Improvisando en Turín en un día

Visitamos la ciudad de Turín en un día ya que fue la primera ciudad de nuestro viaje en coche por el norte de Italia y calculamos que con tan solo un día nos daría tiempo a ver lo más impresincindible de Turín. No había leído mucho sobre ella y para mí era una total desconocida hasta el punto de no saber ni tan siquiera que la Mole Antonelliana —típica de postal turinesa— era el icono arquitectónico de la ciudad.

En cambio, yo a esta ciudad la conocía más bien por su museo egipcio, el más importante del mundo fuera del país africano, y mi intención primordial era solamente esa. Visitar este museo. El resto del día ya veríamos lo que hacer… Pero al final todo fue al revés. Durante el día visitamos la ciudad, y el museo… ya lo veríamos en otra ocasión. Porque a veces el no preparar un viaje y dar rienda suelta a la improvisación tiene su riesgo. Si hubiera cogido una guía de Turín —o incluso de Italia— y hubiera leído lo que pone en las primeras páginas sobre los horarios comerciales, me hubiera dado cuenta que los lunes —justo el día que lo visitamos— cierran la mayoría de museos del país. Así de sencillo. Pero yo me tuve que enterar cuando estaba frente a la puerta del museo y me la encontré cerrada a cal y canto, así que me quedé con la miel en los labios (por tonto). De todas formas no dábamos por perdida la visita a Turín ni mucho menos. Habíamos llegado temprano a la estación de Puerta Nueva en un tren desde Novara —ciudad situada entre Turín y Milán donde estábamos alojados en casa de unos amigos— y tras darnos cuenta de que el museo estaba cerrado dedicamos la mañana a recorrer el centro de la ciudad.

Turín en un día. Visita a Turín

Visitar Turín en un día

A primera vista la ciudad da unas muy buenas vibraciones. Barroca, elegante y ordenada, aunque con un tráfico caótico a primera hora del lunes. Se nota que no es fin de semana y se ve a la gente ir y venir a sus trabajos, al repartidor dejando la furgoneta en cualquier parte, a los ejecutivos tomando un café… Es la auténtica Turín. Uno de los centros económicos más importantes de Italia. Pero aparte de ver la vida cotidiana, dimos un gran paseo por la ciudad que nos permitió ver buena parte de Turín en un día.

Comenzamos por las rectas calles del centro, en concreto la comercial Vía Roma que une la estación de tren con dos de las principales plazas de la ciudad, la de San Carlo y la de Castello, paseo que recorrimos bajo el cobijo de los soportales que casi no dejaríamos en ningún momento de nuestra ruta por la ciudad, y es que a Turín se la conoce también por sus soportales, más de 18 kilómetros de galerías porticadas, algunas de ellas con elegantes tiendas y cafeterías pero otras con aspecto más descuidado que dan quizás hasta un encanto más romántico a la ciudad.

Turín en un día. Plaza San Carlo, Turín

En la plaza Castello se ubica en el centro el castillo y en uno de sus laterales el Palacio Real de los Saboya declarado patrimonio de la humanidad, pero la verdad que no teníamos ganas de ver palacios y no entramos.

Turín en un día. Plaza del Castillo, Castello, Turín

Justo al lado pero saliendo de la plaza Castello nos encontramos con la plaza de Giovanni donde está situada la catedral de Turín, famosa por albergar la Sábana Santa que supuestamente envolvió el cuerpo de Jesús…, aunque muchas pruebas delatan que no es verdadero, pero por fe, se sigue manteniendo como tal. El ver la reliquia en persona no es fácil. Sólo muy poquitas veces exponen la original al público y ese día se tiene que poner Turín hasta arriba de curiosos, por lo que nunca iría a verla. Pero si se puede ver una copia, igual que la que vi unos meses antes en la catedral de Vilna, y quizás por falta de curiosidad o dejadez, vimos que la puerta de la catedral turinesa estaba cerrada y ni probamos a ver si se podía entrar por otro lado. El caso es que proseguimos nuestro paseo sin detenernos mucho por aquella zona y volvimos sobre nuestros pasos hacia la plaza Castello para encaminarnos por la que quizás sea la calle más característica de Turín. La bonita avenida Po engalanada totalmente de clásicos soportales que desemboca en la gran plaza de Vittorio Veneto junto al río Po.

Turín en un día. Avenida Po, TurínTurín en un día. Plaza de Vittorio Veneto, TurínTurín en un día. Río Po

Allí nos fijamos en las marrones aguas del río y divisamos la iglesia de la Gran Madre di Dio que se encuentra justo en la otra orilla, antesala de nuestra ascensión hacia la colina de los Capuchinos. Esta corta pero intensa subida —sobre todo para Eva que ya estaba embarazada de 6 meses— era el camino para llegar hasta uno de los mejores miradores de Turín, aunque cuando llegamos allí las vistas a la ciudad nos defraudaron un poco ya que con la cantidad de árboles que teníamos en frente apenas pudimos ver los tejados de la ciudad.

Turín en un día. Vistas de Turín

Algo de los Alpes como marco a la ciudad se podía divisar pese a la neblina que había en ese momento, pero lo que se ve desde allí arriba perfectamente es la enorme aguja de la Mole Antonelliana, símbolo de la ciudad construida en su origen para ser una sinagoga —aunque al final nunca lo fue— y que hoy en día alberga el museo del cine más importante de Italia. Hasta allí nos fuimos andando de nuevo para observarla desde abajo y recorrer tranquilamente todo el centro de la ciudad, el conocido como Borgo Nuovo lleno de antiguos edificios barrocos.

Turín en un día. Mole AntonellianaEse día habíamos quedado para comer con los compañeros de trabajo de Eva destinados en Turín y fuimos en busca de las oficinas de su empresa en la Vía Cernaia. Comimos con ellos y por la tarde decidimos bajar los macarrones dando un paseo hasta el parque del Valentino situado justo en la ribera del río Po.

Turín en un día. Parque del ValentinoAllí se encuentra el castillo de Valentino —otra de las residencias reales de los Saboya patrimonio de la humanidad—, pero nos interesaba más bien poco los palacios ese día, así que nos tiramos en el césped (como tanto nos gusta) a descansar un poco y luego acabamos dando un paseo por la curiosa villa medieval que está situada en el mismo parque y que fue construida para la Exposición Internacional de 1884 en la que se representa una aldea Piamontesa del siglo XV. Curiosa pero sin mucho interés para mi gusto.

Turín en un día. Villa Medieval, Turín

El aperitivo italiano

De vuelta al centro de Turín nos dimos un último paseo por el llamado Quadrilátero, la zona más animada que vimos ese día en la ciudad y más aún por la tarde, cuando mucha gente sale de su trabajo y dedica el resto del día libre a tomarse algo con los amigos en los diferentes pub que hay por esta zona. Es el momento del aperitivo. Una de las costumbres que no sabía de Turín y que tan asumido tenía yo que su origen era español. Pues nada más lejos de la realidad. Su origen está precisamente en esta ciudad italiana cuando a finales del siglo XVIII el destilador Antonio Benedetto Carpano inventó la bebida del Vermut y propuso tomarla antes de las comidas principales y dedicar ese momento distendido para charlar con los acompañantes. Al ser un vino con mayor graduación, se comenzó a acompañar ese momento de degustación con algunos alimentos y de esta manera es como nació el famoso aperitivo que hoy todos conocemos, ese “momento vermut” —o cerveza en mi caso— que tanto nos gusta en veranito… aunque en Italia no hace falta que sea verano para experimentar esta tradición.

Turín en un día. Quadrilátero de Turín

Nosotros en Turín no nos fuimos de aperitivo, pero cuando llegamos a Novara ese mismo día nos fuimos con nuestros anfitriones a tomar algo y pudimos ver de qué se trataba. En algunos bares cuando entras puedes ver junto a la barra una especie de buffet con todo tipo de comida, desde pasta hasta carnes, pasando por las típicas porciones de pizza o bocaditos salados. Al pedir tu consumición podrás coger cuanto quieras de estos platos, por lo que de esta manera podrás casi hasta cenar. En estos bares si no tienes pensado comer, mejor ni pisarlos, porque la consumición es excesivamente cara, desde 5€ hasta 10€ un simple refresco. Pero realmente este precio está pensado para comer, así que enfundaros un plato y disfrutar del aperitivo italiano.

Con esto pusimos fin a nuestra visita. Quizá es poco tiempo para ver Turín en un día, sobre todo si hubiera estado el museo egipcio abierto y hubieramos dedicado tiempo a verlo, pero tampoco es una ciudad que tenga mil cosas que ver, por lo que, a buen ritmo, creo que te puedes llevar una idea muy válida de Turín con tan solo un día.



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Victor del Pozo

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7 Responses to Improvisando en Turín en un día

  1. Mi tía siempre me habla de lo que le gusta Turín, lo que no me había dicho era que el río estaba tan…. marrón! Parece un sitio precioso, sin duda me gustaría ir pronto. Un saludo y nos vamos leyendo, te esperamos en nuestro blog!

  2. M.C. says:

    Pues Turín es más chulo de lo que imaginaba!! En cuanto al aperitivo, en Milán es algo que se suele tomar por la tarde. Me pareció muy curioso!
    Lo de no planificar como es debido y quedarse sin ver algo nos pasó en Zaragoza lo mismito!! Un fin de semana que estuvimos en la provincia, alargamos la visita al lunes que fue el día que decidimos visitar la ciudad y nos encontramos con los museos cerrados y no pudimos visitar algunos puntos claves 🙁

  3. Eva says:

    Bonito Turín y precioso viaje!!!!
    No te preocupes Vic, que nos espere el museo, que nos vamos un par de días en cuanto podamos!!!!
    Besos.

  4. Carol says:

    Una faena lo del museo egipcio, pero para otra ya vas prevenido. Por lo demás, Turín parece una ciudad bonita, aunque el color del río no invita mucho, jajaja.

    Muy curioso lo del aperitivo. Yo me hincharía ya con las cosas del buffet, y cerveza claro, como tú, que el vermut no me gusta y además me da pelotera 😛

    Un abrazo!

  5. Pingback: Un conejo rosa gigante en Italia

  6. Rebe says:

    Yo voy dentro de poco a Turín. Me parece muy interesante todo lo que comentas. Trataré de combinarlo con esta ruta http://www.walkingo.com/route.php?city=302
    Por cierto, a la Mole Antonelliana se puede subir para ver las vistas?
    Un saludo!

    • Víctor says:

      Hola Rebe! La Mole es el museo del cine y además se puede subir al mirador. Nosotros no lo hicimos, pero seguro que merece mucho la pena.

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