Visitando el Gran Cañón del Colorado

El Gran Cañón del Colorado es sin duda una parada obligatoria en una ruta por la costa oeste de Estados Unidos y un objetivo a ver aunque sea una vez en la vida. A nosotros nos llegó el momento un 7 de octubre, tras visitar Monument Valley. Habíamos planeado quedarnos en las inmediaciones del Gran Cañón dos noches para disfrutar del lugar tranquilamente y la verdad es que pecamos un poco pensando que necesitaríamos tanto tiempo para ver el Gran Cañón del Colorado, sobre todo debido a la gran expectación que genera uno de los mayores espectáculos geológicos del mundo. Con esto no quiero decir que nos defraudara el Gran Cañón, ni mucho menos, pero desde luego, para el plan que teníamos, no nos hubiera hecho falta tanto tiempo, pero si os parece, empiezo por el principio y os explico.

Gran Cañón del Colorado

Como habíamos entrado a Monument Valley a primera hora, más o menos a las doce de la mañana ya estábamos listos para emprender el camino hacia la zona sur del Gran Cañón del Colorado. El pequeño madrugón que nos dimos para aprovechar el día nos hizo mella y las que pudieron aprovechar se pegaron una buena siesta en la parte trasera del berlina.

Gran Cañón del Colorado

Así llegamos hasta las inmediaciones del Gran Cañón y las desperté para hacer nuestra primera parada del día en lo que se puede llamar la antesala de la “gran brecha”, el comienzo —o final— del Gran Cañón del Colorado. Tampoco se han complicado mucho buscando un nombre para esta zona y simplemente lo han llamado Pequeño Colorado, pero de pequeño tampoco tiene nada si no lo comparamos con lo que veríamos posteriormente. Las vistas igualmente son sorprendentes, algo a lo que nos estábamos habituando en este viaje por USA.

Pequeño Cañón del Colorado

El Gran Cañón del Colorado

A partir de este punto nos metimos de lleno en el Parque Nacional del Gran Cañón, y como en todos los parques nacionales, había que abonar la entrada de 25$ por coche si no se tiene el pase anual de parques, (en todo caso, consultar aquí información actualizada ya que veo que ahora son 30$).

Teníamos la tarde entera para recorrer el denominado Desert View Drive, la ruta 64 que transcurre al borde del cañón hasta el centro de visitantes y en la que cada poco tiempo aparecen desvíos para adentrarnos a las vertiginosas vistas del Gran Cañón. No me hice ninguna lista con todos los miradores que visitamos, de todas formas miradores hay por todas partes y todos son impresionantes, y aquí es donde os comenzaré a explicar el porqué he dicho al principio que nos confundimos al planear quedarnos dos noches en este lugar.

Gran Cañón del Colorado

El primer mirador en el que nos paramos fue el denominado Desert View Watchtower, y por ende, nuestra primera visión hacia el Gran Cañón del Colorado. Y sí… es impresionante. No podrás contemplar otro lugar así en todo el mundo. La primera sensación al observarlo es desconcertante al no poder asimilar el paisaje y percibir distorsionadamente lo que está cerca, lejos o muy lejos.

Gran Cañón del Colorado

Si te quedas mirando al frente te dará la sensación de estar viendo un poster gigante, con profundidad aparente, de un paisaje casi insólito. El cañón es muy profundo, pero lo que más descuadra a la vista es su gran amplitud, en algunos casos con una anchura tan desmesurada que llega a alcanzar casi la veintena de kilómetros.

Las distancias se encuentran sobre el papel, en los datos que has leido previamente antes de llegar, pero estando allí postrados junto al precipicio, en ningún momento nos dio la sensación de vértigo. No sabes si bajo tus pies tienes cien, doscientos o más de un kilómetro de profundidad como es el caso. Lo escalonado de su relieve y su anchura desmedida son los responsables para tal efecto óptico.

Gran Cañón del Colorado

Estos “escalones” de los que os hablo son cada uno de los estratos que, debido a la erosión, se han ido quedando al descubierto revelando la historia geológica de nuestro planeta. Parece mentira, pero en este lugar se pueden ver vestigios de hasta casi 2.000 millones de años de antigüedad…, ahí es nada. Pero ¿Cómo era nuestro planeta hace dos mil millones de años? Pues la verdad es que, salvo por lo redondo, el resto no se parecía en nada a lo que conocemos hoy como Tierra. La zona del Gran Cañón —como casi todo el planeta— estaba sumergida en un inmenso océano tras haber sufrido su primera glaciación y la vida en La Tierra se reducía a su mínima expresión en pequeños cuerpos celulares.

Gran Cañón del Colorado

2000 mil millones de años, son muchos años, y los continentes estaban aún por formarse. Postrado en lo alto del Gran Cañón del Colorado uno no es consciente de estos cambios y simplemente se limita a disfrutar del panorama que nos brinda uno de los lugares más sorprendentes del planeta. Pero en un mirador y otro lo que acabas viendo es siempre lo mismo (de ahí la monotonía de las fotos en este artículo), y he aquí nuestra equivocación al quedarnos dos días en el Gran Cañón sin tener planeado hacer ninguna otra actividad, como por ejemplo un trekking por el interior del cañón, algo evidente al ir con Vera que contaba en aquél momento con tan solo 8 meses. Un día y medio en esta zona se nos haría largo y cuando terminamos de recorrer esa tarde la ruta 64 nos dimos cuenta de ello.

Gran Cañón del Colorado

A última hora de la tarde fuimos en busca de nuestro alojamiento. Unos pocos días antes de ir a Estados Unidos habíamos estado buscando para alojarnos cerca de la grieta del cañón, pero nos fue imposible encontrar nada ya que lo reservamos todo a última hora. Finalmente encontramos el hotel Grand Canyon Inn, situado en la población de Valle, una especie de isla en medio del desierto con unos pocos hoteles, un aeropuerto y un parque temático muy extraño dedicado a los Picapiedra… El hotel está a una media hora en coche del Gran Cañón, por lo que tampoco es mucho tiempo ya que por allí no suele haber atascos.

Al día siguiente teníamos tooodo el santo día para estar dando vueltas observando las maravillosas —y repetitivas— vistas del Gran Cañón del Colorado. En la mañana dedicamos el tiempo a recorrer el famoso Rim Trail, desde el centro de visitantes hasta Grand Canyon Village, que no son muchos kilómetros —unos 4 más o menos—, pero con la niña todavía dando sus primeros pasos nos llevó su tiempo.

Gran Cañón del Colorado

El recorrido desde luego es muy bonito y recomendable. Se hace cómodo a través de una pequeña pista asfaltada que discurre junto al borde del barranco y en numerosos sitios existen miradores para poder observar en plenitud el Gran Cañón.

Gran Cañón del ColoradoGran Cañón del ColoradoGran Cañón del Colorado

Llegados al Grand Canyon Village decidimos volver en autobús al comienzo del recorrido. Para ello aprovechamos una de las rutas de autobús gratuito que existen en el parque y que trasladan a los visitantes a distintos lugares. Y ya. Se acabó el Gran Cañón para nosotros porque tampoco íbamos a realizar ninguna otra actividad. Estábamos ante una de las maravillas del mundo natural y a nosotros se nos acabó el entusiasmo en una tarde y una mañana, pero es que, salvo que quieras hacer alguna otra actividad —trekking, montar en helicóptero, etc.—, allí no hay mucho más que hacer y ya habíamos disfrutado de las —mismas— vistas desde numerosos miradores, así que nos volvimos a la zona del hotel para comer y planear algo para esa tarde.

Gran Cañón del Colorado

Si… esta foto es igual que la de arriba… pero seguro que tú eres de los poquitos que se ha dado cuenta.

Quien dice planear, en estos casos se llama improvisar, y nos planteamos acercarnos a la cercana localidad de Flagstaff para ver una de las fricadas mías. El gran cráter Barringer. Un cráter de impacto de un meteorito que cayó hace unos 50.000 años y que se puede observar en su plenitud. Pero ya era muy tarde. Eran las cuatro de la tarde y en Internet vimos que cerraban a las cinco, que contando con la hora y media de camino que teníamos, las cuentas nos salieron rápido. Me quedé con las ganas, pero así tengo excusa para volver algún año. Así que sin ese plan, no quedaba otra que quedarnos por la zona del hotel.

Para completar nuestra visita al Gran Cañón del Colorado decidimos acercarnos a Tusayan para ver un documental producido por National Geographic en un teatro IMAX en el cual narran la historia de la exploración del Cañón, y aunque no tenía muchas esperanzas de que me fuera a encandilar, la verdad es que me gustó mucho, entre otras cosas porque nunca había visto una película en ese formato y no me defraudó. Disponen de audios en varios idiomas y numerosas sesiones de proyección, por lo que si estáis por allí y os sobra tiempo, merece la pena entrar a verlo.

Gran Cañón del Colorado

El resto de tarde, que no era tampoco mucho, lo pasamos en los alrededores del hotel visitando la tienda y el parque de los Picapiedra. Esto no es nada del otro mundo, ya que el parque no es más que unos decorados con los famosos personajes de la serie y poco más, así que fue visto y no visto, y con ello dimos por terminado nuestro día y nuestra visita al Gran Cañón del Colorado. Y pensándolo bien, tampoco nos venía mal estar las últimas horas de la tarde tranquilos y cenar relativamente temprano para así acostarnos pronto y madrugar al día siguiente para afrontar uno de los días más pesados de coche que íbamos a tener en el viaje, eso sí, también uno de los días que con más entusiasmo esperaba, ya que recorreríamos una buena tanda de kilómetros a través de la famosa Ruta 66 camino a Los Ángeles, que como buen amante del motor y la conducción que soy, estaba seguro que no me iba a defraudar.

Víctor del Pozo

Quizás te interese...

Tagged , , , , . Bookmark the permalink.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *