Qué ver en Bath. Visitando la ciudad con amigos

Algunas de las imágenes que ilustran son cortesía de Chavetas y el Rincón de Sele

Un nuevo fin de semana viajero se estaba preparando. Cuando me levanté el viernes para ir a trabajar, lo hacía con otra alegría, con más ilusión. Mi jornada laboral duraría tan solo cuatro horas y media y después me iría a casa para preparar la mochila y marcharme junto a Eva hacia el aeropuerto. Este sería nuestro primer punto de reunión con parte de la gente con la que pasaríamos un fin de semana en Inglaterra.

Tras pasar los controles rutinarios de acceso, nos fuimos hacia la puerta desde donde saldría el avión que nos llevaría en apenas hora y media hasta Bristol. Todavía no estaban presentes ninguno de nuestros compañeros de viaje, pero poco tiempo después, apareció Sele detrás nuestra, solo, sin la compañía de Rebeca, que por culpa de una lesión, pese a sus ganas de venir, no ha podido acompañarnos. Más tarde, Víctor y Alicia hacían acto de presencia después de un largo viaje en coche desde su querida tierra astur. Víctor, como fan del blog de Sele, vestía una camiseta blanca cuyo protagonista era la peculiar ranita de ojos saltones. Hacía tiempo que no coincidíamos todos juntos, en concreto un año, desde que se hizo la quedada viajera en la ciudad, también británica, de Cambridge. Hoy repetiríamos país pero con distintas ciudades. Bristol y Bath nos esperaban, al igual que a Isaac y Paula, que a estas horas estarían marchando en tren hasta Bath después de pasar el día en Salisbury y Stonehenge.

Qué ver en Bath, Inglaterra.

Tras un vuelo puntual aterrizamos en tierras inglesas pasadas las diez de la noche hora local. Aquí nos dividiríamos parte del grupo. Víctor y Alicia se quedarían en un hotel cercano al aeropuerto y nosotros dos, junto con Sele, decidimos que la mejor y más rápida forma de llegar hasta Bath, sería en un Taxi, que realmente no salía tan caro (40 libras). En este aeropuerto, para acceder a este servicio, se tiene que hacer a través de una oficina y no directamente con el taxista. Les dices dónde vas, te dicen el precio y esperas a que venga el número de taxi que te han indicado. Una forma rápida y segura de no ser estafado en una ciudad desconocida.

Tras unos veinte minutos, por la ventanilla de nuestro taxi y a través de la oscuridad de la noche, vi los reflejos luminosos de la ciudad de Bath sobre el río Avon mientras atravesábamos el puente que nos llevaría directos a las tripas de una ciudad poco iluminada a esas horas pero con mucho ambiente por sus calles.

Como le indicamos al taxista, nos dejó en una esquina de Green St. donde se ubica St. Christoper´s Inns Bath, nuestro alojamiento para las próximas dos noches (34 libras por persona). Por las ventanas sucias de un pub y entre luces de colores que rompían la oscuridad del interior, divisé a Isaac y Paula sentados en una mesa esperando a que apareciésemos por la puerta. Cuando nos vimos por primera vez y nos tuvimos enfrente, un abrazo mutuo y sincero rompió cualquier hielo que pudiera congelar la escena. Hacía unos meses, en mi Camino de Santiago, había quedado con ellos para conocerles y degustar una mariscada que me hubiera quitado cualquier dolor de pies que llevara, pero el infortunio en esa ocasión hizo que me quedara por el camino frustrando nuestra primera expectativa de conocernos.

Sabíamos de antemano que el albergue se encontraba justo encima de este pub típico de la zona, pero lo que no sabíamos es que ese pub pertenecía al propio albergue y la recepción se tenía que hacer bajo la ensordecedora música y entre marcas húmedas de las copas servidas.

Qué ver en Bath, Inglaterra.

Tras hacer la entrada subimos todos a descubrir nuestro particular “campo de concentración”, como lo denominó Isaac. Y la verdad que, aunque parecía limpio, 12 camas en una habitación de escasos metros cuadrados tenía más aspecto de lo antes descrito que de un lugar de descanso. Pero no estaba mal.

Qué ver en Bath, Inglaterra.

Isaac y Paula habían cenado mientras nos esperaban, pero nosotros tres teníamos más hambre que el perro del lazarillo y fuimos a buscar algún sitio donde nos sirvieran algo para callar el estómago. Tras decirnos en varios lugares que no servían comida a esas horas, encontramos junto a la abadía una furgoneta con comida rápida en la que nos sirvieron sendas hamburguesas triples con salsa barbacoa que saciaría el paladar de cualquier “burguer-adicto”. Y ya que hablo de calorías, reseño la cantidad de “calorías” que tenían a estas horas de la noche cualquiera de las chicas con las que nos cruzábamos. Con sus pieles blancas y sus caras pintadas, nos mostraban sus piernas (y quizá algo más) que lucirían en los distintos bares de la zona esa noche. Mientras, nosotros con el abrigo puesto (que no era para menos).

Para bajar un poco la hamburguesa nos fuimos al pub de nuestro albergue para tomarnos unas pintas, pero nuestras caras cansadas pedían a gritos que nos fuéramos a la cama para poder aprovechar bien la mañana siguiente.

Y con el estómago lleno y sin sed, nos fuimos cada uno a nuestro catre.

Recorrido por la ciudad de Bath

No íbamos a esperar mucho más para empezar a patear la ciudad y a las 8 de la mañana sonó el despertador de Sele.

Poco a poco fuimos despertando y al rato estábamos todos desayunando en el bar de abajo. El desayuno estaba incluido en el precio. Tostadas o cereales con leche o café. Pero por una libra más tendríamos en nuestros platos un completo desayuno inglés compuesto por huevos revueltos, salchichas, morcilla, judías y alguna hortaliza que otra.

Con energía suficiente en nuestro cuerpo salimos a descubrir el sorprendente cielo soleado que tendríamos y que nos acompañaría en todo el fin de semana. La temperatura tan agradable que hacía invitaba a pasear por sus calles y aceras.

Qué ver en Bath, Inglaterra.

Puntos visitados. Pulsar para ir a google

El puente Pulteney

La abadía la dejaríamos de lado a la espera de reunirnos con Víctor y Alicia que aún tenían que llegar de Bristol y nos encaminamos por Argyle St. hasta el puente Pulteney. No cabe duda que es un punto turístico de la ciudad y una joya arquitectónica. Se trata de uno de los pocos puentes habitados que existen en el mundo y sobre el que la gente local tiene su propia teoría. Según ellos, dicen que fue diseñado pensando en una mujer anciana “que ha lavado su cara pero se ha olvidado limpiar su trasero”. Y es que la parte más bonita es la que da al sur, dejando el lado norte descuidado y sin ninguna simetría.

Qué ver en Bath, Inglaterra. Puente Pulteney

Nosotros no vimos su “culo” feo, pero lo atravesamos de lado a lado sobre el río Avon y nos metimos en una de las tiendas que gusta visitar a cualquier viajero.

Qué ver en Bath, Inglaterra. puente Pulteney

¿A quién de vosotros no le gustan los mapas? Me imagino que a todos os gustan esas láminas impresas que son culpables de cientos de sueños, aunque sean simplemente para curiosear en ellas y no para guiarse. Pues sobre este puente hay una tienda con cientos de mapas a cual más antiguo. Nosotros entramos y nos pusimos los dientes largos viendo la cantidad de ellos que se vendían allí. Mapas algunos de hasta 500 años de antigüedad (y posiblemente más que no vimos) con precios que se salían de nuestras posibilidades. Algunos ochenta libras, otros más de dos mil.

Qué ver en Bath, Inglaterra. puente Pulteney

Qué ver en Bath, Inglaterra. puente Pulteney

Descendimos unas escaleras y paseamos por la orilla del río hacia el sur dejando frente a nosotros la iglesia de St. Johns tapada por una espesa pared de árboles.

Qué ver en Bath, Inglaterra. Rio Avon

Qué ver en Bath, Inglaterra. Rio Avon

Qué ver en Bath, Inglaterra. Rio Avon

Qué ver en Bath, Inglaterra. Rio Avon

Recorriendo el centro de Bath

Justo en este lugar recibimos la llamada de Víctor para comunicarnos que en 20 minutos llegarían a Bath y quedamos con ellos en la Abadía para completar así el grupo.

De camino a la Abadía descubrimos el pintoresco casco antiguo de la ciudad con sus casas soldadas entre ellas y tejados abuhardillados punteando el cielo con tiros de chimeneas cilíndricos.

 

Qué ver en Bath, Inglaterra.

Qué ver en Bath, Inglaterra.

En algunas de las fachadas de los edificios más antiguos se pueden ver ciertas ventanas tapiadas con ladrillo. Esta curiosa forma de dejar desnuda a muchas de sus fachadas viene desde el siglo XVIII cuando se impuso a los ciudadanos de Bath un tributo por el que los propietarios de los inmuebles tenían que pagar por el número de ventanas (y de criados) que tuvieran. De esta manera, se conseguía que las personas más ricas (más ventanas equivalía a casas más grandes y gente más pudiente) pagaran más impuestos que las de menor poder adquisitivo. Quién hizo la ley, hizo la trampa y cuando construían sus casas, las diseñaban de forma que tuvieran las menores ventanas posibles para ahorrase impuestos. Pero la gente que ya tenía sus casas hechas y con un número considerado de ventanas lo que hicieron directamente fue taparlas con ladrillos y de esta manera se libraban de pagar más impuestos. Un ejemplo claro lo teníamos en nuestro propio albergue donde podemos ver como cuatro de sus ventanas estaban tapiadas.

Qué ver en Bath, Inglaterra.

Entre todas las casas que nos rodeaban, la que más tiempo tenía y aún seguía en pie, era la que en 1680 moró una inmigrante francesa de nombre Sally Lunn (pero en total, la casa lleva allí desde 1482). En este lugar Sally Lunn fundó una panadería que rápidamente se haría famosa por la exquisitez de sus panecillos, en ocasiones aromatizados con limón y que, hasta nuestros días, aún se siguen sirviendo en su interior. En la fachada del ahora restaurante y museo Sally Lunn reza una placa recordando a todo el mundo que se encuentras frente a la casa original de los mundialmente conocidos bollos de Sally Lunn.

Qué ver en Bath, Inglaterra. Casa de Sally Lunn

En esta zona de la ciudad los escaparates de las tiendas, cada uno de un color distinto y adornado de forma diferente, nos descubren las distintas facetas de los comerciantes para hacer todo tipo de pastelito o tarta con innumerables formas y sabores. El chocolate en Bath está a la orden del día y no es difícil caer en la tentación de probar uno de sus dulces bañados en decenas de virutas de chocolate.

Qué ver en Bath, Inglaterra.

Qué ver en Bath, Inglaterra.

Visita a la abadía de Bath

En la plaza junto a la abadía y frente a la oficina de turismo, un violinista ponía banda sonora a la ciudad mientras que nosotros nos encaminábamos hacia la entrada de la Iglesia de San Pedro y San Pablo, la Abadía de Bath. La entrada gratuita con donación a la iglesia dejaba al descubierto la impresionante bóveda de abanico restaurada en 1860 y adornada con numerosos escudos heráldicos.

Qué ver en Bath, Inglaterra. Abadía de Bath

Qué ver en Bath, Inglaterra. Abadía de Bath

Qué ver en Bath, Inglaterra. Abadía de Bath

El estilo rectilíneo de su estructura es espectacular, con elevados arcos góticos y paredes ocupadas por inmensas vidrieras en las que se representaban escenas de la vida de Cristo. Por el suelo y las paredes bajas, las tumbas de personajes célebres se sucedían una tras otra.

Qué ver en Bath, Inglaterra. Abadía de Bath

Qué ver en Bath, Inglaterra. Abadía de Bath

Aquí estaban Víctor y Alicia esperándonos para realizar juntos la visita a esta bonita catedral.

Qué ver en Bath, Inglaterra. Abadía de Bath

Cuando la tuvimos vista decidimos hacer una ruta guiada hasta el campanario por 5 libras cada uno. Si se tiene tiempo, ya que dura una hora, es muy recomendable hacerla. El problema en mi caso era que la guía es en inglés y no me enteré de mucho, pero aun así sigue mereciendo la pena hacerla. Un par de jóvenes, de no más de 15 años, son los indicados para realizar dicha visita y viéndoles la soltura y desparpajo que tenían daba la sensación de que estuvieran haciendo esto desde que nacieron. En la visita se sube hasta la sala de máquinas donde un mecanismo hace temblar las campanas, aunque también nos muestran cómo se hace manualmente y con qué máquina se hacía en la antigüedad.

Qué ver en Bath, Inglaterra. Abadía de Bath, Inglaterra

Qué ver en Bath, Inglaterra. Abadía de Bath, Inglaterra

Desde aquí accedimos por un estrecho pasillo hasta el mismísimo reloj de la catedral y nos sentamos tras él para escuchar alguna explicación del precoz guía. El reloj sigue en funcionamiento por un sencillo mecanismo de piñones que no era más grande que una cabeza. Realmente curioso de ver.

Qué ver en Bath, Inglaterra. Abadía de Bath

En un recoveco pequeño nos pusimos justo encima de la bóveda palmeada de la catedral pudiendo ver su estructura desde una perspectiva distinta, pero realmente lo que más nos gustó de la visita fue poder ascender hasta el mismísimo tejado de la catedral y poder tener una de las mejores vistas de la ciudad.

Qué ver en Bath, Inglaterra. Abadía de Bath, Inglaterra

Qué ver en Bath, Inglaterra. Abadía de Bath

Qué ver en Bath, Inglaterra. Abadía de Bath

Por nuestras cabezas merodeó una película de Walt Disney de una misteriosa mujer con sombrero, bolso y paraguas junto a su gran amigo Bert que paseaban por los tejados de otra ciudad inglesa. Nosotros no limpiábamos chimeneas como Bert, pero desde aquí se podría controlar cada una de ellas y fantasear un poco bailando en las alturas.

Qué ver en Bath, Inglaterra. Abadía de Bath

Los baños romanos de Bath

Descendimos por la interminable escalera de caracol y salimos al exterior para ponernos justo en frente en la cola que accedía al complejo romano de baños más famosos del mundo. La entrada no es barata que digamos (12 libras), pero pudimos ahorrarnos dos cada uno mostrando diferentes carnet, sea de conducir, trabajo, banco o similar, para hacernos pasar por estudiantes. Todo sea por echarnos unas risas.

En la época romana, que tan de moda estaba disuadirse y descansar en baños públicos, aprovecharon en esta zona un manantial natural de aguas termales para convertirlo en un complejo lúdico y religioso para el disfrute del pueblo. En este lugar se levantaría lo que hoy podría ser un mega-spa aprovechando el agua caliente que salía del interior de la tierra.

Qué ver en Bath, Inglaterra. Baños termales romanos de Bath

En la visita, acompañada por un audio-guía, pasamos a través de diferentes salas que en la antigüedad servían como vestuarios, piscinas, salas de masaje e incluso un templo dedicado a la diosa Minerva. La zona más llamativa (bajo mi punto de vista) es la fuente termal burbujeante de aguas cálidas (unos 45 grados aproximadamente) que en la época romana se pensaba era obra de los dioses (por eso se hizo el templo a Minerva). Realmente el funcionamiento de esta fuente es debido a un proceso geológico en el que influyen desde las lluvias caídas, filtraciones de estas y la propia temperatura del interior de la tierra que la expulsa a través de la falla de Pennyquick hasta el exterior justo en este punto.

Qué ver en Bath, Inglaterra. Baños termales romanos de Bath

En las siguientes salas se pueden ver maquetas y curiosidades como por ejempolo verse hacer unos huevos fritos tirados en el suelo.

Qué ver en Bath, Inglaterra. Baños termales romanos de Bath

Qué ver en Bath, Inglaterra. Baños termales romanos de Bath

Qué ver en Bath, Inglaterra. Baños termales romanos de Bath

Qué ver en Bath, Inglaterra. Baños termales romanos de Bath

La gran piscina que se encuentra hoy en día al aire libre, en la antigüedad estaba techada con una imponente bóveda de cañón de unos 40 metros. En su interior, de poco más de metro y medio de profundidad, los romanos podrían disfrutar de charlas y disuadir sus preocupaciones remojados en aguas cálidas. Ya en el siglo XIX, cuando se descubrieron los baños romanos, se continuó con la práctica convirtiéndolos en uno de los baños públicos más famosos de Europa, poniendo a la ciudad de Bath en la boca de todos como destino termal y de lujo.

Qué ver en Bath, Inglaterra. Baños termales romanos de Bath

Qué ver en Bath, Inglaterra. Baños termales romanos de Bath

Qué ver en Bath, Inglaterra. Baños termales romanos de Bath

Arquitectura Georgiana de Bath

Dimos por terminada la visita y fuimos en busca de un lugar para comer algo. Por las calles del centro de Bath se mezclaban en armonía turistas y locales, todos con direcciones distintas. Pero nuestro destino estaba muy claro. Un pub típico inglés cercano al albergue donde saciaríamos nuestra hambre y nos regocijaríamos entre charla y charla alrededor del mundo.

Terminado nuestro festín pusimos los pies en marcha y fuimos a bajar la comida descubriendo más rincones de la ciudad. Nos dirigimos en esta ocasión hacia el norte de Bath a través de Gay St. (con su consiguiente coña por el curioso nombre), la misma calle donde Jane Austen tenía una casa y escribió alguna de sus obras, hasta meternos igual que gladiadores en la redonda conocida como The Circus. Aquí está representada exponencialmente la arquitectura georgiana de mediados del siglo XVIII, con tres edificios en curva formando un círculo perfecto dejando solo tres accesos a su interior de tal manera que al acceder a él siempre se tenga enfrente una clásica fachada.

Qué ver en Bath, Inglaterra. The Circus

Aquí nos volvió a sorprender una costumbre de los habitantes de Bath que vimos en varios edificios. La de subirse hasta el tejado y relajarse allí arriba, ya sea solo con un libro o en la compañía de unos amigos.

Qué ver en Bath, Inglaterra.

Qué ver en Bath, Inglaterra.

Qué ver en Bath, Inglaterra.

Pronto acabaríamos de completar el grupo con la presencia de David que estaba llegando a la ciudad. Quedamos con él en el cercano Royal Crescent, que junto a The Circus, completan uno de los mejores ejemplos de arquitectura georgiana. Como su propio nombre indica, Crescent es una media luna compuesta por un bloque de viviendas (ahora un hotel y oficinas) y en los que quizá, su arquitecto, John Wood hijo, quiso representar, junto a The Circus, algún símbolo masónico en su conjunto.

Qué ver en Bath, Inglaterra.

Los jardines adyacentes nos sirvieron para descansar un rato y maquinar un video auténticamente friki pero que nos hizo pasar un rato de lo más divertido.

Al otro lado del río Avon

Qué ver en Bath, Inglaterra.

Cuando unos globos aerostáticos se disponían a colorear de rojo el cielo azulado de Bath, por el sur del parque apareció David al que recibimos con sendos abrazos Eva y yo. De esta manera ya sí que estaría completado el grupo para el resto del día y nos pusimos de nuevo en marcha para conocer, de la mano de David, el lado oeste del río Avon.

Atravesando de nuevo el puente Pulteney, bordeamos el parque Henrietta y llegamos hasta el cementerio de St. Mary´s envuelto en un halo misterioso y en el que nos adentramos para experimentar la sensación de andar por este campo santo de más de un siglo de antigüedad. Las lápidas se cruzaban unas con otras, algunas medio abiertas, dejando entre ellas un sendero a seguir a través de su historia. Nos faltó tiempo para hablar del tema esotérico y de pegar algún que otro susto.

 

Qué ver en Bath, Inglaterra.

Qué ver en Bath, Inglaterra.

La oscuridad se iba apoderando poco a poco del cielo y volvimos a atravesar el río Avon, esta vez por el puente Cleveland.

Qué ver en Bath, Inglaterra.

Aún quedaban unos pocos minutos de luz y los aprovechamos para pasear tranquilamente hasta el centro y buscar un lugar donde tomarnos un café y unos bollos. Al término de la merienda, Víctor y Alicia se fueron hacía Bristol y nosotros nos pusimos a buscar un bar donde poder ver el partido que esa misma tarde enfrentarían al Atlético de Madrid y Real Madrid en uno de los clásicos de la temporada española.

Que te pongan un partido del Real Madrid en Inglaterra no es difícil, pero que te tengan que quitar la final de rugby del Seis Naciones para ello… eso sí que es complicado. En ningún bar nos lo querían poner ya que correría peligro el valiente que se animara a coger el mando, pero finalmente, en el mismo pub donde habíamos comido ese día, nos comentaron que en cuanto terminara el rugby nos pondrían la segunda parte del derby para poder verlo en una pantalla gigante que ocupaba toda una pared. No nos quedó otra que resignarnos y aguantar en el bar a que terminara el Rugby, pero entre pinta y pinta de Guinness (ya que se celebraba San Patrick) y con la mejor compañía, el tiempo pasó volando.

Qué ver en Bath, Inglaterra.

Mientras tanto, Isaac y Sele se bajaron los portátiles para saludar a la gente a través de las diferentes redes sociales y sus blogs.

Qué ver en Bath, Inglaterra.

Cuando finalmente nos pusieron el partido, la nota cómica la puso Sele con sus vaivenes nerviosos. El partido terminó con victoria merengue, aun sufriendo los últimos cinco minutos donde Sele se subía por las paredes. El partido y las cervezas nos abrieron el apetito y como el día anterior nos encantaron las hamburguesas que tomamos, fuimos de nuevo al mismo sitio para ver si hoy también estaba la furgoneta. Y efectivamente, allí estaba, desprendiendo olor a distancia de salsa barbacoa y fritanga. ¡Qué buenas estaban!

El día no daba para mucho más y preferimos ir a descansar a nuestros camastros ahora que teníamos saciado el hambre.

firma

Quizás te interese...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

  1. Jo qué envidia, jo qué envidia, jo qué envidia, JO QUÉ ENVIDIA!! Cada vez veo y leo más cosas sobre la escapada y más envidia cochina me entra… Me encanta la foto del cementerio, pero… “envuelto en un ARO misterioso”?

    Sobre el video, no se si es que no tengo palabras o es que prefiero no pinar ;D

    Un saludo, y gracias por descubrirnos nuevas cosas del viaje

  2. Estupenda crónica de Bath. La verdad es que describes la ciudad a la perfección y se ve igual de elegante y acogedora que cuando estuve hace años.
    Y el Puente de Pulteney puedo decir que es de los más bellos que he visto en mis viajes.
    Y para colmo la compañía ha sido especial, que más podéis pedir??
    Un saludo Víctor.

  3. Hola tocayo !!

    Me ha encantado el relato de Bath y que te voy a contar del video…jeje
    Yo hasta la próxima semana no publico el post, antes acabo mañana el relato de Atenas.
    Nos vemos este sábado.
    Un abrazo.

  4. Que curioso lo de la gente en los tejados… Eso no lo había visto yo.
    Cuando estuve en Liverpool en enero (imagínate el frío) también nos quedamos de piedra al ver a las inglesas con minifaldas y tirantes por la calle… son de otro planeta
    Bueno, me está encantando el relato. Es curioso ver los gustos de cada uno de vosotros.
    Saludos

  5. Hola Víctor, como se nota que os lo habéis pasado en grande, me alegro un montón! Gracias por descubrirme estos lugares que no conocía.
    Saludos!

  6. Qué envidia de viaje!!! Se nota que lo habéis pasado “mal”, eh? jejeje
    Lo de las chicas británicas que vayan ligeritas de ropa cuando hace un frío del copón es algo que también me sorprendió a mí cuando estuve en Liverpool y Londres… Pero bueno, tampoco es tan raro si se tiene en cuenta que cuando sale un rayito de sol ya se remangan dispuestos a broncearse o al menos a intentarlo, jejeje
    Saludos

  7. Buenas a todos!

    – Amaia: En un “aro misterioso” quería decir que estaba rodeado de misterio. Estos lugares nos encantan a los tres y seguro que acabaremos haciendo alguna visita friki esotérica de esas.

    – Fran: El puente la verdad que no lo puedo comparar con otro que con el de Rialto de Venecia, porque el de Florencia no lo he visto aún… Pero tanto uno (Rialto) como el otro (Vecchio), este puede ser el que menos me guste… pero por espectacularidad o ambiente…

    – Victor: Tarde te contesto… jejejeje.. porque ya te vi ayer… Menuda cena nos marcamos!!!

    – Helena: Vimos a mas de uno… y la verdad que con el día que hacía, a mi me hubiera encantado subirme a alguno… Aunque nosotros nos subimos al de la catedral.. que tampoco está mal jejeje.

    – Dany: La verdad que nos lo pasamos muy bien y no creo que sea el último viaje que hagamos… pero la próxima vez se tiene que venir más gente!

    – M.C.: En general lo de la ropa ligera es en toda inglaterra… y yo creo que da igual que haga sol y nieve… ellas están acostumbras creo porque si no, no lo entiendo.

    Gracias por los comentarios compañeros! Esta noche espero maquear la parte de Bristol y colgarla cuanto antes.

    Un saludo!