Qué ver en Agra; descubriendo la ciudad del Taj Mahal

Nuestra primera noche en tren (4 de junio 2010) transcurría sin ninguna novedad y el movimiento del tren junto al sonido de las vías me resultaba hasta acogedor. Cada cierto tiempo me despertaba y miraba al exterior pero poco se podía ver en la noche. Al final no tuvimos compañía en todo el trayecto hasta Agra y nuestra parada era la última así que nos despreocupamos un poco de estar atentos.

Cuando empezó a amanecer yo ya no podía desviar la mirada de la ventanilla. Al lado de las vías se veían poblados en los que la mayor decoración eran cacas de vaca secándose a montones. La India amanecía y la gente se levantaba de los colchones que tenían tirados en el suelo a pocos metros de las vías. A estas horas lo mejor que podían hacer era ir a tirar un zurullo y el lugar más indicado parecía ser lo más próximo posible de donde fuera a pasar un tren hasta arriba de pasajeros… así que nuestras primeras vistas de Agra fueron cacas de vacas, traseros acuclillados y testículos por debajo del culo (this is India…).

La gente en el tren empezaba a salir hacia los baños y se cepillaban los dientes por el pasillo. En una de las paradas la gente aprovechaba para salir y coger un “chai” mientras que nosotros nos íbamos preparando recogiendo las cosas. Teníamos que haber llegado a las siete y veinte de la mañana y ya eran las doce pasadas…

Eva: “¿Ya casi estamos no?”

Yo: “Si… ya sólo quedan dos paradas más…”

Eva: “Si si!!! ya estamos!!! Mira el Taj Mahal!!!”

Al fondo en el horizonte se dejaba ver la impoluta cúpula del famoso mausoleo y atrás quedaban las primeras visiones corporales de Agra, suplantadas al momento por esta bella, aunque fugaz, imagen del Taj Mahal.

Atravesamos el río Yamuna donde el agua casi no existía y la gente lavaba la ropa extendiéndola a lo largo del cauce vacío. Abrí una puerta del tren para sacar medio cuerpo por fuera y de esta manera recoger un poco de calor y vi que las calles eran iguales que las que conocíamos, llenas de basura y casas a medio derruir. El tren fue aminorando la marcha y se detuvo en la estación de Agra Cantt… Por fin llegamos.

Aquí en Agra teníamos reservada una noche en el hotel Taj Khema, situado a escasos metros de la puerta este del Taj Mahal, así que no debería ser muy complicado explicar a un taxista donde llevarnos. Le dijimos el nombre del hotel, pero debía ser que la pronunciación no era muy buena y no nos entendía, así que directamente le pedimos que nos llevara al Taj Mahal. Justo aquí empezó la labor comercial del taxista… “que si te llevo a este hotel, que si necesitas guía, que si quedamos para más tarde, que si el Taj Mahal hoy viernes está cerrado…”  – “¡¿Como?!” ¡Anda la madre que nos parió!, efectivamente el Taj Mahal sólo abre de Sábados a Jueves al público ya que en el interior del complejo hay una mezquita y los viernes sólo es accesibles para los musulmanes… ¡Que fallo! (aún no entiendo como pude tener tal despiste…). Ahora me alegré de no haber reservado todos los trayectos en tren pensando en posibles cambios que pudieran surgir… por lo que al día siguiente no estaríamos sujetos a ningún horario y podríamos visitarlo a primera hora. De todas formas si esa noche hubiéramos tenido que coger algún tren, se hubiera ido sin nosotros…

El tuk tuk nos dejó en una calle cercana a la puerta principal del Taj, porque por motivos de contaminación tienen cortadas las calles cercanas a todo vehículo de motor. Andando con las maletas fuimos hacia la puerta este y a muy pocos metros dimos con la puerta del hotel. A primera vista no tenía muy mala pinta y como en todos los hoteles en los que habíamos estado, este presentaba un panorama desolador. Yo creo que éramos los únicos hospedados allí en ese momento. Hicimos el check in y nos llevaron a nuestra habitación. Era una especie de Bungalow dividido en 3 habitaciones para 3 huéspedes distintos y totalmente retirado de toda humanidad. A nuestra espalda se levantaba un bosque de árboles. Nada más ver la habitación pensamos… “bueno… va a ser sólo una noche”. Desde luego no estaría mal si no fuera porque estaba llena de polvo, pelos y bichos. Dejamos las mochilas y partimos hacia el exterior, donde lo mejor que tiene el hotel es su jardín con unas estupendas vistas al Taj Mahal.

Qué ver en Agra

Qué ver en Agra; el fuerte Rojo de Agra

Sin más dilaciones nos pusimos en marcha para visitar esta ciudad que todo el mundo me había dicho que no merecía la pena… pero que quería comprobarlo por mí mismo. Nuestro primer destino sería el fuerte rojo, considerado como uno de los mejores fuertes mogoles de India. Para llegar a él nos convenció un ciclo-rickshaw y en él fuimos leeeeentamente hasta la puerta de Amar Singh, la entrada principal al fuerte Rojo de Agra.

Qué ver en Agra

Este fuerte fue iniciado por el emperador Akbar en 1565 con fines militares, pero el nieto de este, Shah Jahan, lo convertiría más adelante en palacio, siendo esta remodelación la que aún perdura hasta nuestros días. Una de las historias de este fuerte está muy ligada a la historia del Taj Mahal y al amor incondicional de Shah Jahan y Mumtaz Mahal.

Tras la muerte de Mumtaz Mahal, Shah Jahan decidió realizar el asombroso mausoleo llegando a convertirse en una obsesión para él, llevándole a la ruina y finalmente a la enfermedad. Esto hizo que su tercer hijo, Aurangzeb, desesperado por llegar al poder traicionara a su familia matando a sus hermanos apoderándose del trono y posteriormente encerrando a su padre en una de las torres del fuerte. Desde aquí, Shah Jahan podría ver como se completaba su majestuosa obra y fue aquí donde finalmente en 1666 sucumbió de pena encerrado y en sus ojos seguramente pudiera haberse visto su última visión al lugar donde descansaba eternamente su amada.

Tras pagar la entrada de 250 rupias (si se ha accedido en el mismo día al Taj Mahal se obtiene un descuento), ascendimos por una rampa hasta unos jardines que son la entrada principal al palacio de Jahangir, única estancia que aún queda del reinado de Akbar, todo construido de arenisca roja y con unas tallas y celosías dignas de ver.

Qué ver en Agra

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Pero la parte más llamativa del fuerte se encontraba a continuación, perteneciente al reinado de Shah Jahan y donde el mármol era el mayor protagonista. Aquí se encuentra el Khas Mahal, lugar donde Shah Jahan perdió su libertad y falleció, además de un simétrico jardín donde bajo el suelo solía estar el harén de Akbar. Baños reales, mezquitas y salas de audiencia se apelotonan en una pequeña parte del inmenso fuerte.

Qué ver en Agra

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La mezquita de la perla, un poco más retirada de todo esto, se encontraba en reforma y no se podía pasar, así que nos quedamos con la miel en los labios de poder verla. Después de dedicarle buena parte de la mañana al fuerte, salimos fuera donde “nos estaban esperando” una serie de vendedores ambulantes con látigo en mano y niños queriéndome vender 10 Taj Mahal por menos de 2 euros… Momento gracioso pero realmente pesado… (no nos separamos de los niños hasta que cogimos un tuk tuk… puffff).

Qué ver en Agra; el Baby Taj Mahal

Aunque ya era hora de comer, con el calor que hacía nada más que nos apetecía ingerir líquido. Negociamos un tuk tuk para que nos acercara hasta la otra orilla del río Yamuna y más concretamente a Itimad-ud-daulah, mucho más conocido como el “Baby Taj”.

Qué ver en Agra

Se trata de la tumba de Mizra Ghiyas Beg, abuelo de Mumtaz Mahal y jefe de gobierno del emperador Jahangir. Fue la primera tumba de estilo mogol en la que el mármol era el elemento principal de construcción y la verdad que sin haber visto antes el Taj Mahal, llegar hasta aquí y ver este edificio con el mármol blanco brillando al reflejo del sol impresiona, pese a que el tamaño no es muy grande.

Qué ver en Agra

La entrada cuesta unas 100 rupias y merece mucho la pena entrar. Es un lugar tranquilo donde algunos aprovechan a venir aquí y pasar la tarde tranquilamente. Tanto la decoración interior como la exterior resultan muy llamativas con miles de detalles y piedras preciosas que forman un conjunto totalmente armonioso.

Qué ver en Agra

Qué ver en Agra

En el interior se pueden ver las diferentes salas totalmente simétricas entre ellas donde están enterrados varios familiares y en cuyo centro encontraremos la tumba de Mizra Ghiyas Beg y su esposa. Rodeando al mausoleo se encuentran diversas fuentes y canales que nos encontramos totalmente secos.

Nos fuimos a comer algo que ahora sí que había hambre y cuando terminamos nos pusimos a buscar algún taxi para quedar a la mañana siguiente y que nos llevara hacia Jaipur. A cualquier persona que preguntes siempre te dirá que conoce a alguien, pero rara vez serán ellos los que te lleven en taxi. Siempre suelen ser intermediarios que quieren una comisión y te llevan en su coche a varias agencias para negociar el precio. Nos fuimos con uno que no tuvo muy buena suerte, pues todas las agencias a las que iba se las encontraba cerradas y al final nos llevó a hablar con un hombre que parecía sacado de alguna película de exploradores. Chaleco marrón con mil bolsillos, sombrero auténtico de Indiana Jones y un bigote que tapaba toda su boca. Le dijimos que queríamos ir desde Agra a Jaipur pasando por Fatehpur Sikri y nos dijo un precio de 2800 rupias. La verdad que no me pareció exagerado, pero como siempre hay que negociar le propusimos por 2000 rupias. Se echó a reír y nos dijo que eso era totalmente imposible y la verdad que andábamos un poco perdidos, pero como era a la primera persona a la que preguntamos decidimos seguir mirando teniendo ya una referencia sobre el precio. Normalmente el kilómetro puede salir alrededor de 5 o 6 rupias (año 2010) negociando bien el precio y nosotros tendríamos que pagar también la vuelta a Agra del taxista por lo que serían aproximadamente 450 km. Haciendo estos cálculos vimos que no se desvariaba mucho el precio que en un principio nos dijeron…

De vuelta a la zona del hotel continuamos mirando por las agencias que estaban cercanas y después de preguntar en varias vimos que los precios eran prácticamente los mismos en uno u otro lado. Prácticamente en todas nos lo podían dejar a 2500 rupias (unos 40€ aproximadamente) y al final quedamos con una de ellas para salir a las 11 de la mañana. Les dejamos una señal de 100 rupias y nos despedimos hasta el día siguiente.

Nos fuimos al hotel para refrigerarnos un poco con el aire acondicionado y ducharnos y después fuimos a tomar algo a una cafetería cercana. Allí nos juntamos varios turistas más y la verdad que se estaba muy bien. Después de un rato cenamos unos sándwiches que básicamente era lo que tenían en casi todos los sitios, además de pizzas y alguna que otra “fast food”. No nos acostamos muy tarde para poder madrugar al día siguiente y hacer la visita al Taj Mahal en cuanto abrieran, así que nos fuimos a descansar al hotel.

Qué ver en Agra

Qué ver en Agra; el Taj Mahal o el monumento más maravillos que habíamos visto

A la mañana siguiente (5 de junio 2010) nos levantamos a las cinco y media de la mañana para estar a las seis en punto en la puerta este del complejo. El día había amanecido nublado con intención de llover, pero lo mejor es que la temperatura había descendido y dejado un ambiente muy agradable. Los vendedores ambulantes nos acompañaron hasta la puerta y algo nos decían constantemente sobre la  entrada al recinto. Ya justo para entrar nos comentaron los de seguridad que allí no se compraban las entradas, sino que hay que ir 2 kilómetros por donde habíamos venido hasta el punto de venta de tickets. Vamos… no me jodas, menudo invento. Fuimos andando hasta allí y pagamos las 750 rupias que cuesta la entrada con la que te dan también una botellita de agua. Hay que ver como se aprovechan, que por otra parte es normal, aunque a veces son precios abusivos. De vuelta nos cogimos una bici para que nos acercara por 10 rupias… que no apetecía andar mucho a esas horas de la mañana y ya en la puerta nos registraron hasta la saciedad y accedimos al interior.

El Taj Mahal es un lugar marcado con mayúsculas en la primera visita a India y diría que es casi obligatorio venir a verlo.

Historia del Taj Mahal

Cada 17 de Junio, Shah Jahan accedía al mausoleo para recordad a su segunda esposa, la más bella, la más amada. Aquí descansaba el cuerpo de Mumtaz Mahal que en 1631 falleció dando a luz a una de sus hijas. Pero la historia de amor empezó mucho antes, cuando Mumtaz Mahal apenas cumplía 15 años y el príncipe heredero se la encontró en el bazar y se enamoraron ciegamente.

Qué ver en Agra

Pero en su amor había un problema. Ella era demasiado joven. Esperaron 5 años sin poder verse y finalmente pudieron acceder al matrimonio. Sin duda se trataba de la preferida del príncipe y ninguna se podía igualar. Las demás tenían el “cargo” de esposas pero Mumtaz Mahal era la amada, la compañera y confidente. El matrimonio duró 19 años y el príncipe llegó al trono durante este periodo. Pero tan solo cuatro años después de ser emperador llegó el fatídico día. Shah Jahan se encontraba cumpliendo una misión en la meseta de Deccan y Mumtaz le acompañó como hacia siempre. Ella estaba embarazada de su catorce hijo y llegó el momento de traerlo al mundo justo cuando se encontraba en la ciudad de Burhanpur. Shah Jahan se encontraría con lo que nunca hubiera deseado. El parto se complicaría y finalmente llegaría la muerte de su esposa. Esta había dejado un mensaje para el emperador en el que le confesaba sus últimos deseos: “Que se casara otra vez, que fuera bueno con sus hijos y que construyera su tumba a la que también pidió que visitara siempre en el aniversario de su muerte”.

Qué ver en Agra

En un principio fue enterrada en la ciudad de Burhanpur a orillas del río Tapti, pero el emperador hizo un juramento: “Mahal tendría la tumba más hermosa que se hubiera visto en la Tierra”. De esta manera empezó a planificar su mausoleo y en 1631 comenzó a construir el grandioso proyecto. La ciudad elegida donde descansarán los restos fue Agra, que en aquel entonces se trataba de la capital del gran Imperio Mogol, y el lugar indicado sería a orillas del río Yamuna. Se tardó 23 años en terminar la obra y a su finalización se podía decir que había construido una verdadera obra de arte.

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Visitando el Taj Mahal

Totalmente de mármol blanco y con una sublime demostración de simetría con mezcla de arquitectura India, musulmana y persa, este monumento al amor deslumbra desde cientos de metros de distancia. Resalta sobre todo lo que lo rodea. La primera impresión que tenemos tras pasar la entrada principal (darwaza) es como si se tratara de un espejismo. Aún sin Sol, las paredes de mármol brillaban y por primera vez en India me sorprendía y de qué manera un monumento.

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La cámara de video no la dejan pasar, pero con la de fotos se pueden hacer también videos… ¿acaso no lo saben?

El Taj Mahal resulta más grande de lo esperado. Aconsejo quedaros tranquilamente mirándolo, sin prisa. No os preocupéis del tiempo que estéis. Se dice que el Taj Mahal está sobrevalorado, pero siempre depende de los ojos que lo miren. Para mí no lo está. Para mí está valorado justamente, ni más ni menos. Quizá Shah Jahan se sorprendería de ver que su obra ha llegado a estar entre las 7 maravillas del mundo y a ser la tumba más visitada en el mundo. Tampoco es para menos…

Qué ver en Agra

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Los jardines que dan acceso son también simétricos y representan el paraíso terrenal. Donde existe un árbol, al lado contrario crecía otro igual y donde había un canal de agua, más allá te encontrabas otro. En el centro una fuente elevada hacía de punto clave para hacerse fotos. Mucha gente y todos juntos.

Qué ver en Agra

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Según te vas acercando al mausoleo, este crece y crece y justo a sus pies no sales de tu asombro. ¡Es enorme! Antes de subir a la plataforma principal nos descalzamos y fuimos hacia la mezquita que queda a mano izquierda. Aquí no hay tanta gente y las vistas son igualmente sorprendentes.

Qué ver en Agra

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Justo al otro lado, para respetar la simetría, se construyó un edificio igual que la mezquita (jawab), pero su uso final posiblemente hubiera sido como casa de invitados. Tras rodear el mausoleo por la parte de abajo era el momento de subir y verlo de cerca. Las paredes están totalmente decoradas con tallas vegetales y piedras preciosas en forma de flor. Las cuatro grandes puertas están rodeadas con un impresionante marco en el que están escritos pasajes del Corán. Sentados a sus pies somos auténticos enanos que apenas destacamos en el conjunto.

Qué ver en Agra

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Verlo por un lado o por otro es lo mismo, pero quería dar otra vuelta más. En la puerta principal entraba más gente que salía y hacia allá íbamos nosotros. Me habían dicho que el interior no es tan llamativo, pero nada más lejos de la realidad. Muros con celosías exquisitas que se mezclan con la decoración del suelo y paredes, y en el centro el recuerdo a un amor eterno. Los cenotafios de Mumtaz Mahal y Shah Jahan (que finalmente fue enterrado junto a su amada) presentan la única figura asimétrica de todo el complejo.

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Imágen sacada de http://www.taj-mahal.net/newtaj/index.html, donde además podréis hacer una visita virtual.

Dimos cuerda a los relojes y decidimos ir saliendo dando un paseo por los jardines. Es inevitable mirar continuamente hacia atrás. Nos había enamorado el Taj Mahal y nos daba pena irnos. Tanta perfección junta no era muy habitual en India. Todo limpio e impoluto que aún no me explico como perros callejeros con la piel demacrada andaban sueltos por los jardines y metiéndose en las fuentes. Pobres animales…

Qué ver en Agra

La sonrisa nos la sacaron dos empleados cortando el césped. Un trabajo para tener paciencia sin duda alguna. Cogiendo carrerilla, entre dos empujaban la cortadora que funcionaba por inercia haciendo cortes desiguales y un tercero retocaba los bordes con unas tijeras. El paro en India no debe de existir.

Qué ver en Agra

Cosas “normales” que pasan en India

Nos quedaban apenas 2 horas para quedar con nuestro taxista y aprovechamos para ir a un ciber a vaciar la tarjeta de memoria de la cámara y pasar todas las fotos a un pendrive. Frente al ordenador y un Sprite en la mano, empezamos a oír tambores por la calle. Nos miramos y pensamos… “¿qué narices pasará ahora?”. Salimos fuera y lo mínimo que pudimos hacer fue soltar una carcajada. Se trataba de un funeral… pero un poco peculiar. La gente bailaba y tocaba tambores. Nos miraban y saludaban y a la vez me pedían que les hiciera una foto. Lástima que en ese momento estaba ocupada la cámara, porque el difunto en cuestión era nada más y nada menos que ¡¡un mono!! Al igual que a las personas, trasportaban en una camilla el cuerpo sin vida del pequeño simio. Con los brazos hacia arriba y rodeado de flores, tomaba rumbo seguramente hacia algún riachuelo. Eva y yo nos miramos de nuevo… “Lo que no se vea aquí…”

Qué ver en Agra; la ciudad fantasma de Fatehpur Sikri

A la hora acordada aparecimos con las maletas en la puerta de la agencia y allí estaba esperándonos nuestro taxista. El coche en cuestión era un Tata Indica de tamaño reducido pero suficiente. Pagamos la mitad a la agencia y el resto al taxista cuando llegáramos a Jaipur. Nuestra primera parada iba a ser próxima, a unos 40km en la antigua ciudad de Fatehpur Sikri.

Qué ver en Agra. Fatehpur Sikri

Casi todos los lugares que visitábamos tenían alguna historia curiosa, alguna historia que resultaba peculiar, así que en este sitio no iba a ser menos. En el lugar de emplazamiento de la actual “ciudad fantasma de Fatehpur Sikri”, existía una caverna en la que vivía un santo de nombre Salim Chishti. Este santo fue el que tranquilizó al emperador Akbar, preocupado por las muertes de sus dos hijos herederos, prediciendo que tendría otro vástago al que podría suceder el puesto.

Qué ver en Agra. Fatehpur Sikri

Tras el nacimiento de este hijo, Akbar le llamó Salim en honor al santo y levantó una ciudad-palacio en este mismo lugar para establecer aquí su Imperio en 1571, llamándola en un principio Fatehabad (que significa victoria). La vida de esta ciudad se resume a tan solo 14 años, cuando sin una causa todavía clara, empezó a ser abandonada y quedando finalmente en desuso, posiblemente por la falta de agua. Aquí se construyeron palacios, salas de audiencia, pabellones, jardines y mezquitas. Era una ciudad entera que ahora se encontraba desolada y varios de sus edificios en estado ruinoso.

Qué ver en Agra. Fatehpur Sikri

Qué ver en Agra. Fatehpur Sikri

Al lado se construyó una gran Mezquita con una enorme puerta y escalinatas empinadas para acceder.

Qué ver en Agra. Fatehpur Sikri

Imágen sacada de http://www.design-flute.com/

En su día llegó a ser la mezquita más grande de India y dentro se puede ver la tumba que levantó el emperador Akbar al santo Salim, totalmente de mármol y con unas celosías preciosas. Para acceder al interior hay que taparse la cabeza con un sombrero de malla. Yo me libré del gorrito puesto que llevaba mi boina. Algo típico de hacer en esta tumba es la de dejar un lazo atado en las paredes de la sala principal y pedir un deseo. Cuando este se haya cumplido habrá que venir y aflojarlo, si encuentras el tuyo, claro…

Qué ver en Agra. Fatehpur Sikri

Qué ver en Agra. Fatehpur Sikri

Tras quitarnos de en medio a un pesado que no paraba de explicarnos cosas con la mano extendida, dimos una vuelta alrededor de la mezquita y salimos hacia fuera en busca de nuestro taxi.

Ahora sí, entramos en tierras de Rajasthan rumbo a Jaipur por una carretera que estaba en muy buen estado, aunque no era difícil ver algún animal atravesado o algún coche en dirección contraria. Nuestro taxista nos paró en un restaurante a comer, que aunque ya era hora, no me parecía que quedara mucho para llegar. Entramos y vimos que la comida evidentemente es más cara pero tenía buena pinta, así que aprovechamos y comimos algo. En menos de media hora llegamos en Jaipur… bastante antes de lo que nos dijo el taxista… pero su comisión del restaurante ya se la había llevado. Una y no más…

Victor del Pozo

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15 Responses to Qué ver en Agra; descubriendo la ciudad del Taj Mahal

  1. MO says:

    Cielos Victor, me entran ganas de traducir tu viaje a la India al japonés para enseñárselo a todos los japoneses que (quizás provocado por la poca simpatia o rivalidad que tienen hacia su país vecino) intentan convencerme de que la India es muco más “civilizado” que la China. Claro que hay que tener en cuenta que aquí en Japón solo se habla de lo avanzado tecnológicamente que está la India, el alto nivel de educación que se da a los niños hoy en día, etc. De la “India profunda y real” que nos describes, nada de nada.

    El Taj Mahal parece precioso. Cansa tanta simetría o se hace bonito?
    El funeral del mono tuvo que ser lo más. Cuantos funerales visteis en total? Cada entrada que leo se habla de alguno!! XD

  2. Isabel says:

    Hola Víctor!

    Por fin hemos llegado al Taj Mahal! Tiene que ser impresionante, tengo unas ganas de ir… 😀 Por cierto, con la entrada de un día se puede salir y volver a entrar? Porque molaría ir a verlo en el amanecer y en el atardecer.

    Lo del funeral del mono es alucinante. Lástima que no tuvieras la cámara para poder hacer la foto!

    Por cierto, el nombre de tu blog me sale por defecto en el blogroll. Yo solo entro el link y automáticamente me sale la info. Es raro que todavía me salga el nombre antiguo, no?

  3. btc93 says:

    Bien! Ya me he puesto totalmente al día!

    Que pasada el Taj Mahal. Ya sé cual es esa sensación cuando estas abandonando algún lugar muy bello y la mente, nos dice: “Venga, va; una última vez” e irremediablemente giramos la cabeza para sentirnos aún más tristes. Eso me pasó en Angkor Wat.

    No conocía Fatehpur Sikri pero tiene muy buena pinta, que lugares tan bellos…

    Por cierto, me ha encantado vuestra entrada en Agra, lo de los culetes y tal… jeje Supongo que si, que this is India, Incredible India!

    Saludos!

  4. Lala says:

    La India tiene tantas cosas que a nosotros nos resultan extrañas, pero que hermosas e imponentes infraestructuras tiene.
    Me gusta mucho tu blog, me dio un poquito de miedo el post de tu visita al pueblo abandonado de Belchite!

  5. fran says:

    Cada día me alegro más de haber conocido tu blog. Vaya pedazo de entrada y que buenas fotos y vídeos( menos mal que estaba el día nublado).
    Lo del tema escatológico en las vías del tren me ha encantado. Habrá que investigar el porqué: será hereditario, costumbre local o quizás el airecito del tren les gusta, ja ja.
    Gracias por transportarme a ese gran país.
    Un saludo.

  6. javier says:

    Que tal Victor?
    Como siempre,espectacular tu relato.
    El Taj Mahal,es un lugar magico imagino,joer la verdad se lo comentaba a Deborah que la India esta cada vez mas metida en mi cabeza para visitarla en un futuro no muy lejano.
    Bueno buen fin de semana que esta tarde otra vez yo a currar.
    Saludos desde Gran Canaria.
    Javier y Deborah

  7. victor "merlin" says:

    Hola tocayo !!

    Información muy práctica la de Agra, visitar antes el Taj antes que el fuerte rojo para pillar el descuento y tener en cuenta que la taquilla del Taj queda fuera de mano del acceso al recinto. Tomo buena nota del Baby Taj. Espero que nos de tiempo a visitar todo.
    Ando un pelín preocupado con la más que probable huelga de los controladores y con el tema del monzón…
    Un abrazo. Y me voy a tomar unas cañas…

  8. chalo84 says:

    He tenido el placer de pasar por Agra y es maravilloso. Tus fotos también, me dan ganas de volver…

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