Una estatua de Gengis Khan y el P.N. del Terelj

Nos alejábamos del valle del Orjón a velocidad fija de 80 kilómetros a la hora y por las ventanillas de aquella destartalada furgoneta se seguía viendo el mismo paisaje que parecía creado a base de trazos de pincel. Las nubes eran de algodón y flotaban en un océano azul sobre nuestras cabezas, casi sin moverse, como si hubieran estado allí toda la vida. Nuestro destino ese día sería alcanzar la zona donde se sitúa el Parque Nacional del Terelj y ver de cerca la imponente estatua del mismísimo Gengis Khan.

Mongolia

Durante el trayecto cualquier sitio podría convertirse en nuestra sala de comedor por un día, rodeados de silencio y rebaños de cabras. Allí volvimos a comer una de las famosas sopas de nuestro querido guía Piska, las cuales empezamos a aborrecer echando de menos un buen plato de carne o cualquier otra cosa con algo más de contundencia.

Mongolia

Llegamos de nuevo a Ulán Bator simplemente para atravesarla de lado a lado y seguir nuestro camino hacia el este de la capital unos cuantos kilómetros más. Pasamos junto a una base militar en medio de la nada, y en las faldas de una baja montaña vimos algunos ger que serían de la familia que nos acogería por esa noche. En un primer momento el ambiente del hogar nos pareció muy frío. Una pareja joven con un bebé que jugaba subido a un coche de juguete mientras nos enseñaban donde podíamos dejar las cosas. El marido apenas nos dirigió la palabra, solamente para saludarnos al principio y su cara era un cuadro que no invitaba a comenzar una conversación. Pero según fue pasando la tarde todo fue cambiando. El marido de tez seria se acabó animando y nos deleitó a todos con alguna canción acompañada de un viejo laúd y finalmente acabamos todos  juntos jugando a las cartas alrededor de la mesa.

Mongolia

Cenamos todos juntos y todos juntos nos fuimos a dormir, y literalmente hablando, ya que nos acomodamos todos como pudimos en un mismo ger con mantas por los suelos casi unos encima de otros, aunque dormir en el suelo o sobre esas duras camas era básicamente lo mismo.

A la mañana siguiente nuestra primera visita se situaba cerca de donde estábamos, unos pocos kilómetros campo a través. Allí se hallan una serie de monolitos que forman parte de las llamadas Inscripciones de Orjón que se conocen actualmente por ser la lengua turca conocida más antigua (datan del siglo VIII), las llamadas runas turcas. Estas que vimos no eran las más famosas, ya que las dos inscripciones principales son de tamaño mucho más grande y se encuentran en otra parte de Mongolia, pero aprovechando que estas estaban tan cerca, nos pasamos a verlas.

Inscripciones de Orjón

La gran estatua de Gengis Khan

Nos volvimos a meter en el coche y seguimos por pistas de tierra hasta coger la carretera asfaltada que nos llevaría directos hasta la monumental estatua ecuestre del emperador Gengis Khan. La increíble estatua se levanta en medio de la nada y desde la carretera su apariencia es colosal, pero posicionados bajo su base la sensación que da es desmesurada.

Estatua ecuestre de Gengis Khan

Se trata de la estatua ecuestre más grande del mundo con 40 metros de altura, casi igual de alta que la estatua de la libertad de Nueva York, sin contar en ambos casos con el pedestal. Construida en acero inoxidable, los días soleados el reflejo del sol sobre ella es deslumbrante. Forma parte de lo que pretenden sea un complejo turístico mucho más grande, con hoteles, campos de golf, tiendas… pero aún no hay nada de eso. Hoy allí tan solo existe una puerta de entrada coronada por jinetes y la presencia omnipresente del gran emperador mongol montado en su caballo.

Estatua ecuestre de Gengis Khan

En su base se encuentra un museo donde se recopilan objetos del gran imperio que fue el mongol y te explican cómo fue su expansión durante el siglo y medio que duró convirtiéndose en el imperio más extenso de la historia. La entrada al museo cuesta unos 5€, pero lo mejor de todo es que se puede subir a la cabeza del caballo y observar de cerca la mirada perdida del emperador.

Estatua ecuestre de Gengis Khan

Desde esta situación se tiene bien cerca su látigo de oro, el cual fue el motivo  por el que se levantara la estatua en este lugar y no en otro, ya que según la leyenda, fue en esta zona donde Gengis Khan encontró su látigo de oro cuyo símbolo representaba buen augurio entre los mongoles.

Estatua ecuestre de Gengis Khan

Parque Nacional Gorkhi-Terelj

Continuando con el viaje, volvimos a cambiar los paisajes desérticos por otro mucho más verde y agradable, por un paisaje alpino cercano a la capital. El Parque Nacional Gorkhi-Terelj que se encuentra a unos 60 km al Este de Ulán Bator sería nuestro marco perfecto para volver a extender las mantas y preparar otra “suculenta” sopa de cabra.

Parque Nacional Gorkhi-Terelj

La entrada al parque cuesta dinero, pero no sabría deciros cuanto porque a nosotros nos incluía en lo contratado, pero no tiene que ser mucho. Lo primero decir que este Parque Nacional es enorme, pero el turismo se centra en la primera parte accesible en coche donde hay algún hotel y restaurantes.

Parque Nacional Gorkhi-Terelj

Lo primero que hicimos fue subir a lo alto de una roca la cual se la conoce con el nombre de “tortuga” por la forma tan parecida que tiene a este animal (claro está, dependiendo de dónde la mires) y después buscamos un lugar para comer.

Parque Nacional Gorkhi-Terelj

Al fondo del valle se encuentra un templo budista de meditación al que fuimos tras subir toda la cuesta que se encontraba rodeada de frases budistas. El lugar es de lo más normal y la verdad que no vimos nada excepcional. Un paisaje bonito y poca cosa más.

Parque Nacional Gorkhi-Terelj

Parque Nacional Gorkhi-Terelj

Parque Nacional Gorkhi-Terelj

Con esto dimos por concluida nuestra ruta por el centro de Mongolia. Habían sido 6 días viviendo como nómadas, de tienda en tienda y viendo cómo viven aún muchos de los campesinos en este país. Ahora teníamos que llegar a la capital y dirigirnos a la estación de tren para desplazarnos a la última etapa de nuestro viaje. La querida Beijing. Pero para llegar a la capital China desde Ulán Bator existen varias formas y en el siguiente post explicaré como lo hicimos nosotros.

Víctor del Pozo

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10 Responses to Una estatua de Gengis Khan y el P.N. del Terelj

  1. ¡Pero qué maravilla de paisajes!

    Ya sabes, por las tantas veces que te lo he contado, las ganas que tengo yo de conocer Mongolia y a su gente. ¡A veces dudo de si leerme las entradas o no!

    Ya podíamos pillarnos una furgona soviética de estas,como la de tu foto, e irnos desde España. ¡Las risas estaban aseguradas!

    Un abrazo fuerte amigos, y… ¡nos vemos pronto!

  2. carfot says:

    Por lo que he leido estos últimos posts parece un país bastante monótono aunque la estatua de Gengis Khan en medio de la nada debe ser como llegar a Las Vegas después de atravesar el desierto, la verdad es que está muy bien acabada e incluso su imagen impone cierto temor. Mongolia siempre me ha llamado mucho la atención pero me gustaría saber si la recomiendas para un gran viaje o no merece la pena pasar tanto tiempo.

    Un abrazo para los dos!!!

  3. Carol says:

    Impresionante la estatua de Gengis Khan y muy original lo de subir a la cabeza del caballo, se ve que sale una foto chula posando con el emperador. Una pena que esté en medio de la nada de momento. ¿La visita mucha gente o es difícil llegar?

    ¡Un saludo!

  4. El Da says:

    aysss q vivencias… ese dia concluyo mu bien aparte de dormir tiraos por los suelos. A partir de aqui, en comparacion con lo que vivimos, en China una cama ya nos parecia un lujo, pero antes habia retar a un tren y un confortable bus.
    Fijate que no ha pasado un anyo y me sigue haciendo una ilusion como el primer dia.
    Por cierto, no has sacado el video que salgo elevandome al cielo en el templo budista??
    a cuidarse y seguir viajando….

  5. bleid says:

    la verdad es que cada entrada de esta zona de Asia me sorprende mas
    un lugar tan inhospito para la vida pero con unas personas tan hospitalarias hace que reflexionemos
    muy buena entrada
    abrazos

  6. Helena says:

    La verdad es que Mongolia me ha gustado más de lo que esperaba, pero imagino que después de tantos días en la furgonetilla esa debíais estar ya molidos del todo, ¿no?
    La estatua parece impresionante, ahí en mitad de la nada.
    Un saludo 😉

  7. Menuda pedazo de estatua, impresiona.
    Visitar Mongolia como lo habéis hecho, de manera nómada, tiene que ser toda una experiencia.

    Un saludo

  8. Victor says:

    Buenas Carol! la estatua es visitada todos los días porque tampoco está tan lejos de la capital, pero en ningún momento creo que se llegue a masificar, al menos hasta que no terminen de construir el complejo que tienen pensado.

  9. Victor says:

    Pues la verdad que si acaban de construir lo que dicen si que tendrá un pequeño aspecto como el de las Vegas… pero con Gers en vez de con casinos jejejeje. La verdad que para un gran viaje si que da Mongolia. Ten en cuenta que nosotros solo hemos estado 6 días de ruta por el centro de Mongolia y no vimos nada del norte ni del sur, donde se encuentra en plenitud el desierto del Gobi. Yo creo que si le quieres dedicar un viaje, este debería ser de unos 15 días mínimo para ver lo más característico. Puede merecer la pena pasar muchos días allí, pero al que le guste variar entre ciudades y naturaleza, aquí solo tendrá naturaleza… que es el “pero” que le pongo yo, ya que a mi el turismo urbano me encanta también.

  10. A mi que me gusta tanto la naturaleza, creo que Mongolia me iba a gustar bastante, aunque el gusto arquitectónico que tienen en algunos puntos es un tanto raro, esa estatua es majestuosa, pero al ser plateada, tiene un poco pinta de papel albal xDDD

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