El castillo de Trakai

Diez días recorriendo los países bálticos y escribiendo después los artículos correspondientes al viaje han sido suficientes para hacerme una idea y entender la historia de los últimos siglos en esta pequeña región de Europa. También me ha servido para darme cuenta que, aunque la fama se la lleven siempre ciudades tales como Tallin o Riga, el resto de los tres países en conjunto tienen mucho que ofrecer al visitante. Por separado quizás me haya gustado más Letonia, pero globalmente toda la región me ha parecido que tiene los ingredientes perfectos para poder realizar un viaje de lo más interesante, variado y no excesivamente caro. Sólo tengo un pero —uno pequeñito—, y es que los castillos que hemos visitado a lo largo del recorrido nos han dejado una sensación un tanto agridulce por su estado ruinoso, interiores vacíos o semivacíos y porque la mayoría de ellos se han reconstruido sólo parcialmente por fuera. Esto se perdona tras conocer su historia, pues los conflictos y diferentes imperios que se han establecido en la región han causado un daño a estas construcciones que han hecho que estas no lleguen en buen estado hasta nuestros días, pero esto no quita que la sensación tras visitarlos por dentro sea esa, la de… “me esperaba un poco más”.

Con esto no quiero decir que no merezca la pena visitarlos. Todo lo contrario. Si se quiere conocer la historia de estos países hay que hacerlo ineludiblemente. En la mayoría de ellos se albergan hoy museos con la historia de cada país, objetos de época y en cierta medida guardan su ambiente medievo que de ellos se espera. Por eso, tras visitar numerosos castillos y aun teniendo esa sensación agridulce, no podíamos dejar pasar la oportunidad de conocer el más famoso de todos. El castillo de Trakai.

El castillo de Trakai

Tras casi diez días recorriendo en coche los distintos parajes que nos ofrecieron los países bálticos, nuestro viaje iba llegando a su fin. Siempre el final de un viaje da pena, pero como se dice, hasta el rabo todo es toro, y aún nos quedaba por ver uno de los lugares más emblemáticos de Lituania. El castillo de Trakai. Aprovechando que estábamos en Vilna y que teníamos que ir hasta Kaunas desde donde saldría nuestro vuelo de vuelta, hicimos un alto en el camino y nos acercamos hasta allí. En apenas media hora tras dejar la capital volvíamos a estar inmersos en un paraje natural al que ya estábamos acostumbrados en este viaje, una tierra tapizada por el verdor de los bosques y en esta ocasión salpicado además por los lagos que componen el Parque Nacional de Trakai. Curiosamente este es el más pequeño de los parques nacionales del país, pero sin embargo, es el único declarado histórico por su paisaje natural y su relevancia como enclave del antiguo centro político de Lituania.

Parque Nacional de Trakai

El pueblo de Trakai se encuentra emplazado a lo largo de una pequeña península situada entre tres lagos y unida a tierra en el otro extremo por un pequeño puente, por lo que resulta curiosa su situación amoldada a un terreno que fue formado a capricho por la última glaciación y que ha dejado más de 30 lagos repartidos por la zona situados entre ondulantes tierras fértiles. Con el coche recorrimos la calle principal del pueblo llena de antiguas casas de madera hasta que por las ventanillas de la furgoneta conseguimos divisar la silueta del famoso castillo de Trakai.

Castillo de Trakai

Allí dejamos el coche y nos situamos a orillas del gran lago Galvé. La silueta del castillo con el lago de por medio parecía sacada de un cuento. El cielo estaba plagado de nubes grisáceas, pero el color rojizo de los ladrillos engalanaban igualmente su figura.

Castillo de Trakai

Castillo de Trakai

Tan sólo una pequeña isla y dos puentes de madera sobre el lago separan la fortaleza del resto de la ciudad. Una vez dentro, las pocas expectativas que teníamos después de visitar numerosos castillos en este viaje y dejarnos la sensación agridulce que contaba al principio de este artículo fueron contrarrestadas por un aspecto solemne de sus muros y torres así como el buen aspecto de su reconstrucción dejándonoslo fácil para imaginarnos como fue la fortaleza a finales del medievo.

Castillo de Trakai

El castillo, aunque reconstruido, denota su importancia sobre la historia de Lituania ya que fue sede de la monarquía durante un corto periodo de tiempo en el siglo XIV y luego convertido en baluarte del recién creado Ducado de Trakai, una subdivisión del Gran Ducado de Lituania. Se le compara en aspecto (que no en tamaño) con el castillo de Malbork en Polonia —construido este en el siglo XIII por la Orden Teutónica, rivales directos del Gran Ducado de Lituania— siendo su construcción realizada en distintas fases acordes con los distintos conflictos acaecidos y sus diferentes huéspedes.

Castillo de Trakai

Su pasado más glorioso nos lleva hasta el reinado del gran Vytautas convertido en héroe nacional tras la batalla vencida contra la orden teutónica a principios del siglo XV y aún hoy se le puede imaginar paseando entre las salas y corredores del castillo donde murió sin llegar a ser coronado.

Castillo de Trakai

Fue tras esa batalla cuando Trakai comenzó a perder importancia estratégica a favor de la capital Vilna que comenzaba a despuntar como foco cultural. Con el paso de los siglos e invasiones la fortificación fue destruida casi por completo dejando a la isla huérfana llena de restos de piedra y torres a medio derruir, convirtiendo al castillo en un simple boceto de lo que fue, abandonado en medio de aquel maravilloso paraje.

Castillo de Trakai

Este fue el aspecto del castillo durante mucho tiempo antes de ser restaurado. La maqueta se puede ver en el museo de historia ubicado en el castillo.

Curiosa y paradójicamente fueron las autoridades soviéticas a mediados del siglo pasado las que completaron una ardua tarea de reconstrucción del castillo encomiando de esta manera el pasado glorioso de Lituania. Ver para creer…

Paseando entre sus muros, además de sentirte como un caballero del medievo, puedes darte cuenta de cómo quedó dañada parte de la fortificación tras el abandono y ver la reconstrucción casi perfecta ofreciéndonos una visión de lo que fue el castillo en su época de esplendor.

Castillo de Trakai

En el patio central del palacio se distribuyen numerosas salas donde hoy se puede repasar la historia del castillo en el museo que se estableció aquí en la década de los sesenta donde podremos observar valiosas colecciones de objetos, recreación de escenas o decoraciones de la época.

Castillo de Trakai

Castillo de Trakai

Impresionante es la colección de pipas con numerosas piezas talladas de forma magistral mostrando hasta el más mínimo detalle.

Castillo de Trakai

La visita al castillo de Trakai es una escapada ineludible desde la capital Vilna ya que queda a tan sólo un paso y podremos completar así una perfecta ruta por la historia de esta región que por nuestra parte llegaba ya a su fin.




Víctor del Pozo

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8 Responses to El castillo de Trakai

  1. El Da says:

    Que pasa vic!!! La verdad que este Castillo fue uno de los mas bonitos y parecia que lo habian abierto hacia un mes, pero lo reconstruido estaba muy bien hecho. El viaje llego al final y cada mochuelo a su olivo. Para mi fue un viaje cultural, de encuentros y me lleve conmigo una muy buena sensacion de haberlo explorado. Gracias x compartir esto con nosotros. Nos vemos chaval!!! Un abrazo

  2. El Da says:

    Lo bueno se hara esperar, quien sabe, lo mismo Navalcarnero Culturis Weekend. os espero el anyo q viene x aki, ya comprare yo a Vera un gorro con la opera de visera…..

  3. Calíope VyV says:

    Oye qué chulo! no lo conocía y el entorno es una pasada, gracias por enseñárnoslo 🙂

    • Víctor del Pozo says:

      Es el mejor que vimos por aquello paises junto al castillo de la isla de Saaremaa en Estonia. La verdad que el viaje en sí estuvo muy chulo.

  4. Qué bonito! Nunca había oído hablar sobre este castillo y ya lo pongo ahora mismo en la lista de pendientes. Me encanta!

  5. Buenos recuerdos me lleva Trakai. Nosotros también le dedicamos un post en nuestro blog.
    Quizá fue lo que más nos gustó de Lituania, aunque la Colina de las Cruces también fue muy curioso
    Saludos!.

  6. Abel says:

    Es bellisimo, tambien Vilnius, la capital, una joyita!

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