Berlín: Llegada a la ciudad y primer contacto

Berlín es una ciudad que no tenía en mi agenda como planes cercanos. En estos últimos años, por la fecha aproximada de octubre, siempre nos dejábamos una semana de vacaciones para ir a visitar a la prima de Eva (Marisol) y a Alex, su novio canario, que están viviendo en Tenerife. Ya habíamos comentado otros años que podíamos hacerlo al revés y venirse ellos a la península y pasar la semana por España o algún sitio de Europa. Y este coincidimos en las vacaciones y nos comentaron de irnos a la ciudad de Berlín. A Marisol le venía de maravilla porque estaba estudiando alemán y así podía practicar con el idioma. A nosotros, que no hace falta decirnos las cosas dos veces, respondimos que… !!!Vayámonos a Berlín!!! El dato curioso es que nos llamaron justo cuando estábamos apuntito de pasar a Francia en el inicio de nuestras vacaciones por Croacia, así que no habíamos empezado las vacaciones de verano y ya teníamos planeada la próxima escapada para octubre… Eso sí que mola.

A diferencia de otros viajes, Para Berlín no miré casi nada por Internet acerca de la ciudad ya que al ser una ciudad muy turística seguro que improvisando veríamos la mayoría de las cosas. Serían 5 días en Octubre, de lunes a viernes. De todo se encargaron los canarios de mirarlo. El hotel que cogieron fue el Hotel Generator de Berlín, que es un hotel para gente joven de bajo presupuesto y altamente recomendable por la comunicación que tiene, tanto de tren como de tranvía, que en tan sólo 15 minutos te podías plantar en todo el centro.

Pues ya cogido el vuelo y el hotel, sólo quedaba esperar la fecha. Un par de días antes aparecieron Marisol y Alex en Madrid y la noche antes del vuelo se vinieron a dormir a casa para salir todos juntos hacia el aeropuerto. El vuelo salía muy temprano (6 de la mañana) y casi sin dormir, nos levantamos para emprender nuestro viaje a Berlín.

Llegada a Berlín

Llegamos muy temprano al aeropuerto de Schönefeld, lo que nos dejaba todo el día por delante para poder tener un primer contacto amplio con la ciudad. En el mismo aeropuerto tenían folletos del hotel Generator con las indicaciones para llegar a él y además con los folletos te invitaban a una cerveza en el bar del hotel, así que cogimos unas cuantas y compramos unos billetes para el transporte en Berlín que nos valdrían para toda la semana. Nada más llegar a la estación lo picamos en una máquina que hay en los andenes para validar el billete y que empiece a contar desde ese mismo momento. Es aconsejable ser legal, porque cierto es que no hay nada que te impida montar en los transportes gratis, pero los revisores van de incógnito y fijo que en 5 días nos pillaban. Cogimos el tren hasta la parada Landsberger allee en la línea S. Salimos del tren y nos encontramos con el hotel justo al lado.

Llegamos y dejamos todos los bártulos y quedamos en la recepción del hotel después de descansar un poco para irnos pitando al centro. Era demasiado pronto para comer, pero vimos un Burger King a la espalda del hotel y decidimos comer ya y tener toda la tarde para pasear. Después cogimos el tranvía que está en la calle Landsberger Allee, que está justo a un lado del hotel y nos encaminamos hacia el centro sin un rumbo fijo, solo a andar.

Berlín

De Alexanderplatz hasta la puerta de Brandenburgo

Rápidamente nos topamos con la silueta del “pirulí” berlinés (autentico punto de referencia, porque se ve desde todas partes) y seguidamente nos encontramos con Alexanderplatz que es una principal plaza de Berlín y la cual es enorme. Parece un auténtico solar en medio de la ciudad. En ella se encuentra el reloj mundial  que tiene una forma muy curiosa.

Berlín

Continuamos bajando Alexanderplatz hacia la torre de TV y nos topamos con la fuente de Neptuno justo en frente. Esta fuente representa al Dios griego rodeado por cuatro figuras femeninas que simbolizan los ríos alemanes; el Elba, el Rin, el Vístula y el Oder. Estaba llena de espuma que no sé si será por algo concreto o simplemente alguna gamberrada, pero algunos niños se lo estaban pasando de miedo. Más abajo nos encontramos con las estatuas de Marx y Engle junto a un enorme reloj solar en medio de una plaza.

Fuente de Neptuno, Berlín

Marx y Engle en Berlín

Justo después atravesamos el río Spree y nos adentramos en la isla de los museos. Lo primero que llama la atención es la catedral de estilo neoclásico, que particularmente, me gustó mucho. Junto a ella están unos jardines donde la gente se tira a tomar el sol y los niños no paran de correr.  Justo en frente veíamos el Altes museum al que más adelante entraríamos porque me encapriché en ver el busto de Nefertiti (Ya que no voy a Egipto… pues me consuelo con picar por ahí). Sentados en las escaleras del museo nos encontramos a un grupo de españoles que estaban terminando el recorrido por la ciudad con la agencia New Berlín Tours. Nos quedamos escuchando y al finalizar le pedimos información de horarios y tipos de tours para los próximos días.

Isla de los museos, Berlín

Catedral de Berlín

Cogimos la calle Unter den Linden hacia la puerta de Brandemburgo, pero antes nos detuvimos en el patio de la biblioteca estatal, que con los colores de las hojas y el edificio antiguo, bien se merecía unas fotos.

Biblioteca estatal, Berlín

Empezamos a descender por el paseo central de la calle y empezamos a ver tiendas, restaurantes (un poco caros) y ¡una casa Ferrari! Además, pudimos ver nuestro primer resto del famoso muro de Berlín que estaba puesto como decoración en frente de una tienda de recuerdos.

Berlín

Entramos a merendar en un Dunkin Donuts y cuando salimos era prácticamente de noche y no pude fotografiar bien la puerta de Brandemburgo (ya tendría tiempo), pero sí que nos dimos cuenta —y nos enteramos— que en estos días se estaba celebrando el festival de luces en Berlín y todos sus monumentos estarían iluminados de forma especial. Pues mira tú por donde… sin saberlo, nos encontramos con un colorido por todo Berlín verdaderamente bonito.

Puerta de Brandemburgo

Recuerdo al holocausto nazi

Atravesamos la puerta de Brandemburgo y nos encontramos justo en frente el parque Tiergarten, pero era tan de noche que preferimos no entrar. Aquí ya se puede ver el camino de baldosas por donde se colocó el muro de Berlín y siguiéndolo (no literalmente… que va por medio de la calle) hacia la izquierda fuimos a parar al monumento en memoria del holocausto. Llegamos ya de noche y nos impresionó un montón.

Monumento en memoria del holocausto, Berlín

Cientos de bloques de piedra formando pasillos entre ellos y que según te vas adentrando se van haciendo más y más altos hasta que te ves envuelto en un laberinto de cemento con un piso ondulado desconcertante. Os dejo alguna foto (en otra etapa comentaré lo que nos dijeron los guías sobre lo que representa).

Monumento en memoria del holocausto, Berlín

Monumento en memoria del holocausto, Berlín

Monumento en memoria del holocausto, Berlín

El Sony Center de Berlín

Salimos del monumento en dirección a Potsdamer Platz donde se encuentra el Sony Center. Esta es una plaza rodeada de oficinas donde hay una gran cúpula cubriendo un centro comercial de ocio en el que hay cines, un parque y muchos restaurantes.

Sony Center, Berlín

Es un sitio muy curioso de ver. Cuando llegamos el ambiente era un poco apagado. Aunque había mucha gente, parecía que todo el mundo estaba callado. En una pantalla de televisión enorme ponían imágenes del muro y de la guerra acompañado de un hilo musical un poco triste. Esto también nos sorprendió. Justo antes de entrar también hay partes del muro donde han expuesto diversas fotografías.

Sony Center, Berlín

Sony Center, Berlín

Intentamos comprar tabaco y nos metimos en uno de los restaurantes que lo vendían. Pregunté y a duras penas le entendí que la máquina de tabaco estaba en los baños. Fui para allá, metí el dinero y me puso la máquina algo en alemán. Probé otro (lo mismo no tenían del que quería yo) y lo mismo… Otro y lo mismo… Así con todos… !!!Le di incluso a unos puritos!!! En ese momento vi una ranura en la máquina como para tarjetas y con imaginación pude deducir que era para meter el “DNI” de ellos y asegurarse de esta manera que el que está comprando el tabaco es mayor de edad ¿Pero como coño van a saber mi edad si mi DNI es un trozo de papel plastificado? Pues lo metí y nada de nada (normal). Me imagino que en el documento de los alemanes tendrán ya el chip que se está poniendo aquí en España… y me quedé sin tabaco.

Metro de Berlín

Salimos del Sony Center para irnos ya hacia el hotel. Cogimos el metro en Potsdamer Platz y en poco tiempo llegamos. Probé a comprar tabaco en otro sitio y me pasó lo mismo. Volví a meter mi DNI…. !!!Y ME LO DA!!!… me quedé “to loco”. El tabaco es un pelín más caro que en España, pero solo por no estar comiéndote la cabeza con estas máquinas, merece la pena llevárselo.

Cenamos en un italiano que estaba al lado del hotel y miramos que es lo que queríamos hacer al día siguiente. Finalmente decidimos hacer nuestro primer tour con la agencia New Berlín Tours. Como el pronóstico del tiempo ponía que el miércoles (en 2 días) iba a llover, decidimos hacer el del campo de concentración Sachsenhausen mañana. Y con los planes decididos, nos fuimos a acostar. Nos metimos en la habitación y pude disfrutar de las vistas por la noche y el pirulí iluminado.

Berlín




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