Cómo ir de Ulán Bator a Beijing.

Ya comenté en el primer relato de Mongolia dedicado a Ulán Bator, que no pudimos conseguir tren directo para ir de Ulán Bator a Beijing porque no nos cuadraban los días. En ese caso tuvimos que buscar un plan B en el momento. Este plan sería el siguiente. Llegar en tren nocturno desde Ulán Bator hasta la ciudad China de Erlian en pleno desierto del Gobi cuyo recorrido se realiza diariamente, y una vez en Erlian cogeríamos un autobús cama que nos dejaría al día siguiente por la mañana en Beijing. Así de sencillo aunque menos rápido que ir de Ulán Bator a Beijing en tren del tirón.

Desde luego es más sencillo cuadrar los días del viaje e intentar coger el tren directo de Ulán Bator a Beijing que sale los martes, jueves y domingos (estos días me los dijeron allí mismo; fecha 2011), pero como nosotros esta parte del viaje la hicimos sobre la marcha, no nos cuadraron los días y tuvimos que hacerlo de la manera que os explico.

Cómo ir de Ulán Bator a Beijing.

Cómo ir de Ulán Bator a Beijing

El caso es que a las siete de la tarde estábamos acomodados en nuestro vagón esperando partir de la estación de Ulán Bator. Atrás dejábamos la estepa, aquella que nos había maravillado con su insultante paisaje, tan pobre y rico a la vez. Atrás quedaban el susurrar del río Orjón y los mantras del monasterio Erdene Zuu, pero más adelante nos esperaba la vieja Pekín, la ciudad que nos enamoró a Eva y a mí en el año 2009.

La noche la pasamos tranquilos en el tren. Al día siguiente nos levantamos a tiempo para recoger todo y ver como el tren cruzaba la frontera China ante la expectación de los que abarrotábamos los pasillos del vagón y mirando por las ventanas. El recibimiento que tuvo el tren en la estación de Erlian no me lo esperaba ni mucho menos. Por los altavoces empezó a sonar una canción que me imagino sería el himno nacional Chino y unos cuantos uniformados se posicionaron en cada puerta para dirigir a toda la gente que íbamos a salir en ese momento.

 

En el andén de la estación los guardias nos separaron por grupos y según nos iban diciendo íbamos avanzando uno tras otro. Anteriormente en el tren tuvimos que rellenar nuestro folleto de entrada al país y ahora simplemente nos pondrían nuestro sello en el pasaporte. Esto no tardaría mucho en suceder y tras no más de 20 minutos cruzamos al otro lado de la estación oficialmente ya en territorio chino.

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El que llegue a Erlian sin una reserva de billete de autobús a Beijing no tiene de qué preocuparse. En la misma puerta de la estación hay varios taxistas que os ofrecerán llevaros en coche y poder estar en Beijing esa misma noche, y la verdad que no es ninguna mala idea. A nosotros nos pedían 600 yuanes por los tres (unos 25€ por persona) por lo que me parece un precio más que razonable teniendo en cuenta que nosotros pagamos por el autobús 35€ cada uno.

Esto quiere decir que nos salió mal la jugada al reservar el autobús en Ulan Bator, porque el billete comprado en la estación de autobuses cuesta unos 25€ (y no estaban agotados), y siendo tres como éramos, hubiéramos cogido un taxi para que nos llevara directamente a Beijing por el mismo precio. El único “pero” es que habría que sumarle al presupuesto una noche más de hotel, pero en nuestro caso que es un viaje de tan solo 25 días, eso no se hubiera notado apenas. Pero bueno, el caso es que ya estaba hecho así y no había porqué cambiar nada, así que nos fuimos hacia la estación de autobuses a esperar que saliera nuestro autobús.

 

Cómo ir de Ulán Bator a Beijing.

La distancia que hay entre las dos estaciones es de apenas 900 metros, por lo que no merece la pena ir en taxi por mucho que os digan que está lejos.

Comimos tranquilamente en uno de los restaurantes que hay cercanos a la estación y cuando fue la hora de embarcar nos fuimos a ver como sería nuestro “alojamiento” por esa noche.

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Estación de autobuses de Erlian

En el aparcamiento había numerosos autobuses, pero solo uno era de color amarillo pálido y con un aspecto desastroso. Parecía que estaba en las últimas a punto de ser mandado al desguace… y el muy maldito llevaba en el parabrisas el mismo número de autobús que teníamos en nuestro billete ¡Con la buena pinta que tenían los rojos y nosotros teníamos que ir en ese amasijo de hierros! Era nuestra primera experiencia en un “sleeper bus” y nos íbamos a estrenar a lo grande.

Cómo ir de Ulán Bator a Beijing.

A mí la verdad que no me gusta coger mucho este tipo de transporte. Es cierto que en los viajes en los que te estás desplazando continuamente estos autobuses hacen que ahorres tiempo al estar viajando de noche, además de ahorrarte el hotel. Los coges por la noche y cuando te despiertas (si consigues dormirte) te encuentras en tu destino.

Cómo ir de Ulán Bator a Beijing.

Visto así es una muy buena forma de llegar a los sitios, pero a mí lo que realmente me preocupa es la inseguridad que me dan algunos conductores de autobuses e incluso el propio autobús. Me pasa muchas veces y no lo puedo evitar. Es una manía como conductor habitual que soy. Que no me fio de nadie. Me preocupa el nivel de seguridad y control que tienen las compañías de buses en algunos países y desde luego viendo en el que íbamos a ir no es que me tranquilizara mucho. Al viajar de noche por carretera me da miedo que el conductor se duerma y sobre todo me da miedo tener un accidente y no ir sujeto debidamente al asiento. El interior de estos autobuses es un amasijo de hierros y no quiero pensar como acabaríamos todos si tenemos aunque sea un pequeño percance. Pero no era momento de ponerse a pensar en eso. Era momento de subir al autobús y tratar colocarnos lo más cómodamente posible en nuestras camas ya que nos esperaban unas largas 11 horas de tedioso viaje.

Cómo ir de Ulán Bator a Beijing.

La verdad que yo con mis casi 1,90 metros de altura tengo problemas en más de un transporte. Me pasa lo mismo con los aviones “low coast”, que prácticamente no tengo sitio para meter las piernas y tengo que ir todo el rato encogido. Pero particularmente lo de este autobús fue todo un suplicio. El hueco que había para tumbarse era de metro y medio (o menos), por lo que yo estirado no podía ir. Pero es que además no podía doblar las piernas porque me daba en la espinilla con el cabecero del de delante, por lo que tenía que sacar las piernas por fuera, doblarlas, arrugarme y tras varios movimientos intentando no caerme, conseguir una posición “cómoda”. Y ya conseguido esto, ¡Que no se me ocurriera moverme otra vez!

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Pero el viaje aún no había comenzado. Una vez dentro y “tumbado” se arranca el motor y el aire acondicionado empezó a echar un gélido viento por los orificios que hay situados encima de mi cabeza, los cuales no podía cerrar porque estaban rotos y encima salía un mal olor por la cantidad de basura que se había dedicado la gente a meter en ellos.

Cómo ir de Ulán Bator a Beijing.

Las cortinas de mi ventana brillaban por su ausencia, pero gracias a dios el sol estaba del otro lado y no las eché en falta, quizá un poco por aquello de la intimidad cuando hacíamos alguna parada, ¡Pero qué demonios¡ !Estamos en China¡ Aquí la intimidad en sitios públicos es más bien poca. Cuando no se te arriman al hombro para ver qué estás haciendo con en el móvil, se te ponen enfrente cuando charlas con alguien… Ya tenía suficiente intimidad con que hubiera un cristal de por medio.

La verdad que luego una vez en ruta te vas acomodando más y acabas haciendo de ese metro y medio un poco tu hogar. En el hueco de los pies dejé la mochila (total, los pies no cabían), una bolsa que encontré la puse tapando el chorro del aire acondicionado, a mi izquierda tenía un libro para leer un poco y en el bolsillo del pantalón el móvil para echarme un vicio a algún juego trillado. Poco a poco le vas cogiendo el gustillo al autobús y la confianza en el conductor va aumentando al ver que no conducía tan rápido.

Cómo ir de Ulán Bator a Beijing.

Al final me relajé y dejé pasar el tiempo hasta la noche donde pude ir viendo las estrellas todo el rato (algún beneficio había el no tener cortina) y así conseguir dormirme entre miles de ruidos del autobús y los ronquidos de la gente. La verdad es que yo me duermo donde sea, y lo cojonudo es que al final siempre duermo bien.

El viaje se hizo un poco más largo de la cuenta. A media noche nos desvelamos porque no se oía nada en el autobús. Es lo que tiene el dormirse con unos ruidos continuos, que cuando los dejas de oír, te extraña y te despiertas. Había un accidente en la carretera y por consecuencia una larga caravana de coches, pero lo peor de todo es que nuestro estupendo y viejo autobús, una vez parado, no quiso ponerse en marcha. Estuvimos como media hora oyendo los intentos en vano del conductor para darle vida de nuevo a “la máquina”. Se escuchaba como que había parado más gente para ayudarnos y que estaban en la parte del motor viendo que podía pasar. El caso es que tras una larga espera volvimos a oír el motor arrancado y que nos poníamos de nuevo en marcha. Aún quedaban muchas horas para llegar y el sueño hacía mella.

A eso de las siete de la mañana llegábamos por fin a Beijing. Antes ya andábamos despiertos mirando por la ventanilla una ciudad que amaneció envuelta en una nube de contaminación. Cuando bajamos del autobús teníamos los huesos desencajados y mis rodillas pedían a gritos que me pusiera a andar para moverlas un poco. Cogimos las mochilas y paramos al primer taxista que encontramos para que nos llevara al hotel Happy Drangon Hostel que se encontraba bastante lejos de donde estábamos a juzgar por lo que tardamos en llegar. Aquí estaríamos las últimas cuatro noches del viaje y teníamos reservadas una habitación triple para las siguientes dos noches, pero las últimas dos nos cambiaríamos a una de cuatro porque esperábamos con ansia la visita de nuestra amiga coreana ChehJin. Nos había escrito unos días antes que se había cogido un vuelo desde Seúl y nos había dado toda la vida para el colofón del viaje. ChehJin estuvo 5 años en España estudiando filología hispánica y la conocimos a través de unos buenos amigos. El caso es que ella se volvió a Corea con su familia y llevábamos como 5 años sin vernos, pero por fin nos volveríamos a encontrar.

Cómo ir de Ulán Bator a Beijing.

Aquí os presento a ChehJin sobre el puente San Pablo de Cuenca en el año 2006 y celebrando la Semana Santa a ritmo de tambor. No tiene nada que ver con este viaje, pero seguro que la hace ilusión verla y le traerá buenos recuerdos.

En esta ocasión nos juntaríamos en Beijing, y no en Madrid o Seúl como siempre habíamos pensado, pero para volvernos a ver aún teníamos que esperar un par de días que dedicaríamos a ver parte de la ciudad y Eva y yo a reencontrarnos con los lugares que ya visitamos en nuestro viaje a China del 2009. Era nuestra última etapa del viaje. Ya se olía que esto se acababa, pero estábamos contentos porque todo estaba salido muy bien y estábamos de nuevo en Pekín.

Víctor del Pozo

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  1. ¡Qué alegría leerte siempre Victor!

    Menudo recibimiento el de China. No tenía ni idea de que fuera así. Le da un toque entre glamuroso y de película de los años cincuenta curioso curioso. ¡Faltaba que los soldados os recogieran las maletas y os las llevaran donde sellan el pasaporte!

    Y de los transportes, no me puedo imaginar lo que te costará entrar en algunos. A mi me pasa y soy bastante más pequeño que tú. Y lo de dormirse, todo es ponerse supongo. Yo hace años me era imposible (recuerdo varios trayectos de más de veinte horas en bus sin poder pegar ojo). Y ahora como si nada, si hay sueño, hay sueño…

    Un abrazo fuerte amigo.

    P.S: ¿Nos vemos el Jueves, no?

  2. ¡Hombre! Parece que no es lo mismo ver el vídeo sin sonido… Luego me lo volveré a poner.
    Menudo espectáculo el autobús que os llevó a Pekin. Con lo que a mí me cuesta dormirme en trasportes públicos no sé si hubiera sido capaz, y más si dices que a mitad de trayecto se quedó tirado…
    Ya llega la última parte del viaje. Esto se acaba, jejeje
    Un saludo 😉

  3. Desde luego una gran aventura y la experiencia en autobús supongo que inolvidable jejeje…A mi me encanta viajar en transporte público porqué me parece la mejor forma de conocer el país y a su gente!

  4. Vaya con el autobús… Nunca he dormido en un sleeper bus pero pienso que es una experiencia que hay que probar, aunque si puede ser con camitas de “tamaño europeo” mejor que yo también soy alta y te entiendo perfectamente!! Supongo que lo bueno de estar tantas horas agarrotado es que cuando uno sale se muere de ganas de empezar a andar y recorrer la ciudad.Has hecho un viaje muy interesante.

    Saludos!

  5. Qué bueno lo del recbimiento en China! jajaja Estaríais alucinando de que se hubirean enterado que llegabais vosotros y os recibieran así! jejeje

    Pues yo me quedo frita en los buses y trenes. Y a veces es un problema, porque me acabo perdiendo la mitad del paisaje.. Pero es sentarme y quedarme como una marmota. Aunque con algunos cacharros que me ha tocado coger en bastantes ocasiones y los conductores suicidas y kamikazes, a veces es mejor así, y que sea lo que los dioses quieran.. 😛

    Un abrazo

  6. qué gran honor encontrarme en tu lector! y leyendolo, se me da la sensación de que hubiera yo estado con vosotros en este viaje. ya salgo yo en el siguiente lector? qué ilusión!!

  7. Vaya aventura nocturna con el bus descuajeringado, jejejejeje. La verdad es que las veces que he viajado de noche con bus ha sido en algunos mejor que el vuestro así que dale alguna otra oportunidad a este medio de transporte, jejejejeje. Me ha llamado la atención la forma en la que os recibieron los chinos en la estación de tren, también tuvo que ser toda una experiencia. Un abrazo para los dos. 😉

  8. Genial el viaje en autobús y lo del recibimiento de los chinos. Yo tengo bastante experiencia en largos recorridos en autobús, así que sé muy bien por lo que pasaste. Siempre está bien tener nuevas aventuras que contar.

    Un abrazo

  9. A mitad del viaje tirados y además no he contado la anécdota de la cena… (la verdad que se me ha pasado contarla…). Pagar un buffet y no tener nada de comer… jejejeje.. Menudo rebote nos pillamos!!

  10. La verdad que no todos los bus cama en los que he ido son así… En nuestro último viaje a Perú fuimos en dos recorridos nocturnos y, aunque no llegan a ser lo más cómodo para viajar, hay sobradas diferencias para preferir estos últimos al Chino que cogimos. Más que nada porque estos de Perú eran asientos acolchados y podía ir medio estirado…

  11. Jajajajaja… si Carol… no se quien dio el chivatazo de que el “Maharajá del Pozo” iba a viajar a China acompañado de sus subditos jejejejeje… Pero bueno…

  12. Cheeeeee!!!!! jejejeje… tu por aquí!!! Pues en el siguiente relato no se si aparecerás.. porque creo que haré dos de Beijing… pero el último va a ser dedicado a ti solita!! jejeje

  13. No, no… no hace falta ser muy especial… Estas camas matan a cualquier persona que no sea capaz de caber entera. Yo la verdad que hubiera preferido ir en asientos normales e ir con la cabeza tirada para delante (los que hayan viajado conmigo en avión sabrán a lo que me refiero jejeje)

  14. Lo del recibimiento Chino fue muy bueno… Como han dicho en otro comentario, les faltaron recogernos las maletas, aunque me da a mi que la intención de estar allí esa gente no sería la de darnos la bienvenida, si no de controlarnos bien controlados.. jejeje

  15. Hola Victor! vaya que yo llamo a éste un ‘artículo detallado’ de los pormenores del viaje en bus, muy, pero muy completo y claro, con TODOS los pormenores. Te seguiré leyendo para finalemnte conocer, a través de tus palabras, más sobre ése fascinante país… SALUDOS!

  16. Buenas! pues es que cuando busqué información (tampoco es que buscara afanosamente…) no encontré mucha información sobre como hacerlo de esta manera. En todos los lados se leía sobre coger el tren en Ulan Bator y directo a Beijing… pero esta otra opción la tenía como en el tintero… por eso quería reseñar todo lo que pudiera para que la gente que haga este viaje también contemple esta opción, incluso la de ir en Taxi compartido hasta Beijing desde Erlian que no sale nada caro.

    Un saludo!

  17. El himno chino a la llegada a la estación es un puntazo xDDD Pero tomo buena nota del tema de los bus cama de China, ya he leído bastante sobre ellos, pero ahora viendo tu vídeo me temo lo peor… madre mía, si los altos no tenemos ya bastante con cuidar nuestra cabeza al entrar en cuevas o pasar por puertas o arcos poco altos, ahora nos quieren dejar sin piernas en aviones pequeños y camas de metro y medio xDDDD

  18. Victor, muy entretenido, interesante e ilustrativo tu relato. Nosotros estamos preparando un viaje similar partiendo el 22 de agosto al 22 de septiembre. Aun no tenemos los pasajes de tren queremos sacarlos en Moscu,donde llegaremos 4 dias antes de partir, nos interesa asegurar el boleto Ulan Battor-Pekin, mi consulta es si podremos comprar ese ticket en Moscú?????? Gracias.

    • Buenas María! Yo por lo que vi no daban opción a comprarlos en Moscú al tratarse de un billete que cruza una frontera… y más siendo de Mongolia a China. Por lo que tengo entendido, o es imposible, o te costará un triunfo que te vendan ese billete con tanta antelación. Intenta hacer lo que hicimos nosotros. Llegar a Ulán Bator con una agenda “olgada” y el primer día que estés allí ves a informarte de los trenes y mira como puedes cuadrarlos. Salía un tren directo a Beijing los martes, jueves y sábado, pero además tienes la opción que hicimos nosotros, la de llegar a Erlian que sale un tren todos los días y una vez allí taxi o bus… Si podéis ser cuatro para coger un taxi, os saldrá igual de barato que ir en bus-cama.

      Un saludo!