en desuso, en buena parte porque las costumbres cambiaron y este tipo de «columpios» enfocados más a ejercicios típicos de gimnasia deportiva dejaron paso a máquinas de culturismo, mucho más de moda en años siguientes.

Los Ángeles, Nuevo Muscle Beach

Y paso tras paso, casi sin darnos cuenta, recorrimos los cuatro quilómetros de playa hasta la zona más famosa de Venice Beach, lugar donde se encuentra el moderno Muscle Beach y otros lugares como los famosos muros de arte callejero donde los grafiteros plasman su arte en cada trazo.

Los Ángeles, Venize Beach

Aquí también encontramos canchas de baloncesto y una zona para practicar skate. La zona de Venice Beach me pareció hasta más interesante que la de Santa Mónica, mucho más animada y con gente por todas partes. La verdad es que me alegré de pasear por estas zonas el último día del viaje y quitarme el regustillo de mal sabor de boca que me dejó lo que vimos el día anterior en Hollywood.

Los Ángeles, Venize Beach

Los Ángeles, Venize Beach

Los Ángeles, Venize Beach

Los Ángeles, Venize Beach

Con esto pusimos fin a nuestro primer viaje en coche por Estados Unidos. El primero de los dos más que hicimos en los dos años siguientes. Y es que USA nos atrapó por sus paisajes y naturaleza virgen, la amabilidad de su gente y comodidad para el viajero. Sinceramente es un viaje, este de la costa oeste por Estados Unidos, que sí que hay que hacer aunque sea una vez en la vida, pero también creo que este destino no es para un sólo viaje. Se necesitan muchos más para poder ver todo lo que nos ofrece la zona que visitamos, que a lo tonto fueron 4 estados (California, Nevada, Utah y Arizona) en un recorrido que equivaldría a recorrer la Península Ibérica de arriba a abajo, por lo que os podéis imaginar todo lo que hay que ver y cuanto nos perdimos. Pero para los días que fuimos, creo que fue muy optimizada. Mucho coche, pero lugares realmente increíbles que merecen mucho la pena pasar esos días de intensa carretera… Sin duda.

Aquí os remito al resumen de la ruta por la costa oeste de Estados Unidos donde podéis ver la ruta y acceder a todos los artículos que he escrito.

Víctor del Pozo

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