Camino de Santiago portugués: Tui – Redondela

Antes de nada avisar que esta etapa fue la última que realicé en mi corto camino de Santiago (hasta ahora) y que mi estado anímico fue tal que ni me molesté en sacar la cámara de fotos en ningún momento, por lo que las fotos que ilustran este relato han sido cedidas por Siegmar Witting, uno de los alemanes con los que compartí el camino hasta Ponte de Lima.

El estado anímico que había experimentado el día anterior contrastaba con el bajón que recibí esa mañana cuando me levanté y puse los pies sobre el suelo. Prácticamente era como si no hubieran descansado en toda la noche y ponerme en pie y dar los primeros pasos, desde la cama hasta el patio exterior, se convirtió en todo un reto para mí a esas horas. Ya en el patio, sentado donde hacía unas horas había compartido vino con otro peregrino, me masajeé los pies con una crema y empecé a calentarlos con movimientos de tobillo hasta aliviarlos un poco y poder comenzar la etapa del día.

Camino de Santiago portugués: 5ª etapa; Tui – Redondela

La peor etapa de mi camino a Santiago

Camino de Santiago portugués

Para ver más detalladamente la 5ª etapa entre Tui y Redondela, pinchar en el mapa

Me puse las dos tobilleras y me eché la mochila al hombro para continuar por las recién amanecidas calles de Tui. El día anterior había previsto el desayuno y compré otro bocadillo de chorizo el cual esperé a salir del pueblo para comerme la mitad sentado junto a una ermita.

Ya desde un principio temía a esta etapa de unos 30 km donde el asfalto iba a ser tedioso y duro, y no hizo falta mucho más tiempo para darme cuenta de ello. Por el carril bici de una autopista recorrí algún kilómetro y algunos peregrinos que salían de Tui ya me empezaron a alcanzar. Mi ritmo era más lento de lo habitual y el dolor ya empezaba a ser preocupante.

Al poco atravesé por lo alto la AP9 para comenzar a andar el tramo más bonito de ese día a través de un camino totalmente embarrado junto al río Louro. Estaban de obras y la senda tenía algunos tramos impracticables pero aun así no le quitaba belleza al paisaje. Aquí ya me cogieron prácticamente todos los peregrinos de mi albergue e intenté seguir el ritmo del holandés con el que había estado hablando la noche anterior y de una familia de portugueses compuesta por un hijo joven y sus padres. Estos últimos eran asombrosamente hospitalarios y conservaban mi ritmo para no dejarme atrás. El joven hablaba muy bien español y mantuve con él diferentes conversaciones. Su voz suave relajaba al escucharle y me daba la impresión de estar junto a un ángel. Tanto él como sus padres eran muy católicos y no era la primera vez que hacían el camino. Me informaban por cada punto que pasábamos y me advirtieron del lugar donde San Telmo, patrón de Tui, enfermó hasta su muerte realizando su peregrinación en el año 1251. En ese lugar se levantó un cruceiro y una placa junto al puente das Febres.

Camino de Santiago portugués

Atravesando la aldea de Santa Comba Ribadelouro mis pies dijeron basta y nos paramos junto a unas máquinas de bebidas para refrigerarnos un poco. Me quité las zapatillas, calcetines y tobilleras y el chaval portugués me dio un spray para poder calmar el dolor. El peregrino holandés alcanzó una concha que estaba cercana y me la dio para que la pusiera en mi mochila… ¡Ahora sí que parecía un peregrino!

Camino de Santiago portugués

Camino de Santiago portugués

En este lugar también nos adelantaron los ingleses que conocí en Ponte de Lima y me dieron ánimo para seguir. No estoy acostumbrado a que me den ánimos y esta situación me hizo pensar. Pensé en si el dolor que tenía era tal para dejar el camino o simplemente era un quejica. Realmente no soy de los que se quejan y mucho menos de los que muestran debilidad. No soy de los que tiran la toalla a la primera de cambio, pero en ese momento necesitaba reflexionar sobre si seguir o no el camino, por lo que ya tenía entretenimiento en mi cabeza hasta que llegara a Redondela.

Camino de Santiago portugués

Al rato nos sentamos en un área de descanso para tomar una cerveza antes de emprender el peor tramo del camino de ese día. Desde este lugar se podía ver lo que nos esperaba y no era otra cosa que más asfalto. El polígono industrial de Porriño nos aguardaba.

Camino de Santiago portugués

No olvidaré la interminable recta que hay en este polígono, tan larga que no se divisaba el final. Por mi cabeza iban y venían pensamientos sobre seguir o no el camino y más aún cuando levantaba la cabeza y veía que no se acaba este interminable polígono industrial.

Justo me percaté de un enorme solar lleno de coches de la marca Citroën. “¡Coño! si esta es la campa de Citroën que tienen en Porriño”, pensé. Desde aquí nos llevan muchos de los coches que vendemos en la sucursal donde trabajo y como bien me habían dicho… ¡es enorme! Yo pertenezco a la misma empresa y me acordé de los camioneros que transportan los coches… “como vea a uno que va para Madrid… le enseño mi carnet de empleado y me voy con él” jejeje… Pero solo era fantasear un poco para despistar el dolor del pie y proseguí los 3 kilómetros de la pesada recta.

Camino de Santiago portugués

Camino de Santiago portugués

Más y más asfalto hasta llegar a un puente metálico que tras cruzarlo pude leer un anuncio que vendían masajes en los pies para peregrinos. En ese momento no necesitaba ningún masaje, sino un serrucho de hoja gruesa para cortármelos desde el tobillo.

Camino de Santiago portugués

Más industrias son la antesala hasta llegar a las calles de O Porriño. Para seguir con el camino teníamos que adivinar detrás de qué coche se escondía la baldosa con la concha dibujada y así pasé de largo O Porriño, donde lo único que me llamó la atención fue  la impresionante silueta fortificada del Ayuntamiento, obra de Antonio Palacios entre 1921 y 1924.

Camino de Santiago portugués

A la salida de O Porriño bebí agua en una fuente junto a un monumento que recordaba a dos escaladores vecinos de la localidad y su hazaña al subir al Everest junto a otros “ochomiles”. Las flechas atravesaban varias obras por el camino y tras algún kilómetro más llegué al albergue de Mos que se encontraba cerrado. Frente a él había unas escaleras que llegaban hasta una tienda de comestibles y tras llamar al timbre me abrió la puerta una chica que me dio paso para poder comprar algo de beber. Me senté en la terraza y me puse el sello del albergue que tenían a disposición y tras comer la otra mitad de bocadillo que llevaba, seguí con la marcha hasta Redondela.

Camino de Santiago portugués

Camino de Santiago portugués

De aquí hasta el final no recuerdo nada salvo que ascendí a tal punto que podía ver a lo lejos la localidad de Redondela. Lo peor para mí estaba a punto de llegar y es que me esperaba una bajada tan empinada que tenía que ir frenándome en todo momento para no caer como un canto rodado. No sé qué desnivel tendría aquella calzada pero acabó del todo con mis ánimos. No veía la hora de llegar y hacía tiempo que me había quedado solo en el camino.

Camino de Santiago portugués

Por fin llegué a las calles de Redondela y en dirección al centro di con la Casa da Torre, el albergue de peregrinos y mi casa por esa noche. La Casa-Torre renacentista data del siglo XVI y ha sido rehabilitada para dar cobijo a los peregrinos y realizar otras actividades culturales para los vecinos. Como era tónica habitual, todo estaba impoluto y en perfectas condiciones. Aquí también se paga 5 euros para utilizar todos sus servicios y lo primero que hice fue descalzarme y ver en mi guía las siguientes etapas para continuar. Me duché y tras descansar decidí que lo mejor sería ir a un médico para que me viera el pie.

Camino de Santiago portugués

Sin hacer ningún esfuerzo más, cogí un taxi hasta el hospital de Redondela y allí me vieron rápido. El médico en cuestión que me atendió no quisiera ofenderle, pero si yo soy el director del centro, al día siguiente está buscando empleo de nuevo. Le expliqué lo que me pasó el primer día y lo primero que me dijo es que si “¿no sabía que existían transportes públicos para llegar a Santiago?”. No quise entrar en contestaciones varias y me limité a pedirle que me dijera lo que podía ser. El siguió metiendo cizaña y riéndose con su compañera sobre la voluntad de los peregrinos mientras yo me mordía la lengua, también porque no tenía ya ganas ni de discutir sus palabras. Finalmente se centró en mi pie y tras tocarlo y torcerlo hacia los lados me dijo que podía haber una posible fractura y que por supuesto dejara el camino ya. Me hizo un informe y me aconsejó que fuera al día siguiente al hospital de Vigo para que me hicieran una radiografía y quedar definitivamente diagnosticado.

Camino de Santiago portugués

Fuera ya del hospital dejé pasar el tiempo pensando en la situación y de pronto lo vi todo claro. Me estaba cegando por conseguir mi objetivo de llegar a Santiago y había llegado a realizar toda esta etapa sin ningún ánimo y con la mente puesta solamente en mis pies. Esto no era lo que esperaba del camino. Hasta el día de hoy, aunque con dolencia, había disfrutado del camino y de mis compañeros. Me había dado tiempo a pensar en muchas cosas y a mantener la mente en blanco hasta relajarme lo máximo posible. Pero este día no había sido así. El camino no se debe andar así. Se puede andar con lluvia, tormentas, solo o acompañado, pero como lo había hecho ese día sencillamente no se puede. Espiritualmente el camino ya no me podría dar nada porque estaba totalmente descentrado de él. No aprovecharía nada de lo que me quedaba por andar y finalmente decidí pararme allí. Me costaba admitirlo, pero era lo mejor.

Al pensar de aquella manera sentí un alivio enorme en mi cuerpo. Adelantaría mi vuelta a casa, pero era lo mejor. Era jueves y el lunes tendría que estar de nuevo en el trabajo y de la mejor manera posible.

Más relajado esa noche, busqué un bar que me recomendó un taxista y pedí una ración de pulpo a la gallega que me quitó todos los males de golpe. De vuelta al albergue aún llegué a pensar si al día siguiente me encontraría mejor para seguir.

Camino de Santiago portugués

Esta foto si que es mía… y ¡que bueno estaba este pulpo!

Me puse el despertador más tarde que nunca y a la mañana siguiente me levanté cuando estaban a punto de salir los últimos peregrinos. Mis pies estaban igual que el día anterior y salí a la calle con la mochila a cuestas como todos los días pero en esta ocasión con otra dirección. Por primera vez en el camino fui en contra de las flechas amarillas que me habían acompañado estos días y busqué un taxi.

-“Al hospital de Vigo por favor”.

El taxista muy amable me dio conversación por todo el camino haciendo de guía turístico señalándome las rías y contando curiosidades del lugar. Ya en el hospital me tocó esperar un rato hasta que me llamaron para hacerme la radiografía. Yo me conozco y creía que no iba a tener nada y efectivamente eso es lo que me dijeron viendo los rayos x.

– “¿fractura?…no tienes nada…. ¡el siguiente!”

Eso es lo que duré en el hospital. Para que os hagáis una idea, ni me quité los calcetines. Me pusieron en el informe contusión con dolor y para casa. Realmente me alegré que no tuviera nada pero me quedé con cara de tonto… “¡¿He dejado el camino y no tengo nada?!”.

En la puerta del hospital llamé a Eva y quedé con ella para que me recogiera esa noche en la estación de autobuses de Madrid. Dejaba el camino definitivamente —por ahora—, pero aún me quedaba andar hasta la terminal de autobuses de Vigo. Una vez allí, compré un billete para Madrid y me esperé a que saliera el autobús que aún le quedaba alguna hora. En la propia estación, un hombre nos dio el susto del día a los presentes cuando le vimos caer bruscamente al suelo y comenzó a convulsionar todo su cuerpo. Le estaba dando un ataque epiléptico y rápidamente fuimos todos a socorrerle. Le colocamos de lado y mientras yo le sujetaba la cabeza, otro hombre le hacía masajes en el pecho. Cuando se relajó le colocamos la mochila en la cabeza para que descansara y al rato otra vez empezó a convulsionar. Así varias veces hasta que llegó una ambulancia y se lo llevó de allí. Por lo visto era un hombre dado a las drogas que andaba siempre por la zona y no era la primera vez que le pasaba esto. Tras el susto se me hizo la hora de bajar a coger el autobús y comencé mi viaje de vuelta a casa.

Camino de Santiago

Camino de Santiago

Último sello hasta hoy del camino

Mi camino había acabado por ahora, pero la experiencia vivida esos días había sido tan buena que estaba convencido que volvería a continuar donde lo dejé, y seguramente tras este, vengan otros caminos más.

Camino de Santiago

Mi credencial hasta hoy… aún caben muchos sellos…

Victor del Pozo

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20 Responses to Camino de Santiago portugués: Tui – Redondela

  1. Helena says:

    Hombre, está claro que no es el final que uno se espera al lanzarse a esta aventura, pero no se puede decir que no pusieras ahinco y ganas hasta el último día. Y si el pie ya no podía más, es mejor no forzar. Una penita, pero estoy segura de que algún día lo acabarás. Te quedas con la experiencia vivida que, seguro, no es poco.
    Un saludo

  2. Santi says:

    ESto solo ha sido un mal sueño, lo olvidamos y seguimos colgados de tu blog que nos encanta. Hablanos ya de London que tengo mono!!

    Un abrazo

  3. M.C. says:

    Tomaste la mejor decisión posible! Encontrándote como te encontrabas no era plan de seguir. El camino no se va a marchar, así que ya habrá tiempo de terminarlo en el futuro.
    Saludos

  4. Iker says:

    Más vale recular a tiempo. Yo también creo que hiciste lo mejor que podías haber hecho. Además, que te quiten lo bailaoo! la parte que hiciste mereció la pena no?? Pues eso

    Saludos!

  5. Iker says:

    Por cierto! espero que vaya todo muy bien, que hacía unos días que no me pasaba por aquí! Ya estás organizando algún viajecito?? bueno pues, sea donde sea, disfrútalo!

  6. Victor says:

    Buenas compañeros! Yo también me quedé con la sensación de que había hecho lo mejor, porque como los días siguientes fueran como ese, era mejor no hacer nada… que como dice Mari Carmen, el camino no se lo llevan. La cuestión es cuando lo continuaré, porque en esta oportunidad me encontré con días sueltos que mi novia no tenía y aproveché a hacerlo ya que ella lo ha realizado dos veces. Pero desde luego que lo andado me ha encantado y ha sido una bonita experiencia.

    Santi, lo de londres tardará un poquito porque antes tengo pendiente la escapada a Lisboa, pero vamos… te adelanto que al final el tiempo nos respetó bastante y aprovechamos a vivir un poco al estilo londinense… cambiando los tés por cerveza eso sí… jejeje

    Sobre los viajes hay algo planeado ya, pero es una simple escapada… pero voy a esperar un poco porque todavía queda. Y sobre los grandes viajes… pues no se… tengo que ver primero las vacaciones y hacer cuentas…

    Un saludo!

  7. Siegmar Witting says:

    Hi Victor, my pleasure to “feed” your story with some of my pictures. Accept the hint of an “old” man: buy yourself some decent shoes for hiking, it will help your feet. Good health and luck for all your upcoming journeys. May the force be with you 😉

  8. Desde luego no era el final esperado de esta historia, pero bueno hay que quedarse con los buenos momentos de etapas anteriores, ya habrá tiempo de terminar esta ruta, no merecía la pena seguirla y no disfrutarla con ese malestar y encima aunque al final solo fuera una contusión quien sabe si por forzar durante más días hubiera ido a peor.

    Dentro de el dramatismo me ha hecho gracia el médico, tiene tela, recomendarte que hay medios de transporte para llegar a Santiago, menudo lumbreras, este debe ser de los que va al baño en coche y no entiendo los que nos gusta realizar este tipo de aventuras.

    Y nada espero que lo más pronto posible consigas terminar este camino, para que no se te quede la espinita por mucho tiempo ahí clavada.

    Saludos !!! 😉

  9. victor says:

    Hola tocayo,

    Ya sabes que esto es un punto seguido y que un día tendrá continuación con la 6ª etapa.
    Espero el relato de Lisboa, vale ?
    Un abrazo y recuerdos para Eva.

  10. El Da says:

    Te vi la cara de disfrute…. y no pongas fotos mias, si no kieres petar esto.
    solo kiero leerlo, pa ver como te expresas en nuestros quehaceres londinenses, ya que formare parte del reparto de actores que se sucederan.
    Por cierto, ya se que has estao en fitur, que tal?
    ya te habran dicho que me voy a Copenhague y Malmö en abril, no?
    muakines.

  11. Almudena says:

    Acabo de conocer tu blog y es genial, me lo guardo y te sigo.
    Saludos.

    Across The Universe

  12. M.Teresa says:

    ¡No me extraña que ese pulpo a la gallega te quitara todos los males! Tiene una pinta de muerte. Seguro que tendrás ocasión de acabar lo que empezaste.
    Un abrazo

  13. Victor says:

    Buenas compañeros y bienvenida Almudena! gracias por los comentarios y a ver si me pongo las pilas para empezar los relatos de Lisboa y Londres, el cual este último creará mucha expectación por la presencia de “El Da” jejejeje… (espero que el antivirus no ponga problemas para las fotos en las que sales jejejeje). Por cierto da… ya me contó Leire que te piras a Dinamarca…. asi que ya me contarás… y Fitur cada año peor. Por que hay invitaciones, si no los 8 euros no los pago para ver aquello.

    Un saludo a todos!

  14. victor says:

    Hola tocayo !!

    Venga Victor, ese relato de Lisboa, que me trae muy buenos recuerdos !!

    Un abrazo.

  15. Tato says:

    Hola Víctor, he leído y disfrutado tu camino, te agradezco que lo relataras, me ha sido muy útil porque pronto lo haremos y no encontrábamos tan buen material en ningún lado.
    Espero que pronto te decidas a terminarlo o a emprender algún otro Camino de Santiago. Un abrazo desde Argentina

    • Víctor del Pozo says:

      Hola Tato! Me alegro que te gustara… a ver si como dices, lo termino algún día. Lo disfrutaréis mucho seguro. A mi me vino muy bien la guía de El País-Aguilar sobre el camino de Santiago portugués, así que si puedes comprarla te la recomiendo porque viene todo muy bien detallado también.

      Un saludo!!!

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