Barrio judío de Praga

Aquí os voy a contar nuestro paso por el barrio judío de Praga, parte de nuestra escapada que hicimos a principios de este año a la capital checa y que dicho viaje puso a prueba nuestra pericia para salir de un problema y buscar rápidamente un plan b, y me explico… En un principio nosotros teníamos todo preparado para ir a Roma. Vuelos comprados, alojamiento reservado, lugares a visitar y hasta alguna cervecería para tomar algo tranquilos. Pero todo se fue al traste cuando en las pantallas del aeropuerto anunciaron que el vuelo a Roma se había cancelado por causas meteorológicas. Roma estaba hasta arriba de nieve y los aeropuertos cerrados a cal y canto. No nos lo podíamos creer. Habíamos pedido 2 días en el trabajo y teníamos un total de 4 días que ahora no sabíamos que hacer con ellos.

Mas o menos esta fue la cara de tonto que se nos quedó cuando vimos que no volaríamos a Roma…

Tras ver varias opciones en el stand de Ryanair, donde sus soluciones no nos convencieron a ninguno de los tres (Eva, nuestra amiga Vanesa y yo), acabamos sentados en el suelo del aeropuerto de barajas y buscando desesperados algún vuelo que saliera ese mismo día y que el precio no se disparara demasiado. Miramos ofertas de última hora, destinos en cada compañía low cost… y cuando todo parecía que nos tendríamos que gastar un dineral o quedarnos en casa, apareció un vuelo relativamente barato a Praga con la compañia Wizz Air que salía esa misma tarde y con un buen horario también para el vuelo de vuelta. En ese momento, tras 2 horas después de la cancelación del vuelo a Roma, decidimos volar a Praga, un lugar que siempre habíamos querido visitar y donde al barrio judío de Praga sería uno de sus alicientes mayores para ver.

Barrio judío de Praga

Avisamos rápidamente a nuestra amiga Leire que siempre había querido ir allí y tras comentárselo por teléfono, no dudó ni un momento en apuntarse a nuestro viaje exprés. Como aún quedaban unas horas para el vuelo, Leire nos vino a recoger al aeropuerto y fuimos a su casa a comer y a que preparase su maleta. Esa misma tarde desde la casa de Leire reservamos un apartamento en pleno barrio judío y con ello pusimos fin a nuestra preparación. Las guías de Roma, los apuntes cogidos y todo lo que llevábamos para la capital italiana se quedó en casa de Leire y nos fuimos con lo puesto, sin nada preparado pero sin mucha preocupación por ello ya que íbamos a estar unos 3 días completos en la ciudad y habría tiempo de improvisar. Así que, tras un día un tanto movido y a la vez emocionante, nos pusimos los cuatro en marcha hacia la República Checa. Un país que se estaba congelando por culpa de la ola de frío siberiano que estaba azotando Europa y que Roma ya se había llevado su parte. Y gracias a que sabíamos que en Roma íbamos a tener frío, llevábamos algo de ropa de abrigo para Praga, aunque al final fue poca para lo que nos encontramos allí…

Viaje a Praga

El avión salió con retraso (para rematar el día) y llegamos a Praga a media noche, justo a la hora que decían en el apartamento que podíamos llegar como muy tarde, así que sacamos dinero en el aeropuerto y cogimos un taxi para ir directamente y no perder más tiempo. Una vez en el taxi pensamos que el termómetro del coche estaba estropeado. El maldito no se movía de unos gélidos -16 grados, pero no había nieve y se veían las estrellas. Estaba cayendo una pelona de mucho cuidado. El taxi se puso a callejear en una ciudad dormida completamente. No había nadie por la calle y los coches aparcados ya tenían una buena capa de escarcha por encima. Cuando llegamos al alojamiento teníamos que pedir las llaves en el bar que se encontraba justo al lado y que gracias a dios aún no estaba cerrado.

Barrio judío de Praga

Situación del hotel.

El apartamento que reservamos en Praga (ver aquí) está ubicado en pleno barrio judío de Praga, justo al lado de la sinagoga española en la calle Dušní. Para mí no había un mejor sitio donde alojarse, en medio de un barrio que siempre había querido conocer y a escasos 5 minutos andando de la Plaza de la Ciudad Vieja. El apartamento nos costó 115€ la noche para los 4, ni 30€ cada uno, y disponíamos de baño completo, cocina, una habitación con cama doble y un sofá doble en la sala de estar. Además disponíamos de WiFi gratuito tan preciado en los tiempos que corren.

Barrio judío de Praga

Esta foto está sacada de la web del alojamiento. Ya sabéis que no soy muy dado a hacer fotos del alojamiento…

Qué ver en el barrio judío de Praga

Como he dicho antes, nos alojamos en pleno barrio judío de Praga. A este pequeño barrio, embutido dentro de la Ciudad Vieja, se le conoce con el nombre de Josefov en honor al Emperador José II que proclamó a finales del siglo XVIII el Edicto de Tolerancia, dando de esta manera la libertad religiosa a la población judía. Y precisamente al barrio judío de Praga quiero dedicarle la entrada de hoy ya que todos los días caminábamos por él.

Barrio judío de Praga

Las tres muertas de frío… y no era para menos.

Por la mañana o por la noche, al final siempre acabábamos paseando por el barrio judío de Praga. Antiguamente este lugar estaba lleno de callejuelas estrechas en las que se hacinaban hasta 180.000 almas retraídas por su credo. Hoy el barrio judío de Praga tiene un cierto ambiente “chic”. Las casas viejas de la antigua judería han dejado paso a modernos edificios de principios del siglo XX y en ellos se han instalado apartamentos, oficinas y comercios en renovadas avenidas. Lo único que recuerda que este lugar fue un antiguo ghetto judío es su famoso cementerio y las sinagogas que han aguantado en pie las desdichas de varias guerras, incendios e incluso a la ocupación nazi.

Barrio judío de Praga

Por lo tanto, para conocer un poco la historia del barrio judío de Praga no basta con pasearse por él. Hará falta comprar la entrada del museo judío que nos dará acceso a la mayoría de las sinagogas en cuyo interior persisten recuerdos a modo de museo. El precio de este “museo en la ciudad” es de 300 koronas checas (unos 12€ en 2012 [ver en página oficial el precio actualizado]) y se puede comprar en cualquiera de las sinagogas.

Barrio judío de Praga

Barrio judío de Praga; sinagoga Española

De todas las sinagogas que vimos, sin duda la que más me gustó fue la sinagoga Española, la más moderna de todas que data de 1868 y que su interior está totalmente decorado en estilo morisco. El color dorado predomina en toda la sala y los adornos de las paredes perecen mezclarse con los de las barandillas, suelos y columnas. Cuando nosotros entramos, casi el último día, el silencio era sepulcral y cada paso que dábamos se oía reflejado en cada rincón del templo. Los ojos se perdían entre los mil y un detalles de sus muros color ocaso que brillaban por la sutil luz entrante de las preciosas vidrieras y el tragaluz de la cúpula. Una lámpara que se descuelga de la cúpula en forma de estrella de David junto con otros faroles iluminaba la sala en cuyas dos plantas se exponen utensilios y documentos que revelan la vida de los judíos en las últimas décadas.

He de decir que las fotos en el interior de las sinagogas están prohibidas, por lo que perdonar que no haya muchas imágenes de ellas salvo alguna foto que pude tirar disimuladamente.

Barrio judío de Praga

Interior de la sinagoga española en el barrio judío de Praga

Barrio judío de Praga; sinagoga Maisel

Pero si queremos ver la primera parte de la exposición de la sinagoga española, entonces tendremos que ir hasta la sinagoga Maisel embutida entre edificios en la calle Maiselova. Este templo de finales del siglo XVI alberga la historia de los primeros asentamientos judíos en tierras bohemias alrededor del siglo X hasta su emancipación ocho siglos más tarde, y se pueden ver diversos objetos judíos, desde telares hasta preciosos utensilios de plata. Arquitectónicamente hablando esta sinagoga no llama mucho la atención. Su interior es frío y muy sobrio y la fachada no es la original ya que sufrió la devastación de un incendio en 1689 y posteriores remodelaciones que la han dejado con este aspecto gótico.

Barrio judío de Praga

Sinagoga Maisel en el barrio judío de Praga

Barrio judío de Praga; sinagoga Vieja-Nueva

Junto a esta sinagoga y en dirección norte, comenzaremos a ver el resto de lugares de interés del antiguo barrio judío de Praga. Como un pecio en un mar de modernos ladrillos, la sinagoga Vieja-Nueva resalta a la vista por su aspecto medieval. Esta fue construida a mediados del siglo XIII y es la más antigua que se mantiene en pie. La entrada a esta sinagoga se tiene que pagar a parte (200 koronas) porque no está dentro del recorrido del museo judío, pero nos hubiera dado igual porque se encontraba cerrada creo que por reformas.

Barrio judío de Praga

Sinagoga Vieja-Nueva en el barrio judío de Praga

En su tejado medieval se dice que se esconde el mítico personaje del Golem, un engendro creado por el Rabino Loew a base de arcilla y al que dio vida poniéndole en la boca un papel escrito con una palabra secreta descifrada del Torá.

Barrio judío de Praga; historia de la leyenda del Golem

Este “pequeño Frankenstein” solo obedecía al Rabino Loew y le ayudaba tanto en casa como en los oficios religiosos. Pero este ser tenía otra peculiaridad, y es que si no se le quitaba la hoja de la boca por las noches para dejarle sin vida, se transformaría en un ser destructivo y arrasaría con cuanto pillara a su paso. Y precisamente fue lo que pasó. Una noche al Rabino Loew se le olvidó quitar la hoja y el Golem se volvió loco destruyendo todo el barrio judío de Praga. Una vez sucedido esto, Loew decidió esconder a la criatura en un lugar secreto y destruir el papel que guardaba la palabra secreta para que no volviera a ocurrir aquel desastre. El rabino profetizó que si algún día la comunidad judía se viera amenazada, Dios mandaría a otro rabino capaz de descifrar dicha palabra y hacer revivir de nuevo al Golem para que salvaguardara a la comunidad judía. Realmente, y como es de esperar, esto no es más que una leyenda, pero es la que reavivaba las esperanzas del pueblo judío cada vez que las desdichas se cebaban con ellos.

Barrio judío de Praga

Justo al lado de la sinagoga Vieja-Nueva se encuentra la sinagoga alta y el antiguo ayuntamiento judío donde cabe destacar su célebre reloj de números hebreos, y como la lectura hebrea, este reloj va en sentido contrario al romano que todos conocemos.

Vistas estas sinagogas y paseado por parte del barrio judío de Praga, aún nos quedaba por ver lo más interesante. La sinagoga Klaus y la sinagoga Pinkas que custodian el antiguo cementerio judío. Estos tres lugares los vimos el último día sobre un manto de nieve blanca que había caído durante la noche (y un frío de narices por cierto…), y si ya de por sí visitar estos lugares místicos e inertes te dejan un tanto frío, con estas temperaturas de casi -20º parecía que estuviéramos entrando en una nueva era glaciar.

Barrio judío de Praga

De estos tres sitios, el menos interesante a priori puede ser la sinagoga Klaus, pese a que en su época, a finales del siglo XVII, llegó a ser la más importante de la judería que hoy estamos recordando. Su interior, sin muchos adornos arquitectónicos que destacar, recoge piezas de culto y de la vida cotidiana judía para mostrarnos sus tradiciones y costumbres religiosas.

En cambio, la última sinagoga que vimos, la sinagoga Pinkas, no creo que deje indiferente a nadie tras su paso por ella.

Barrio judío de Praga

Entrada a la sinagoga Pinkas y al cementerio judío.

Barrio judío de Praga; sinagoga Pinkas

La sinagoga Pinkas se encuentra justo a la entrada del antiguo cementerio y aunque el edificio en sí no llame mucho la atención, la sensación que se siente al pasear por ella deja la sangre helada hasta al mismísimo Golem. En su interior el silencio es mortal y hace que andes en calma observando perplejo cuanto te rodea. La visión se pierde entre las paredes blancas que están caligrafiadas con los nombres e intervalos de vida de las casi 80.000 víctimas judías checas y moravas asesinadas por los nazis durante el holocausto.

Ante aquella imagen te quedas de piedra y te limitas a pasar junto a esos nombres y tratando de leer alguno. Ancianos, adultos, niños… seres humanos de todas las edades que vieron consumar sus últimos años de vida encerrados en un campo de concentración, seguramente el de Terezín a unos 60 kilómetros al norte de Praga, antes de ser asesinados cruelmente en el famoso campo de exterminio polaco de Auschwitz.

Barrio judío de Praga

Pero si estas paredes ya nos dejan un nudo en la garganta, la exposición del primer piso nos acabará conmoviendo por completo. Allí se exponen algunos de los dibujos de los 10.000 niños que fueron a Terezín y observándolos uno a uno te das cuenta de lo conscientes que eran en su temprana edad, mientras que otros en cambio, desvelaban la inocencia común de un niño.

Barrio judío de Praga; antiguo cementerio judío

Tras los muros de la sinagoga Pinkas, en medio del antiguo barrio judío de Praga, se extiende un pequeño bosque pétreo de lápidas funerarias que comprenden el antiguo cementerio judío de Praga. Era el lugar que más ganas tenía de visitar del barrio y la verdad que lo estaba deseando. (pinchar aquí para ver un plano del cementerio con las tumbas más importantes y el recorrido que podéis hacer según la temporada)

Barrio judío de Praga

Toda la historia que habíamos visto expuesta dentro de las sinagogas, aquellos utensilios, libros y fotografías, parecían tener ahora un sentido mayor. Esos objetos pertenecían a las personas que estaban enterradas bajo nuestros pies, justo debajo y más abajo aún, porque en este cementerio, el único lugar donde dejaban enterrar a los judíos en aquella época, se hacinan hasta 100.000 cuerpos unos encima de otros.

Barrio judío de Praga

Barrio judío de Praga

Eso explica el laberíntico y caótico aspecto de las miles de lápidas amontonadas una tras otra. Aquí no hay lujosos panteones ni bonitas esculturas. Aquí solo persiste el recuerdo de aquella comunidad hebrea que luchó por hacerse un hueco en esta ciudad. Tampoco hay flores ni muchos familiares visitando a sus antepasados. El último entierro que se celebró aquí fue a finales del siglo XVIII y en todo caso, sí que podremos ver a judíos acercándose hasta aquí para dejar piedras sobre la más famosa tumba del campo santo, la del rabino Loew.

Barrio judío de Praga

Barrio judío de Praga

Barrio judío de Praga

Barrio judío de Praga

Nosotros anduvimos un buen rato por el cementerio casi vacío de gente, y tras dejarlo atrás, salimos por la antigua sala ceremonial donde se explican los procesos de enterramiento y de la medicina en aquella época.

Barrio judío de Praga

Sala Ceremonial y de la cámara mortuoria

El barrio judío de Praga me gustó mucho visitarlo y salí de él con las ideas un poco más ordenadas en mi cabeza. Estos museos y sinagogas hoy en día son sobre todo el recuerdo del sufrimiento de una población que intentó hacerse hueco como cualquier otra para vivir pacíficamente con sus ideas. Hoy estos lugares deberían de servir, al igual que muchos otros monumentos, para no olvidar el pasado y que no se volvieran a repetir aquellas calamidades y asesinatos en el presente, cosa que precisamente, parte de la población judía que hoy habita en lo que fueran tierras palestinas no parecen entender. Injustamente, la historia se vuelve a repetir, pero al revés.

Víctor del Pozo

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  1. Pues mira que había visto relatos y reportajes sobre Praga, pero de este barrio no me suena de haber leído apenas nada, muy curiosa la historia del Golem, anda que no era nadie… y pintaza ese cementerio nevado.

    Esta claro que esta vez se hizo realidad al mal tiempo, buena cara, no pudo ser Roma, pero Praga seguro que no os defraudó 😀

    Saludos!

  2. Joer, que frío!!!
    Pero nos encanta vestirnos con ropa de abrigo aunque parezcamos al muñeco de michelín.
    Las fotos del cementerio Judío son espectaculares, en nuestra visita estaba con numerosos judíos no nos permitieron sacar fotos, aunque alguna cayo.
    Saludos!!
    Javier y Deborah.

  3. Impresionante el cementerio. Tiene que ser muy emotivo estar allí.

    En fin, bien improvisado el viaje, salvando la situación. Espero que podáis ir a Roma en otra ocasión porque es única. Le tengo cariño por muchas cosas, pero también porque es el viaje con el que empecé el blog, jeje.

    No puedo ni imaginar temperaturas tan bajas como las que tuvisteis en Praga, y eso que a mi me gusta el frío.

    ¡Un abrazo!

  4. Vaya improvisación!!! A Praga le tengo muchas ganas y después de leer tu entrada, todavía más, pero espero no tener que ir en invierno, jeje. Me da frío sólo de leerte XD

  5. Yo estoy deseando ir ya! De todo el viaje que vamos a hacer quizá lo que más interés me despierta es Praga, y de Praga el barrio judio. Ya el año pasado me quedé helada en los museos de la ocupación soviética (sobre todo el de Vilnius) y eso que yo no soy de museos, pero estos museos son imprescindibles y son los únicos que muestran una parte de la historia tal cual fue. A mi el de Vilnius de verdad que me impactó y por ello me gustó mucho. Espero volver de Praga con la misma impresión de esta parte de la ciudad que tu.

    Enhorabuena por el relato y las fotos.

  6. Si señor!!! en vez de veniros abajo en plan que putada, pillasteis otros vuelos, si señor esa es la actitud. Yo aun no se que es estar a esas temperaturas aquí en Polonia aun no llego el frío. Muy guapo el cementerio, tengo muchas ganas de conocer Praga

  7. Ay, ay, ay, que mañana llego a Praga y me voy a helar de frío :O

    Desde luego uno se queda corto si sólo puede decir “impresionante” aunque sean muchas las impresiones (dolor, tristeza, etc) que le llegan leyendo sobre ese barrio.

    Un saludo,

    J

  8. Nosotros estuvimos haciendo una ruta por el país en el 2009 (si mal no recuerdo) y también nos pilló una ola de frío siberiano que pfffff… Pero tenemos un recuerdo fantástico de todo lo que pasamos por allí, no solo en Praga eh?

  9. Menos mal que ya llevabáis ropa de abrigo para Roma!!!Si hubiera sido a Canarias en lugar de a Roma, ya os veo paseando por Praga con bikini y chancletas! 😛

    Ya me acuerdo de todo el trajín de ese día a última hora. Al final, el cambio no fue para nada malo eh?

    Ahora queda lo de Roma pendiente.Al menos, ya tienes los deberes hechos.

    Qué gozada ver este barrio sin gente! Cuando yo estuve estaba atestado de turistas, y no sé si será por eso o que, que no me dijo nada en absoluto.La verdad que no me fue lo que más me gustó de Praga y con diferencia.Me fui bastante rápido. El cementerio yo lo ví desde un rincón que encontré que se veía de maravilla y así me evité pagar la entrada. Que en aquel momento recuerdo que me pareció carísima.

    Creo que tengo que volver a Praga en invierno! 😉

  10. Pues yo le tengo muchas ganas a Praga desde hace tiempo y la verdad es que tampoco había leído mucho acerca de este barrio…
    Veo que la última sinagoga es de las que llegan… Un lugar imprescindible.
    Lo de que los judíos pongan piedras sobre las tumbas ¿sabes por qué es? Lo vi en la peli de la lista de Schindler, pero pensaba que era una cosa sólo de la película o en ese caso en concreto…
    Un saludo 😉

  11. Qué curioso el viaje improvisado que os surgió. Aunque no fuistéis a Roma, creo que Praga es una alternativa estupenda. A mi me encantó cuando fui hace años, claro que yo lo vi con mucho mejor tiempo, en pleno verano. Como se ve que te encantan los cementerios, has puesto un montón de fotos. Lo que cuentas de los judíos me recuerda a cuando visité Cracovia, viaje que por cierto tengo pendiente de escribir algún día.

    Un abrazo!!

  12. Víctor, lo que cuentas del frío, me suena y bastante. El problema se agrava porque en Praga la humedad que existe es galopante. Yo estuve en noviembre con 4º y no había forma de entrar en calor, así que tu panorama de -15º …no quiero ni imaginar!!

    En cuanto al barrio judío, paradójicamente sobrevivió a la II G.M. debido a una idea cruel y peregrina de los nazis, ya que se les ocurrió convertirlo en un “museo de la raza judía”, conservando sus sinagogas y edificios emblemáticos para este fin.

    En cuanto a los tikets de entradas… bien, algo hemos hablado tú y yo de este tema, estando la zona catalogada como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

    Un saludo!

  13. Buenas a todos y mil gracias por los comentarios!!!

    – JCDS: Pues yo es una de las cosas que más había leido y de las que más ganas tenía de visitar… Cuando vi que se nos canceló el vuelo y que finalmente acabamos en Praga, en cierto modo me alegré…

    – Javier: A mi me gusta el frio. Lo prefiero mil veces antes que el calor… pero esas temperaturas eran exageradas… No apetecía ni sacar la cámara…

    – Carol: Roma se está convirtiendo con creces en el lugar que más se me está resistiendo.. junto a Florencia que era el primer viaje que tenía pensado hacer desde siempre…. No creo que tarde en visitar la ciudad eterna…

    – Artabria: A nosotros se nos da estupendamente improvisar :D. No me quedaba en Madrid esos días ni de coña… aunque si os soy sincero, en un principio yo les dije a mis compis que cogieramos el coche y nos fueramos al norte de España o el sur de Francia… Al final salió este vuelo y me alegro.

    – Maria: Espero que disfrutes de tu viaje y que no tengas mucho frío!! Estuve en Vilnius hace un par de meses, pero nuestro viaje no fue muy cultural y no entramos a muchos museos.. Como tengo pensado volver, me acordaré del que me dices para visitarlo.

    – Molaviajar: Jajajajajaja… y tu me hablas de improvisación??? vosotros apareceis en esa definición en el diccionario!!! jejejejeje… Pues estando en Polonia, no creo tardes mucho tiempo en tener ese frío…

    – Avistu: Espero que estés disfrutando de Praga!! Todos estos barrios son imprescindibles de visitar por la historia que tienen… la verdad que si.

    – Oscar: La verdad que tiene su encanto la nieve y el frio… Recuerdo cuando subimos al castillo por la mañana temprano… De camino, el puente de Carlos estaba vacío… y las vistas de arriba con bruma y las chimeneas de las casas con humo fue una estampa preciosa!

    – Tierras insolitas: El apartamente lo reservamos en casa de nuestra amiga casi una hora antes de salir… Pensábamos que cuando llegáramos no tendríamos la reserva por lo tarde que fuimos… pufff.. menos mal que no fue así.

    – Carol: Bueno… si llegamos a tener un primer destino de calor… seguro que lo de Praga no lo hubieramos cogido… o quizás nos hubieramos ido a nuestra casa a por ropa… pero no se. La verdad que no había mucho turista… Con esas temperaturas no me extraña…

    – Helena: Pues lo de las piedras es más o menos como lo de las flores nosotros. En ningún monumento judio verás flores porque siempre acostumbran a poner piedras que es como presentan ellos su respeto y recuerdo… es como si esa piedra formara parte de ellos y se quedara esa parte con el difunto para siempre recordándoles. Más o menos…

    – Belén: En veranito tengo que volver que me quedaron muchas cosas por ver y sobre todo de tirar fotos… que es una ciudad muy fotogénica, pero que con esas temperaturas, deverdad que no apetecía sacar la cámara para nada…

    – Carlos: Es cierto. Preparando el post lo leí que los nazis “salvaron” estas sinagogas para tener un museo que recuerde a “la raza extinta”. En cierto modo hay que agradecérselo que pensaran de esa manera… (si se les puede agradecer algo…). Lo de las entradas es otro timo como estuvimos hablando. Me parece carísimo, aunque en Europa estamos un poco acostumbrados a estos precios…

    Un abrazo a todos!!!

  14. Praga es de esos destinos que se me está resistiendo porque nunca encuentro vuelos a buen precio en la fecha que quiero ir… Menuda suerte que así sobre la marcha pudiérais iros a esta ciudad!!!
    No había leído nunca nada de este barrio de Praga, pero me ha gustado! A pesar de que en algunas partes del barrio se te puedan poner los pelos de punta por lo que representa.
    Un abrazo

  15. Yo fui a Praga hace muuuchos años, en verano, con buen tiempo (eso de los -14 grados me da yuyu!). El cementerio judío presentaba una imagen muy diferente, el blanco de tus fotos, es verde hierba en las mías. En todo caso un cementerio muy interesante en la historia de los judíos, impresiona saber la de almas que yacen amontonadas bajo esas lápidas. Como bien dices al final de tu entrada, lástima que estas barbaries se nos olviden en tan poco tiempo y ahora una parte de la población judía se olviden de los derechos de otro pueblo oprimido.
    Oye sois únicos cambiando un plan por otro en 0,2, jeje. Un saludo y una estuoenda entrada.

  16. Viva la improvisación víctor!!! Hay veces que las cosas salen mejor sin haberlas planeado y creo que esta vez se ha cumplido el dicho. El barrio judio me ha encantado aunque el frío que se presiente me asusta un poco… Tengo muchas ganas de visitar Praga y espero que sea en el 2013 así que estaremos muy atentos a tus posts!! Un abrazo

  17. Me acuerdo de ese día. Estaba viendo la tele y cuando ví la nevada que había caido en Roma me acordé de ti. Por suerte el Plan B no estuvo nada mal. 😀 A mí también me gustó el barrio judio, pero cuando yo fui me pareció muy caro y un rollo tener que comprar la entrada para toda la zona. Me encantan las fotos del cementerio, con la nieve encima de las lápidas…

  18. Al final no pudo ser Roma… Bueno, siempre estará allí, por algo la llamán la ciudad eterna, no? A mi, hace un mes, me volvió a recibir con los brazos abiertos después de seis años.

    Las fotos de Praga nevada son una pasada. Estuvimos allí este verano y ya era bonito sin ese manto de nieve. Pero vamos, el cementerio teñido de blanco bien merece otra visita.

    Un abrazo

  19. Hola Victor! Un cambio interesante! Praga es una ciudad que nos encanta. A menudo decimos que es la mas bonita que hemos visitado. Y cuántas más veces vamos, más nos reafirmamos, aunque en estos últimos tiempos el ambiente no nos acaba de gustar.
    Josefov y el recorrido que habéis hecho es un clásico, que no defrauda, y si además hubo comida kosher habrá sido completo.
    Saludos!

  20. Buf!!! Que manera de improvisar, si me pasa a mi dudo mucho que saliese tan bien parado.
    Estuvimos en Praga en septiembre de 2012 y nos encantó. Nos quedaron las ganas de verlo en pleno invierno, y tú nos lo acercaste un poco, ahora nos queda volver y verlo por nosotros mismos. Muchas gracias y un saludo.

    • Ya te digo!! tuvimos que improvisar rápido o nos quedábamos en tierra jajajaja. Praga en invierno tiene su encanto, pero no veas que frío pasamos… Mejor en Verano!

      Un saludo!